La firma uruguaya fundada en 2016 por Sabrina y Patricia Tachdijan es una de las marcas del momento, según Vogue, y se encuentra entre las elegidas por importantes referentes de la moda de Europa y Asia

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Tach Clothing: la marca uruguaya destacada por Vogue que es furor en el mundo

La firma uruguaya fundada en 2016 por Sabrina y Patricia Tachdijan es una de las marcas del momento, según Vogue, y se encuentra entre las elegidas por importantes referentes de la moda de Europa y Asia

10.06.2021 07:00

Lectura: 10'

2021-06-10T07:00:00
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Por Sofía Supervielle

Tach Clothing se encuentra dentro de las marcas del momento, según Vogue, y es catalogada como la firma que triunfa entre las insiders como se llama a quienes están dentro del rubro de la moda y marcan tendencia por la misma revista. Harper's Bazaar, Elle y Man Repeller también escribieron sobre la firma uruguaya, fundada en 2016 por Sabrina y Patricia Tachdijan. Fue dos años después, cuando la influencer de moda y editora de Refinery29 Alyssa Coscarelli compartió en su cuenta de Instagram con más de 300.000 seguidores una foto suya con prendas de la grifa uruguaya que Tach ingresó a la exclusiva esfera de las celebridades y se volvió un éxito. "Publiqué la foto que ella subió y tuvo mucho éxito, nos dio mucho tráfico en nuestra cuenta", dijo Sabrina a Galería desde su casa en España. "Ahí empecé a hablarles a influencers. Ella fue quien me abrió los ojos sobre la posibilidad de hacerlo".

Jeanne Damas, modelo y emprendedora francesa, también compartió con su millón de seguidores los tops que había comprado en Tach Clothing y el éxito de la firma comenzó a consolidarse. Sabrina empezó a escribirles a referentes de moda que le gustaban y les enviaba alguna prenda. Ellas publicaban una o varias fotos usándola e inmediatamente Tach recibía encargues por su página web. Este es el caso de la española Gala González, quien sube fotos y camina por las calles de Madrid vistiendo ropa de la marca uruguaya, siendo capturada por fotógrafos de streetstyle. "Varias nos empezaron a hablar porque veían que otras usaban Tach. Fue el caso de la estilista de Elsa Hosk. Nos contactó porque quería un top para que ella usara en Cannes". Hosk es una supermodelo, mayormente conocida por su participación en varios desfiles de Victoria's Secret, y se la puede ver en una de sus publicaciones de Instagram con un top de Tach en la playa. Conocidas por sus estilos únicos y grandes comunidades de seguidores en Instagram, las españolas Blanca Miró y Nina Urgell, la danesa Lotta Lavanti, la escandinava Anna Winck y la francesa Sabina Socol son otros nombres potentes que se suman a la ola Tach. Así dio inicio a una especie de efecto dominó que no se detiene hasta el día de hoy.


La ropa, una tradición familiar. Si bien el éxito a gran escala de Tach Clothing es medianamente nuevo, el gusto por la ropa y triunfar dentro del área es algo de larga data en la familia Tachdijan. Sabrina y Patricia crecieron entre telas, plantillas de zapatos y recortes de revistas. Tras haber emigrado desde Armenia, su abuelo paterno abrió una mercería en Pocitos y al poco tiempo ya le iba muy bien. "Mi familia siempre me dice que nuestro abuelo era un visionario", señala Sabrina.


Tiempo más tarde, el padre de las hermanas tomó el negocio y comenzó a diseñar ropa infantil. Viajaba a Buenos Aires en busca de telas, muestras y revistas; y sus hijas lo acompañaban. Miraba los diseños en las fotos con lupa, y las dos pequeñas lo copiaban. Por otro lado, los abuelos maternos de las Tachdijan, también inmigrantes armenios, tenían una fábrica de zapatos de cuero que exportaba sus productos en los años setenta y ochenta. "Es muy común que una siga las profesiones de los padres. Siendo más grande me di cuenta de que eso se repite mucho en las familias".

Pisando fuerte en el exterior. Sin embargo, Sabrina no siempre supo que su vocación era el diseño y la estrategia comercial. Comenzó tres carreras y no terminó ninguna. Administración de Empresas fue la primera, luego pasó por Negocios Internacionales y, por último, probó la carrera de Indumentaria Textil en la UTU. "No soy muy proestudio. Creo que hoy no es fundamental una carrera en algunas áreas. Creo que si uno encuentra su pasión, eso lo va a llevar a realizarse mucho más que estudiar en el aula", opina.


En 2006, luego de dejar la carrera de moda, una amiga que trabajaba en la tienda de jeans Uniform la invitó a trabajar con ella. Fue así como a los 20 años Sabrina se convirtió en asistente de diseño -puesto que cubrió durante tres años-, y en 2008 creó su propia marca: Sabrina Tach. "Inocentemente armé este proyecto de carteras y me fui metiendo cada vez más en la moda. Tener mi propia marca me dio libertad", asegura. Publicaba sus carteras en Etsy plataforma de e-commerce, y se las compraban de otros países. En 2009 dejó su trabajo en Uniform para mudarse a Punta del Diablo. Trabajando de recepcionista en un hotel, Sabrina gestionaba su firma e iba a Montevideo a despachar las carteras que le habían encargado desde el exterior y a dejar materiales en los talleres. "Me gustaba la libertad que me daba tener mi negocio, que económicamente era independiente y podía viajar".


La proyección y presencia internacional parece que siempre estuvo dentro de los planes de Sabrina. Además de vender por Internet, cuando visitaba amigas en el exterior llevaba sus carteras y recorría tiendas para ofrecerlas. Gracias a un representante (showrooms que venden marcas de todo el mundo, van a ferias y consiguen entrar en grandes multimarcas o concept stores) de Estados Unidos, Sabrina Tach llegó a las grandes compañías internacionales: Urban Outfitters, Nastygal y Antropologie, mientras que Free People se contactó directamente con ella a través de Etsy.

El gran salto para Sabrina Tach fue, según su fundadora, a partir de las campañas con la fotógrafa Camila G. Jettar y las modelos Sofía Domínguez y Ana Paula Roldán con vestuarios especialmente confeccionados. "Las veo hoy y me siguen pareciendo alucinantes", dice Tach. "Etsy tenía mucha visibilidad y las fotos nos impulsaron aún más".

Cuando la demanda de las carteras era muy grande, Patricia se sumó al proyecto. Tal como habían aprendido en su infancia, comenzaron a fabricar calzado de cuero, y fue entonces cuando se les abrió el mercado uruguayo gracias a sus diseños con plataformas; "estaban de moda, cada vez había más demanda nacional". Empezó a participar en Moweek y abrió un local en Carrasco. A medida que la marca crecía, Sabrina empezó a adaptar la manera en que diseñaba a medida del público uruguayo. "Empecé a delimitar un poco mi mente, porque diseñaba para un mercado específico".

Tach Clothing, un lienzo en blanco. Buscando trabajar con otro material además del cuero, las hermanas emprendieron un segundo proyecto: Tach Clothing. "Yo estaba un poco aburrida de lo que hacía y quería cambiar", admite Sabrina. La lana merino se volvió su material predilecto; el diseño y confección de indumentaria, su nueva pasión. "Abrir Tach fue como tener un lienzo en blanco", describe. Al principio, vendían algunas prendas en su local en Arocena, pero sus creadoras sentían que "no encajaban mucho en la moda o mentalidad uruguaya". El público local parecía no identificarse con las prendas cortas y de crochet, características de Tach. "Quizás en Uruguay, hace seis años, la gente era más pudorosa y por ahí el crochet todavía no había pegado". Justo cuando sus ventas en el territorio uruguayo no estaban funcionando, un exrepresentante de Sabrina Tach se contactó con ellas para llevar el nuevo emprendimiento al exterior. De a poco, las hermanas se fueron despidiendo de su anterior proyecto, Sabrina Tach, para dedicarle el tiempo completo a la recién nacida: Tach Clothing.

Ese mismo año Sabrina fue madre, y por eso se tomó el despegue de Tach con mucha calma. Aun así, lograron posicionar a Tach Clothing entre las marcas favoritas de las influencers, modelos y celebrities, consiguieron que revistas de renombre escribieran sobre ellas y ser las elegidas por respetadas editoras de moda. "Nunca me lo imaginé. Me sorprendió. A veces ponía Tach Clothing en Google y salía en miles de lados. Ahora me compartieron un álbum de influencers chinas usando Tach con carteras Dior", comenta. Parece que, además de ser un éxito en Estados Unidos y Europa, Tach es furor entre las celebridades asiáticas. Roseanne Park, más conocida como @roses_are_rosie, como se llama en Instagram, es una cantante coreana-neozelandesa. Hiperfamosa en aquellas latitudes y con un documental sobre su fenómeno en Netflix (Blackpink: Light Up the Sky), vistió un top de Tach en un aeropuerto y las fotos se hicieron virales. El furor fue tal que Tach se vio enviando varios paquetes a Corea del Sur en los días siguientes.

Ahora, hace tres años que Sabrina vive en el País Vasco, desde donde se encarga de los diseños, las decisiones estratégicas y el manejo de las redes sociales de Tach. Patricia la asiste en el diseño y es la encargada de controlar toda la producción en Uruguay.

Lúdico, artesanal y hecho en Uruguay. De un estilo único, caracterizado por los diseños vintage y a la vez modernos, los colores vivos y los estampados o bordados floreados, Tach trata de expresar los recuerdos de la niñez de sus fundadoras. Cada prenda es como una obra de arte y la textura, los colores y las formas de los diseños "invitan al juego", tal como lo expresan ellas mismas. Buscan reivindicar el tejido y el bordado, dos oficios en peligro de extinción.


El hambre voraz de la industria de la moda, con su dinámica de comprar y tirar, es todo lo contrario a lo que Tach quiere defender. Produce localmente, apoyando a la industria nacional, y sus fundadoras trabajan en contacto con sus diferentes talleres. Son cuatro en total y varios grupos de tejedoras, todos ubicados en el interior del país; producir todo en Uruguay les permite "conocer a todas las personas que tocan las prendas". En una ocasión, las hermanas hicieron la prueba de fabricar 25% de su producción en el exterior, debido a que los costos de hacerlo 100% en este país son elevados. Pero los resultados fueron muy distintos. "Algo de tejido hicimos en Italia y no estuvo mal de calidad, pero la comunicación no era la misma que en Uruguay". El poder estar presentes en el proceso de cada pieza justifica que la producción sea completamente uruguaya. "Además, hay historias relindas de mujeres que vienen a la oficina y nos dicen que este trabajo les cambió la vida, señoras que tejen desde niñas, u otras que tienen a su sobrino en el INAU y lo van a poder sacar gracias al trabajo". A las hermanas les enorgullece formar equipo con estas personas: "Es muy gratificante. Las mujeres están realmente agradecidas".

Las reglas de juego cambian. Las redes sociales sin duda plantearon un cambio de paradigma en todos los ámbitos y es imposible evitarlas a la hora de hablar del éxito de esta marca, tan bien posicionada en el mercado internacional. Sabrina cuya marca tiene 43.000 seguidores en Instagram cree que en parte es gracias a las redes sociales que "todo se democratizó". Sin embargo, destaca varias desventajas de estas herramientas, como la necesidad de encontrar algo nuevo todo el tiempo, que puede terminar con una marca tan rápido como la hizo crecer. "Nunca se sabe y no se puede dar nada por sentado. Hoy en día las marcas pueden tener su momento y después bajan. Es difícil mantenerse". Sabrina compara los tiempos de hoy con aquellos en los que "se necesitaba que un inversor creyera en vos, viajar a Nueva York e intentar estar en el medio de todo; ahora no necesitás estudiar en Parsons ni hacer una pasantía en Vogue para triunfar". Según ella, con talento, pasión, esfuerzo, productos de calidad y excelente fotografía, "es mucho más fácil llegar a posicionarse que hace 15 años".