Estilo de vida
Descansar en José Ignacio

Posada Ayana, aires europeos a orillas del mar

Ubicada en José Ignacio, Posada Ayana ofrece una experiencia inspirada en el ambiente tan elegante como distendido de la Costa Azul francesa.

07.03.2020

Lectura: 5'

2020-03-07T07:00:00
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Por: Giovanna D'Uva

Descanso, arte y diseño son los términos que describen a la Posada Ayana, un lugar pacífico e ideal para un público adulto que desee disfrutar de sus vacaciones en un entorno relajante y natural, cerca de la playa y de los servicios que el centro de José Ignacio nuclea.

El proyecto ideado por la familia Kofler apunta a un concepto de hospedaje singular respecto a las ofertas que hay en el balneario esteño. "Queremos ofrecer a las personas que se hospeden un lugar en el que se sientan como en casa. Hoy hay muy pocas ofertas de posadas y hoteles en la zona, y las que hay están más orientadas a familias. Nuestra propuesta ofrece una experiencia diferente", explica su propietario, Robert Kofler. Es por ello que, dadas las características de la posada y la experiencia que desea transmitir a sus clientes, los niños y las mascotas no están permitidas en el lugar.

La decisión de esta familia de origen austríaco de establecer una posada en José Ignacio no fue al azar. Además de ser uno de los lugares donde viven, este balneario tiene para ellos una connotación particular. "José Ignacio provoca un sentimiento especial. Cuando uno llega se encuentra como en casa. Disfruta de una sensación muy relajante, de tranquilidad y paz, y ese sentimiento es el que queremos transmitir en nuestra posada". Para ello se inspiraron en el ambiente alegre y a la vez distendido que predominaba en la Costa Azul francesa durante los años 60. "Una de las ideas era traer de vuelta el sentimiento de los años 60 que predominaba en las vacaciones en la Costa Azul o en la ribera italiana a José Ignacio en el 2020. Ese sentimiento de disfrutar el tiempo libre, de relajación y descanso lo tenemos como lema y lo ofrecemos a través de nosotros mismos, de nuestros empleados y de la forma en que nos desempeñamos", agrega.

Privacidad y confort. Ese sentimiento de calma y relajación se aprecia apenas uno ingresa a la posada, y se imprime en cada uno de los espacios y detalles que conforman el proyecto que llevó adelante el arquitecto Álvaro Pérez. Materiales como cemento y piedra se conjugan a la perfección con la calidez de la madera de lapacho, creando ambientes armoniosos que se caracterizan, además, por ser espaciosos y por integrarse al entorno agreste. 

A lo largo de las dos plantas que componen el edificio se distribuyen las ocho habitaciones de 45 metros cuadrados cada una, con jardines individuales o vistas al mar. En cada una de ellas predominan la luminosidad, con ventanales que se extienden desde el piso hasta el techo, y la amplitud. Comparten zonas comunes como la terraza en el segundo piso y el jardín de la planta inferior, aunque siempre se respeta la privacidad de cada huésped. 

Una opción más privada o para grupos de personas es la casita, una construcción dentro de la posada, pero alejada de las otras instalaciones, conformada por tres habitaciones, una cocina, un living, parrillero y piscina individual que se puede rentar en su totalidad o por habitaciones individuales.

Un amplio salón para tomar el desayuno, degustar la gastronomía y la carta de tragos que brinda la posada o simplemente para disfrutar de la selección de libros allí dispuesta, es otro de los servicios a los que se puede acceder, así como de la amplia piscina con fondo de mármol verde y de un entorno especialmente pensado para tomar sol o pasar tiempo al aire libre.Cada detalle de la posada está cuidado para respetar los lineamientos de diseño y estilo. "Buscamos un mobiliario de los años 50 y 60 con un estilo escandinavo, como las sillas del salón principal. Tenemos muebles comprados aquí y en Argentina, y estamos constantemente mirando en mercados de antigüedades porque buscamos piezas singulares", indica Kofler.

Procurar una estadía de calidad en la que los visitantes se sientan en un ambiente distendido y armónico es el objetivo de los propietarios que, además, se esforzaron por integrar los alrededores de José Ignacio a la posada y crearon diferentes actividades para disfrutar del entorno y las vistas que este lugar propone. "Ofrecemos deportes como kitesurfing, tenis, polo y cabalgatas. Creo que es hermoso usar los alrededores de este balneario para estas disciplinas".

Impulsar la industria uruguaya. Promover la producción local y la sustentabilidad es otro de los pilares fundamentales de Ayana. Todas las materias primas que se utilizan en la cocina, como los amenities, son adquiridos a productores nacionales. "Tratamos de usar siempre materiales de Uruguay. Son un poquito más caros, pero lo que queremos es promover la industria local". De igual manera, la posada apuesta a ser sustentable y amigable con el medio ambiente, es por ello que se utilizan productos reciclables, se clasifican los desechos y se valoran los productos orgánicos. "La posada es un proyecto para el futuro, no pensamos en el corto plazo, sino que estamos construyendo algo para los años que vendrán", indica Kofler.

Arte como proyecto a futuro. Uno de los objetivos de los propietarios es convertir la posada, en el corto plazo, en un referente cultural y artístico. Para eso planean crear espacios que den difusión a los artistas tanto nacionales como internacionales. "Nos interesa mucho el arte y queremos difundirlo. Mi esposa, Edda, está trabajando en una iniciativa para promover el arte femenino y lo que queremos es crear espacios para que ellas puedan exhibir sus obras".

En la actualidad la posada abre desde noviembre hasta fines de marzo. Sin embargo, prevén en un futuro ponerla a disposición para eventos especiales o extender su apertura para exposiciones y muestras de arte.