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Maternidad duplicada

Un sueño con forma de alfajor

Jessica Polak y Ximena Beretervide vendieron más de 20.000 alfajores para poder costear el tratamiento que les permitió cumplir el sueño de tener un bebé; hoy su hija Agustina está dando los primeros pasos

18.09.2020

Lectura: 11'

2020-09-18T06:00:00
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Por Clementina Delacroix

Se conocieron en la puerta de un boliche hace 12 años. Hablaron cinco minutos, pero esa primera impresión fue lo suficientemente fuerte como para que intercambiaran teléfonos. Un año más tarde ya estaban viviendo juntas y poco después empezaron a soñar con formar una familia. Sabían cómo querían hacerlo y que sería costoso, pero nunca dudaron de que se convertirían en mamás.

Hace cuatro años se hicieron los estudios pertinentes y pensaban comenzar el tratamiento al finalizar las vacaciones, pero el destino les jugó una mala pasada. Al volver, Jessica se enteró de que la empresa en la que trabajaba había dado quiebra y se había quedado sin trabajo. Sus planes quedaron truncados porque el dinero que habían ahorrado para el tratamiento lo tuvieron que utilizar para subsistir hasta que Jessica volviera a insertarse en el mercado.

En 2018 se vieron nuevamente en una posición que les permitía pensar en volver a ahorrar para el tratamiento, pero necesitaban una idea para ganar dinero extra. "¿Y si hacemos los alfajores del cumpleaños?", propuso Jessica una noche luego de haber preparado decenas de alfajores estilo Havanna para su cumpleaños, que habían causado furor entre los invitados. "Son ricos, prácticos y sencillos de envasar", coincidieron sobre los dulces cuya receta habían sacado de la página de Mariana López Brito, más conocida en el mundo online como Marian, la que cocina. "Mañana compro los ingredientes, los hago y salgo a vender", sentenció Jessica. A la mañana siguiente cuando Ximena se fue a trabajar, consiguió lo que necesitaba y se puso a trabajar. Cuando terminó, le mandó una foto de los alfajores a su pareja, que creía que la idea había sido simplemente un comentario al pasar, y Ximena, sin darse cuenta, concretó la segunda parte del plan. Preocupada por tener que salir a venderlos puerta a puerta le sugirió: "Armá un Instagram y que los pidan por ahí". Así nació la iniciativa Hecho con Mucho Amor.

La primera publicación del perfil, el 23 de junio de 2018, dice: "¡Estamos a 15.400 alfajores de empezar el camino de ser mamás!". Jessica, que había trabajado en ventas, desarrolló el plan: debían entregar 70 alfajores diarios para recaudar el dinero necesario en un año. Los alfajores, que se venderían a 20 pesos cada uno, costearían el tratamiento.

Pero la repercusión fue sensiblemente mayor de lo que imaginaban. Rápidamente empezaron a vender muchos más alfajores por día de lo calculado. Fueron muchas noches sin dormir, de cocinar y tomar pedidos de madrugada, y de combinar esas pocas horas de sueño que se permitían con los trabajos formales de ambas. Tan solo cuatro meses después de empezar con la venta de alfajores, pudieron hacer su primer intento de fecundación asistida.

Proceso en vivo. En esa época también decidieron casarse, no solo para confirmar el amor que las une, sino porque en Uruguay para que el hijo de una pareja homosexual pueda tener los apellidos de ambos progenitores, estos deben estar casados. Compartieron su casamiento y cada etapa del camino con sus seguidores, una comunidad que las sorprendió gratamente por el apoyo incondicional. Una vez iniciado el tratamiento, tomaban la medicación en vivo y compartían todo lo que sentían con una naturalidad que reforzó el vínculo virtual. Muchos se vieron reflejados en su historia. Un sueño tan cotidiano para una pareja que generó gran empatía en la gente. Al punto que, más allá del dolor que sintieron cuando descubrieron que el primer intento no había prosperado, se preocuparon por cómo lo contarían a sus seguidores, que compartían sus expectativas. "Estamos muy tristes ¿cómo no estarlo? Soñamos con este día, al igual que nuestras familias. Incluso ustedes esperaban este resultado llenos de ansiedad", escribieron en la cuenta en ese momento. "Quienes pasaron por esto sabrán entendernos muy bien. Una vez más el destino nos golpea. No sé bien el motivo. Hicimos todo tal cual nos indicaron y les aseguro que nuestra mente no pudo ser más positiva. No pudimos congelar embriones, así que debemos intentarlo todo otra vez. Sé que bebito va a llegar, quizás su viaje por el universo estuvo tan divertido que prefirió seguir viajando un poquito más. Quiero pensar que se quiere quedar aunque ya no esté, que va a volver y quedarse para siempre con nosotras", reflexionaban positivas tras la dura noticia.

Sin embargo, cuatro meses y varios miles de alfajores más tarde, lo volvieron a intentar y esta vez el resultado fue positivo. Fieles a su estilo, y a pesar de haber vivido el segundo período de tratamiento de forma más íntima para bajar los niveles de ansiedad, ni bien confirmaron el embarazo compartieron su felicidad con el mundo. "Lo logramos. ¿Pueden creerlo? ¡Estamos inmensamente felices! Infinitas gracias a todos los que estuvieron con nosotras apoyándonos desde el primer día y a los que se fueron sumando en el camino. Sin ustedes nada de este sueño sería posible!", escribieron junto a la imagen de una prueba positiva de embarazo.

Foto: Ig. @hechoconmucho_amor

La llegada de Agustina. "Podemos decir que esta bebita no nacerá de un repollo, nacerá de un alfajor", bromeaban las futuras madres, que continuaban compartiendo en las redes su vida diaria durante el embarazo y el parto. Casi un año después de haber dejado de vender los alfajores -ya que el trabajo era incompatible con la llegada de una bebé y porque el objetivo estaba cumplido- siguen compartiendo su día a día junto a Agustina con la comunidad virtual que tanto las apoyó. "Mucha gente siente que la conoce".

Hoy 19.600 personas siguen la cuenta @hechoconmucho_amor, donde la familia muestra cómo vive esta etapa y cada uno de los logros de Agustina. Se han convertido en un canal en el que se tratan temas vinculados a la maternidad, que van desde los mitos y verdades asociados a la lactancia hasta la depresión posparto. Luego de la confirmación del embarazo el fin de la cuenta dejó de ser la venta de alfajores y tanto Jessica como Ximena, y de cierta forma también la pequeña Agustina, se transformaron en líderes de opinión en una comunidad. "Se fue dando de forma natural", asegura Jessica. "Nos mandan regalos para Agustina y si realmente lo hacen con buena fe y los productos son buenos, los mostramos", explica.

Muchos esperan la vuelta de los alfajores. "¿Van a buscar el hermanito?", pregunta ansiosa la gente. La respuesta es que por ahora quieren dedicar tiempo a disfrutar de Agustina, pero que más adelante puede que lo hagan. Mientras tanto, las puertas a la vida de esta familia siguen abiertas y quienes quieran pueden ser testigos de cómo crece esta niña, que fue hecha con mucho amor.

Repercusiones inesperadas

"Hubo muchos chiquilines jóvenes, que sus padres no sabían que tenían una relación con alguien del mismo sexo, que nos escribieron para agradecernos y contarnos que habían comprado los alfajores y los habían ofrecido como postre en una cena familiar. Eso les había dado pie para contar nuestra historia, y al recibir repercusión positiva de sus familiares, se habían animado a abrirse y revelar su verdad. Eso fue increíble", sostiene Jessica. También cuentan que parejas de mujeres que no estaban seguras de querer tener hijos, les contaron que su historia les había hecho despertar las ganas de ser madres. "De esta motivación nacieron tres o cuatro niños", asegura Jessica.

Pero eso no es todo, también lograron poner el tema de la donación de óvulos sobre el tapete. "Contamos un poco sobre este tema para que la gente se enterara, porque la donación de óvulos es menos conocida que la donación de esperma, y varias chicas que nos seguían se involucraron en el proceso de donación", recuerda.

Una hija de las dos


La fecundación in vitro con recepción de óvulos de la pareja (FIV método ROPA) es una variante de la fecundación in vitro aplicable a las mujeres con pareja femenina. Junto con la inseminación artificial y la fecundación in vitro con semen de donante, es una de las alternativas que tienen las parejas de mujeres para conseguir ser madres. En esta opción ambas mujeres participan activamente en la creación y nacimiento del bebé. El método consiste en extraer y fecundar los óvulos de una de ellas e implantar el embrión obtenido en el útero de su pareja. Ambas mujeres juegan un papel determinante: una será madre biológica (la que aporta el óvulo) y la otra será madre gestante (la que lleva el embarazo y da a luz). En este caso fue un óvulo de Ximena fecundado con semen de donante e implantado en Jessica. "Siempre pensamos que era posible", explican, "si a una mujer que tiene problemas en sus óvulos le pueden hacer una fecundación in vitro con esperma de su pareja y un óvulo que no es de ella, por qué no iban a poder hacerlo con nosotras. Averiguamos y nos dijeron que sí, aunque nunca se había hecho acá, por lo menos en la clínica Suizo Americana, que fue donde consultamos nosotras. Pero en Europa, por ejemplo, en España, es bastante común. Decidimos hacerlo así porque era nuestra forma de tener un hijo entre las dos", cuentan.

El proceso no es sencillo. Implica varias etapas y que ambas se mediquen. Primero Ximena tuvo que tomar una medicación con hormonas, por cerca de 15 días, que estimuló su producción ovárica para que se produjeran más folículos y así conseguir mayor cantidad de ovocitos que en un ciclo normal. Luego se realizó un seguimiento folicular para ver cómo iban creciendo, con ecografías y análisis hormonales periódicos. Cuando los folículos alcanzaron el tamaño y número adecuado, se programó la punción folicular para extraer los óvulos. Esta se realizó en quirófano, bajo sedación. Una vez extraídos los óvulos, se fecundaron con esperma de un donante anónimo y a partir de ahí se controló la evolución de los embriones en el laboratorio hasta su transferencia. "Eso lo hicimos en Fertilab, que es el único laboratorio en Uruguay autorizado para hacerlo", señala Jessica. "Ellos buscan a un donante que se adecue a tus características y las de tu pareja, que sea un fenotipo similar", agrega.
Al mismo tiempo que se realizó la estimulación ovárica, se preparó el útero de Jessica para que recibiera el embrión. Esta preparación se hace de manera artificial a través de medicación hormonal con estrógenos. "Cuando llegás a un estado óptimo, que tiene que ser al mismo tiempo que hicieron el otro procedimiento, te implantan y tenés que esperar alrededor de 13 días para ver si evoluciona el embarazo", explica.

De todas las dificultades que se pueden asociar a este tipo de tratamiento ellas resaltan la espera para ver si el procedimiento funcionó. "Es difícil porque primero depende de la calidad y cantidad de los óvulos, y del estado del útero receptor. Todo tiene que estar perfecto. Y la verdad que es complicado, pero nosotras nos sentíamos muy positivas", recuerda Jessica. La edad tampoco les impidió cumplir su objetivo; hoy Jessica tiene 36 y Ximena 41.
Los precios de este tipo de tratamientos son relativos. "En nuestro caso no teníamos ningún problema de fertilidad", agrega. Pero el precio depende mucho de la condición funcional de cada pareja y se recomienda a quienes estén evaluando alguna de estas opciones consultar por su caso particular.

La Ley 19.167 de Técnicas de Reproducción Humana Asistida no contempló su caso porque individualmente no tienen problemas de fertilidad. "Nosotras optamos por esta opción porque biológicamente no podemos quedar embarazadas. Lo que sí financia el Estado son tratamientos para madres solteras. Creo que la ley está pensada desde cabezas heterosexuales, a quienes de repente ni siquiera se les ocurrió que alguien quiera usar este método, pero para nosotras fue la forma de tener un hijo de las dos. Porque Agustina estuvo primero en el óvulo en Xime y después en mí. Físicamente tiene características de ella, pero puede que también tenga cosas mías, nunca lo vamos a saber, pero hay estudios que afirman que a través de la placenta se modifican ciertos fenotipos del bebé".

AGRADECEMOS A PARQUE SENSORIAL GALARTIJA (COOPER 2127) POR SU COLABORACIÓN EN ESTA NOTA