Estilo de vida
En el bolsillo de la dama

Mujeres y finanzas personales: una relación cautelosa que de a poco rompe barreras

Aunque la mujer es una fuerza económica cada vez más relevante, su relación con el dinero y las finanzas sigue siendo insegura y cautelosa

11.11.2021 07:00

Lectura: 14'

2021-11-11T07:00:00
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Por María Inés Fiordelmondo

Rodrigo Álvarez quiere que más mujeres lo escuchen. El uruguayo es el creador de Neurona Financiera, una comunidad que tiene por objetivo ayudar a las personas a tener una relación saludable con el dinero y tomar el control de sus finanzas. Uno de sus contenidos más conocidos son los podcasts, con unas 100.000 escuchas mensuales que provienen principalmente de Argentina, Uruguay, Chile y México. De esas 100.000, solo  25% de sus oyentes son mujeres, pese a sus esfuerzos por acercarlas. “He hecho capítulos especiales hablando de temas relacionados con mujeres y no logro vencer esa barrera”, lamenta Álvarez. Las cifras lo llevan a concluir que los titulares sobre finanzas personales —al menos en sus podcasts— no son algo que interese especialmente al público femenino. 

Pero esa brecha no se limita al podcast de Álvarez. Aunque parezca una frase del siglo pasado, el mundo del dinero, todavía hoy, sigue siendo mayoritariamente de hombres. 

Aún existen casos como el de Paula, de 39 años, quien gana un sueldo más alto que su esposo pero no tiene cuenta bancaria; todas están a nombre de él. Su situación deja entrever varias cosas. La fuerza laboral femenina creció, pero eso no quiere decir que las mujeres hayan tomado el verdadero control de su dinero y alcancen un bienestar financiero, es decir, una capacidad de tomar decisiones con información, confianza y seguridad financiera tanto a corto como a largo plazo. Ese número de mujeres económicamente activas aumentó 250% en los últimos 40 años. Sin embargo, 65% de los 1.700 millones de personas aún no bancarizadas son mujeres, según datos del Global Findex. Y en América Latina, una de cada dos aún no tiene cuenta bancaria. 

Al mismo tiempo, aunque las mujeres trabajan y ganan cada vez más dinero, una encuesta del US Bank revela que se comprometen poco con sus finanzas personales, pese a que a nivel mundial poseen unos 20.000 millones de dólares en riqueza. Y todo indica que económicamente tendrán una relevancia cada vez mayor: sobre todo porque son más longevas que los hombres. En Estados Unidos se estima que en 10 años “el 65% del patrimonio financiero va a estar en sus manos”, informa la magíster en Finanzas y directora de Shellman Wealth, Stephanie Shellman. El estudio del US Bank coincide con esa visión: “Las mujeres de hoy tienen un poder sin precedentes para usar el dinero para influir en nuestra sociedad, y si seguimos unos sencillos pasos para comprometernos más y antes con el dinero, podemos lograrlo”.

¿Qué pasa? Ni buena ni mala. La relación que las mujeres tienen con el dinero, según los estudios, es más bien respetuosa y cautelosa, diferente a la de los hombres. Para ellas, con el dinero no se juega. “Por su forma de ser, más protectora, pensamos más en el dinero como medio para mejorar la vida. Es más fácil para la mujer pensar en el dinero en ese sentido”, apunta Shellman. Y agrega: “Nunca me pasó que me haya consultado una mujer para jugar con el dinero, y han venido hombres para eso, aunque no se puede generalizar”. La visión de Shellman tiene su punto en común con otro de los hallazgos de la encuesta de US Bank: las mujeres valoran la seguridad financiera. 

Stephanie Shellman

Stephanie Shellman

Esta característica tiene su raíz en otra, también detectada por el US Bank entre las 3.000 mujeres encuestadas y mencionada por los especialistas consultados: ellas se tienen menos confianza para gestionar el dinero.

Aunque la formación en finanzas es un debe en la educación formal tanto para hombres como para mujeres, Sabrina Castelli, CEO de Mujer Financiera —comunidad que busca ayudar a las mujeres a manejar su dinero de forma eficiente—, dijo en el podcast argentino Concha que la falta de confianza de las mujeres ante el dinero empieza en casa: “Nuestra mamá nos habló de en qué nos teníamos que fijar en nuestra pareja pero no nos habló de cómo manejar nuestra economía. Claro que sin malas intenciones, y como consecuencia del desconocimiento. 

Casi la mitad de las mujeres (47%) asocian la planificación financiera con palabras negativas como miedo, ansiedad, insuficiencia y hasta pavor, mientras que solo 31% de los hombres lo hace. Un 69% de los hombres asocia la gestión del dinero con palabras positivas como felicidad, entusiasmo y orgullo, frente a un 53% de las mujeres, agrega el mismo estudio. 

Los datos no sorprenden si se tiene en cuenta que durante siglos la mujer estuvo relegada de ese mundo. De hecho, hay quienes —como Castelli— dicen que las nuevas generaciones son las primeras en ser y proyectarse económicamente independientes, en todo sentido. A eso también se refiere Álvarez: “Quizás antes había mujeres que pensaban que si iban por el camino tradicional, se iban a terminar casando con un hombre, y ese hombre iba a ser el proveedor. Eso era antes. Hoy la mujer necesita construir su propio plan, independientemente de si tenga o no un marido, que era lo que hace 40 años no pasaba”. 

Y basta con recordar a las mujeres de generaciones anteriores como las abuelas, bisabuelas o incluso madres. ¿Cuántas de ellas eran económicamente independientes, manejaban y administraban su propio dinero y el de su hogar? Seguramente, muy pocas.

Fue en ese mundo, mientras ellas se dedicaban a las tareas del hogar y ellos trabajaban, proveían el dinero y lo administraban, que se creó la industria financiera. “Por y para ellos”, dice Castelli en el capítulo Financiera de Concha Podcast. Hasta hoy se trata de un sector dominado por hombres. Dato curioso: en Inglaterra hay más fondos dirigidos por hombres llamados Dave que por mujeres, según datos de la empresa de servicios financieros Morningstar.

Como todo, esa relación algo distante, cuidadosa y respetuosa no es en sí misma negativa. Según Shellman, el hecho de que las mujeres no confíen demasiado en sus decisiones cuando se trata de dinero, las lleva a consultar. “Mi experiencia muestra que son más abiertas a escuchar recomendaciones de profesionales, lo que las ayuda a no equivocarse tanto, a diferencia de alguien que piensa que lo sabe todo”, apunta. 

El creador de Neurona Financiera percibe algo similar. Mientras que sus podcasts son por lejos escuchados por más hombres, sucede lo contrario con sus programas de formación asociados a finanzas personales, en los que se definen objetivos financieros y se construye un plan para conseguirlos. “La mayoría de mis alumnos son mujeres. Le sacan un provecho enorme y quedan recontentas con el contenido. Se genera un vínculo precioso”, comenta. “Tal vez eso quiera decir que lo que necesita la mujer es más ayuda en el acompañamiento o se siente más insegura para hacerlo sola, mientras que quizás el hombre se siente más seguro”, concluye. 

Rodrigo Álvarez

Rodrigo Álvarez

Eso, al fin y al cabo, tiene sus pros y contras. Por un lado, al tener una baja confianza y buscar la seguridad, la mujer tiende a no arriesgarse. Entonces, invierte menos y de forma más conservadora que el hombre. E invertir, según los especialistas, es prácticamente imperativo en estos días por varias razones: la ya mencionada mayor longevidad de las mujeres, la cada vez mayor debilidad de los sistemas jubilatorios y la posibilidad de, mediante inversiones, conservar el valor del dinero e incluso incrementarlo considerablemente en el largo plazo. “En Uruguay están saliendo mejores productos, mejores para esto. No es de un día para el otro, es paso a paso, y cuanto antes se empiece, mejor”, indica Shellman. La economista Bárbara Mainzer, especializada en finanzas y banca privada, coincide: “Vamos a vivir más tiempo y vamos a precisar más plata. Es muy importante que entendamos como administradoras qué hacer, qué no hacer. Vamos a tener que ahorrar con tiempo mientras estemos a tiempo. Esta temática es particularmente relevante para las mujeres”. 

¿El lado positivo? Lo dicen las especialistas: “Si se anima a invertir, hay estudios que muestran que a la mujer le va mejor”, indica Shellman. Mainzer, por su parte, cuenta que al mirar las cuentas de trading online, los perfiles que más plata perdían eran siempre masculinos. “Quizás tenga mucho que ver con que eran más hombres los que estaban en eso, pero creo que las mujeres somos más terrenales, planificadoras, con los pies en la tierra”, asegura. Lo mismo opina Constanza Boix, fundadora de NudaProp, empresa que comercializa la nuda propiedad como alternativa de inversión o de venta. “Las mujeres somos más cautelosas, cuidadoras tanto de las personas como de las finanzas. Hay un preconcepto con respecto a las inversiones donde vemos riesgo, y al tener esa forma bien metida en el gen de cuidadoras, eso se traslada al dinero”. 

El estudio más reciente en confirmar esta tendencia fue realizado por la empresa estadounidense Fidelity —especializada en gestión de activos y fondos de pensiones—  en octubre de este año y constató que en un período de 10 años, sus clientas ganaron 0,4 puntos porcentuales más al año que los varones. Una nota de The New York Times lo atribuye a “la manera en la que compran y venden, o más bien, por la manera en la que no hacen esto”, ya que las clientas de esta empresa compraron y vendieron la mitad de lo que lo hicieron los clientes varones. Del otro lado, en el año 2001 un artículo de The Journal of Finance señaló que los hombres compran y venden demasiado porque tienen “una seguridad excesiva en sí mismos”. ¿La causa? Para explicarlo, The New York Times cita al neurólogo William J. Bernstein, quien señala que se debe a la testosterona, una hormona que reduce el miedo, aumenta la confianza —tal vez en exceso— y la ambición. 

En qué gastar. Hombres y mujeres consumen diferente. Aunque cierto estereotipo tiende a señalar a las mujeres como gastadoras compulsivas —que en un desliz emocional salen al shopping a quemar la tarjeta de crédito en ropa—, lo cierto es que ellas no son más consumidoras que ellos. De hecho, el estudio de US Bank reveló que las mujeres se ven menos desafiadas que los varones en temas como el pago de facturas o simplemente llegar a fin de mes. Es cierto, no obstante, que las mujeres tienden a gastar más en ropa, tratamientos estéticos o cosmética. “Pero el hombre compra un auto”, señala Shellman. Pese a que se le dificulta generalizar, Shellman también percibe que ellas son más conscientes de los descuentos con tarjetas de crédito y los aprovechan cada vez que pueden. “No sé si eso tendrá que ver con un sentido más práctico. Usamos mucho el sentido común en ese sentido, y las finanzas personales tienen mucho que ver con eso”.

En cualquier caso, el endeudamiento por exceso de consumo está más asociado a asuntos psicológicos que de género, dice Álvarez. “Muchas personas, tanto hombres como mujeres, utilizan el dinero para suplantar necesidades que no tienen bien cubiertas, llámese autoestima, o problemas que son más psicológicos que financieros”. 

Hablemos de plata. A Shellman le sigue sorprendiendo lo poco que se habla de dinero en Uruguay, sobre todo en charlas cotidianas e informales, algo de lo más común en otros países. “Me llama mucho la atención que si vas a un restaurante, nunca vas si no tenés a tres o cuatro amigos que hayan ido antes que tú y les hayas preguntado, y es una decisión menor. Y los temas de dinero no los hablamos con nadie. Poco a poco hay que ponernos más cómodos al hablar de estos temas, y siendo mujeres aún más, hablar con amigas, compartir experiencias entre el género y también en la familia”, sostiene. Al no hablar de dinero, las personas se están perdiendo una oportunidad enorme. “Acá no se pregunta a los amigos cuánto ganan, y eso te pone en una situación en la que al buscar trabajo, por ejemplo, te falta información. El no hablar te impide comparar la experiencia”. Álvarez considera que en Uruguay, la plata es un tema tabú tanto para hombres como para mujeres. “Tendemos a ocultar lo que ganamos, porque pensamos que se nos mide por lo que tenemos en vez de por lo que somos”, apunta. 

Según la encuesta de US Bank, no obstante, a las mujeres les cuesta más. Mientras que 61% de los hombres habla de plata con sus amigos, solo 52% de ellas lo hace.

La importancia de llegarles. En el mundo cada vez existen más productos financieros específicos para mujeres, desde contenido didáctico como podcasts y libros, hasta herramientas como aplicaciones que facilitan la planificación financiera. Si bien en esencia los consejos sobre finanzas son los mismos para todos, la cantidad de productos exitosos que apuntan a ellas parece hablar por sí sola. Boix cree que cuando está dirigido a una mujer, el mensaje por lo general tiene más impacto y posibilidades de lograr su objetivo. “Que haya acciones y empresas que estén direccionando el mensaje hacia las mujeres para arrimarlas al fogón es una estrategia muy necesaria. Entre las mujeres hay un entendimiento adicional; una ya pasó por algo y entiende por lo que pasó otra mujer. Capaz los conceptos básicos son los mismos, pero el mensaje llega diferente porque hay otra empatía”, indica. 

Y que en Uruguay haya referentes femeninas en el tema como Shellman o Mainzer también abre puertas, según Boix. 

Shellman entiende que su profesión tiene como objetivo, a fin de cuentas, “cuidar a las personas”. Su misión con los clientes no es hablar de gráficas, ni de la suba o baja de la bolsa, sino crear una “situación de humanidad, hablar sobre la vida”. “Ese foco atrae más a las mujeres, y al tener más mujeres en el oficio empezamos a cambiar eso”, detalla. Para Shellman, en su sector aún se comete el error de complejizar en lugar de simplificar. Y a diferencia del hombre, la mujer manifiesta cuando no logra entender algo. “Las finanzas personales hay que pensarlas como una extensión de lo que uno ya hace en casa. Las cosas importantes son supersencillas y cualquier persona lo puede hacer, y hay que transmitir el mensaje en un idioma común y sencillo”, apunta. 

Bárbara Mainzer

Bárbara Mainzer

Mainzer, presidenta de CFA Society Uruguay (una asociación global de profesionales en inversión), es optimista con respecto a la relación actual entre las mujeres y las finanzas, ya que cree que es un vínculo que solo seguirá mejorando año a año. El cambio es cultural, pero también lo atribuye al impacto de la inclusión financiera: “Está derivando en que las mujeres tengan más control, que puedan manejar su dinero, que participen en el mundo financiero. Hoy cobrás por banco, tenés fintech, Midinero, un montón de cosas que antes no tenías. Muchas veces, cuando las mujeres cobraban en la mano, les sacaban todo”, apunta. 

Boix también cree que ya no hay marcha atrás. Lo nota en NudaProp, ya que en los últimos años las mujeres —tanto vendedoras como quienes deciden invertir en nuda propiedad— se mostraron más activas. “Vemos esa evolución tanto para inversiones como para propietarias mayores de 65 años, que quieren vender la propiedad y quedarse en su casa”. 

Aunque tradicionalmente haya sido un mundo de hombres, lo cierto es que las mujeres, poco a poco, están dominando su bolsillo. Y para las que aún no se animan, los especialistas empiezan por el comienzo: el dinero es libertad. Lo dice la propia etimología de la palabra ahorrar, que proveniente del árabe hurr, que significa “libre”. “La plata te da libertad, te da opciones, y la educación financiera te permite llegar a esa libertad”, concluye Mainzer. Y cuando se trata de dinero, la plenitud no tiene que ver con cantidad, sino más bien con calidad. No es más rico quien tiene más dinero, sino quien toma decisiones financieras con solvencia. Las oportunidades se presentan a diario y alcanza con tener algo de plata en el bolsillo para dar el paso.