Personajes
Entrevista

Polly Ferman: una pianista uruguaya varada en Montevideo

El espectáculo Aires de mujer se estrenaba el 26 de marzo en el Teatro Solís. Su creadora, la directora musical y pianista uruguaya Polly Ferman, había arribado a Montevideo unos días antes para ultimar detalles. A causa de la declaración de emergencia sanitaria el musical no se estrenó, y la productora espera con su marido, el bandoneonista argentino Daniel Binelli, a que se reanuden los vuelos para regresar a Valencia, en donde residen actualmente.

27.05.2020

Lectura: 6'

2020-05-27T07:00:00
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Por Rosana Zinola

¿Por qué creó el musical Aires de mujer?
Como homenaje a la mujer. Tenía mucha ilusión por su estreno en el Teatro Solís. Cuando estuve en 2008 con Glamour tango me fue muy bien, incluso internacionalmente. En este espectáculo innové con un elenco de mujeres y un repertorio totalmente femenino. Aires de mujer es un homenaje a Paquita Bernardo, la primera bandoneonista, que nació en 1900 y murió en 1925, en una época en que la mujer solo se asociaba al tango desde el burdel. Además, Paquita fue compositora, incluso Carlos Gardel grabó dos de sus canciones, y también creó una orquesta de tango. Un día un chico de pantalones cortos audicionó para pianista y ella le dijo que era muy bueno pero que volviera con pantalones largos. Ese chico era Osvaldo Pugliese, o sea que él empezó con ella. Sin embargo, nadie sabe que existió. Paquita es el símbolo que buscaba para este musical en homenaje a la mujer.

¿Este espectáculo viajará a Europa?
Tengo la expectativa de hacerlo en Valencia en noviembre. Tuvimos el segundo ensayo a través de Zoom con la coreógrafa en Salta y dos bailarinas en Madrid, una en Murcia y otra en Valencia. Después me gustaría volver en marzo de 2021 para el Mes de la Mujer. Es toda una aventura, cruzo los dedos para que abran los teatros.
Con el desconfinamiento gradual, los espectáculos culturales serían lo último en regularizarse.
Se habla de que los teatros abrirían con la tercera parte de sus localidades, pero así no nos reditúa. Entonces se me ocurrió que se podría encontrar financiación para cubrir el resto de los costos, hay que hacer algo para que no se pierda la cultura. En estos momentos de la pandemia, a través de las pantallas hemos accedido a ópera, ballet y conciertos, que es maravilloso, pero los artistas necesitamos que nos contraten en vivo. El contacto emocional de un espectáculo en vivo es irremplazable. Ahora la emoción está muy conectada con el miedo y la incertidumbre. Pero ¿qué pasa con los que se quedan en casa sin mayores objetivos? A los artistas se nos cortó el trabajo, pero no se nos pueden cortar los proyectos.

¿Está con algún proyecto con su marido, Daniel Binelli?
Sí, Sax & Tango. Hicimos un CD con cuatro jóvenes saxofonistas valencianos que presentamos el 19 con un vivo en Facebook. Es fabuloso porque si bien no pudimos hacer la presentación tradicional, la hicimos por las redes, está en Spotify y se anotará para los Grammy Latinos.

¿Hace cuánto que están en pareja?
Casi 20 años y nos casamos solo hace cuatro, él es mi cuarto marido. Como siempre me iba mal quise probar antes, entonces probamos 16 años. Nos casamos en Nueva York, fue muy divertido. Mi asistente Andrea fue la testigo y cuando la jueza vio llegar a dos veteranos, obvió la parte que explica las cosas de la vida y preguntó directamente por los anillos. ¡Y nos habíamos olvidado de los anillos! Entonces después de casarnos fuimos a comprar unas alianzas y a desayunar. Así de cómico fue nuestro casamiento.

¿La música los unió?
Sí, nos conocimos cuando él fue como solista con la Sinfónica de Argentina a Japón en 1998. Se cumplían 100 años de relaciones entre ambos países y mi tercer marido, que era el embajador de Argentina, los invitó a tocar. Cuando fui al ensayo me di cuenta de que a Daniel no se lo escuchaba y se lo dije, después en la reunión en la Embajada no lo vi para nada. Cuando volvimos a Argentina, la relación con mi marido empezó a mermar, teníamos problemas de competencia, como cuando Ariel Ramírez decía que yo había sido su mejor intérprete. Entonces, un día le dije que me volvía a Nueva York y me fui con el piano, tres cuadros, dos alfombras y parte de mi ropa. Daniel había ido a Texas por unos conciertos y ahí empezó el romance, que era más que nada musical. Me propuso que fuera la pianista de su quinteto Tango Metrópolis. En ese momento yo me dedicaba a la música latinoamericana y no sabía tocar tango. Pasé de ser la esposa de un embajador con chofer todo el día a estar de gira en bus. Fue una gran experiencia de aprendizaje pero sufrí, porque los del grupo no me explicaban mucho. Aguanté cinco años y en 2006 me separé de la compañía y de Daniel. Hasta que un productor de San Francisco me llamó para tocar en el espectáculo Leading Ladies of Tango. Cuando me contó que Daniel sería el director musical, le contesté que se buscara otra pianista. A los dos meses me propuso ser la directora musical y salió fabuloso. En una de esas funciones Daniel vino con su hija y entonces retomamos nuestra relación. A partir de ahí ya no hubo esa competencia sino un gran respeto del uno por el otro.

¿Cómo es su vínculo con Nueva York?
Enorme. Viví y trabajé muchos años. En 1984 fundé la ONG Pamar (Pan American Musical Art Research) para promover el reconocimiento de la riqueza cultural de América Latina y el Caribe, porque nosotros también producimos cultura de primer nivel. Y en 2006 se me ocurrió armar la Semana de la Cultura Latinoamericana, un festival que apoya a artistas emergentes y establecidos en la diversidad de las artes latinoamericanas.

Desde marzo estuvieron viviendo en Punta del Este y ahora se mudaron a Montevideo para esperar al 5 de julio, día en que viajarán a Valencia. ¿Cómo vivieron esta situación? 

Por suerte tengo familia que me cobijó, si no, hubiera sido más difícil. Ahora en Montevideo estamos esperando para viajar. Una amiga me ofreció un piano para practicar y a Daniel le comisionaron una obra que ya la está terminando. Son tres movimientos para Eroica Trío, así que él está en la computadora todo el tiempo, ayuda a cocinar o a lavar los platos. A mí también el día se me pasa volando, tengo tantos proyectos y además escribo en mi blog. Soy una persona muy activa, estos meses se me pasaron rápido, con mucha actividad intelectual. Siempre venimos a Montevideo, especialmente por actuaciones en Argentina, en donde Daniel tiene a sus hijas y nietos. Pero a Montevideo siempre la vivimos como turistas, así que ahora estos meses en Uruguay me hacen muy bien.