Cultura
Montar una muestra

Montaje de las exhibiciones con las que el MACA abrió sus puertas

17.01.2022 07:00

Lectura: 3'

2022-01-17T07:00:00
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Texto por Sofía Supervielle.
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Foto: Adrián Echeverriaga.

Hay 27 láminas grabadas sobre una tela morada, separadas unas de otras y esparcidas por toda la sala, y más de 10 personas a su alrededor, todas con guantes de látex celestes —para que el impacto al tocar los grabados sea el mínimo posible— debatiendo sobre cómo colocarlas en la pared. Las 23 protagonistas de esa mañana de enero son las obras del artista argentino León Ferrari, grabados en los que se ven, en su gran mayoría y desde una vista cenital, lo que parecen ser muchísimas personas caminando o planos arquitectónicos. 

Foto: Adrián Echeverriaga

Foto: Adrián Echeverriaga

El montaje de una muestra es un momento del que pocas veces el público escucha hablar, uno en el que se decide cómo tocar, colgar e iluminar obras de arte; sin duda un espectáculo en sí mismo. Jorge Helft, coleccionista francés, está presente en la sala y le cuenta a Galería que toda esa serie de 23 obras fue un regalo que le hizo Ferrari luego de vivir exiliado en San Pablo. Nunca pudo colgarlas en su casa, por su tamaño y delicadeza, y ahora está emocionado por poder hacerlo en el Museo de Arte Contemporáneo Atchugarry (MACA) para su inauguración. 

Foto: Adrián Echeverriaga

Foto: Adrián Echeverriaga

Gráfica encapsulada: León Ferrari es una de las dos exposiciones con las que el nuevo museo abre sus puertas y que acompañarán a la exhibición permanente, que cuenta con obras de 60 artistas de varias nacionalidades, entre ellos: Linda Kohen, Julio Le Parc, Joaquín Torres García, Ernesto Neto, Carmelo Arden Quin, Miguel Ángel Battegazzore, José Pedro Costigliolo, Nelson Ramos, Frank Stella, José María Cruxent, María Freire, Ángel Luque, Ignacio Iturria, Luis Tomasello. El equipo de montaje está liderado por la curadora María Laura Steverlynck, y Nicolás Infazón, montajista de numerosas muestras en Uruguay, es el encargado de medir el punto exacto donde irá colocada cada pieza con la ayuda de una máquina a láser. Se decidió que irán dispuestas una al lado de la otra con imanes en cada punta. 

Foto: <a href=Lucía Durán" >

Foto: Lucía Durán

Foto: Adrián Echeverriaga

Foto: Adrián Echeverriaga

Foto: Adrián Echeverriaga.

Foto: Adrián Echeverriaga.

Foto: Adrián Echeverriaga.

Foto: Adrián Echeverriaga.

La situación es muy distinta en la sala vecina, en el piso superior del MACA. Allí la puerta está cerrada, las luces apagadas y todas las obras ya dispuestas en sus lugares, prontas para el show. Es la de Christo y Jeanne-Claude. En este espacio hay 53 obras de la dupla artística que viajaron desde Nueva York, Basilea y Trouville a Manantiales. Los dibujos, collages, planos con cálculos sobre sus obras —incluidos los de las reconocidas The Floating Piers (Lago Iseo, Italia, 2016), The Pont Neuf Wrapped (París, 1985) y Wrapped Reichstag (Berlín, 1995)— que los artistas solían vender para financiar sus obras gigantes se encuentran allí. A estos, colgados sobre las paredes blancas, los acompañan algunas de las primeras obras que envolvieron los artistas, como un número de The New York Times de 1985, otro de la revista Life de 1966 o de la alemana Der Speigel, todos recubiertos por un plástico añejo y posando dentro de cajas de vidrio. 

Foto: Lucía Durán

Foto: Lucía Durán

Foto: Lucía Durán

Foto: Lucía Durán

Algunos andamios, planos y reglas que todavía quedan apoyados en distintos lugares van marcando el fin de un proceso de montaje que termina de vestir por primera vez un nuevo escenario para el arte. 

Foto: Lucía Durán

Foto: Lucía Durán

Foto: Lucía Durán

Foto: Lucía Durán

Foto: Lucía Durán

Foto: Lucía Durán