Editorial
Editorial | Daniela Bluth

Un lugar para la creatividad

Las situaciones extremas, como la pandemia, nos obligan a repensarnos e innovar

30.07.2020 14:19

Lectura: 4'

2020-07-30T14:19:00
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Por Daniela Bluth

No soy fan del recurso de buscar algo sobre un tema en Google para explicar la cantidad de respuestas que pueden surgir, pero en este caso aplica. Si en el motor de búsqueda más famoso del mundo escribimos "pandemia y creatividad", aparecen 44.400.000 links. Allí hay desde videos con trucos de magia hasta empresarios exitosos que comparten su know how, pasando por proyectos de la ONU, mujeres artesanas de zonas remotas del globo, niños aburridos de las clases de Zoom y un larguísimo y diverso etcétera.

Es que junto con algunas otras palabras -como cuarentena, hisopado o vectores, todas ellas asociadas directamente a la enfermedad del Covid-19-, en los últimos meses creatividad ha sido una de las más utilizadas, puesta en la misma gran bolsa que otras como reinventarse, emprender u oportunidades. Sin embargo, entre ellas elijo la creatividad, algo así como la madre de todas, vigente más allá del tiempo y las circunstancias.

Hoy podemos considerarnos privilegiados. Tenemos internet, autos, centros de salud (y tecnología aplicada a ellos), Netflix, deliveries (en Uruguay bastante más que en otros países) y muchos otros recursos impensados hace 100 años cuando, por ejemplo, tuvo lugar la pandemia de la llamada "gripe española". En una extraña combinación que ocurre pese a la existencia de todas esas herramientas y gracias a todas ellas también, aflora la creatividad, esa suerte de mecanismo de defensa que está en la naturaleza del ser humano para intentar sobrellevar las necesidades económicas, sociales, culturales o, lisa y llanamente, el aburrimiento del encierro.

La creatividad es una habilidad -por eso está más desarrollada en unos que en otros- que no solo aplica a temas artísticos o culturales. De hecho, la pandemia demostró su importancia y utilidad en las industrias más disímiles, que levantando la bandera de la "capacidad de reinvención" están saliendo a flote, cambiando, adaptándose y, por qué no, creciendo y mejorando. Se suele hablar mucho de los puestos de trabajo que están dejando o dejarán de existir, pero también es bueno pensar en todos aquellos que hasta hace poco no existían y surgen de las nuevas necesidades/realidades.

Un poco de todo esto habla la nota de Alejandra Pintos sobre las semanas de la moda internacional que publicamos en este número. Más allá de las tendencias que se hicieron visibles o los colores, géneros y modelos que eligieron las grandes casas de moda como Gucci, Prada o Dior, lo más interesante del 2020 pasa por la capacidad de reinventarse sin perder su esencia. "En momentos de crisis, tenemos que pensar en un reinicio radical", dijo Anna Wintour, directora artística de Condé Nast, editora de Vogue y asidua asistente de las front row de todos los desfiles hasta ahora. Así surgieron campañas realizadas con pocos modelos, lookbooks donde también aparecían los diseñadores, desfiles que se transmitieron en vivo por streaming y propuestas "fisicales" (acrónimo entre físicos y digitales), como la que hizo Jacquemus al armar una pasarela que atravesaba un campo de trigo.

"Las presentaciones de moda están experimentando un cambio tan grande como el de Hollywood cuando pasó de las películas mudas a las películas sonoras. La pandemia obligó a los directores creativos a ser más creativos sobre lo que quieren decir sobre su trabajo", dijo Sara Mower, crítica de moda en Vogue. El público puede haber extrañado los formatos convencionales, pero también es cierto que con estas iniciativas las grandes grifas se acercaron a la gente y se amalgamaron con una realidad difícil que no conoce fronteras, volviéndose testigos activos de su tiempo.

Esta nota apunta al universo de la moda, pero la necesidad de usar la creatividad aplica a todas las industrias. En una entrevista para La Nación que el periodista argentino Hugo Alconada Mon le hizo a Ha-Joon Chang, profesor de Economía del Desarrollo en Cambridge, bestseller y uno de los economistas heterodoxos más conocidos del mundo, el coreano aseguraba que la pandemia "obliga a la innovación" y al mismo tiempo ofrece oportunidades. Aseguraba que la situación actual ya está obligando a los países a encontrar nuevas formas de producción y ponía como ejemplo a Etiopía, que con un PBI por debajo de los 1.000 dólares per cápita logró que los empresarios readaptaran sus fábricas para la producción de equipos de protección sanitaria y transformó los aviones de la aerolínea estatal para el transporte de carga. "Así que, aunque sea una crisis muy dura, algunos están ganando dinero. Lo importante es que no repliquemos el modelo anterior, en que la innovación llevó a la polarización". Y, aunque Ha-Joon Chang no lo dice explícitamente, que usemos más y mejor la creatividad.