Personajes
Musicalizar la vida

Vala Nirenberg: "A mí lo que siempre me ayudó es tener un grado de inconciencia"

Nombre: Valentina Nirenberg. Edad: 32 años. Ocupación: dj, emprendedora. Señas particulares: Colecciona banderines de cuadros de fútbol, su única baja en el liceo fue conducta de rezo, tiene un perro salchicha llamado Memé.

11.01.2022 07:00

Lectura: 5'

2022-01-11T07:00:00
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Por María Inés Fiordelmondo

¿Cómo se le ocurrió ser DJ? Nunca se me ocurrió. Vivía escuchando música. Iba a un pijama party a lo de una amiga y mi viejo tenía copiadora de CD, me ayudaba a copiarlos y allá iba con la funda de CD. En un momento se me dio por estudiar diseño de sonido, y fui la primera generación en BIOS. Una de las materias era DJ, que la daba Marcelo Gezzio, bajista de Sordromo. Todos mis compañeros eran hombres y yo era la única que me había colgado. Él nos había conseguido prácticas en Lucas Terry, un boliche de ese momento, entonces yo iba con mis CD a pasar música, con 17 años. Después hice diseño de moda y todos los desfiles los musicalizaba yo. En 2010 entré a Ronda de Mujeres a hacer toda la producción artística y comercial, y cada vez que faltaba alguien iba yo a cubrirlo. Ronda de Mujeres fue un antes y un después. De tanto pasar música ahí me decían: “Che, voy a abrir local de no sé qué, ¿no querés venir a pasar música?”. Y sí, iba por nada. Después me querían pagar, después me preguntaban cuánto, después me di cuenta de que me estaban pagando lo que quería, que me compraba mejores equipos. Fue natural.

¿Cuándo siente que hizo un buen trabajo? Para mí la técnica es secundaria. Podés mezclar los temas impresionante pero, si elegís todas las canciones mal, no tiene sentido. Si metés todos los temones en el momento justo, eso es lo que vale. A mí lo que siempre me ayudó es tener un grado de inconciencia. 

Cuando empezó la pandemia su trabajo se vio afectado. Estaba atenta a todo lo del Covid. Días antes de que cayera había comprado litros de alcohol en gel y frascos chiquitos para envasar y darle a todo el mundo y me decían: “No jodas”. Siempre fui muy consciente de lo que podía pasar. Cuando pasó y vimos realmente las consecuencias, y lo que estaba pasando en Italia y España, dije: “No me voy a sentir como una víctima del asunto”, si bien de mi entorno era la más afectada. Si no laburo, no cobro, pero siempre puedo volver a lo de mis viejos, no me voy a quedar en la calle. Pero sí tuve momentos altos y bajos. Fue: “Bueno, ahora no vas a hacer más esto, te tenés que rebuscar”. Hice un flyer de clases de DJ para niños y adultos, todo el mundo lo subió y tuve 20 alumnos por semana, cosa que me salvó la cabeza y la economía, obvio. Tenía alumnos desde 11 a 60 años. Cada uno venía con una necesidad distinta. También mantuve algunos laburos de marketing digital y el laburo con Jevi, mi marca de objetos de diseño. Me puse a estudiar programación, diseño web. Estuvo bueno porque lo pensé como un año para capacitarme. 

¿Hasta dónde ha llegado por su fanatismo por Peñarol? Todos los días estoy hablando de Peñarol, todo el día. En mi familia básicamente nos comunicamos por Peñarol. “¿Viste el tuit de fulano? ¿Vos qué pensás?”. Así es nuestro vínculo todos los días. Mi madre no entiende nada. A mi hermana le gusta, aunque no tanto como a mí. Mi padre y yo estamos todo el día. Casi no hablamos nada coherente pero nos entendemos.

¿Cómo es su relación con las redes sociales? Soy bastante desapegada y hace un par de meses bastante más. Cuando entro le respondo a todo el mundo, cuento lo bueno, lo malo. Si me siento diosa, si me duele la cabeza, que me parece que es lo que corresponde. Cuando veo todo muy de plástico, me voy a la mierda, no aguanto. Este año pasé música para los partidos de Uruguay, que con la AUF trabajo desde 2017, antes que con Peñarol. Twitter y fútbol son la cloaca del mundo, lo peor de lo peor. Me tuve que borrar la aplicación. Volvía de los eventos copada, sin poder creerlo, llegaba a casa y en Twitter era: “Andate a laburar, acomodada”. Y es horrible. Todo es mentira, pero te pone mal. En Instagram es todo divino, y Twitter lo abría y me amargaba. 

Tiene neuralgia de Arnold. ¿Cómo la lleva? Tengo una contractura cervical espantosa desde que soy chiquita. Con el tiempo, con el estrés, las tensiones, me tocó el nervio de Arnold, y una vez que el músculo te toca el nervio, el dolor es como la peor resaca de tu vida, y te anula. Todos los días de mi vida me despierto con dolor de cabeza. Hice todo con todo el mundo, he cambiado de equipos, neurólogos, hice terapia de dolor, bloqueo, filtraciones. No le he dado al punto. Trato de matizar los dolores. Siempre estaba anticipándome, y entrás en una rosca en que la tensión te da tensión y no podés salir. Ahora estoy más por el lado tranqui. 

De chica bailaba y hacía comedia musical con Nacho Cardozo. Dicen que era muy buena. ¿Qué pasó? Siempre me encantó, pero no me daba el tiempo para todo. Hacía todo: gimnasia olímpica, volleyball, fútbol 5, baile. 

Si el día tuviera 30 horas, ¿qué agregaría a su rutina?  Bailar. Me encantaría retomar. Es una cosa pendiente que me encantaría poder agregar a mi rutina. Pero si el lugar desde el que me toca bailar es como DJ, vamo arriba.