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Lo que es moda no incomoda, da risa

Muchos nombres para la autofoto: vaxxies, las selfies del momento

Hoy están de moda las imágenes durante la vacunación, pero hay tantas selfies como cosas para fotografiar

19.04.2021 06:00

Lectura: 10'

2021-04-19T06:00:00
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Por Leonel García

Se puede decir que el químico aficionado Robert Cornelius, nacido en 1809 en Filadelfia, fue el pionero de la fotografía y de las selfies. Un daguerrotipo suyo de 1839, que le insumió un minuto de quietud total, es considerada la primera de las otrora "autofotos". Aunque fotografiarse a sí mismo no es nada nuevo, la palabra en sí "nació", fruto de una resaca, en Australia.

"Uy, borracho con un compañero de 21 años, me tropecé y aterricé con los labios (con los dientes atrás) sobre unos escalones. Me hice un agujero de un centímetro en el labio de abajo. Perdón por el foco, fue una selfie", escribió un tal Hopey el 23 de setiembre de 2002 en el ABC Online Forum, un portal médico, adjuntando la imagen de una boca hinchada. Con la popularización de los celulares con cámara y las redes sociales, las selfies pasaron a ser parte de la vida cotidiana. El diccionario Oxford la nombró palabra del año en 2013, y al año siguiente, la Fundación del Español Urgente (Fundéu) BBVA designó igual al término selfi (adiós autofoto).

Pero como no bastaba con una palabra, comenzaron a surgir distintas categorías: usie, helfie, belfie, welfie, shelfie, shoefie y, la más reciente, fruto de la pandemia, la vaxxie. Esto es: sacarse una foto mientras le inoculan la vacuna contra el Covid-19 y subirla a las redes; esta suele ser acompañada con un hashtag tipo #YoMeVacuno, una alabanza al equipo sanitario, un breve comentario sobre lo magno del momento y la necesidad de estar juntos y, optativo, los dedos en ve de victoria. En Uruguay hay vaxxies del presidente, de políticos, de periodistas, de famosos, pseudofamosos y perfectos desconocidos. En todo el mundo ocurre algo similar. Así como hay negacionistas de la vacuna, hay quienes aseguran que sin la foto la dosis no hace efecto. Incluso el "espíritu" de la selfie se ha perdido: difícilmente sea el vacunado el que se saca la (auto)foto.

I like you. "Mirá, mamá", debe ser la frase más repetida por un niño chico mientras hace su gracia, buscando aprobación. Y, según la experta en marketing digital y e-commerce Raquel Oberlander, habla de una necesidad natural de la aceptación del otro. La psicóloga Mariana Álvez Guerra dice que los constantes likes "estimulan nuestro centro de placer, liberan dopamina, serotonina y hasta oxitocina". En algunos casos, la exposición de tanta intimidad, "busca a veces llenar el vacío de la soledad". La licenciada en Comunicación y especialista en socialmedia Laura Corvalán habla de "la necesidad de mostrarse en todas partes" y que, evoluciones tecnológicas mediante, uno tiene que estar presente en una foto de la Torre Eiffel para validar que estuvo en París. "Si agarrás a un tipo de 50 años seguramente tenga pocas fotos de su juventud. Neil Armstrong sacó cinco fotos de la Luna y Paulita capaz se hizo 25 en el baño", grafica.

¿Hay algo que caracterice a las vaxxies? Oberlander es tajante: en las redes no se comparten emociones fuertes; se transmite alegría o enojo, para tibieza está la vida offline. "En el caso de las vacunas, se trata de una emoción fuerte por todo lo vivido este año, una época rara donde todos nos hemos sentido mortificados. Hay muchos que suben esa foto y no tienen otro tipo de selfie". Álvez Guerra ve positivo que muchos de los vacunados se muestren sonrientes y bien, "sin que les salga un tercer ojo o se conviertan en zombies, lo que genera alivio y tranquilidad", apuntando a los escépticos; pero por otro detecta una suerte de exhibición de exclusividad y fortuna por haber estado en las primeras tandas de vacunación, siendo un plus si le tocó la deseada vacuna Pfizer: "Ahí, en algunas personas, respondería a algo narcisista de sentirme especial".

Llegado el caso, ¿esta nueva moda entre las selfies puede tener un efecto positivo? La psicóloga piensa que es favorable divulgar pruebas sociales "de que vacunarse es una buena idea para al menos domar un poco a la pandemia". Algo así como buscar un efecto contagio. Esta es una idea enarbolada por varios de los protagonistas de las vaxxies. La consultora en marketing, en cambio, duda de que esto tenga incidencia ya que la gente, sostiene, por lo general refuerza sus prejuicios y preconceptos en estas fotos. Nadie irá corriendo a agendarse por ver el pinchazo del "de la tele". Parecido opina Corvalán: "Ver a un famoso vacunándose no me va a impulsar a hacerlo, solo es un registro de que no es una operación de prensa, de que es cierto que nos estamos vacunando".

En todo caso, las vaxxies no son más que la última de un listado creciente de categorías de selfies.

Drelfie. Con este nombre se denomina a aquellas tomadas con el protagonista en notorio estado de embriaguez. Pueden ser grupales también. Una característica bastante habitual es que suele estar bastante corrida de foco, que sus protagonistas por lo general son jóvenes y suelen volar de Instagram ni bien el responsable de la drunk selfie recobra algo de lucidez. La primera selfie reconocida como tal puede estar incluida en esta categoría.

Welfie. Lunes, martes, miércoles... por lo general en horas de la mañana. Apócope de workout selfie, son las imágenes donde muestran al protagonista dándole duro al gimnasio o a la rutina de ejercicios. Imprescindible mostrar aparatos, pesas o lonetas. "Estas movidas no surgen de forma diferente al resto de las cosas en el mundo", dice Oberlander. "A alguien se le ocurre hacer algo, o a más de uno simultáneamente. Otros las ven, les gustan, los imitan y, si se quiere, se vuelven virales". Todo el mundo tiene en sus contactos a un loco o loca por los fierros.

Belfie. La butt selfie es, simplemente, foto de la cola a través del espejo o en primerísimo primer plano. En momentos donde hay una movida contra la hipercosificación del cuerpo femenino, esta tendencia parece inventada por los hermanos Sofovich. Kim Kardashian fue pionera, pero la siguieron otras stars de las redes como Neiva Mara, Sonia Margot Pardo o Jen Selter, bailarinas, instructoras de fitness o twerking. "Sexualizar la imagen es para generar deseo, y muchas personas, sobre todo mujeres, utilizan la sexualidad como otra manera de sentirse aceptadas y de conectar con los demás. Si seduzco, me prestan atención, si me prestan atención me miran, si me miran existo y soy importante. También está la lectura de la rebeldía: es mi cuerpo y hago lo que quiero con él", dice Álvez Guerra. No solamente se busca generar deseo o demostrar rebeldía; en algunas cuentas con muchos seguidores hay un link al portal OnlyFans, un servicio de suscripción que también ha sido usado para ofrecer contenidos pornográfícos.

Foot selfie. Así como parece que la vacuna no surte efecto si la persona no se toma una vaxxie, en un momento parecía que para vacacionar era condición sine qua non subir una foto de los pies descalzos cruzados sobre la arena (o sobre una pileta, o en una terraza de las bien chic, o en una hamaca paraguaya, o en algún otro paisaje bucólico). Esta debía ir acompañada con una leyenda del tipo "así los leo" o similares. El bajón del turismo hizo que perdiera un poco su presencia en los últimos tiempos. Hay una variante que es la shoefie: básicamente lo mismo pero calzados.

Usie. Bradley Cooper la sacó el 2 de marzo de 2014 durante la ceremonia de los Premios Oscar de ese año. Con él salieron la maestra de ceremonias Ellen DeGeneres, Jennifer Lawrence, Julia Roberts, Meryl Streep, Brad Pitt, Angelina Jolie, Channing Tatum, Kevin Spacey, Jared Leto y Lupita Nyong'o. Subida a la cuenta de Twitter de la comediante, fue en su momento la selfie más popular de todas, teniendo hoy tres millones de retuits y 2,1 millones de faveos. Pero como el mundo es muy dinámico, se decidió que las selfies grupales debían llamarse usies (de us -nosotros- y selfies). Hoy, por eso de las aglomeraciones, no serían aconsejables.

Braggie. Derivado de brag (presumir), es una selfie que básicamente busca generar, al menos, admiración, o, en el mejor de los casos, envidia. En un restaurante carísimo, en un lugar paradisíaco, en un sitio emblemático, rodeado de gente "divina" o luciendo un estado envidiable (sí, tiene vínculos con las welfies o las foot selfies). Un momento ideal para el perfil de Tinder o Happn. Para Laura Corvalán, entra en juego la dicotomía entre lo efímero y lo durable: "Parece que si no le sacamos una foto a lo efímero, pierde el sentido, es como si no existiera. Te puedo asegurar que mucha gente no aceptaría un viaje al Caribe gratis si la condición es no sacarse una foto, que solo quede en tu memoria para contarlo y describirlo. ¿Te van a creer?".

Aftersex. ¿Será necesario traducir? Por las dudas, están acompañados por el hashtag correspondiente #aftersex. Para muchos, es como too much y el fin de toda mínima, necesaria, intimidad. Para otros, no es más que una nueva tendencia impulsada por una influencer poderosa como Lady Gaga, que se inmortalizó con su pareja luego de un round amoroso en 2016, en una producción para la revista Vogue. Oberlander relativiza mucho el rol de los influencers: "Hay que ver qué es anterior, si el huevo o la gallina. No todos siguen las modas, además".

GUÍA PARA NO MATARSE SACÁNDOSE UNA SELFIE

Hay que partir de la base de que este es un mundo en el cual los frascos de shampoo y de desodorantes vienen con instrucciones. Así que, que no sorprenda que en enero de 2020 la agencia de marketing digital Estudio34 haya confeccionado la llamada Guía selfie (disponible en estudio34.com) para evitar que uno se mate en pos de lucir bárbaro para las redes sociales. Estas incluyen obviedades tales como apagar el motor si te vas a sacar una foto en el auto, fijarse donde se pisa y atender al viento si estás en un acantilado, no sacar la cabeza del tren si está en movimiento y no acariciar cualquier animal que te parezca simpático en el zoológico.

Un estudio realizado por la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos en 2018 reveló que 259 personas murieron en todo el mundo entre 2011 y 2017 tratando de tomarse "esa" selfie impactante. EE.UU., India, Rusia y España están en los primeros lugares donde ocurren estos "accidentes" (que en rigor son más atribuibles a la falta de materia gris). Según esa guía, 33% de estas muertes ocurren por querer sacarse una selfie en alturas y pendientes, 29% por no estar atentos en corrientes de agua, 16% por artefactos, vehículos o cables eléctricos, 12% por armas blancas, de fuego o explosivos, 6% por andar tonteando al volante y 4% por animales en desacuerdo con eso de sonreír para la cámara.