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La Sub 35 del Poder Legislativo

Quiénes son los diputados más jóvenes del Parlamento

Más allá de las diferencias partidarias, esta camada forma parte de una misma generación y, por ende, comparten preocupaciones e intereses. Están los que llevan años militando, los que se autodefinen como outsiders y los que recién están aprendiendo los códigos del sistema político

03.09.2020 06:00

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2020-09-03T06:00:00
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Por Florencia Pujadas

El sábado 15 de febrero, como ocurre cada cinco años, los 99 diputados electos se reunieron en la primera sesión de la Cámara de Representantes para prestar juramento ante el designado presidente del cuerpo, Martín Lema. De ellos, casi la mitad caminaron con la soltura y la tranquilidad de los que pisan un terreno conocido. Para el resto, esa calurosa tarde fue de estrenos y nuevos desafíos. En esta legislatura hay 42 diputados del Frente Amplio, 30 del Partido Nacional, 13 del Partido Colorado, 11 de Cabildo Abierto, uno del Partido Independiente, uno del Partido de la Gente y uno del Partido Ecologista Radical Intransigente. Solo 19 son mujeres.

Según la Constitución, cualquier ciudadano natural o legal mayor de 25 años puede ser electo para representar a los uruguayos en la Cámara Baja. A diferencia de lo que ocurre en otras partes del mundo, en Uruguay juventud y política no siempre van de la mano; en la Cámara de Senadores, por ejemplo, es requisito ser mayor de 30 años para ingresar. En este recorrido por despachos y pasillos, galería conversó con los integrantes sub-35 del edificio anexo del Palacio Legislativo. Más allá de las diferencias partidarias, esta camada de treintañeros forman parte de una misma generación y, por ende, comparten preocupaciones e intereses. Hay un maestro, un psicólogo, un profesor de Historia, un piloto, una estudiante de Ciencias Políticas y un carnicero. Están los que llevan años militando, los que se autodefinen como outsiders y los que recién están aprendiendo los códigos del sistema político. Sin contar al nacionalista Pablo Viana, que no respondió a la solicitud de galería, estos son los 10 diputados más jóvenes del Parlamento.

Bettiana Díaz Rey, 32 años/ Diputada del Frente Amplio por Montevideo 

"Hay personas que no me cuestionan por mis ideas políticas; hablan de mi cuerpo, mi edad, mi sexualidad o mis opciones de vida. Eso es violencia política y es violencia de género"


El vínculo entre Bettiana Díaz y la política nació de una forma especial. Corría el año 2008, ella recién había terminado el liceo y estaba anotada en la Facultad de Medicina. Para ayudar a su madre y colaborar con la economía del hogar, buscó un trabajo de medio horario y, como tantos jóvenes, fue contratada en un call center. Por aquel entonces, se estaban discutiendo las primeras rondas del Consejo de Salarios y ella participó activamente en la creación de un sindicato para negociar las condiciones de trabajo. "Éramos todos gurises. Ahí empezó mi militancia", recuerda. Ese mismo año su vínculo con la política y la toma de decisiones se reforzó por la fuerza que cobró el líder que la cautivó y hoy recuerda con fotografías en su despacho: José Mujica. "Ya se sabía que era precandidato y, enamorada de su figura y de (Fernández) Huidobro, empecé a militar en las internas de 2009. Fue una campaña que me marcó mucho y, de ahí en más, hice de la política lo más importante de mi vida", señala.

Su vínculo siguió en el Movimiento de Participación Popular (MPP), el grupo de izquierda que la llevó a recorrer las calles del país, la formó en comités y la integró, en 2013, como parte de su Dirección Nacional y del Comité Ejecutivo de Montevideo. Aquí también fue tejiendo un perfil vinculado a causas sociales con una participación activa en la campaña de No a la Baja y la defensa de la agenda de derechos. "Como mujer joven, milito por causas vinculadas a los derechos sociales, la agenda de género y las feministas, que son variadas. Vengo de una familia trabajadora y de un espacio de militancia donde creemos que es importante que la política sea cercana a la gente", dice Díaz, quien en las elecciones de 2014 fue electa por la lista del Espacio 609 como diputada suplente por Montevideo y en 2017 asumió el puesto tras la renuncia del titular, Gonzalo Mujica.

A partir de entonces tuvo que aprender rápido los códigos del Parlamento, que sus compañeros venían poniendo en práctica hacía tres años. No podía perder mucho tiempo adaptándose; lo que sí perdió fueron algunas actividades sociales fuera del Parlamento. "Es difícil de compatibilizar. Hace un tiempo falleció mi abuela, una mujer que marcó mi vida, y yo tenía establecido ir a verla aunque fueran solo 10 minutos. Ahora pienso, por ejemplo, que sería difícil compatibilizar la maternidad con la vida política y por eso tiene que cambiar la forma de hacer política. Hay muy pocas diputadas o legisladoras que tengan hijos muy chiquitos porque hay impedimentos reales para fusionar la vida familiar y privada y la vida pública, que es de muchísima exposición", asegura. En los últimos años, dice, esa vulnerabilidad propia de la actividad política aumentó como consecuencia de los debates en redes sociales. Como militante, pero también como mujer, lo conoce de cerca. "Estamos acostumbradas a vivir este tipo de violencia que los hombres no viven, pero yo trato de entender que no es personal. Hay personas que no me cuestionan por mis ideas políticas; hablan de mi cuerpo, mi edad, mi sexualidad o mis opciones de vida. Eso es violencia política y es violencia de género", sentencia. Por eso, dice que está en el Parlamento y usa su voz para defender los cambios culturales.

Sebastián Cal, 30 años /Diputado de Cabildo Abierto por Maldonado

"Siempre fui muy crítico con los políticos y hoy me arrepiento de haberlos juzgado antes"



A Sebastián Cal le gusta definirse como un outsider de la política. Es probable que si hace unos años le hubieran dicho que iba a ocupar una banca en el Parlamento, se hubiera reído en voz alta. "Tengo amigos que me preguntan por qué me metí en política y por qué hice el cambio. La respuesta es que siempre fui una persona a la que no le gustó quejarse y me estaba quejando mucho. Yo siempre fui del hacer y sentí que tenía que dejar el confort de la vida privada", dice. Pero no supo con exactitud cómo ni cuándo meterse en política hasta que escuchó hablar de Cabildo Abierto. Este técnico mecánico industrial y piloto comercial de avión (aunque siempre aclara que no es militar) quedó cautivado con el discurso del senador Guido Manini Ríos, con quien guarda una fotografía en su escritorio. "No me gustó por su profesión, me gustó porque era nuevo. Cuando habló de los ni-ni, el hombre se ganó mi corazón. Me acuerdo que dijo que teníamos que hacer algo por esos gurises que andan en la calle, están desnorteados y en la droga. Habló de darles una segunda oportunidad y me conquistó", confiesa.

Tras escuchar aquel discurso, Cal se contactó con el equipo, se puso a la orden, ayudó con la escritura del programa de gobierno (específicamente la parte sobre aeronáutica) y se fue ganando un lugar en el nuevo partido. Fue un activo militante en las elecciones internas y, para su sorpresa, su nombre fue manejado por cuatro agrupaciones para ocupar el cargo de diputado por Maldonado. "El Palacio Legislativo es una mochila que cargo durante cinco años. De día estoy en el Parlamento, de noche cambio pañales (acaba de ser padre) y cuelgo carteles. Yo siempre fui muy crítico con los políticos y hoy me arrepiento de haberlos juzgado antes. Es un trabajo exigente y que demanda muchas horas". Hoy, su semana se divide entre los viajes a Maldonado, donde tiene una oficina del partido, los pedidos de los vecinos -ha llegado a ayudar a una mujer con su mudanza- y los proyectos legislativos. Todo es nuevo.

Hace unos días, el diputado se encontró con una maestra suya de los Talleres Don Bosco que le dijo que siempre había mostrado su vocación de servicio. "Me contó que aunque no lo había descubierto, ella sabía que tenía un don y que se notaba desde muy chico. Siempre me gustó el servicio hacia los demás y ahora voy a trabajar de forma cercana a la gente", asegura. Influenciado por su formación salesiana, el cabildante se define como "un enamorado de la educación y las causas sociales", dice que quiere trabajar sobre los problemas medioambientales y que se necesitan nuevas caras que representen a estas generaciones. "La juventud no es para el futuro, la juventud es ahora", asegura.

Daniel Gerhard, 32 años/ Diputado del Frente Amplio por Montevideo

"Antes el presidente pescaba y ahora hace surf, eso no es renovación"



El profesor de Historia y técnico en Comunicación Social Daniel Gerhard no concibe su recorrido dentro del Partido por la Victoria del Pueblo (PVP) como una carrera política. El diputado siente que su reciente llegada al despacho del anexo es un paso del camino que inició en 2007 y estuvo motivado por las ganas de entender los problemas sociales, sobre todo los que veía de cerca en su barrio, Paso Carrasco. En su adolescencia hizo voluntariado, integró la Juventud del PVP y al poco tiempo se convirtió en el redactor responsable de la revista Compañero. Su interés social también se trasladó a sus clases como profesor de Historia, educador y coordinador del Club de Niños (OSC-INAU). "Yo quería saber por qué surgen las políticas y las iniquidades. Siempre intenté impulsar los temas ambientales e introducir la agenda de derechos humanos vulnerados en el terrorismo de Estado. Nosotros intentamos operar sobre la realidad con los pies en la tierra, pero con la utopía socialista, que ya estaba lejos y ahora se ve más lejos", dice.

Su discurso está teñido por la influencia de figuras como el Che Guevara -presente en un afiche de su escritorio- y el venezolano Hugo Chávez, a quien conoció en una visita a Montevideo. Gerhard todavía recuerda las cuatro horas que estuvo esperando para escucharlo en la explanada de la intendencia y, como contrapartida, las otras cuatro horas que habló sobre el escenario. "Así lo compensó. A mí siempre me cautivó el poder que proyectó Chávez, sobre todo, hasta 2012", asegura el diputado, que también reconoce la influencia de la figura de Jesús. "No es un político, pero es un referente", agrega.

Desde su oficina y con el respaldo de su equipo, el diputado por la Lista 1001 tuvo un semestre atareado y sumido entre los papeles de la Ley de Urgente Consideración. "Fue la principal tarea política de este semestre. Fue muy intenso y nos puso a todos a dar una mano. Ya pasó y fue aprobada, pero la seguimos teniendo presente y le seguimos buscando la vuelta. No está muerto quien pelea; siempre hay una última instancia, que es la democracia directa. Ahí apuntamos", asegura el político. Además, apuesta a tratar los problemas medioambientales globales. "Es un gran problema y necesitamos encontrar una solución. Yo puedo ver un recambio y nuevos estilos, pero hasta podrían ser de publicidad o marketing. Veo las políticas y las luchas de siempre con nuevos perfiles. Antes el presidente pescaba y ahora hace surf, pero eso no es renovación", concluye.

Walter Cervini, 35 años/ Diputado del Partido Colorado por Canelones

"Me identifico como el vecino que tiene su comercio y cree que a través de la política puede lograr cambios"


Es difícil que por las calles de la ciudad 18 de Mayo, en Canelones, los vecinos no conozcan a Walter Cervini. Hasta hace unos años, el actual diputado era conocido por vender buenos cortes en la carnicería y atender él mismo su supermercado. Aunque más tarde se postuló y ejerció como edil departamental en dos períodos, para muchos sigue siendo el carnicero de confianza. Este año, de hecho, los vecinos lo paran en la calle -tapabocas mediante- para felicitarlo por asumir como diputado por el sector Ciudadanos del Partido Colorado. "Es que yo no me siento perteneciente a la clase política; me identifico con el vecino que tiene un comercio y cree que a través de la política puede lograr cambios. Me gusta estar en el comercio: yo soy el que despacho, aunque con la dinámica del Parlamento, ahora tengo menos tiempo. Me gusta estar ahí con mi familia y atender de forma directa. Hay muchos que van los domingos para que el diputado los atienda", cuenta el canario, que habla del negocio con el mismo entusiasmo que de la política.

El vínculo de Cervini con la militancia empezó en las organizaciones sociales; se acercó al Partido Colorado en su juventud y sin tener antecedentes familiares. "No elegí el partido por tradición sino por la convicción de la historia de figuras nuestras que fueron relevantes", explica. En ese camino conoció a Adrián Peña, quien acaba de asumir como ministro de Ambiente, y encauzó sus preocupaciones con acciones concretas. "A mí me interesa que las personas vivan mejor. En mi sector se dio una renovación total y no solo en edad; de los 10 legisladores en las dos cámaras, hay ocho que asumen por primera vez. Ernesto Talvi se dedicó a preparar jóvenes con frescura y respaldo técnico. Sentimos que tenemos que darle respuesta a la generación que nos votó", asegura el diputado, que también se postula a alcalde por el municipio 18 de Mayo.

Esta ciudad, que fue nombrada como tal en 2017, está en pleno desarrollo y él cree que con ese rol tendría un mayor acercamiento e incidencia en los cambios para los vecinos. Pero todavía falta para saber si dejará el Parlamento. Mientras tanto, combina las sesiones de la Cámara con las llamadas de los clientes (que todavía lo buscan a cualquier hora por pedidos y recomendaciones) y se toma unas horas a la semana para compartir tiempo con su familia y su hermano menor, que es concejal y sigue sus pasos en la vida política. "Me gusta que haya optado por este camino porque cuando la familia está unida y se puede trabajar, es muy lindo. No faltan los asados de fin de semana", confiesa.

Álvaro Rodríguez Hunter, 31 años / Diputado del Partido Nacional por Florida

"Si bien hay un descreimiento en la política, cuando hablamos con jóvenes se nota que quieren saber del tema y muchas veces no saben por dónde entrar"



El primer concepto que utiliza Álvaro Rodríguez para definir a sus padres es la tolerancia. El diputado creció en Florida influenciado por su militancia: su madre era del Frente Amplio y su padre del Partido Nacional. Los dos tenían perfiles diferentes, pero compartían enriquecedoras charlas en una mesa donde la política era la protagonista. "La tolerancia es clave en mi familia. Si no la tuvieran, mis padres no hubieran estado casados por 40 años", dice. Y enseguida agrega que de su madre aprendió a escuchar y recibir consejos mientras que de su padre heredó la afinidad por el Partido Nacional.

Hasta el año pasado, Rodríguez, que es contador y rematador público, pasaba las tardes entre la inmobiliaria (que todavía maneja) y un estudio contable que abandonó para centrarse en la vida del Palacio Legislativo. Hacía tiempo que trabajaba con el exintendente Carlos Enciso y tenía responsabilidades en la intendencia como secretario general de Administración, pero el cambio al Palacio Legislativo fue de golpe: él era el primer suplente de Enciso, quien dejó su bancada para convertirse en el embajador en Argentina.

"Es un desafío importante y que no esperaba. Me tuve que organizar un poquito diferente la vida, pero fui tejiendo un perfil y desde mi lugar voy a fomentar a los jóvenes que quieran llegar", asegura desde su despacho en Montevideo. A pesar de las distancias, el diputado nacionalista prefiere ir y venir todas las semanas, en un viaje de una hora y media que le permite seguir en contacto de primera mano con Florida. "Allá nos conocemos todos, así que recorremos el departamento, conocemos a los padres, los hijos. Es una práctica que se puede hacer y te permite estar más cerca: te bajás del auto, te encontrás con una persona, vas al supermercado y escuchás a otra", asegura.

Algo similar ocurre en el anexo del Palacio, donde los reclamos de los ciudadanos están a la orden del día. "Es que queremos achicar la distancia que se venía agrandando entre la capital y el interior. En la Ley de Urgente Consideración, de hecho, se vota la policía rural como gesto a la descentralización y un apoyo a la gente. No son soluciones mágicas, pero en Florida el gobierno nacional se había alejado y el gobierno departamental acaparó esa atención. Ahora, hay que seguir atendiendo las necesidades de los vecinos", señala.

Nicolás Viera, 32 años / Diputado del Frente Amplio por Colonia

"Soy hincha de los grises y me llevo muy bien con los que opinan distinto"


En la casa de Nicolás Viera no hay un almuerzo familiar sin una conversación -o discusión- sobre política. El diputado del Frente Amplio por Colonia es hijo de una madre wilsonista y un padre que militó como socialista, fue preso político y se incorporó al Movimiento de Liberación Tupamaro, antes de fundar el Movimiento de Participación Popular (MPP) y de ejercer como diputado entre 2005 y 2010. En su comedor había fotografías de Aparicio Saravia y Wilson Ferreira Aldunate. Sin embargo, el rosarino creció y formó un perfil que toma distancia de la tradición materna y se acerca a los pasos de su padre. "Tengo una familia que está politizada. Mi padre tenía puntos de contacto y desacuerdo con Wilson y mi madre era ferviente defensora del Partido Nacional", recuerda. Pero su gran referente no fue ninguno de los dos.

En la oficina que ocupa en el anexo del Palacio Legislativo hay figuras en miniatura y fotografías de José Mujica. Como lo considera el "gran referente" contemporáneo, guarda sus retratos junto a los recuerdos de su familia, sus amigos, su pareja y la captura del día en que asumió la vicepresidencia de la Cámara de Representantes. Aunque ya hace unos meses está instalado en el escritorio, el único detalle que le falta colocar es el retrato del otro Pepe que, a su juicio, cambió la historia: José Batlle y Ordóñez. "Si tuviera que definirme, diría que soy un militante social y político que busca el socialismo. En mí se condimentan cosas del wilsonismo, algunos postulados de Aparicio Saravia, pero principalmente de los dos Pepes: Mujica y Batlle y Ordóñez. Cada 100 años hay un Pepe que marca la historia del país, como pasó con Artigas", asegura.

La militancia de Viera estuvo influenciada por las causas sociales y la tradición familiar. El diputado, que en el período pasado fue suplente de Mercedes Santalla, todavía recuerda el día en que sus compañeros lo eligieron como representante de la Cruz Roja en la Escuela Nº 3. "Fue mi primera elección ganada", bromea. Viera vivió casi toda su vida en Rosario, salvo por los años en que se trasladó a Montevideo para estudiar Relaciones Internacionales, carrera que cursó hasta tercero y que luego cambió por la docencia. Hoy es maestro. También trabajó como taxista, en tareas de la Ancap de Rosario y a los 22 años se lanzó como el candidato municipal más joven del país. "Uno de los desafíos más grandes para los jóvenes es abrirse espacios en un mundo marcado por la gerontocracia política. La renovación no necesariamente significa cédula de identidad: son ideas y saber del mundo actual. Yo no creo en ningún fundamentalismo, soy hincha de los grises y me llevo muy bien con los que piensan distinto", asegura. Así, y desde su banca en diputados, el representante del MPP busca contribuir en la construcción de la agenda de derechos, ayudar a quienes "la tienen más jodida" y para que los "gurises no la pasen mal".

Silvana Pérez Bonavita, 35 años / Diputada de Cabildo Abierto por Montevideo

"Cuando Cabildo Abierto llegó aparecieron las críticas y a mí me encantan"


La familia de Silvana Pérez Bonavita nunca se interesó en la actividad política, pero ella creció con la idea de que tenía que poner "un grano de arena" para ayudar a la sociedad. Montevideana, milita desde su adolescencia y siempre siguió a las figuras del Partido Nacional. Estudió Marketing Digital y trabajó en el ámbito privado. En 2016 fue electa concejal vecinal del municipio E y desde allí afianzó su pasión por la política a través del contacto de los vecinos. Sin embargo, el año pasado decidió hacer un giro de 180 grados y se unió a las filas de Cabildo Abierto. "Una amiga muy querida me comentó que estaban juntando firmas para abrir un partido nuevo y todavía no se sabía quién iba a ser el líder, pero me pareció una buena idea y la ayudé a juntar. Sentía la necesidad de que apareciera un partido con ganas, valores e ideas. En abril, como todos sabemos, Guido definió ser el candidato, me uní y empecé a trabajar", recuerda.

Fue un proceso rápido: se sumó como militante, encontró un lugar donde podía tener más participación, más tarde se convirtió en diputada por Montevideo y también coordina la bancada de Cabildo Abierto. "Cuando llegamos aparecieron las críticas y a mí me encantan. Siempre que tengo la oportunidad de compartir mis experiencias, cuento que nosotros tuvimos internas lideradas por mujeres y candidatas en todos los departamentos. Yo fui elegida como representante por mi experiencia y no por el género. En Cabildo Abierto no se plantea eso porque estamos superincluidas", señala.

En estos meses, no sintió ninguna resistencia ni dificultades por ser mujer dentro del Parlamento. Tampoco considera haber sido el objetivo de críticas en las redes y conserva un bajo perfil. "A nivel personal, nunca fui de exponerme en las redes. Las cuentas oficiales las uso todo el tiempo para que la gente se siga acercando, pero no para poner grandes reflexiones que lleven a una confusión", agrega. Casi nunca comparte una foto con su familia o con sus amigos, aunque sí extraña la libertad de disponer del tiempo del fin de semana. "Yo soy soltera y no tengo hijos, dos cosas que facilitan los tiempos familiares porque no tengo el reclamo del núcleo propio. Mi entorno ha sabido entender, pero extraño mucho mis afectos", señala.

Gerardo Núñez , 35 años / Diputado del Frente Amplio por Montevideo

"Mi respeto a la democracia no pasa por cómo yo venga acá vestido sino por los proyectos de ley que proponga y estudie para ayudar a la gente"


En la vida de Gerardo Núñez hubo varios puntos de inflexión. El primero llegó cuando empezó a militar en el gremio del Liceo Nº 13, en el Hipódromo de Maroñas, a los 15 años. Ahí descubrió la importancia de tener una voz, del voto y conoció las ideas del Partido Comunista de Uruguay. El segundo apareció dos años más tarde, con el nacimiento de su primera hija, la búsqueda de trabajo en plena crisis de 2002 y su debut en el sindicato de una pequeña empresa. Por aquellos tiempos trabajó como carpintero, en un vivero y en la construcción, sin dejar de militar en los espacios sociales del barrio, en los merenderos y en la radio comunitaria. "No pasó una cosa separada de la otra", dice. El tercer sacudón llegó en 2008, cuando asumió como secretario general de la Unión de Jóvenes Comunistas, nació su segunda hija y retomó los estudios. A los 24 años terminó el liceo, se dispuso a estudiar Psicología y se volcó "de lleno" a militar en el centro de estudiantes.

Esos tres momentos de su vida estuvieron marcados por la búsqueda de una sociedad más justa, solidaria y democrática. Y ese es el discurso que mantiene aún hoy, desde el despacho que ocupa como diputado en el anexo del Palacio Legislativo. "Sigo militando por las causas que me empujaban en esos momentos. Los avances hay que reconocerlos, pero todavía estamos lejos de lo que necesitamos como país y como sociedad", opina. Desde que asumió el cargo, el psicólogo pasa sus días entre las sesiones, los proyectos y su religiosa hora de natación (eso sí que no negocia) en las mañanas.

También aprovecha para intercambiar ideas con sus hijas, que hoy tienen 17 y 12 años, sobre conceptos como género, identidad y futuro. Es un aprendizaje, dice. "Yo pertenezco a una generación bisagra que está en un proceso de transición sobre las dinámicas de género y diversidad. Las corrientes que hay dentro del feminismo son muy diversas y yo hice varios cursos, pero una cosa es el libro y la teoría, y otra la práctica. Las nuevas generaciones vienen de otras situaciones, otros contextos, que es importante conocer", considera. Fuente de críticas en las redes por su vestimenta informal, no se siente cómodo ni representado por la formalidad. "Mi respeto por la democracia no pasa por cómo yo venga acá vestido sino por los proyectos de ley que proponga y que estudie para ayudar a la gente", agrega. Aunque por las dudas, siempre guarda un saco para ponerse sobre la camisa de jean o el atuendo que lleve.

Rodrigo Albernaz , 31 años / Diputado de Cabildo Abierto por Salto

"Nos estamos pudriendo, ¿me explico? Avanzamos a degenerarnos"


El despacho de Rodrigo Albernaz es prolijo y está ordenado. Sobre el escritorio tiene algunos papeles y un ejemplar del diario La Mañana. Hay pocos adornos que llamen la atención, salvo por los dos cuadros de José Gervasio Artigas que cuelgan en la pared: uno es un clásico retrato y el otro es un regalo que pintó su hermana, artista salteña, para celebrar su nuevo papel como diputado. "Yo pensé que era para el senador Manini, pero terminó siendo para mí. Guido logró que los artistas vuelvan a pintar a Artigas o cosas que hacen a la identidad nacional, que nos unen a todos", señala. Y rápidamente agrega que también logró que él recuperara su confianza en el sistema político.

El salteño trabajó en relaciones públicas y se encargó de una panadería familiar, pero nunca había pensado en militar por un partido. Era crítico con los políticos y cuestionaba el sistema. Sin embargo, el año pasado sintió el impulso de moverse, apoyar y estar al lado de Guido Manini Ríos después de escuchar su discurso en un video. "Él habla de problemas socioculturales y nuestra realidad es que hay desorden, falta orden. Los valores están invertidos y no hay una escala de prioridades. Ahora me vienen las palabras que me dijo mi señora cuando yo decía que había un retroceso. Nos estamos pudriendo, ¿me explico? Avanzamos a degenerarnos. Guido generó una iniciativa en muchos que estaban desparramados y los encauzó", señala. Y él se convirtió en un ferviente defensor de sus ideas.

El diputado no tiene reparos en decir que es conservador, que está en contra del aborto y de la eutanasia; cree en la teoría de protección de los más débiles -dentro de los cuales agrupa a los ancianos, las mujeres y los niños- y no acepta lo que, en su opinión, es una "guerra de sexos". "Yo los estigmas los rompí al principio. No soy militar ni he tenido un acto de violencia contra nadie. Tengo una opinión muy buena de la formación militar, porque son personas que están preparadas para morir por la bandera. Es la formación que les quiero dar a mis hijos y no porque sean militares, sino porque tienen que saber cuál es su identidad", dice. Consciente de que hay muchos prejuicios respecto a Cabildo Abierto por la génesis del partido, no duda en contestar a quienes lo critican: "Este fue el partido que tuvo más mujeres en su diputación sin tener leyes de cuota internas, es el que tiene más jóvenes diputados en proporción y no tiene un diputado que sea militar. Sí tenemos más valores conservadores, pero defendamos que todos tengamos los mismos derechos", señala.

Con un pie en Montevideo y otro en Salto, a donde regresa todas las semanas, el diputado busca que su hijo de dos años y los jóvenes uruguayos crezcan y se involucren con la política. Dice que quiere devolverle la belleza a Salto y pelear contra la descentralización. "El joven tiene la nobleza de las buenas intenciones y por eso es bueno que estemos aquí: vamos a ser idealistas y luchar por cosas buenas", concluye.

Pedro Irigoin , 35 años / Diputado del Frente Amplio por Canelones

"Nuestra motivación es el horizonte y la utopía de una sociedad distinta"



A Pedro Irigoin le cuesta ser puntual y muchas veces anda a las corridas. Cualquier inconveniente en su casa o con el tránsito puede trastocar la agenda del diputado que hace años vive en Parque del Plata. Con la perspectiva que da el tiempo, aún recuerda la mudanza a Canelones como una solución para reducir el costo de vida y "sentar cabeza" junto a su mujer. Sin embargo, también le sirvió como un impulso para continuar con su militancia dentro del MPP. "Mi padre y mi madre, ya jubilados, se fueron para allá. En 2008, y como estábamos apretados con mi compañera, decidimos ir un tiempito para ver si podíamos construir algo más barato... Y no volvimos más", recuerda. Allí crio a sus tres hijos: Jazmín de 17, Caetano de 15 y Emilia, que recién tiene 3 meses y medio. Además de trabajar como carpintero, sanitario, herrero y soldador, en los últimos cinco años ejerció como alcalde del municipio de Parque del Plata-Las Toscas y fue electo diputado por Canelones. Pero su vínculo con la política no comenzó con la mudanza.

Se podría decir que el acercamiento con el Frente Amplio en Canelones fue un reencuentro, ya que Irigoin estuvo vinculado con el MPP desde su niñez. Nació en una familia militante y creció en una casa de Aires Puros bajo el ala de dos hermanos mayores inquietos por las causas sociales. "Era una militancia muy natural. Fui activo militante del MLN, tuve un impasse y ahora integro la organización. Yo creo que la actividad política atraviesa toda la sociedad, por más que algunos dicen que no les interesa y no les afecta, y persigo objetivos que son de largo aliento. Nuestra motivación es el horizonte y la utopía de una sociedad distinta", dice. Su discurso está teñido por la influencia de José Mujica, una figura que conoció de adolescente y con quien compartió más que una charla y una caja de tabacos.

Desde su despacho frente al Palacio Legislativo, el diputado recuerda la tarde en que conoció "al viejo", la mística chacra y los nervios que sintió al dar su primer discurso en un acto del movimiento juvenil. "La primera vez que fue Pepe a Aires Puros yo estaba fumando un tabaquito y estábamos armando todo porque a las ocho de la noche había un acto. Él cayó a las tres de la tarde, se enojó por la confusión en el horario, pero enseguida nos quedamos fumando y nos dejó pirando a todos los gurises", dice y sonríe. En su oficina también guarda retratos de Lucía Topolansky, de quien puede estar horas hablando, y en su memoria lleva el recuerdo de las giras por el interior junto a Eduardo Bonomi. "Todo lo que puedo decir de Pepe lo puedo decir de la vieja. En un tiempo hay que mirar su vicepresidencia; ella era alguien que estaba más cerca de irse a su casa y estuvo a la recontra altura. Ellos dos son mis referentes. Es muy difícil separar lo emocional de lo político", confiesa. Y no lo hace. Con su gestión, busca seguir los pasos de las figuras históricas de la agrupación de izquierda.