Estilo de vida
ARQUITECTURA PEQUEÑA

Micohoteles, hospedaje por metro

Con habitaciones que a veces no superan los 10 m2, los microhoteles son tendencia entre los millennials que viajan

11.09.2019 14:15

Lectura: 7'

2019-09-11T14:15:00
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Por Patricia Mántaras

Armar una valija breve, con lo imprescindible, sin que falte nada y que tampoco sobre, es un arte que cada vez se cultiva más. Y así como se redujo el equipaje del viajero frecuente, también se redujo su necesidad de habitaciones de gran metraje. Los microhoteles llegaron a Estados Unidos en 1989 -según The New York Times-, a través de la marca The Microtel, que se instaló en Rochester, Nueva York, con un concepto innovador de habitaciones pequeñas a tarifas menores. Treinta años después, la idea se propaga y se consolida con la aparición de emprendimientos provenientes de las grandes cadenas hoteleras que proponen suites todavía más pequeñas. Ya son varias las propuestas independientes que también se suman a esta tendencia. Están diseñados para los "exploradores urbanos e informados de hoy", dice The Telegraph, citando a un vocero de Arlo Hotels, una cadena de microhoteles con sedes en Nueva York y Miami. Lo que valoran estos pasajeros -millennials, mochileros y algunos viajeros de negocios- es calidad sobre cantidad; están dispuestos a renunciar a algunos metros -las habitaciones miden entre 10 y 20 m2, la mitad o una tercera parte que una habitación estándar en Estados Unidos- pero no al lujo o al diseño, y definitivamente quieren hospitalidad: los microhoteles destacan por su servicio.

Las habitaciones de los microhoteles son un desafío para los diseñadores: suelen incluir muebles "plegables" o que se transforman para desempeñar otra función, y los baños no tienen bañera sino ducha. Pero la inteligencia aplicada a la funcionalidad de estos pequeños espacios hace maravillas y muchas veces sorprende al huésped con su inventiva.

Uno de los primeros ejemplos de microhoteles como se los conoce hoy es el Pod 51 de Nueva York, ubicado en el East Midtown de Manhattan, con 350 minihabitaciones. Parte del secreto para hacer las estadías más accesibles para los pasajeros es justamente multiplicar el número de cuartos y restarles metros. Las suites de dimensiones reducidas significan además un ahorro en el mantenimiento de las instalaciones y en los servicios de limpieza. Algunos viajeros que antes optaban por hostels se han volcado en el último tiempo a estas alternativas, por las que pagan (a veces) precios similares y sin tener que compartir la habitación.

También puede asociarse el origen de este tipo de propuesta a los famosos hoteles cápsula que surgieron hace exactamente 40 años en Japón -una iniciativa estrictamente para pasar la noche, por ser una combinación perturbadora entre tomógrafo y compartimento de nave espacial futurista-. Sin embargo, los microhoteles proponen una estadía "socializadora", destinando grandes espacios a las salas comunes como bares, livings y coworks. El Hotel Yotel de Nueva York, muy cerca de Times Square, tiene una azotea con una terraza de 650 m2, considerada la más grande de un hotel en Nueva York.

A futuro, las grandes cadenas de hoteles proyectan un acento aún mayor de esta tendencia, que ya se expandió a Europa, y sus próximos proyectos están orientados en esa línea.

YOTEL

Esta cadena europea de microhoteles se define como "esencialmente social, refrescantemente inclusiva y creadora activa de un sentido de comunidad para trabajar y jugar". Primero se hizo conocida por sus hoteles ubicados en los aeropuertos de Londres (Heathrow y Gatwick), París (Charles de Gaulle), Amsterdam, Estambul y Singapur, pero también los tiene urbanos en Nueva York, Boston, Singapur, San Francisco y Edimburgo.

"Sacudimos el mundo de la hospitalidad a través de la tecnología, el diseño y nuestra gente", sostiene el hotel, que cuenta con un robot -en lugar de botones- para ayudar a los huéspedes con su equipaje. La influencia japonesa es visible en cada rincón de los Yotel, y más aún en sus habitaciones-cabina.

Sus valores son: "eficiencia", "honestidad", "inspiración", "inteligencia" y "empatía" y se traducen, según la promesa del hotel, en una experiencia que "redefine el tiempo", con locaciones bien pensadas, diseño adaptable y una comunidad (komyuniti) que es el ADN de la marca y que se materializa en lugares multifuncionales para conectar, socializar, relajarse y tomar o comer algo. Obviamente, se rigen por principios sustentables, con sensores que encienden y apagan luces, y activan o desactivan el aire acondicionado, un uso reducido de papel y refill de shampoo en lugar de sustitución de los frascos.

Todos los hoteles huelen igual, a una esencia llamada elocuentemente Connect -elaborada por la firma 12.29-, que reafirma su identidad a través del olfato y relaja a los huéspedes con su aroma a pepino, té blanco, casis y pera.

La habitación por noche para dos personas cuesta 109 dólares en Yotel Nueva York, 158 en Yotel Singapur (aquí incluye desayuno) y 140 en YotelAir London Heathrow.

MOXY

Marriott es la cadena detrás de esta línea de microhoteles que apareció en 2014 con una propuesta abiertamente dirigida a millennials, que busca combinar diseño con un cálido servicio a un precio accesible. Según Moxy, no se trata de "reducir", sino de "concentrar". Sobre sus tarifas más económicas, dice que no involucra "un sacrificio de estilo ni una pérdida de confort".

Moxy deriva de moxie: valentía, agallas, arrojo, en inglés, y ese es precisamente el mensaje que quieren comunicar desde la empresa. Se trata de una actitud y el precio es, meramente, una "sorpresa placentera". Un crew simpático y servicial procura hacer sentir como en casa a los huéspedes, motivados a pasar más tiempo en los espacios compartidos del hotel que en sus habitaciones. "Moxy está diseñado con audacia y sorpresa para los consumidores enérgicos y socialmente extrovertidos". Cumpliendo con los requerimientos básicos de la generación a la que pertenece su público objetivo, ofrece "enchufes abundantes", televisión con Netflix, YouTube, Hulu, Pandora y Crackle, además de un "furiosamente rápido Internet gratuito".

El primer Moxy abrió en setiembre de 2014 en Milán, en la Terminal 2 del aeropuerto Milan Malpensa. Desde entonces se ha expandido a toda Europa, con hoteles en varias ciudades de Alemania, Inglaterra, Escocia, Noruega y Finlandia, y en Estados Unidos ya se instaló en los puntos más importantes de los estados de Arizona, California, Washington, Louisiana, Nueva York y Tennessee.

Una habitación para dos personas por noche en el Moxy Downtown de Nueva York cuesta 227 dólares, en Berlín 152 y en el aeropuerto de Milán 118 dólares.


MAMA SHELTER

Esta línea de microhoteles -cuyo nombre en español significa nada menos que "refugio de mamá"- tiene como principal objetivo hacer que "todos se sientan en casa". La familia Trigano (fundadora del Club Med, emblema del lujo turístico) está detrás de este emprendimiento, que hoy se jacta de tener 1.668 habitaciones, 12 restaurantes y 780 empleados en 11 ciudades de seis países. Sus creadores aseguran tener la expertise de la hotelería sumada a una vasta trayectoria en restaurantes.

Cada hotel se alimenta de la ciudad que lo acoge, y así pueden verse las influencias de "la atmósfera rebelde del quartier de Saint-Blaise en París, los colores mediterráneos de Marsella, la obsesión de Lyon por la gastronomía, la obsesión similar de Burdeos por el vino, la magia de Los Ángeles, el ritmo de Río de Janeiro", y la enumeración sigue. Aquí, también, la invitación es a disfrutar de los sillones de las áreas comunes, y a compartir los platos y las bebidas de sus restaurantes.

"Mama se ocupa de todo!", aseguran. Una habitación -que puede medir, si es de las más pequeñas, 10 m2- para dos personas por una noche cuesta 79 dólares en Lyon, 111 en Río de Janeiro y 170 en Los Ángeles.