Cultura
¿De película?

Premios Óscar: una noche tediosa y sin mascarillas, pero también histórica

La promesa era que la experiencia sería como ver una película. Transcurriría en dos locaciones, el ya tradicional Dolby Theatre y Union Station, la estación que ha sido protagonista de varios filmes emblemáticos (Blade Runner, Los intocables, Atrápame si puedes). El reparto ya estaba anunciado, lo difícil de imaginar era cómo una entrega de premios podía orquestarse como un relato cinematográfico. A pocos minutos de comenzada la 93ª entrega de los Oscar quedó confirmado que, por atractiva que fuera la consigna, al menos esta vez no se logró

30.04.2021 07:00

Lectura: 6'

2021-04-30T07:00:00
Compartir en

Por Patricia Mántaras

La promesa era que la experiencia sería como ver una película. Transcurriría en dos locaciones, el ya tradicional Dolby Theatre y Union Station, la estación que ha sido protagonista de varios filmes emblemáticos (Blade Runner, Los intocables, Atrápame si puedes). El reparto ya estaba anunciado, lo difícil de imaginar era cómo una entrega de premios podía orquestarse como un relato cinematográfico. A pocos minutos de comenzada la 93ª entrega de los Oscar quedó confirmado que, por atractiva que fuera la consigna, al menos esta vez no se logró.

Tal vez lo único cinematográfico de toda la velada fue la entrada de Regina King, en un travelling que la siguió desde el hall de Union Station hasta el escenario. Probablemente la anécdota que empezó a narrar de cada nominado al momento de anunciarlos también tuviera que ver con ese concepto inicial de narrar una historia. Pero el resultado estuvo lejos de eso. Por momentos parecía que no había rumbo, y que los discursos de los ganadores no terminarían nunca. ¿Qué pasó con la música que empezaba a sonar cuando el speech se alargaba demasiado? ¿Cuándo los Oscar dejaron de ser una fiesta al cine de Hollywood, una oda al star system, para volverse una vidriera de causas desde la que los actores y miembros de la industria aleccionan al público? #QuevuelvaelOscar debería decir un hashtag. Pero para eso tendría que volver a haber estrellas.

Nómades. Nomadland, la película de Chloé Zhao, se llevó tres de los seis premios a los que estaba nominada: mejor película, mejor dirección para Zhao y mejor actriz, Frances McDormand. La cineasta china fue la primera mujer no blanca en ganar en esa categoría, y le dedicó el premio "a todos los que tuvieron el coraje de aferrarse a la bondad en sí mismos y en otros sin importar lo difícil que es". McDormand, que también fue productora del filme, instó a volver a las salas de cine: "Por favor, vean nuestra película en la pantalla más grande posible. Y un día, muy, muy pronto, lleven a cualquiera que conozcan a un cine, hombro a hombro, en ese espacio oscuro, y miren cada película que se exhiba ahí esa noche". La actriz también lanzó un aullido de lobo en homenaje a Michael Wolf (‘lobo') Snyder, el mezclador de sonido de Nomadland, que murió en marzo.
El de McDormand fue el único mensaje orientado a la industria del cine en una noche plagada de discursos moralistas. "Sé que muchos de ustedes en sus casas quieren tomar el control remoto cuando sienten que Hollywood los está sermoneando", dijo al comienzo Regina King (actriz, nominada a mejor dirección por Una noche en Miami, su debut como realizadora). Y fue como uno de esos comentarios que advierten algo que no debería pasar, con la total certeza de que pasará de todas maneras.

Celebrar la vida. La película danesa Another Round se llevó la estatuilla a mejor película internacional y su director, Thomas Vinterberg, pronunció el discurso más desgarrador. "Queríamos hacer un filme que celebrara la vida. Y cuatro días antes de empezar a filmar pasó lo imposible. Un accidente en una autopista se llevó a mi hija; alguien que estaba mirando su celular. Y la extrañamos, y la amamos", dijo, acongojado. La chica tenía 19 años y estaba muy entusiasmada con el proyecto, del que sería parte. "Terminamos haciendo esta película para ella, como su monumento".

Covid free. Mesitas dispuestas en Union Station como en una cena show, ambiente íntimo, relatos personales de cada nominado, tiempo aparentemente ilimitado, un cronograma laxo, premios en manos de talentos poco conocidos: si los organizadores buscaban una ceremonia diferente, la consiguieron. Los invitados estaban todos testeados, y más de una vez. Esa fue otra de las advertencias que hizo King al abrir la ceremonia, anticipándose a las posibles críticas ante la falta de mascarillas de los nominados.

Más mojones. En la noche del domingo también hizo historia Yuh-Jung Youn, ganadora a mejor actriz por su papel en Minari. Fue la primera actriz coreana en ganar ese premio, y lo agradeció con un discurso fresco que el público agradeció. "No creo en la competencia. ¿Cómo puedo ganar sobre Glenn Close?", dijo, y se respondió: "Esta noche soy más suertuda que ustedes. ¿Y tal vez también sea hospitalidad americana hacia una actriz coreana?". Close alcanzó a Peter O'Toole en el récord de más nominaciones sin ningún triunfo: ocho candidaturas sin materializarse en una estatuilla. Aún después de conocer ese desenlace, la veterana actriz se mostró dispuesta a jugar a un quiz musical en el que terminó moviendo la cola al ritmo de Da Butt. Otra vez: #QuevuelvaelOscar.

Cambio de orden. La diversidad de la Academia siguió manifestándose con otros resultados. Mia Neal y Jamika Wilson fueron las primeras maquilladoras negras en ganar el Oscar por su trabajo en La madre del blues, y Ann Roth fue la mujer más vieja en ganar, a sus 89 años, el premio a mejor diseño de vestuario por la misma película. Este año fueron 70 las mujeres nominadas en las diferentes categorías.

Por algún motivo, el premio a mejor película, que siempre se entregaba al final, cedió ese lugar al de mejor actor. Tal vez el giro inesperado de la ceremonia fue el triunfo de Anthony Hopkins, cuando todo apuntaba a que Chadwick Boseman recibiría un reconocimiento póstumo, también por La madre del blues. Hopkins, de 83 años, se convirtió en el actor más viejo en ganar por su notable interpretación en El padre. El actor británico no estuvo disponible ni presencial ni virtualmente, tal vez porque en su Gales natal, donde estaba de vacaciones, eran más de las cuatro de la mañana. Pero al día siguiente, Sir Anthony Hopkins compartió en su cuenta de Instagram un video con la campiña galesa de fondo agradeciendo a la Academia un premio que claramente no esperaba. "Quiero rendir tributo a Chadwick Boseman, que se nos fue arrebatado demasiado pronto, y otra vez muchas gracias a todos. (...) Me siento muy privilegiado y honrado".