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MIRADOR | CASAMIENTO

Marashlian . Chamyan

Con el sonido de las campanas que anunciaban la llegada de la novia, Katherine entró del brazo de su padre, Federico Chamyan, a la iglesia Evangélica Armenia y caminó hacia el altar en donde aguardaba su futuro esposo Juan Pablo Marashlian

 

25.03.2021
2021-03-25T09:20:00
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Fotos: Lucía Durán

Juan Pablo Marashlian y Katherine Chamyan se conocieron de niños, cuando ambos participaban en las actividades que organizaba la iglesia a la que concurrían, pero además, sus padres y abuelos eran amigos, por lo que se veían con frecuencia en las reuniones.

Después de compartir tanto tiempo juntos, decidieron ponerse de novios en julio de 2017 y, cuatro años después, contraer matrimonio.

El sábado 13 sobre el mediodía, con el sonido de las campanas que anunciaban la llegada de la novia, Katherine entró del brazo de su padre, Federico Chamyan, a la iglesia Evangélica Armenia y caminó hacia el altar en donde aguardaba su futuro esposo, los padrinos y el pastor Pedro Lapadjian, quien ofició la ceremonia.

La elección de la fecha no fue una casualidad, pues fue el fin de semana anterior a la llegada del otoño, la estación preferida de Katherine. Eso se pudo apreciar tanto en el bouquet de flores que llevó la novia como en la decoración de la iglesia que realizó la diseñadora Mayra Chiesa, con colores tierra, colas de zorro y flores secas combinadas con algunas naturales como rosas en color marfil y crisantemos en color maíz.

La novia llevó un vestido romántico confeccionado por Gaby Cambón. El diseño partía de una solera como base, elaborada en satén italiano color nude, con un escote en v profundo y una espalda simple enmarcada por los breteles del vestido. En la parte superior se diseñó un bustier de arabescos totalmente recamado en cristal de roca y canutillos de nácar. La falda estuvo compuesta de múltiples capas de organza de seda natural offwhite en forma de cascada y con asimetrías. Para la ceremonia religiosa llevó una cola desmontable con la misma geometría.

El tocado, una creación de Inés Carriquiry, consistía en delicadas ramas con hojas elaboradas en bronce, combinadas con pequeños cristales y flores secas que daban un estilo silvestre. Las piezas se distribuían por la trenza descontracturada que también peinó la diseñadora. El maquillaje en tonos predominantemente cobres, naranjas, dorados y marrones, realizado por Consi Nicola, resaltó los ojos de Katherine y mantuvo la estética de los colores otoñales.

Fiel a la tradición, Katherine utilizó los mismos pendientes que llevó su madre el día de su boda.
Durante la ceremonia religiosa -que se transmitió por streaming, debido a que el número de invitados presenciales era reducido- los novios interpretaron la canción Hasta mi final y, luego del emotivo momento en que expresaron sus votos y dieron el "sí, quiero" frente a Dios, se dirigieron a la Criolla Elías Regules para compartir, en una primera instancia, un almuerzo elaborado por Gabriela Petit Catering con los familiares más cercanos para, luego, sobre la noche, celebrar junto con sus amigos.

Después de esta noche tan especial, los novios disfrutarán de su luna de miel en Nueva York y Miami.