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Pecarí, el encanto del cuero

Rosario Bordes se abrió camino hace 26 años diseñando artículos en cuero; hoy lidera Pecarí, un emprendimiento familiar en el que trabaja junto a sus dos hijas, Carmela y Paulina Damiani

24.10.2020

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2020-10-24T07:00:00
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"Empecé con los cueros de pecaríes, que son chanchos salvajes similares al jabalí, porque era súper lindo y muy económico, y no tenía para invertir en los cueros más caros", explica la diseñadora Rosario Bordes desde su local en Ciudad Vieja. Lo curioso, explica, es que en ese momento nadie utilizaba esa materia prima que es muy resistente y tiene "excelente vejez". Rosario había trabajado como secretaria en un proyecto de cuero para exportación que fracasó dejándola sin trabajo ni indemnización con dos hijos pequeños. El arreglo con la empresa fue que le pagaran parte del despido con mercadería que había sobrado de la liquidación por cierre. Esa etapa le dejó un conocimiento importante del mercado del cuero en Uruguay y sentó las bases para que comenzara a diseñar, algo que siempre le había gustado.

"Empecé a hacer todo a mi gusto; vendía una cartera y lo que conseguía lo invertía", recuerda. Primero fueron cinturones, carteras y billeteras, luego siguió con vestimenta y zapatos, y el emprendimiento fue creciendo. En 1998 se instaló en una casona en Ciudad Vieja, bastante más grande que el local anterior, y en plena crisis del 2002 se animó a abrir una casa en Carrasco. "Tenía un susto bárbaro, todo el mundo cerraba y yo abría", dice sonriendo, porque la apuesta fue un "éxito". Unos años más tarde, en 2013, abrió un local en Punta Carretas. También abrió locales en Punta del Este durante la temporada.

Rosario Bordes junto a sus hijas Carmela y Paulina Damiani. 

Detrás del mostrador del local de Ciudad Vieja destaca una foto. "¿Es Hillary Clinton al lado tuyo?", le preguntan los clientes. Efectivamente la ex primera dama y candidata presidencial estadounidense estuvo en el local durante su visita a Uruguay, y quedó tan sorprendida por la calidad y calidez de la familia Bordes que a su regreso a la Casa Blanca envió una carta de agradecimiento. "Nos habían seleccionado para poner un stand en el hotel donde ella se quedaba como casa de cuero representativa de Uruguay y le gustaron tanto las cosas que quiso conocernos", cuenta la empresaria, que atesora la historia de cómo Hillary conoció la marca y pidió que cerraran el local para que realizara sus compras, y que tanto ella como sus guardaespaldas adquirieron muchas prendas.

Hoy Rosario dirige la empresa junto a sus dos hijas, Carmela (26) y Paulina Damiani (23); su hijo Joaquín es arquitecto y las apoya con el diseño de los locales. Ambas se vincularon a la empresa desde chicas y comenzaron a trabajar formalmente al cumplir la mayoría de edad. Su aporte ha dado una mirada fresca a la marca, impulsado a incorporar tanto las nuevas tecnologías como nuevas formas de mostrar los productos y animado a Rosario a jugarse por diseños más acordes a las tendencias, sin descuidar la imagen e identidad Pecarí.

Entre tantos cambios que se han dado a lo largo de los 26 años de trayectoria de la grifa hay cosas que se mantienen intactas por ser parte del ADN Pecarí: la apuesta a la calidad, a la industria nacional y al cuero como fuente de inspiración.

Precisamente en cuanto a este punto y al diseño, Rosario explica que es algo que tiene muy incorporado. "No hice diseño, en mi época no existía, pero siempre me fascinó. Me inspiro muchísimo con los materiales, porque para mí el cuero es alucinante, es lo más noble. Cuando voy de viaje también me inspiro en las formas, vuelvo con muchas ideas en la cabeza, que después las plasmo en las nuevas colecciones", explica.

Entre los proyectos a corto plazo, el trío evalúa la posibilidad de incursionar en la combinación de tela con cuero, y más a largo plazo, comparten el sueño de tener más presencia internacional y abrir un local en el exterior. Aseguran que los productos a los que se dedica Pecarí no son fáciles de encontrar y son muy valorados en el exterior. Y aunque ahora hacen envíos a sus clientes extranjeros, coquetean con la idea de ingresar a otros mercados. Van por buen camino; ya fueron invitadas a la fashion week de París, aunque por temas de agenda no pudieron asistir. "Ya va a llegar el momento", coinciden.

La diseñadora, que admite haber sido siempre anti fast fashion y que diseña cosas que se amoldan a su gusto y no tanto a las modas, cuenta que la nueva colección viene muy colorida, con mostazas, rojos, celestes cielo, azules, beige, tonos pasteles y colores neutros. Señala que se viene mucho el croco, los cueros de reptil y víbora. Las riñoneras cruzadas siguen con una fuerte presencia así como los pantalones de cuero, las camperas estilo motoquero sin cuello, las camperas livianas, los snickers, las sandalias flat y las chatitas. Todo con el encanto del cuero, que cuanto más se va curtiendo mejor y más lindo se pone, coincide este equipo familiar.