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Gastronomía | Reseña

Panes y Peces, festín culinario en la playa del Rivero

Panes y Peces, un clásico entre las propuestas gastronómicas de Punta del Diablo

19.02.2021 07:00

Lectura: 4'

2021-02-19T07:00:00
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Por Marcela Baruch Mangino

A simple vista, Panes y Peces no es más que un salón abierto y unas cuantas mesas dispuestas sobre la entrada de una casa simpáticamente iluminada con velas. Sin embargo, dentro de la rusticidad de Punta del Diablo, esta es quizás una de las propuestas gastronómicas más completas del balneario. Ofrece un menú sofisticado y variado, con pastas, carnes, pesca y ensaladas, y un servicio con un nivel de atención difícil de encontrar en todo el departamento.

En Punta del Diablo reinan la pesca local artesanal de peces y mariscos como cazón, camarones, mejillones y berberechos. Y Panes y Peces no es la excepción. En la carta identifican con símbolos los platos sin gluten y vegetarianos, y piden preguntar por opciones veganas. Dentro de sus entradas, puede haber berberechos frescos a la provenzal, mollejas cítricas o tortilla de papas, por ejemplo. De los platos principales se destacan los raviolones de osobuco breseado con manteca cítrica de cedrón, el risotto de hongos silvestres, las ensaladas y las milanesas de solomillo de cerdo.

De todas las preparaciones disponibles, la mesa de dos de Galería eligió comenzar la cena con unos mejillones al curry, sumergidos en una salsa cremosa no demasiado especiada, y una moqueca de sirí. Esta última tiene la base típica del nordeste brasileño, que es una especie de estofado de pescado con vegetales, leche de coco, ají, cilantro y aceite de palma. En este caso en vez de pescado usan carne de cangrejo sirí, una variante distinta y sabrosa.
Como principales se eligieron una pesca del día con porcini y papas rosti. La pesca era gatuzo, una especie de tiburón que se considera en extinción, pero común en esa zona y de cuya pesca vive gran parte de la comunidad de pescadores artesanales del pueblo. En general, esta especie se seca con sal y se vende en Semana Santa como bacalao criollo. Su carne es muy firme, por lo que hay que cuidar que no se cocine de más, pues queda seca e incómoda para comer. En el caso de Panes y Peces, la cocción llegó en el límite, por lo que conviene avisar si se prefieren las carnes jugosas.

El segundo plato que se eligió fue raviolones de berenjena, ricota y tomates secos con cebolla caramelizada, terminado con unos cherry asados, a los que se les agregaron unas gotas de aceite de oliva y pimienta recién molida, para completar. Durante la cena, una generosa panera con una focaccia esponjosa sirvió de compañía a los platos. También se bebió dos gin tonic como aperitivo y un Viogner Estate de Garzón -bodega en exclusividad del restaurante-, que fue una buena combinación para los platos.

Para terminar la noche, se compartió una créme brûlée -nombre que milagrosamente estaba bien escrito en la carta- con naranja y cardamomo. Entre los dulces hay también cheesecake de dulce de leche y mousse de chocolate con aceite de sésamo, por mencionar algunos.

La cena, que transcurrió toda al fresco, terminó con una recorrida por el restaurante. Dentro de un invernadero al fondo, entre girasoles y hierbas aromáticas, se encontró una mesa grande ideal para cenas familiares o para cuando se busca intimidad. La buena música de siempre acompañó toda la velada, solo hay que esperar que pronto vuelvan los clásicos conciertos de jazz a los que el restaurante tiene acostumbrados a sus clientes.

  • Calle 3 esquina 12, Playa del Rivero. Teléfono: 091 606 132. Todos los días de 20 h a medianoche. Precio promedio por persona: 1.000 pesos.
  • Por la moqueca de sirí, los mejillones al curry, los ravioles de berenjena, la pesca porcini, un Garzón Estate Viogner, dos gin tonics, agua mineral y una créme brûlée Galería pagó 3.055 pesos.