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FORMAS DE FLOTAR EN EL MAR

Stand up paddle: uno de los deportes náuticos que más crece en Uruguay

El stand up paddle, ese deporte náutico que combina tabla, remo y mar ya tiene unos años de presencia en las costas uruguayas. Al no requerir conocimientos previos y ser fácil de transportar, es uno de los deportes náuticos que más crece en Uruguay

23.01.2021

Lectura: 9'

2021-01-23T08:00:00
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Por María José Carricaburu

Lo que comenzó como un movimiento incipiente hoy se convirtió en una de las actividades más populares del verano, tanto para niños como para adultos, tanto para principiantes como para deportistas avanzados. Las razones para explicar este crecimiento a escala local y mundial son muchas, pero sobre todo radican en su versatilidad y fácil acceso. A veces, dicen quienes lo practican, la gente llega por curiosidad. Pero quienes lo prueban difícilmente lo dejen ir.

Se dice que esta disciplina tiene orígenes polinesios, pero la historia más reciente indica que el deporte surge a partir de los instructores de surf en las playas de Waikiki, en Honolulu, Hawai. En esa zona, tenían que meterse al mar en grandes tablas y con palas de canoa para poder visualizar y fotografiar a sus alumnos con mayor facilidad. Esto hizo que se dieran cuenta de que era posible ejercitarse y entrar y salir del agua, inclusive cuando no había olas.

El stand up paddle no tiene un único objetivo, la meta la define cada individuo: se puede simplemente flotar sobre un espejo de agua para conectar con la naturaleza y relajarse; trasladarse empleando la técnica más adecuada para cada vez lograr más distancia y velocidad; profesionalizarse y competir; y hasta tomar una clase de yoga en el mar sobre la tabla.

A diferencia de otros deportes náuticos, que suelen requerir un nivel alto de entrada, el stand up paddle es apto para todo público y se puede empezar de cero sin grandes dificultades. Hoy, lo practican a la par hombres y mujeres de todas las edades y uno de los principales avances, gracias al surgimiento de las escuelas, es que los niños tienen cada vez más acceso.

Una de las uruguayas que desde hace un tiempo practica y disfruta este deporte es la comunicadora Sofía Rodríguez. Descubrió el stand up paddle veraneando en Punta del Este y hace dos años se animó a alquilar una tabla en playa Mansa con su sobrina y su hermana. Juntas realizaron una travesía por la playa, pero ya se terminaba el verano y regresaban a la ciudad, por lo que no volvieron a compartir la actividad.

Tiempo después, caminando por la rambla y viendo la tranquilidad de la playa Ramírez, pensó que no era necesario esperar al siguiente verano. Se entusiasmó y compró una tabla inflable. A partir de ese momento comenzó a incorporar la rutina de entrar al agua todas las mañanas. Pronto descubrió que era una "actividad amable", que no implicaba demasiada destreza, y se le ocurrió llevar consigo a su perro Río, un bulldog francés. Hoy es de lo que más disfruta compartir con él.

"Es un deporte divino, a partir de que le agarrás la onda es un placer. Además, la tabla inflable la llevás a cualquier lado. Me he tirado en la Ramirez, Pocitos, Buceo, Pinar, en la laguna Negra en Punta del Diablo", cuenta la comunicadora.

Practicar stand up paddle no significa solo conectarse con el mar, también es un gran ejercicio. Si bien muchos piensan que se rema solo con los brazos, advierten los expertos, lo cierto es que la energía recorre todo el cuerpo. Se trabaja en palanca desde el centro, tanto hacia las piernas como hacia el tronco. Además, con un traje de neopreno y botas se puede practicar con normalidad en el invierno.

Crecimiento. En Uruguay uno de los grandes impulsores del deporte es Carlos Pena, creador de la marca Swellboards. La empresa, que en un comienzo se dedicaba exclusivamente a la creación de tablas, ahora se expandió y abrió una escuela en playa Honda, en Montevideo. Más allá de vender un "producto de calidad a precio accesible en Latinoamérica", explica Pena, su objetivo es promover el deporte en el país y generar una comunidad en torno a una actividad que, en definitiva, es muy disfrutable.

Dentro de los objetivos de la escuela, cuya base es una casa a la que se llega tan solo cruzando la rambla de Malvín, está también servir de hospedaje a deportistas de la disciplina que vengan de otros lugares y ser guardería de tablas para que quienes no tengan espacio en sus casas.

La primera vez que Pena produjo sus tablas trajo a Uruguay 35 y "volaron" de sus manos. Hoy vende alrededor de 400 por año. Su marca ofrece tablas rígidas y también inflables, una opción más reciente que tiene la ventaja de volverlas fácilmente portables. Los precios oscilan entre 750 y 2.500 dólares, dependiendo de la tabla, siendo las más caras las de competición.

Para quienes practican deportes náuticos, poder trasladar sus equipos con facilidad no es un tema menor. En ese sentido, la incorporación de las tablas inflables ayudó a que la disciplina se hiciera más popular. Swellboards ofrece un equipo completo que incluye mochila con asas de hombros y cinta de cadera para regular el peso con tabla, inflador, leash, quilla, y remo. Esto hace posible ir de vacaciones con todo el equipo y, en caso de viaje en avión, despacharlo como equipaje.

Ese dato fue uno de los que tentó a la periodista Soledad Acuña a comprar una paddle board inflable para su hijo Mateo, que hace surf desde los cinco años y quería intentar con esta variante. "La idea es ir en familia a tomar clases para poder adquirir las nociones principales y luego utilizar la tabla solos", contó. Además, le pareció que este tipo de tabla era una buena alternativa para las épocas en las que no hay olas.

Las tablas de Swellboards son diseñadas en Uruguay junto con un equipo de shapers y con la colaboración del ingeniero argentino Carlos Cuatrin, quien además practica el deporte desde hace años. Según Pena, Cuatrin de alguna manera traduce lo que se precisa y se quiere para que las tablas y los accesorios se realicen a la perfección.

La producción de la marca uruguaya se hace en China, donde también se fabrican marcas alemanas, hawaianas, francesas y americanas, entre otras. "Hemos tratado de fabricar en Uruguay, pero al nivel que queremos producir es imposible. Tendríamos que tener toda la materia prima necesaria, la maquinaria, que no es barata, gente capacitada en el rubro, que también es difícil, y manejar una fábrica a gran escala".

Las tablas para practicar stand up paddle se suelen comercializar en locales de ropa y accesorios de surf, tanto en Montevideo como en el interior del país. Además de Swellboards hay otras marcas, algunas con precios más económicos, que también tienen cada vez más demanda y confirman el creciente interés del uruguayo por este deporte.

Al Este. Fabián Barrios, quien lidera la escuela Shaka's Wind en Punta del Este, aseguró a Galería que tanto en este balneario como en Uruguay en general el acercamiento a este deporte está creciendo. Incluso, pese a la pandemia, el interés por la actividad se mantuvo. Sin embargo, en un verano atípico Barrios advierte que el público uruguayo es diferente al extranjero, lo que implicó una estrategia de parte de las escuelas para captar la atención de la forma adecuada.

"Para el público uruguayo lo que está funcionando más es armar las actividades. No esperar a que vengan a alquilar o preguntar, sino ofrecer travesías, paseos, clases y comunicarlas a través de distintos medios, ya sean redes sociales u otros canales de difusión. Lo positivo es que, a pesar de que el uruguayo es más vergonzoso, se está conociendo cada vez más el deporte y se están animando a practicarlo", explica Barrios.

Shaka's Wind ofrece sus servicios tanto en la Parada 1 de la playa Mansa como en el arroyo Maldonado. Mientras que en el primer punto hay alquiler de tabla y clases coordinadas previamente, en el segundo lugar la propuesta es más variada. Además de alquiler y clases de stand up paddle, se ofrecen clases de yoga, pilates y funcional sobre paddle boards, y algunas travesías especiales como salir a remar en la noche cuando hay luna llena. Esta escuela también enseña otras disciplinas, como windsurf y kayak. En este año tan particular todas las actividades se manejan con grupos familiares o de amigos de la misma burbuja, asegura Barrios.

Si bien varía según las diferentes escuelas y el lugar, los costos de las clases de stand up paddle van entre 500 y 1.000 pesos, dependiendo de si la clase es individual o con un mínimo de personas obligatorio y de si se adquieren solas o a través de una cuponera de varias clases. Los alquileres de equipo para practicar de manera autónoma dependen de la cantidad de tiempo de renta, pero una hora cuesta alrededor de 500 pesos.

Deporte olímpico a París

Hoy en día el stand up paddle es un deporte olímpico que estará invitado a los Juegos Olímpicos de París 2024. El creador de Swellboards, Carlos Pena, explica que falta gente que se desarrolle en el deporte. "Sería buenísimo que para las próximas competiciones internacionales hayan uruguayos presentes", sostiene. Para Pena, la gran promesa es el atleta olímpico de remo uruguayo Jhonatan Esquivel, quien hoy en día es instructor en la escuela en playa Honda. "Está muy entusiasmado, le encanta dar clases, es una persona que ya sabe cómo entrenar para competencias de gran nivel. La idea es que, próximamente, cuando todo se acomode, pueda representar al país", comenta.