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Hombre flecha y faro cultural

Rafael Barradas, el artista uruguayo elegido por el Malba para celebrar su aniversario

Con énfasis en su producción en Italia y España, la muestra del uruguayo Rafael Barradas en el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (Malba) reivindica su rol en las primeras filas de las vanguardias europeas

17.09.2021 08:49

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2021-09-17T08:49:00
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Por Sofía Supervielle.

Rafael Barradas (1890-1929) es el artista que el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (Malba) eligió para exponer en la conmemoración de su aniversario número 20. Incluso antes de su inauguración oficial, la exposición titulada Rafael Barradas. Hombre flecha fue seleccionada como una de las 10 mejores muestras para visitar en setiembre —junto con la de Joan Mitchell en el Museo de Arte Moderno de San Francisco y la de Thea Djordjadze en Gropius Bau de Berlín—, según la reconocida revista especializada ARTnews de Nueva York. En un trabajo conjunto con la Dirección Nacional de Cultura del Ministerio de Educación y Cultura de Uruguay, el Malba exhibirá más de 130 obras, incluidos óleos, acuarelas y obras sobre papel. Parte de estos trabajos viajaron desde Montevideo, provenientes de la Colección del Museo Nacional de Artes Visuales (MNAV), junto a una selección de importantes préstamos de colecciones privadas y públicas de ambos lados del Río de la Plata.  “Que Malba, un museo realmente importantísimo en la región y el mundo, elija para su aniversario de 20 años a Rafael Barradas es importantísimo. Es para nosotros fortalecer el eje de internacionalización de la cultura uruguaya”, opinó la directora nacional de Cultura, Mariana Wainstein. 

Zíngaras (1919), de la colección del MNAV. Foto: MNAV

Zíngaras (1919), de la colección del MNAV. Foto: MNAV

En febrero de este año Eduardo Costantini, fundador y presidente de Malba, se contactó con Enrique Aguerre, director del Museo Nacional de Artes Visuales, con la propuesta. “Me entusiasmó mucho la idea. Malba tiene de las mayores colecciones de Latinoamérica y del mundo. Tienen obras de Frida Khalo, de Torres García o Cúneo. Y eligieron a Barradas, que es de mis predilectos. Tiene un lenguaje propio y crea una escena vanguardista fantástica”, dijo Aguerre, que también es curador de la muestra. El Departamento de Internacionalización de la Cultura de la DNC, coordinado por Facundo de Almeida, se fundó este año “para agrandar la platea de los artistas uruguayos, para que tengan llegada a más lugares”, explicó Wainstein. “Para ello, trabajamos desde los Institutos de Letras, Artes Visuales, Música, Artes Escénicas, Cine y Audiovisual”. En esta ocasión, se trabajó con el Instituto de Artes Visuales, dirigido por Silvana Bergson. 

La Catalana tren de caballos (1918), de la colección del MNAV. Foto: MNAV

La Catalana tren de caballos (1918), de la colección del MNAV. Foto: MNAV

Desde el otro lado del río, María Amalia García, curadora en jefe de Malba, asegura que el grupo de artistas vanguardistas de la década del 20 se encuentran en el corazón de su colección. Y allí está Rafael Barradas, al igual que Joaquín Torres García, Emilio Pettoruti, Norah Borges, Pedro Figari o Xul Solar. Esto explica, en buena medida, que haya sido el elegido para celebrar el vigésimo aniversario del museo. Pero hay, además, otro rasgo de este artista que resultó atractivo: “No ha tenido la misma proyección, como Torres García, pero estuvo a la par de todas estas innovaciones vanguardistas y derroteros europeos actuando en las primeras filas de estas vanguardias”.

The tango (1913), de la colección del Museo Nacional de Bellas Artes de Buenos Aires. Foto: MNBA

The tango (1913), de la colección del Museo Nacional de Bellas Artes de Buenos Aires. Foto: MNBA

Así, la muestra Rafael Barradas. Hombre flecha “tiene que ver con darle visibilidad a un gran artista que si bien hace más de 20 años en Buenos Aires se realizaron muestras sobre él, ahora corresponde darle prominencia a esta figura importante y no del todo jerarquizada en el ámbito local”. El poco reconocimiento rioplatense hacia el artista puede deberse, comentó García, a que Barradas vivió la mayor parte de su vida en España. “Es importante visibilizar de una manera bien específica los ismos de su trabajo y, en este sentido, el vibracionismo barradiano como aspecto central de las vanguardias de los años 20”. 

Un faro cultural. La combinación de colores vibrantes, letras y números superpuestos, carteles que flotan y grandes grupos de personas conversando en un café son característicos de la obra de Barradas. El artista uruguayo dejó huella en el arte e influenció el trabajo de Salvador Dalí, participó en las tertulias con los grandes intelectuales uruguayos y europeos, y fue “un verdadero faro cultural uruguayo”, definió Aguerre.  La amistad entre Barradas y Torres García nació en 1918 y es en honor a una correspondencia de cartas entre ambos que se nombró la exposición: “Por París está un pintor uruguayo, un gran pintor uruguayo, D. Pedro Figari, hombre de 60 años que se reveló de un modo extraordinario. En una de las revistas que le mandaré la semana entrante, si Dios quiere, verá reproducciones de sus obras. Ya somos tres pintores uruguayos. Creo que Figari le interesará a Ud. mucho; va por otro camino que nosotros pero está muy bien. Figari es de los que no se olvidan nunca cuando se ve un cuadro de él. Pasa, con Figari, lo que con nuestras cosas. Pasa lo único que tiene que pasar. Es hombre camino, como nosotros. Hombre flecha, flecha que va a un blanco. Aunque no se dé en el blanco, ya es importante —tal vez lo único— tener blanco. Una flecha sin blanco no es flecha; es el caso de muchos hombres”, escribió Barradas a Torres García en 1926. 

Este extracto de su carta se encuentra en el texto curatorial de la exhibición, escrito por Aguerre.

Quiosco de Canaletas (1918), de la colección de Malba. Foto: Malba

Quiosco de Canaletas (1918), de la colección de Malba. Foto: Malba

Desde Génova a Madrid. En 1919, ya radicado en Madrid, Barradas formó parte de los inicios del movimiento ultraísta, acompañado de varios artistas. Fue así como se volvió uno de los principales precursores de la vanguardia madrileña, caracterizada por la ruptura de toda lógica y presentación de la innovación en la literatura, el teatro y el arte pictórico, entre otros. Impactado por las grandes ciudades europeas e influenciado por el futurismo, el cubismo y el orfismo, Barradas desarrolló su propio ismo: el vibracionismo. Este busca plasmar el movimiento de las ciudades, el frenesí de las escenas urbanas, como sus calles, las personas en los bares o el puerto.

“El foco (de la muestra) en la etapa vanguardista de Barradas nos permite detenernos en un momento clave de su trayectoria, cuando incorpora a su poética recursos que le permiten desplegar un lenguaje pictórico propio, que se manifiesta en el vibracionismo y el clownismo. A través de estas denominaciones, Barradas desarrolla modos particulares de conceptualizar sus búsquedas vanguardistas en torno al lenguaje del arte moderno: síntesis de la imagen, colores planos y puros, facetamiento y simultaneidad de formas, ritmos lineales y letrismo”, explica Aguerre.

Si bien esta etapa de su trabajo es la más conocida de su trayectoria, Rafael Barradas. Hombre flecha recorre el camino del artista que va desde 1913, año en el que desembarca en Génova (Italia), hasta cerrar con las obras realizadas en 1923, cuando volvió a su país natal por motivos de salud. La exhibición presenta cuatro núcleos representantes de distintas etapas de su trabajo: Metrópolis (1913–1917), Un “ismo propio” (1918), Formas al extremo (1919–1920) y Adoraciones.

Naturaleza muerta con carta de Torres García (1919), de la colección del MNAV. Foto: MNAV

Naturaleza muerta con carta de Torres García (1919), de la colección del MNAV. Foto: MNAV

La muestra paso a paso. Barradas llegó a Europa por primera vez en agosto de 1913. El viaje lo realizó gracias a la generosidad Alfredo Médici, un amigo que compartió con él su beca de estudios, relató Aguerre. Metrópolis, el primer núcleo de la muestra, presenta el período de transición del artista: desde el montevideano que aún no tuvo contacto directo con las vanguardias europeas y su primer contacto con el viejo continente. “Un gran impacto generado por la ciudad moderna, la electricidad, el automóvil y el motor”, resumió el curador.

En 1918, radicado hacía cuatro años en Barcelona —por su postura neutral frente a la Gran Guerra— y siendo ya un referente de la vida artística catalana, Barradas inauguró Vibracionismo, la exposición donde despliega las primeras obras dentro del camino artístico que él mismo fundó. El segundo núcleo de la exposición cuenta con obras de colores planos y formas facetadas, que le dan dinamismo y vibración a las composiciones, “dando cuenta de un proceso cultural en transformación”. Su propio ismo se encontraba en pleno desarrollo y sus obras “transmiten el vértigo de la modernidad”, señala Aguerre. 

Las obras llegaron a Malba, desde Montevideo y otros museos de Buenos Aires. Foto: Malba

Las obras llegaron a Malba, desde Montevideo y otros museos de Buenos Aires. Foto: Malba

En sus primeros años madrileños, Barradas ilustró libros y revistas de escritores. Estas obras —que integran el tercer núcleo— se encuentran dentro de su otro ismo: el clownismo y, aunque son pocas, se caracterizan por ser retratos caricaturescos sin mirada, donde solo las cejas y el contorno geometrizado de la cara les otorgan forma. Allí retrata a sus familiares o amistades cercanas con máscaras de payasos. De esta manera, cada composición funciona a modo de un análisis crítico de la era moderna. 

El último núcleo de la exhibición está dedicado a la familia del artista, columna fundamental tanto para su vida como su obra. En la vasta cantidad de retratos que realizó de su madre, de su hermana Carmen, su hermano Ignacio, su esposa Pilar y de su cuñada Antoñita se pueden apreciar los cambios en su manera de abordar la pintura. La fabricación de juguetes fue otro proyecto que compartió con Carmen y Pilar. La música compuesta por su hermana, que se escuchará en la muestra, también formaron parte de su trayectoria y varios otros proyectos que compartió con sus afectos. 

El equipo de Malba ordena las obras previo a ubicarlas en cada núcleo conceptual. Foto: Malba.

El equipo de Malba ordena las obras previo a ubicarlas en cada núcleo conceptual. Foto: Malba.

De esta manera, recorriendo cada paso que dio, se logra visibilizar la vida y obra de un gran artista uruguayo. Con distintos recursos, la muestra acerca al gran público a un artista experimental, vanguardista, inquieto y hombre flecha; y al mismo tiempo confirma y conmemora su huella en el arte e identidad cultural uruguaya y española.