Personajes
Mujer pionera

Magdalena Furtado: ¨Es importantísimo tener figuras que te abran las puertas y empujen¨

Edad: 48 • Ocupación: representante de ONU Mujeres en Uruguay. • Señas particulares: corrió una maratón en Nueva York y sabe francés

23.11.2021

Lectura: 5'

2021-11-23T00:07:00
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Por Sofía Supervielle

Estudió Economía. ¿Qué le gusta de esa ciencia social y cómo se conecta con el trabajo de ONU Mujeres? Me encantaban las herramientas cuantitativas, matemáticas, econometría y siempre me gustó darle un enfoque social. El broche de oro fue la tesis que elegí, sobre el análisis de las brechas salariales de género en el mercado laboral uruguayo. La hice con mi amiga Laura Raffo y fue de los trabajos pioneros en Uruguay sobre el tema. Estaba haciendo una pasantía en un banco y varios economistas me decían: “¿Qué hacés eligiendo ese tema?, es tirar tu carrera por la borda”. De estos temas no se hablaba.

Hizo un máster de economía en Barcelona. ¿Se hubiera quedado a vivir? En aquel entonces no era tan frecuente irse y tampoco había tantas oportunidades. Gané la única beca que la Cooperación Española otorgó a todas las disciplinas ese año. Fue una experiencia impresionante pero sabía que quería establecerme en Uruguay. Estando allá lo confirmé. 

Además de inglés y español, ¿sabe otro idioma? Sí, fui al Liceo Francés, donde hice el liceo uruguayo y francés. Mi madre era docente ahí y yo tenía una beca por eso. 

¿Fue a Francia? Sí, en el viaje de Ciencias Económicas. Nunca me había subido a un avión antes de eso, entonces mi primer viaje fue dar la vuelta al mundo (ríe). El primer destino fue Hawái. 

De niña veraneaba en La Floresta. ¿Sigue yendo? Mis padres tenían una casa y hoy mi padre va casi todos los días. No puedo describir lo divina que fue la infancia y la adolescencia allá. Era el típico balneario con una barra de amigos gigantesca y el club organizaba actividades todos los días. Pasábamos las tardes ahí. Había un ranking que duraba todo enero y como mi madre era docente podía irme de vacaciones largas. Ahora que tengo hijos chicos volví a vivir este tipo de balneario, pero voy a Costa Azul, que está al lado. 

Le dicen Tutti. ¿Cómo surgió ese apodo? En La Floresta. Se anotaban todos los nombres de quienes competían en las diferentes actividades en una planilla y ahí se marcaban los puntos de cada equipo. Un día anotaron mal mi apellido y pusieron “Frutado”. Entonces de ahí quedó Tutti por tutti frutti (ríe). 

Dicen que es extrovertida y divertida. ¿Se siente identificada? Sí, todo para afuera. Tengo el gen fiestero o el de la socialización, que lo tiene mi padre. En parte está bueno y por otro lado no. 

¿Le gusta ser anfitriona? No tanto, pero sí me gusta reunir gente para trabajar o viajar. 

Corría maratones. ¿Cómo surgió ese hobby? En los 90, cuando era raro salir a correr por la rambla y más siendo mujer, me uní a un grupo de corredores y el primer día que fui, todos estaban hablando de que ese día cerraban las inscripciones para la maratón de Nueva York. Yo solo corría 2 kilómetros, pero me convencieron de inscribirme. Los participantes quedaban por sorteo y resulta que a las semanas me avisaron que había quedado. La única de mi grupo. Si decidía no ir me iban a matar, así que entrené ocho meses para llegar a los 42 kilómetros y fui (ríe). A partir de ahí no paré, participé en maratones en varias ciudades. Después me lesioné y no pude correr más. 

¿Ya sabía que quería trabajar en algo relacionado con la igualdad de género? No. Tengo varias experiencias laborales que desembocaron en ONU, no lo busqué. Primero entré en un banco y me di cuenta de que no era lo que más me gustaba, después trabajé en el Instituto Nacional de Estadística (INE), donde tuve una jefa referente superbuena y me di cuenta de que me encantaba trabajar con datos. A partir de ahí hice consultorías en organismos de las Naciones Unidas (ONU) y trabajé con la Cepal. Un día me presenté a un llamado del Fondo de Población de ONU. Después, en 2015, entré en ONU Mujeres. 

Además del tema de la mujer, ¿hay algún otro tópico que la mueva? Todas las desigualdades, pero cada vez presto más atención al cuidado del medio ambiente. Viene más que nada por mis hijos. Los jóvenes tienen más conciencia y en casa reclaman cambios en la cotidianidad, como la separación de la basura. 

¿Cómo es tener hijos mellizos? Lo máximo, hay algo que los une. El carro doble no entraba en el ascensor, era todo un tema para irme sola con ellos de casa.

¿Qué cosas ve que los mueven a ellos? A mi hija le gusta el activismo. Cuando se estaba incendiando el Amazonas escribió una carta para cada vecino del edificio, contando eso y diciendo que todos somos agentes de cambio. A mi hijo le gustan los números, está en las Olimpiadas de Matemáticas y a los seis años armaba el cubo Rubik en tiempo récord.  

En términos de igualdad de género. ¿Qué países son sus referentes? Los nórdicos. Están despegados.

¿A qué mujeres admira? Michelle Bachelet, Angela Merkel, Michelle Obama. Abrieron puertas a otras y dejaron huella. Se declaran feministas, luchan por la igualdad de derechos y oportunidades para hombres y mujeres. A nivel más tangible, Rosa Grosskoff del INE y Marissa Bucheli de la Cepal, que me han orientado en mi carrera.

¿Y a qué hombres? Al demógrafo Juan José Calvo. Fue mi jefe y es gracias a él que entré en ONU. Creyó en mi potencial y me ayudó a crecer. Cuando estás empezando es importantísimo tener figuras que te abran las puertas y empujen.