Gastronomía
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Lo aprendí a cocinar en las redes

Durante la pandemia, varios chefs y pasteleros se volvieron una voz calificada para acompañar a la gente en la cocina a través de Instagram, compartiendo ideas para hacer en casa, recetas originales y cursos online. Este fue el caso de Javier Inciarte, Sol Ravier, Mery Bernardi y Luisina Papa, quienes con voces entusiastas, mensajes positivos y gran disposición de tiempo para dar una respuesta rápida a sus seguidores, se ubican hoy en un lugar de preferencia para foodies y cocinillas entusiastas.

29.10.2020 07:00

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2020-10-29T07:00:00
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Por Marcela Baruch Mangino

En términos generales, hasta hace muy poco tiempo se aprendía a cocinar en casa, de generación en generación, o en algún curso de cocina. Como mucho, se sumaba algún conocimiento a través de la televisión, por los canales especializados de gastronomía.

Sin embargo, de 2015 a esta parte, con el aumento de la llegada de las redes sociales, especialmente Instagram, la gastronomía encontró un nuevo vehículo de comunicación, un contacto directo entre chefs -sobre todo jóvenes e intrépidos- y la gente. Entonces, los profesionales se lanzaron a compartir recetas, tips, vender sus creaciones, promocionar contenidos de todo tipo y hasta cursos de cocina. Esto fue lo que pasó con las pasteleras Sol Ravier (@solravier) y Luisina Papa (@inheroven), y los cocineros Javier Inciarte (@caiococina) y Mery Bernardi (@merybernardioficial), cuatro ejemplos de cómo utilizar este valioso recurso para aportar contenido y servicio al que está en casa.

Con la aparición del Covid-19, confinados, algunos sin saber cocinar y otros tantos aburridos de comer siempre lo mismo, muchos uruguayos apostaron a seguir y consultar posteos de cocineros y pasteleros en redes, tomándolos como una alternativa calificada, valiosa y cercana. Esto hizo, por ejemplo, que Sol Ravier duplicara su número de seguidores, de 4.000 a 8.666, ganando fama por sus recetas, pero principalmente por sus cannoli -barquillos italianos de masa frita rellenos de crema de ricota con chips de chocolate y pistacho-, poco vistos hasta entonces en Uruguay. En el caso de Mery Bernardi, si bien no identifica un gran crecimiento en sus redes, que hoy llegan a 21.800 seguidores, la cuarentena la llevó a armar un kit de masa madre que hoy se comercializa en la tienda Punto Design, una acción innovadora en el mercado. Para Luisina Papa, por su parte, su alcance en tiempos de coronavirus aumentó 30%, especializándose en la elaboración de tortas en forma de paletas de trufa, rellenas de dulce de leche o hechas con carrot cake de decoración alegre y divertida.

Con voces entusiastas, mensajes positivos y gran disposición de tiempo para dar una respuesta rápida a sus seguidores, estos profesionales se ubican hoy en un lugar de preferencia para foodies y cocinillas entusiastas.

Mery Bernardi

Cocinera de formación que brinda cursos de cocina de todo tipo, destacándose especialmente por utilizar pesca artesanal en vez de salmón en sus cursos de sushi y por haber abogado por el cultivo de masa madre durante la cuarentena.

"Soy de Nueva Helvecia y siempre estuve muy apegada a la cocina. Cuando llegaba de la escuela en vez de merendar me hacía sopa, por ejemplo. En casa, mi abuela y mi papá cocinaban un montón", cuenta a Galería. Instalada en Montevideo, en 2009, lista para estudiar Administración de Empresas Turísticas, se inscribió en la carrera de Cocina del Instituto Gato Dumas y al año siguiente cursó Relaciones Públicas de la Universidad ORT. Después aprendió a hacer sushi en Buenos Aires y pastelería en el Cordon Blue. "Mientras estudiaba hacía tortas, era chef a domicilio. Me ponía la 890 AM y cocinaba", cuenta.

Las clases comenzaron en 2011, durante una visita a su hermana en Chile; ella y sus amigas fueron las primeras alumnas. Entonces se dio cuenta de que ese era su camino. Hoy, bajo su nombre, tiene un estudio de cocina en Pocitos Nuevo desde donde brinda una amplia gama de cursos.

Si bien el proyecto de Bernardi es anterior al impulso de las redes, afirma que son necesarias para que "te conozca más gente, son una ventana, pero también un arma de doble filo porque tener muchos seguidores parece que da poder y te mareás". A esta cocinera también la apoyó su participación en Buen día Uruguay, el programa de la mañana en Canal 4, primero con la tienda La Molienda y luego por su cuenta, donde estuvo tres años.

El sushi de pesca artesanal y los cursos de pan de masa madre junto al argentino Ramón Garriga, conocido como @gluten.morgen (269.000 seguidores), son el fuerte de esta cocinera. "Desde el año pasado para el sushi no uso más salmón, me obligué a ir a la pescadería, curtirme y entender. Tomé esa decisión, y ahora enseño a hacer sushi con anchoa, corvina, pescadilla... y a la gente le encanta", confiesa.

En las redes, la cocinera difunde sus cursos, brinda recetas y también comparte parte de su vida junto a su hija Bianca, sobre todo aspectos vinculados a su alimentación. "Instagram es mi canal de venta, todos los mensajes los contesto yo. Siento que es un ida y vuelta. En pandemia llegué a responder 300 mensajes por día", finaliza.

Luisina Papa

Una joven pastelera que desde 2014 vende sus muffins, tortas, paletas de trufa y demás productos únicamente a través de las redes. "Desde niña sabía que quería ser pastelera. A los 19 años me anoté en el Instituto Gato Dumas para estudiar Pastelería y a la vez, un año antes, había comenzado la carrera de Comunicación. Estando en facultad, empecé a hacer muffins y les vendía a mis amigas", cuenta Papa.

Siempre trabajó por su cuenta; la única vez que consiguió un puesto en un restaurante recuerda que la echaron a las dos semanas. "En setiembre de 2014 abrí la página de Facebook In Her Oven, y en 2018 migré a Instagram. Me di cuenta de que tenía que delegar las fotos, porque todo entra por los ojos, y ahí empecé a crecer", explica.
Además de la carrera de Pastelería, esta profesional hizo varios cursos en tiendas como Zanetti y la escuela de Alicia Quaglia para complementar con conocimientos en decoración. "Me gustan mucho los colores, los confites, pero también que sea rico. Mi lema es que la linda decoración esté acompañada del buen sabor", asegura.

Recién a partir del año pasado Papa comenzó a hacerse de una clientela cada vez más grande. "Instalé los viernes de pick up, donde tengo stock de mis paletas de trufa con corazón de chocolate o de carrot cake, tortas salchichón y alfajores, por ejemplo. Además, también tomo encargos de tortas de cumpleaños.

En diciembre, Papa abrirá su primer local como emprendedora, en Pocitos, pero aún se encuentra en reformas.

Javier Inciarte

Cocinero de formación con 15.200 seguidores en Instagram y responsable de una empresa de catering.
"Mi personalidad se refleja en mi cocina, me gusta la comida simple, tradicional, con alguna vuelta de tuerca personal. Me encanta lo rústico, al aire libre", cuenta a Galería.

Formado en la Escuela del Plata, en sus redes este cocinero muestra recetas simples, en su mayoría elaboradas en familia, junto a sus dos hijas, de 7 y 3 años.

"Empecé a cocinar motivado por mi madre, que se ve que vio que tenía mano. Vengo de una familia muy numerosa y mi madre hacía magia en esa cocina. Es mi gran maestra", confiesa. También cuenta que si bien tuvo experiencia en restaurantes, rápidamente emprendió por su cuenta: "Tuve un servicio de pizzas en casas de familia, que de a poquito fue creciendo y hoy es una empresa de catering que llevo adelante con mi hermano Alfredo. Hacemos eventos, comidas por encargo, etcétera. También doy clases de cocina (presenciales y online) y voy a cocinar en vivo a las casas".

El primer posteo de Inciarte en Instagram es de 2015, pero afirma que comenzó a utilizar las redes sociales con fines laborales hace tres años. "Siento que a la gente le interesa y le sirve lo que les puedo compartir y que, además, en el proceso también yo sigo aprendiendo".

En el detrás de cámaras de sus recetas está su esposa. "Me ayuda mi mujer, Titi, que es como mi ‘manager'. De a poco fuimos creando algo lindo, divertido, pero sobre todo bastante auténtico y espontáneo. La idea es compartir recetas simples, prácticas, para que todo el mundo se anime a cocinar, con lo que tengan a mano y en el tiempo que tengan".

Para los Inciarte, la filmación de recetas se convirtió en un trabajo-proyecto familiar: su esposa filma, sus hijas participan. "A la gente le gusta porque es real y se pueden sentir identificados. A veces me pasa que subo una megarreceta filmada y fotografiada más pro y la gente se cuelga mucho más con algo improvisado en el momento, con lo que tenía en la heladera y con una filmación totalmente casera", aclara.

Otro perfil que este cocinero identifica dentro de lo que más gusta a sus seguidores son las recetas ricas, sanas y económicas, que llevan veinte minutos de elaborar. "¡A todos nos sirven esas ideas!".

Sobre el momento que vive la gastronomía en tiempos de coronavirus, el chef comenta: "La pandemia nos obligó a adaptarnos y a reinventarnos y de eso surgen cosas buenas. Veo que la profesión tiene mucho potencial más allá de las opciones tradicionales que nos imaginamos en un primer momento. Y eso me motiva a seguir buscando, aprendiendo, creciendo".

Sol Ravier

A secas, y pese a que su número de seguidores no alcanza aún los 10.000, sus cannoli ya se hicieron conocidos en todo Montevideo. La carrera de Ravier en la cocina comenzó en 2015, a pesar de que recuerda que cocina de toda la vida con su madre y su abuela, cuando se animó a dejar su trabajo en comunicación corporativa para dedicarse a la pastelería. "Al mismo tiempo que comencé a estudiar en el Instituto Gato Dumas y en el Crandon Gastronómico, abrí Café Solana, en Parque Rodó. Lo tuve dos años y nos fue muy bien, hacíamos brunch los sábados. Era una propuesta hogareña, de cocina de entre casa, pero no lo pude sostener más. Entonces me fui a casa y me dediqué a hacer crecer mi comunidad", cuenta.

Gracias al boca a boca, Ravier comenzó a cocinar a pedido desde su casa. "No hay un catálogo, la gente me pide lo que quiere y yo se lo hago. A veces se inspiran en las recetas que subo al feed de Instagram y de ahí surgen variantes. Hago mucho cheesecake cocido, red velvet o brownies muy húmedos", ejemplifica.

Durante la cuarentena, su comunidad se duplicó. Uno de sus últimos hitos fue el de instalar los sábados de cannoli (barquillo de masa frito relleno de crema de ricota con chips de chocolate y pistachos), que hoy se venden por pedido y se extienden a más días de la semana. "Soy superactiva en redes, me gusta hacer encuestas, compartir recetas. La gente necesita sentirse cerca", afirma.

Ravier hace todo en sus redes: "Saco las fotos, subo los posteos. Les dedico a las redes por lo menos seis horas al día". A su trabajo en la cocina, esta pastelera suma talleres mensuales en los que enseña recetas con alimentos estacionales. "Me llama la atención que se inscriben todos el mismo día que anuncio el curso, y cuando nos vemos los siento tan cercanos, familiares. Me reconocen por los tatuajes que tengo en los brazos, muy característicos... Y eso es hermoso", dice.