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En Carrasco y Punta Carretas

Pantallas en el cielo: la temporada de autocines se instala en Uruguay

Crónica de un fin de semana por los autocines de Montevideo, una atractiva alternativa de difusión cultural en tiempos de confinamiento.

Lectura: 11'

2020-05-29T13:10:00
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Por Juan Andrés Ferreira

Volvió el cine. O, al menos, en una versión alternativa, ajustada al contexto de la nueva normalidad. El sábado 23 se inauguraron en Montevideo dos autocines, opciones valiosas y considerablemente novedosas de difusión cultural en tiempos de confinamiento y distanciamiento social. Aero Life, en realidad técnicamente ubicado fuera de Montevideo, en el estacionamiento del Aeropuerto Internacional de Carrasco, en Ciudad de la Costa, Canelones, y Autocine Club, emplazado en los accesos al faro de Punta Carretas, sumándose a Autoshow, instalado de manera reciente en uno de los estacionamientos del Centro de Convenciones de Punta del Este.
La experiencia del autocine implica algunas novedades curiosas y exóticas. Si bien es la primera vez que este tipo de entretenimiento se instala en Uruguay, hay antecedentes de proyecciones cinematográficas a cielo abierto. Cine a pedal, Cine en chancletas y Ecocinema, muestras itinerantes que han recorrido barrios de Montevideo e incluso varios departamentos del interior del país, además del José Ignacio Internacional Film Festival, que ya lleva 10 ediciones proyectando valiosas producciones al caer el sol en la Bajada de los Pescadores.
El autocine expande esta experiencia y, además, lo hace de una manera que respeta las medidas sanitarias para los espectáculos públicos en estos tiempos. Hay distanciamiento social, prácticamente todo es automatizado, las entradas tienen código QR y, al igual que el pop y las bebidas, se adquieren vía web. Todo comienza, se da y termina a través de una pantalla.

Cine en el aeropuerto. La experiencia en Aero Life sigue el protocolo sanitario aprobado por el Ministerio de Salud Pública, o sea, evita el contacto físico. Al llegar al aeropuerto, el conductor retira el ticket de entrada del estacionamiento, más adelante, en el ingreso al autocine, presenta el código QR de la entrada sin necesidad de bajar los vidrios del auto. Hay acomodadores debidamente identificados que colaboran con el ingreso, el aparcamiento y el egreso de los vehículos. Se recomienda un máximo de dos adultos y dos niños por auto. ¿Pueden ir mascotas? Pueden. Pero deben permanecer en el auto. Atención fumadores: pueden fumar dentro del vehículo, pero no descender al estacionamiento a fumar. Las entradas no son numeradas: los lugares se asignan por orden de llegada y las dos últimas filas están destinadas para vehículos de alto porte, lo que garantiza el orden y la correcta visibilidad del espectáculo. Una sugerencia: llegar con unos 40 minutos de antelación.
Este proyecto conjunto entre el Aeropuerto de Carrasco, Life Cinemas y Magnolio Media Group se inauguró el sábado 23 en el estacionamiento de la terminal aérea. Funcionará durante dos meses, pero una eventual extensión queda supeditada a la trama de la realidad sanitaria. Aunque se hicieron ensayos generales y se realizó una exhibición previa de Yesterday, la elegida para el estreno oficial fue Sonic, la película, producción destinada principalmente al público infantil, por lo que el pasado fin de semana pudieron verse miniespectáculos como el de los niños ocupando los lugares correspondientes al conductor y acompañante mientras que sus padres se ubicaban en los asientos traseros, o el de dos hermanos bien abrigados y abrazados a sus cajas de pop emergiendo desde el sunroof del coche.
El cinecar ofrece al menos dos proyecciones diarias los jueves, viernes y domingos, a las que suma tres espectáculos los sábados (también pueden hacerse hasta tres funciones los viernes). De lunes a miércoles el área se reserva a funciones privadas para empresas. La oferta cinematográfica se compone de títulos que llegaron a estrenarse durante el primer trimestre de 2020 más algunos éxitos de 2019. Están programados Bohemian Rhapsody, Guasón, La odisea de los giles, El rey león, El robo del siglo, Unidos y Amenaza en lo profundo. La cartelera se actualiza los jueves y puede consultarse en aerolife.com.uy, sitio por medio del cual se compran las entradas y el pack de pop y gaseosa. El precio de las localidades es de 590 pesos por vehículo y se invita a los asistentes a donar un alimento no perecedero (arroz, harina, fideos, aceite) que será destinado a las canastas de la iniciativa solidaria Unidos para Ayudar. Los espectáculos por fuera de lo cinematográfico tienen un precio diferente. Por ejemplo, el show de DJ Sanata realizado el sábado 23, tuvo un costo de 950 pesos. Hay descuentos de 25% para los usuarios de Scotiabank (que, además, si compran pop chico se llevan uno grande).
El área tiene capacidad para 90 vehículos, los cuales aparcan en zonas impecablemente señalizadas con carteles ubicados a los lados de los autos, manteniendo una distancia prudente entre los coches, tanto delante y detrás como a los costados. Más específicamente: entre auto y auto hay 2,5 metros. La señalización es útil también para informar cuando se hace un pedido, que puede ser un pack de pop y refresco, o alguna de las opciones de McDonald's, pedidos que se realizan por medio de WhatsApp. En el local ubicado en la terminal trabajan 15 personas: hay dos recibiendo pedidos, mientras un grupo está en la cocina y otro, mediante un trabajo en cadena, entrega los productos. Se exhorta a llevar tapabocas al momento de la entrega de los alimentos. Y lo mismo para asistir al baño, la única circunstancia permitida para salir del auto.
En las primeras filas, los vehículos cuentan con rampas dispuestas para que el visionado sea más cómodo. En algunas esquinas, hay quienes prefieren subir apenas las ruedas delanteras encima del cantero. Por la disposición y la distancia entre los coches, la circulación por el estacionamiento se da sin que esto afecte de manera negativa la óptima visualización de lo que sucede en la pantalla, que se erige como una inmensa ventana abierta en el cielo que se va oscureciendo. Es una pantalla XL, de 20 x 11 metros, considerablemente más grande que las de cine convencional, elevada a cuatro metros del suelo. Lo ideal, está claro, es que la asistencia sea de dos personas: desde los asientos delanteros siempre se ve mejor que desde los de atrás.
Para escuchar lo que sucede en la función es necesario sintonizar una frecuencia determinada de FM, que figura en un folleto que se entrega al ingresar al predio. El sistema de audio permite que la experiencia cinematográfica se vuelva algo más inmersiva. Los sonidos se perciben con nitidez. De todos modos, quienes experimenten dificultades de recepción pueden solicitar, vía WhatsApp, una radio portátil. Y en caso de tener frío y no haber ido con abrigo suficiente, también se puede pedir una manta, app de mensajería instantánea mediante, cuyo costo es de 300 pesos.
Aero Life es un escenario multipropósito: además de cine, se planea ofrecer otras opciones como espectáculos musicales o de stand up. De hecho, el mismo sábado del estreno estuvo Gonzalo Cammarota, en el papel de DJ Sanata, amenizando entre funciones y cerrando el encuentro con un show musical coronado con el sonido de las bocinas, los cambios de luces y el encendido de las balizas de los autos de los asistentes. El plan es sumar artistas o cómicos de stand up animando el espacio de tiempo entre las proyecciones.
Aunque es obvio, vale decir: el ingreso es solo en auto, no está permitido ir a pie, bicicleta o moto. Conviene ir con el parabrisas limpio. Y también: se ruega permanecer en el vehículo durante la función (a menos, claro, que se necesite hacer uso de los servicios higiénicos), además de mantener las puertas cerradas y las luces apagadas, requisito que el personal se encargará de recordarles a quienes lo olviden. Los baños se encuentran dentro del aeropuerto, lo cual es un plus considerable. Las características propias de una construcción como la terminal de vuelos le confieren a Aero Life cualidades de armonía y seguridad, pulcritud e higiene. Nota: para usar los baños es necesario hacerlo con tapabocas. Y, si algo no sale del todo bien, hay disponible un servicio mecánico del Automóvil Club del Uruguay y personal de UCM. Por último: las funciones se suspenden en caso de lluvia o niebla abundante.

En Punta Carretas. El mismo sábado 23, en otro extremo de Montevideo, en los accesos al faro de Punta Carretas, se inauguró Autocine Club del Uruguay. Hubo dos funciones. La primera fue Unidos, una de las más recientes animaciones de Pixar, que ya agotó las entradas de su próxima función, a realizarse el domingo 31. Es otro de los títulos que comparte con Aero Life, junto con El rey león y El robo del siglo. Precisamente, cerca de las 21.30, se exhibió el filme argentino sobre el asalto al Banco Río de Acassuso, con Guillermo Francella en el papel de Mario Vitette. El largometraje también ya tiene agotadas las localidades para el 31. A la cartelera Autocine Club se añaden Capitana Marvel, Bad Boys para siempre y La cacería, que se estrena oficialmente en Uruguay. 
Ambas funciones inaugurales contaron con la participación previa de Christian Font, crítico cinematográfico y animador todoterreno, que apareció en pantalla desde el interior de uno de los vehículos aparcados en el predio. Y sucedió lo que va camino a convertirse en otro de los distintivos de esta modalidad: la interacción entre anfitrión y público a través de juegos de luces y bocinas. Es que la experiencia de asistir al espectáculo que ofrecen los autocines incluye la posibilidad de que los propios espectadores sean también parte del espectáculo.
El emprendimiento surge de la asociación entre Movie y Efecto Cine, firma pionera en el cine itinerante, que ha realizado casi 2.000 funciones de cine en más de 150 localidades de Uruguay, proyectando películas en calles, plazas, parques, centros educativos y deportivos. Con una pantalla de 12 x 8 metros y un predio para 130 vehículos, Autocine Club inicialmente está pensado para extenderse por tres meses.
Los autos están a dos metros de distancia. Los más altos van al fondo. La proyección es visualmente impecable, el sonido llega por medio de una frecuencia de FM. Por el momento habrá dos funciones diarias los jueves, viernes y domingo, y tres funciones el sábado, en diferentes horarios. El valor de las entradas es de 600 pesos por vehículo. La iniciativa invita al público a llevar un alimento no perecedero, que será destinado al Banco de Alimentos del Uruguay. Ingresando a la web autocineclubdeluruguay.com se adquieren las entradas y también los combos con baldes de pop y refrescos, por el momento la única opción gastronómica, aunque para este fin de semana está prevista la inclusión de dos foodtrucks. El pop y las bebidas son entregados en el vehículo, sin necesidad de que los ocupantes tengan que salir. Y salir se puede, pero exclusivamente para hacer uso de los servicios higiénicos, baños químicos ubicados al fondo del parking.
El predio cuenta con cobertura de UCM y la asistencia de Porto Seguro y de la Prefectura Naval. Sí: también se puede fumar, siempre y cuando sea dentro del auto. No: no está permitido llevar mascotas. Autocine Club también es un espacio multipropósito: además de la proyección de películas, la organización tiene previsto realizar recitales y espectáculos de stand up, que no se realizarán en el faro sino en un lugar más resguardado para los artistas y que se definirá en breve.
Importante: las funciones se suspenden y posteriormente son reprogramadas en caso de lluvias o ráfagas de viento de más de 50 km por hora. Desde Autocine Club informan que quienes adquieren sus entradas para funciones canceladas por mal tiempo recibirán un mail informando su correspondiente cancelación y reprogramación.


Invento que llega del norte

El autocine, igual que el hábito de consumir pop y refrescos en la sala, es un invento estadounidense. Y tiene casi 100 años: la primera exhibición, realizada en Camden (Nueva Jersey) fue el 6 de junio de 1933. Con los años y las mejoras tecnológicas, el modelo fue expandiéndose por el país e incluso llegó a trascender las fronteras territoriales de Estados Unidos. Tras vivir su edad dorada entre las décadas de 1940 y 1960 y filtrarse en la cultura pop como seña identitaria del estilo de vida estadounidense, fue perdiendo efervescencia y público con el avance de otras opciones de entretenimiento doméstico (de la TV color al VHS, de la TV cable al streaming) para renovarse a lo largo del tiempo y renacer a partir de la década de 2000. Y ahora, como parte de una respuesta global a una crisis global, ese resurgir se da a través de propuestas emergentes y el reacondicionamiento de viejos autocines en varios países -Alemania, España, Corea del Sur, Irán-, incluido Uruguay.