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Educación sextual

Sexting: una manera de mantener la actividad sexual durante el aislamiento

La práctica de sexo virtual es recomendada por las autoridades durante la crisis sanitaria para evitar el contacto personal, pero tiene otros riesgos, como la viralización de imágenes íntimas o el chantaje.

17.05.2020

Lectura: 12'

2020-05-17T06:00:00
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Por Juan Andrés Ferreira

El sexo nunca pasa de moda. La crisis sanitaria que se manifiesta a escala global y en distintos niveles debido a la enfermedad por coronavirus trajo consigo una amplia red de exhortaciones, recomendaciones y precauciones en lo referente al contacto físico con los otros. Y el sexo, claro, se vio afectado. Como casi todas las actividades previas a la pandemia, tuvo que adaptarse. Al igual que las medidas mutan y adquieren distintos grados de elasticidad según los países, algunos con confinamiento obligatorio, otros con cuarentena voluntaria, la sexualidad es elástica y encuentra formas de mantenerse viva y vibrante. Así, entre la mascarilla quirúrgica y el alcohol en gel, la distancia social, los saludos con el codo y el lavado de manos que se extienden en loop como rituales cotidianos en cualquier parte del planeta, se abre camino el sexting, una práctica cada vez más naturalizada y aceptada, al punto que en algunos países ha sido recomendada por las autoridades sanitarias.

Sexteo es la contracción entre las palabras sexo y texteo, traducción del inglés sexting, y puede identificarse como el envío de mensajes, fotos, videos de índole sexual o erótico por medio de dispositivos digitales a través de redes sociales, mail, aplicaciones de mensajería instantánea. Puede ser en Tinder, Instagram, Snapchat o directamente vía WhatsApp o Telegram. Puede ser a través de un chat de Facebook. Puede hacerse vía Zoom, Skype o Google Hangouts. Existen aplicaciones como Desire, diseñada para parejas, que ofrece rutinas de retos y pruebas sexuales para resolver juntos, en las que también juega el sexteo.

Y así como se crean grupos de WhatsApp entre compañeros de trabajo, del fútbol o del colegio, también se forman grupos de tríos (o más) en los que el sexteo manda. En tanto, las tradicionales apps de citas se renuevan (ver recuadro) y quienes desean algo más que un trío tienen Coffee Meets Bagel, una aplicación que permite encuentros virtuales con hasta 15 usuarios a la vez. "El sexting puede considerarse como una práctica sexual en sí misma, se puede practicar sin necesidad de ver a la otra persona", explica a galería la psicóloga y sexóloga uruguaya Agustina Fulgueiras. La práctica está vez más extendida "ya que cada vez hay más acceso a dispositivos digitales y es algo que se ha normalizado".

En todo el mundo. En Irlanda, el Servicio de Salud Sexual publicó una guía de acción en la que recomienda la masturbación y, sobre todo, el sexting para evitar contagios (recordando además la importancia del lavado de manos antes y después de la práctica sexual). Irlanda fue uno de los primeros países en ordenar el cierre de escuelas y comercios no esenciales el 13 marzo. El 5 de mayo se realizaron algunos ajustes: las personas pueden ir hasta cinco kilómetros de su casa para hacer ejercicio, siempre que eviten todo contacto con otras personas. Hay excepciones para algunos trabajadores en negocios clave, pero para la mayoría de los habitantes la regla es simple: quedarse en casa.

En abril, el Departamento de Salud e Higiene Mental de la Ciudad de Nueva York (New York City Department of Health and Mental Hygiene) emitió un manual con pautas de comportamiento en el que sugiere la práctica del sexting, citas por video, incluso a través de grupos de chats, como formas alternativas a la actividad sexual de la era precoronavirus. En una columna para The New York Times International Weekly, la obstetra y ginecóloga californiana Jen Gunter, autora de La Biblia de la vagina, recomendaba el celibato en aquellas personas que no tuvieran una "pareja sexual doméstica" (HSP, por sus siglas en inglés: Household Sex Partner). "Esto no significa que no puedas conocer gente online. Empieza a hablar por teléfono, ten videochats, sexting o ten sexo telefónico", recomendaba la especialista, al tiempo que advertía: "Si alguien que conoces online te anima a conocerse en persona eso no solo te dice cómo ven su propia seguridad, sino, aún más importante, cómo ven la tuya".

Semanas atrás, el Ministerio de Salud de Argentina ofreció recomendaciones sobre sexo seguro en tiempos de Covid-19, recomendando "las videollamadas, el sexo virtual o el sexting" en pos de mantener la distancia social necesaria.

"Esas recomendaciones figuran en países que están en cuarentena obligatoria. No es el caso de Uruguay. Por lo tanto no ha sido un tema a tratar", explica a galería Melanie Faig, vocera del Ministerio de Salud Pública. "En un país donde la cuarententa es voluntaria nadie te está diciendo que no hagas lo que tengas ganas, sino que tomes las precauciones correspondientes. Por eso, incentivar el sexting o lo que fuere en su momento no fue una opción, aunque eso no significa que no se revise, como se revisa todo constantemente".

Sexting seguro. El sexteo es algo consensuado. Tanto enviar como recibir imágenes debe ser un ámbito de deseo mutuo. Recibir imágenes sin que hayan sido solicitadas ya entra en el terreno del acoso. Aunque se realice con personas conocidas y sea prácticamente un notable ejemplo de profilaxis ante posibles enfermedades de transmisión sexual, el sexteo no es 100% seguro. No lo es por una sencilla razón: la viralización. La viralización de una imagen o un audio empieza cuando una de las personas comparte el archivo con otra y, a partir de ahí, escapa de su control. Pero esto también puede suceder si esa persona pierde el smartphone o si se lo roban. Incluso alguien puede capturar las imágenes de otro celular, sin que necesariamente le hayan llegado los archivos a su dispositivo.

Además de la viralización, hay otros peligros. "Uno de los riesgos puede ser que luego de mandar una foto o un video, la otra persona use esa información en tu contra para chantajearte emocional o económicamente", apunta Fulgueiras. Los efectos de una viralización pueden variar. Puede generarse un cuadro de ansiedad y también puede llegar al suicidio. "Sabiendo esto, es muy importante no ayudar a difundir cuando nos pasan un video o una foto, no sumar a la viralización y educar a la población en general sobre los riesgos y las precauciones a tener en cuenta. Siempre que alguien comparta información sin consentimiento, importante denunciarlo a las autoridades", explica. Las denuncias deben hacerse al 2030 4525, número del departamento de Delitos Informáticos del Ministerio del Interior.

"Otras de las cosas que pueden suceder es que se envíen fotos o videos de índole sexual a alguien que no es quien dice ser, ya que existen muchos perfiles falsos. Cuando esto le sucede a niños o adolescentes ya no estamos hablando de sexting, sino de grooming". O sea, ya es un delito. El grooming, explica Fulgueiras, es cuando "un adulto acosa sexualmente a niños y adolescentes de forma virtual, donde primero se gana la confianza de la víctima para luego manipularla a que esta haga actividades sexuales, y eso va desde hablar de sexo, hasta obtener fotos o videos, e incluso mantener un encuentro sexual. Es muy importante que los padres presten atención al uso que le dan sus hijos a las redes sociales, sobre todo en este momento de confinamiento donde estamos mucho más tiempo con los celulares y las computadoras".

Siempre es necesario implementar algunas medidas de seguridad. Fulgueiras comparte algunas recomendaciones: "No mostrar la cara, compartir la imagen o el video siempre con personas de confianza, no compartir fotos o videos con terceros (es un delito compartir sin el consentimiento del otro), usar aplicaciones de mensajería como Telegram, que permite destruir los mensajes". Y, una vez que se termina de sextear, la especialista recomienda borrar todo el contenido.

Telegram parece ser el servicio más indicado para practicar el sexteo. Además de la opción de la autodestrucción, la aplicación tiene un cifrado especial que evita el reenvío de mensajes e impide hacer capturas de pantallas. Además de Telegram, hay otros servicios de mensajería en los que las imágenes pueden autodestruirse después de ser vistas, lo que disminuye los riesgos de que esas imágenes se difundan sin el consentimiento de una de las personas involucradas. Están Signal, que tiene funciones tanto para celular como para escritorio, y Disckreet, este último, diseñado especialmente para enviar mensajes íntimos, fotos y videos para parejas.

En 2016, en Argentina, la ONG Faro Digital organizó la campaña #SexteaConLaCabeza. "Mejor cubrirte ahora a no saber de qué disfrazarte después", explica la web de la organización, alentando a disfrutar de la práctica pero tomando ciertas medidas de seguridad como no fotografiarse el rostro o algún tatuaje o accesorio que pueda asociarse directamente con la persona involucrada. "#SexteaConLaCabeza es una invitación a explorar las sexualidades a partir de la tecnología sin dejar de cuidar una de las cosas más valiosas que tenemos: nuestra identidad", señalan desde Faro Digital.

"Con la cuarentena y el confinamiento nuestras vidas cambiaron, lo que implicó un gran movimiento", continúa Fulgueiras. "La sexualidad se vio afectada, por lo que realizar sexting durante este momento sirve para aumentar o mantener el deseo sexual elevado y así seguir conservando nuestra salud sexual. Sin embargo, no todo el mundo se encuentra cómodo con esta práctica y también es entendible. Al igual que ocurre con el teletrabajo o las videollamadas con la familia, algunos están más afines que otros y lo disfrutan más", puntualiza la especialista. "Además del sexting, el autoerotismo es una práctica sana que también promueve nuestra salud sexual". Y concluye: "La actividad sexual, sea cual sea, tiene muchos beneficios, y uno de ellos es fortalecer el sistema inmune y mejorar la salud mental disminuyendo la ansiedad y estrés gracias a la modulación de los niveles de cortisol. Ambos beneficios esenciales para este momento de pandemia".

Libido y confinamiento

Ya sea con confinamiento voluntario u obligatorio, la depresión, el estrés y la ansiedad que se generan durante este período de incertidumbre llevan a que algunas personas recurran al sexo como forma de descargar tensiones, al tiempo que otras directamente experimentan una cierta disminución en la libido.

"En este momento que ya llevamos casi dos meses de confinamiento, es probable que el deseo sexual haya variado, como también ha variado el estado de ánimo, ambos aspectos difíciles de separar", expone la psicóloga y sexóloga Agustina Fulgueiras. "Algunos empiezan la cuarentena más motivados y contentos, con un deseo sexual sin alteraciones, pero luego, con el tiempo, la ansiedad puede haber aumentado y el deseo disminuido. Por el contrario, otros arrancaron muy mal, con muchas preocupaciones y problemas que resolver, lo que indudablemente hace que el deseo sexual disminuya. También depende si se vive en pareja o no. Todo es posible durante el confinamiento. Lo que sí se ha observado es un aumento en la masturbación, que no necesariamente responde a un mayor deseo sexual, sino a un estado más ansioso o de aburrimiento, donde la masturbación funciona como un ‘extinguidor' de estos estados".

La adaptación de las apps

El sexting crece. Instagram y Tik Tok, WhatApp y Facebook Messenger, Skype y Zoom, que inicialmente no fueron creadas como apps de citas, arden durante el confinamiento. Y a su vez, aumentan las descargas de Tinder, la aplicación de citas online con 50 millones de usuarios a nivel global. Como ha sucedido en distintos ámbitos y, también, con el sexo, la aplicación debió reinventarse en tiempos de pandemia, de modo que liberó una función que permite a los usuarios recorrer el mundo en busca de matches de manera gratuita y desde la seguridad del confinamiento. Y así, yendo de la cama al living y, por medio de Tinder, del living a Buenos Aires,
Barcelona, Roma, París o Ámsterdam. A su vez, la firma anunció en breve la implementación de chats de video para mantener encuentros virtuales.

Happn, la app de encuentros que se vale de la geolocalización en tiempo real para conectar personas que se hayan cruzado en algún sitio, parecía estar muerta pero no, no tanto, en especial durante esta última semana, cuando aumentó la cantidad de personas circulando en las calles de Uruguay. Con más de 10 millones de usuarios en el mundo, Happn también se reinventó y extendió su radio de cruce: inicialmente era de 250 metros alrededor del usuario, ahora puede llegar hasta 90 kilómetros.

La app de citas LGBTQI+ Grindr, con cuatro millones de descargas, es cuestionada por el manejo que hace de los datos de sus usuarios; se abre camino Taimi, red social y aplicación de citas LGBTQI+ que cuenta con videollamadas y otras facilidades, entre ellas permitirle a sus más de cinco millones de usuarios mantenerse en contacto más allá de los límites territoriales de sus respectivos países. Bumble, la app en la que las mujeres son las que pueden dar el primer paso, también introdujo modificaciones durante la cuarentena y habilitó la opción de videollamadas.

La necesidad de establecer vínculos, aunque sean pasajeros, parece acentuarse en el aislamiento. En Tinder pueden hallarse perfiles de personas que advierten que están allí, usando la aplicación, debido a la cuarentena y que solo les interesa conversar, combatir el aburrimiento, ver cómo otros están lidiando con la misma situación, sea en Uruguay, Argentina o España, sea Italia, Francia o Países Bajos. En otros extremos se hallan quienes sin culpas rompen las barreras del distanciamiento social, se salen de lo virtual y buscan la acción fuera de las pantallas, con encuentros de una noche o dos o que luego se prolongan en el tiempo. Y es posible que entre estas dos opciones haya estado presente, en algún momento, el sexteo.