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Upcycling: cuatro posibilidades para hacer en casa

Agustín Petronio, Marcelo Roggia, Paula Martínez y Nicolás Galván reciclaron prendas y dieron diferentes posibilidades para reconvertirlas. 

30.05.2020

Lectura: 6'

2020-05-30T06:00:00
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Por Valentina Villano

La consigna fue crear una prenda a partir de otra utilizando la técnica de upcycling. Este proceso de reciclaje creativo les da una segunda vida a las prendas y hasta les añade valor al convertir algo pasado de moda o que cayó en desuso en algo nuevo, funcional y completamente diferente. Cuatro diseñadores y apasionados de la moda aceptaron el reto y mostraron de qué partieron y a qué llegaron una vez terminada la transformación.

Agustín Petronio


Siempre le gustó rediseñar y reparar sus prendas. Por eso en 2017 comenzó, junto con Denise Rozza (Gaia) una propuesta de vestimenta sustentable que ofrece un servicio de restauración de prendas olvidadas para convertirlas en prendas nuevas. "Empezamos a practicar el upcycling y a buscar diferentes técnicas que lo enriquecieran", cuenta Agustín.

Hoy, el cofundador de la marca explica cómo podemos llevar el upcycling a casa. "Todos tenemos un pantalón de jean que dejamos de usar o está rajado en algún lado. Por eso elegí hacer un tote bag, un objeto rápido y fácil de hacer", dice. 

Para eso Agustín utilizó un jean, hilo, tijera, cinta métrica, abreojal (o descosedor) y máquina de coser. El primer paso fue dar vuelta la prenda y desarmar las costuras con el abreojal (la de la entrepierna, la del tiro trasero y delantero y la de los bajos). Una vez desarmado el pantalón encimó los tiros, cosió con la máquina hasta la altura que quería darle al tote bag (45 cm aproximadamente) y cortó. "La idea es desarmar lo menos posible el pantalón para aprovechar las terminaciones que ya tiene". 

A su vez, utilizó las piernas para hacer las cintas del bolso y, por último, para dar cierre a este práctico bolso, el último paso: coser. Para ello utilizó una máquina de coser; de esa manera el bolso quedará más resistente a la hora de cargarlo.

"Por lo general ando siempre cargado, entonces se me ocurrió esta transformación que es supercómoda y no tiene desperdicio. Con un pantalón podés hacer un tote bag sin tener ningún desecho. La prenda que menos contamina es la que ya está hecha, la que se transforma y se recicla", concluye.

Marcelo Roggia 


Sus primeros pasos los dio en el departamento de Artigas a sus 16 años. "Estaba con mi papá en campaña, terminé la zafra de arroz y le dije: ‘Te entrego la llave, acá no quiero estar más'. Encontré una profesora -de corte y confección, Berta Miraglia- y empecé. Tenía clases tres veces por semana y la mayoría de las veces mi mamá era la modelo", recuerda el diseñador Marcelo Roggia.

A sus 24 años llegó a Montevideo y desde ese momento su carrera profesional no paró de crecer. Hizo trabajos para un amplio abanico de músicos nacionales, embajadores y personalidades del mundo local. "Actualmente tengo un trabajo en una empresa textil, desde la mañana hasta primeras horas de la tarde, y después me vuelvo para atender a mis clientes particulares: hombres, mujeres, empresas, diseñadores que nos vienen a pedir que les hagamos la colección u otros trabajos".

A pesar de su rutina laboral, Marcelo encontró un hueco en su agenda y mostró una idea que puede realizarse en casa; a él le llevó tan solo 20 minutos. "Voy a convertir dos metros de paño de lana en una ruana manguín, que la podés llevar en todo momento del día", explica. 

Para ello, el primer paso fue presentar la tela y doblarla para los diversos cortes y, por último, darle la terminación a través de la costura. "Es algo que todo el mundo puede hacer y es fácil de obtener. Lo trabajamos con un mecanismo superfácil. Lo único que necesito para terminarla es el dobladillo sobre todo el orillo. Y con muy poca elaboración tengo una prenda que es superrelevante, linda, para ponerla arriba de una camisa, una polera, un vestido; con jean, botas, cinto; y lo más importante es que lo podés hacer a partir de cualquier paño", concluye.

Paula Martínez


Desde niña sintió curiosidad por la moda y, a medida que fue creciendo, comenzó a descubrir este nuevo mundo. "Mis abuelas eran las dos costureras. Una de ellas, Paola, fue quien me enseñó a usar los retazos de tela que le sobraban, la ropa que estaba gastada me la daba y yo les cosía a las muñecas", recuerda Paula Martínez. "Todavía mantiene un cuarto lleno de cosas, de arreglos que nunca fueron a buscar o de ropa de cuando mi tía era adolescente, y a mí siempre me encantó esa ropa vintage. Por eso, entrar ahí era como estar en el mundo de las maravillas".

Empezó a interesarse en la temática, comenzó a leer sobre la Fashion Revolution e hizo cursos de moda y sustentabilidad. "Para hacer una prenda de algodón se gastan entre 2.000 y 3.000 litros de agua por cada remera o pantalón que se hace. Entonces, está muy buena la moda, pero tenemos que buscar la forma de hacerla linda y que nadie tenga que sufrir por eso; ni el planeta, ni las personas", explica.

Hoy, con 27 años, Paula trabaja como enfermera, pero siempre encuentra ese momento en el día para rediseñar y reciclar nuevas prendas. Por eso tomó un blazer que encontró en el cuarto de su abuela y lo convirtió en una chaqueta corta que puede usarse en diferentes ocasiones. "Nos va a dar dos opciones: una para el diario y, del revés, se puede utilizar en la noche". 

Para la transformación utilizó tijera, hilo, aguja, regla o cinta métrica, tiza y alfileres. El primer paso fue medir y marcar la chaqueta. Luego cortó y fijó con alfileres, y por último cosió con un hilo del mismo color. "Con la parte de abajo del blazer es inimaginable todo lo que se puede hacer, pero una opción que puede estar buena es hacer un top y armar un conjunto", concluye.

Nicolás Galván


La situación mundial y la emergencia sanitaria que azota al país llevaron al diseñador uruguayo Nicolás Galván a reconvertir una prenda suya en ítems asociados a la pandemia.

"Elegí un buzo que me encanta, porque es fresco y tiene una tela increíble, pero no me queda muy bien. Por eso, para ahora que se viene el invierno, se me ocurrió crear un kit y hacer con una parte del buzo un tapabocas, con otra un sombrero y con otra una bufanda", explica.

La bufanda la armó con las mangas, el sombrero -al estilo pasamontañas- con parte del cuello y espalda, y el tapabocas con un triángulo de tela que formaba la parte delantera del buzo. "El forro es un dri-fit ideal para cortarlo y hacerlo doble para lo que sería el tapabocas", agrega. "El upcycling es una técnica que está muy buena y es necesaria. Generalmente se puede aplicar en aquellas prendas que no te quedan como querés, o que ya no te gustan, con el fin de transformarlas y darles otra vida útil", concluye.