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Carolina Ache Batlle

Las nuevas dirigentes

Los principales partidos políticos uruguayos cuentan con mujeres jóvenes que se abren camino en la militancia y apuestan a que los asuntos de género cobren protagonismo. Carolina Ache fue nombrada el 16 de diciembre de 2019 futura vicecanciller.

28.02.2019

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2019-02-28T16:29:00
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Por Elena Risso.

A esta altura, al menos en las declaraciones públicas, todos los partidos dicen estar de acuerdo en algo: es necesaria una mayor presencia de mujeres en política. Atrás quedaron las encendidas discusiones para aprobar la cuota política para cargos nacionales y departamentales, que establece que cada tres lugares, uno debe estar ocupado por personas de distinto sexo. Y si bien por lo bajo algunos todavía tienen reparos, es difícil encontrar a dirigentes de primera línea que se opongan a una mayor presencia femenina y planteen argumentos del tipo "deben llegar las más capaces".

Desde el retorno democrático hasta ahora, mujeres de distintos partidos dieron batalla dentro y fuera de sus colectividades para promover la equidad. Eso permitió, por ejemplo, que Martha Montaner (Partido Colorado), Mónica Xavier (Frente Amplio) o Beatriz Argimón (Partido Nacional) asumieran en los últimos años la presidencia de sus respectivos partidos. En las próximas internas habrá dos precandidatas -Carolina Cosse en el Frente Amplio y Verónica Alonso en el Partido Nacional-, en todos los partidos se habla de la importancia de fórmulas presidenciales mixtas, y algunos se animan un poco más y plantean un Parlamento y un gabinete paritario. El argumento que utilizan para defender esa posición es numérico: más de la mitad de la población (51,6%) son mujeres y están subrepresentadas a nivel público.

Las nuevas generaciones reconocen esos avances, pero creen que aún queda mucho por hacer. Por eso, previo a un nuevo Día Internacional de la Mujer, galería convocó a mujeres jóvenes de distintos partidos, para conocer sus opiniones. Lucía Zapata (Frente Amplio), Fernanda Sfeir (Partido Nacional), Carolina Ache Batlle (Partido Colorado) y Melisa Freiría (Partido Independiente) hablaron de temas de género y de la campaña que se viene.

Carolina Ache Batlle
Partido Colorado

38 años.

Es abogada y tiene un máster en Derecho Internacional en la Universidad de Bolonia.

Integra Ciudadanos, el sector de Ernesto Talvi, y forma parte del Comité Ejecutivo Nacional colorado.

En 2007 compitió por primera vez en las elecciones juveniles coloradas, pero su vínculo con la política viene de familia: su madre Priscilla era sobrina de Jorge Batlle y siempre militó.

Está casada con Tomás Romay, tiene dos hijos, de nueve y ocho años.

Lucía Zapata
Frente Amplio

29 años.

Es politóloga y está haciendo una maestría en Agronomía; trabaja en la Agencia Nacional de Investigación e Innovación.

Es secretaria general de la juventud del Partido Socialista, que respalda a Daniel Martínez. Nació en una familia socialista de Tacuarembó. "Entré a militar siguiendo los pasos de ellos y después me convencí", dijo.

Fernanda Sfeir
Partido Nacional

22 años.

Estudia Abogacía y Relaciones Internacionales. Trabaja haciendo procuraduría para su padre.

Es del sector Generación, que respalda a Luis Lacalle Pou, e integra la Comisión de Jóvenes del Partido Nacional.

Su padre siempre fue votante blanco. "Me atrajo la historia. Cuando analizo los hechos históricos, siempre me hubiera parado al lado del Partido Nacional", explicó.

Melisa Freiría
Partido Independiente

25 años.

Es economista.

Integra la Comisión de Jóvenes del Partido Independiente.

Comenzó a militar en 2011 en CGU de la Facultad de Economía y después se sumó al Partido Independiente por afinidad con las ideas de Pablo Mieres. Su familia no tiene una tradición política.

Está en pareja.

 

¿Por dónde creen que pasarán los temas de debate en la próxima campaña?

MF: Estamos en campaña hace un buen rato, y está pasando por la seguridad. Quizá también algo de Venezuela, que, nos guste o no, se ha usado para mostrar de qué lado estás y ha permitido expresarse sobre democracia, dictadura y derechos humanos.

LZ: Espero que se base en discusión de ideas y no en ataques. El tema de la seguridad va a estar, educación también, y creo que más que en otras campañas, los temas macroeconómicos están cobrando protagonismo. No sé si Venezuela particularmente, pero sí la situación regional tendrá un lugar importante.

CAB: La seguridad es algo cantado, porque estamos con récords históricos y porque hay una situación que lo amerita, pero espero que la educación tenga un papel relevante. Por lo menos desde el sector al que pertenezco, vamos a tratar de que sea central.

FS: Estoy de acuerdo con todo eso. Me parece que el tema desempleo también estará, particularmente en el interior, donde se está pasando muy mal. Pero si este va a ser el nivel de la campaña, y vamos a vivir los agravios de la últimas semanas, va a ser lamentable. Ojalá se hable de temas, porque ahora se habla de quién es la familia de uno, de cómo se entró al Parlamento.

¿Qué temas relacionados con género deberían estar?

FS: Tenemos una la "ley integral de violencia de género" que se aprobó y no se le destinan los recursos necesarios. Tenemos una alarma de femicidios altísima que hay que combatir con una mirada integral con perspectiva de género. Otro tema fundamental que deberíamos encarar es la equiparación de salarios entre hombres y mujeres para el mismo rol.

En el sector público existe, porque a igual función igual remuneración. ¿Lo piensa para el sector privado?

FS: Sí, para el sector privado.

CAB: Hay un proyecto de ley de Pedro Bordaberry del 2015 sobre igualdad salarial para hombres y mujeres. Estaría bueno que se trate. Nadie podría estar en contra por lo que son los discursos de todos los partidos.

¿Cree que es porque se trata de un Parlamento integrado en su mayoría por hombres?

CAB: Claro. Y es un proyecto de Pedro Bordaberry. Pero está ahí desde 2015.

¿Qué otros temas deben plantearse?

MF: Hay que aceitar un poco los mecanismos en la Justicia con la "ley integral de violencia de género". Las mujeres van a la justicia una, dos, tres veces, hasta que las matan. Tenemos la herramienta; si realmente es prioridad, esas cosas no pueden seguir pasando. Con este tipo de leyes hay mucho interés de la ciudadanía, vimos movimientos sociales, y eso se traduce en concientizar y en rédito político. Pero a la hora de poner las prioridades presupuestales o de gestión, no lo vemos.

LZ: Se tiene que seguir profundizando en la ejecución de la ley. Pero también hay que trabajar desde la educación y desde otros lados. En salud reproductiva es necesario avanzar en cuestiones de anticoncepción. Si bien se avanzó en lo que tiene que ver con la interrupción voluntaria del embarazo, aún hay mucho para hacer en lo que tiene ver con el acceso de la mujer a la salud, porque en todos los sectores no se accede de igual forma.

FS: Hay que hacer hincapié en la educación sexual de niños y niñas para combatir desde el vamos la violencia de género, para informarlos de la salud, de sus cuerpos, de cómo se tiene que manejar.

LZ: También hay que avanzar en el sistema nacional de cuidados. Se están generando cambios, pero falta profundizar, porque hoy es la mujer la que se encarga del cuidado de niños y de personas con dependencia.

CAB: Estoy de acuerdo con eso, y además hay que avanzar en el cuidado de la primera infancia. Esa etapa es superimportante para el desarrollo de la persona, evita un montón de cosas que pueden pasar en el futuro. Hay una propuesta de extender el sistema CAIF de cero a dos años. Hay que darle la cobertura del CAIF, que funciona muy bien, a esa etapa que es fundamental en el crecimiento y que es muy importante para las zonas carenciadas.

Se habla como nunca sobre violencia de género, todos nos horrorizamos cuando se conocen situaciones; cada vez hay más campañas, pero los números no mejoran. ¿Qué falla?

LZ: No sé si todos nos horrorizamos. Hay un discurso predominante que avanzó muchísimo en los medios, en la sociedad y en determinados círculos, pero no estoy tan convencida de que si uno va a las bases de la sociedad, por decirlo de alguna forma, esté tan claro, o las lógicas más machistas o misóginas estén desterradas. La violencia de género es la última etapa de un montón de actitudes que empiezan con micromachismos que están absolutamente aceptados en un montón de lugares.

CAB: Hay cosas que antes eran totalmente aceptadas que hoy por suerte no lo son. Por ejemplo, la otra vez hablábamos con conocidos, hay chistes en los trabajos que antes se hacían con más frecuencia, por ejemplo hablar de las piernas de una mujer, que ahora ya no se hacen con tanta liviandad. Es algo mínimo, pero por suerte se ha avanzado, pero falta mucho camino y hay que avanzar en la educación. En lo que puedo pongo mi granito de arena, tengo dos hijos varones y en mi casa trato de enseñarles el respeto. Es importante que en las casas no se festejen de chico los chistes machistas.

FS: Ojalá tuviera una mirada tan positiva, si bien creo que el tema está sensibilizando mucho más. Las nuevas generaciones están reconociendo que son abuso situaciones violentas que antes estaban naturalizadas. Esas cosas ya no se toleran. A eso sí creo que se le está poniendo un punto final, pero depende de procesos personales y colectivos. Otro tema al que me parece que le estamos errando es que en Uruguay nos acostumbramos a los femicidios. El año pasado fueron asesinadas 31 mujeres y cada vez que salía en el informativo ya están acostumbrados a que era una más. "Uy, que horrible", capaz comentan a alguien, pero nadie lo ve como una alarma o un incendio social.

Eso pasa con todas las muertes. Todos los días en los informativos se habla de nuevos asesinatos y parecería que casi no llaman la atención.

FS: Estoy de acuerdo con que hay un nivel de violencia muy grande en la sociedad y no dudo de que esto sea parte, pero no nos confundamos: una cosa es la violencia de que salgas a la calle y en una rapiña termines muerto, como pasa todos los días en este país lamentablemente, y otra muy distinta es cuando tú vivís con una persona o tu expareja te asesina.

CAB: Pero las dos valen lo mismo y las dos tienen que conmover.

FS: Estoy de acuerdo, las dos me conmueven, y quiero solucionar las dos. Y tengo que tratarlas con políticas diferentes, porque los motivos de esos asesinatos corren por carriles diferentes. Una muere en manos de su pareja o expareja y la otra por un tema de azar, marginalidad, exclusión social, por mil motivos.

MF: Es muy injusto que vos seas una más solo por ser mujer y solo por una violencia machista. El problema de la violencia en la sociedad, el ejemplo de la rapiña, el homicidio, tiene una multicausalidad enorme que hay que atacar en distintos lugares, pero el problema de la violencia machista se genera en cómo nos vinculamos con el otro. Eso me parece que es muy diferente. Sí es verdad que en determinadas cosas se ha avanzado y nos estamos cuestionando, también pasa que cuando una mujer denuncia se la sigue cuestionado. No lo hacemos con otras víctimas de delito. Si yo voy a denunciar que me robaron, nadie me cuestiona. Eso también nos deja ver el machismo que sigue imperando en la sociedad. A la mujer no solo se le cuestiona, sino que también después en la vía judicial no se llega a nada porque es muy difícil de probar el acoso o la violencia a menos que te hayan matado.

¿Por que es importante que haya más mujeres en política?

FS: ¡Porque somos la mitad de la población!

CAB: Somos la mitad de la población y eso no se condice con la realidad parlamentaria. Más mujeres, mejor política. Por un tema de equilibrio tenemos que tener los mismos derechos y oportunidades.

LZ: Primero por sentido común y justicia: somos la mitad o más de la población. Las mujeres deben estar en todos los temas. A mí me gusta el agro, capaz que me gustaría estar en una Comisión de Ganadería y no hablar de temas típicos de mujeres o de hombres.

En general, a las mujeres en política se las termina encasillando en temas sociales. Por eso llamó tanto la atención Azucena Berrutti en el Ministerio de Defensa en el primer gobierno de Tabaré Vázquez.

CAB: Pensar que las mujeres se dedican a temas de cuidados, domésticos, o de cierta sensibilidad es parte de lo que nos enseñaron. Una mujer perfectamente puede hacerse cargo del Ministerio de Economía o de cualquiera. Muchas veces dicen "que llegue por ser capaz", a un hombre no se le pone ese requisito.

FS: Miren el Parlamento (risas).

La "ley integral de violencia" tiene dificultades para su aplicación por falta de recursos. ¿Falta visión de género a nivel económico y judicial?

FS: Son cosas distintas. En los partidos no hay perspectiva de género. ¿Por qué no hay fondos para la "ley integral de violencia de género"? Porque no es una prioridad para el gobierno.

LZ: Creo que sí, pero bueno.

FS: Hay fondos para otras cosas que no son tan prioritarias y urgentes. El dinero es finito y se distribuye según sus prioridades. Esto no es una prioridad, ojalá me equivoque. Y el Poder Judicial, no nos olvidemos, no define sus recursos. Depende de otros, que en las últimas rendiciones de cuenta viene siendo cero. ¿El Poder Judicial no tiene perspectiva de género? No. Pero tenemos una ley que quiere crear juzgados especializados en género, capacitar jueces y juezas con una perspectiva de género y tampoco hay recursos para eso. La responsabilidad no es del Poder Judicial. Además está el tema probatorio cuando una mujer denuncia. ¿Cómo probás un abuso? Cuando se dice que la justicia es machista, los jueces y las juezas no tienen herramientas jurídicas para fallar de otra manera. A los que le tenemos que reclamar ese tema es al Poder Legislativo, que es el que le puede dar herramientas para hacer justicia. No hay otra forma de hacer las cosas. ¿Les estamos pidiendo que fallen por fuera de la ley?

LZ: A mí sin dudas me gustaría que se destinaran más recursos. No me parece que las cuestiones de género no sean prioridad para este gobierno, de hecho creo que ha puesto el tema en la agenda mucho más que los anteriores. La prueba es la cantidad de ministras mujeres que hubo y en temas como Defensa o Interior, con Daisy Tourné. ¡Y lo que les pegaron! Sobre todo a Daisy, de una forma misógina inmunda. Mujeres, no solo hombres. Eso es generar un cambio cultural: que la gente se acostumbre a ver mujeres donde necesitás muchísima fortaleza y muchísimo carácter.

CAB: Me parece que los varones tienen que ser parte de esta lucha. No tenemos que ponernos en la vereda de enfrente y decir que la violencia de género es solo un tema de hombres. Hay hombres violentos, pero no es un problema del género masculino. Tiene que ser en conjunto.

LZ: Los varones no van a dejar que les saquemos todos sus privilegios así como así.

CAB: No estoy para nada de acuerdo con esa visión de guerra de los sexos. Y con respecto a ley, hay una responsabilidad que es asegurarse que cuando la hacés van a estar los recursos para aplicarla.

A veces en las marchas por el Día de la Mujer se ve a mucha gente posando para la foto y condenando la violencia, pero después tanto hombres como mujeres se agreden en las redes sociales.

FS: No soy feminista por mí, me preocupa la situación del resto de las mujeres. Me preocupa qué va a pasar en las elecciones con mis compañeras, que siendo igual o más capaces que muchos compañeros se las siga relegando; que se piense en un tercer lugar para ellas porque está la cuota, nunca se piensa en un primer lugar para ellas.

LZ: Y a veces las hacen renunciar.

FS: Y a veces las hacen renunciar para que asuman otros.

LZ: Es un palito para ustedes (dice sonriendo, dirigiéndose a Sfeir).

FS: Sí, yo lo repito y me sumo.

Están hablando de la nacionalista Graciela Bianchi, que en las elecciones pasadas fue electa senadora y diputada, pero eligió la segunda banca y en el Senado dejó su lugar a Álvaro Delgado.

CAB: Renunció porque habrá decidido hacerlo. No me parece que sea una mujer a la que hayan obligado a hacer algo.

FS: Me parece fundamental el apoyo de las mujeres en los partidos. Entre nosotras se ha generado una red de apoyo al resto de las compañeras.

CAB: Como se hizo en la bancada femenina bicameral.

Ustedes pertenecen a partidos con representación parlamentaria. Todos votaron el nuevo Código del Proceso Penal, que ha determinado sanciones muy cuestionables para delitos sexuales, por ejemplo un abuelo procesado dos años por abusar de su nieta, que puede salir antes y encima vuelve a ese entorno familiar. ¿No les piden explicaciones a sus partidos?

FS: Al nuevo Código del Proceso Penal se le achacan muchas cosas que a veces no corren tanto por el Código en sí mismo. Estoy de acuerdo con el espíritu del Código, el anterior era un atraso en materia de derechos humanos. No es un caso aislado que a los delitos sexuales se los vea de esa manera, sino que demuestra la visión machista que sigue pesando en todos los aspectos de la sociedad. Me hubiera gustado que se le hubiera dedicado un capítulo aparte, no como otro del montón. No he pedido explicaciones, pero ahora tal vez lo haga. Aunque muchos no estén contentos.

MF: Estamos muy acostumbrados a que el delito se tiene que cumplir con la pena tradicional y tenemos una mentalidad muy punitiva. Ahora surgen otras formas que pueden tener más resultados. La crítica de la gente al poco tiempo que se da a los delitos va porque estamos acostumbrados a otra cosa y no hacemos un análisis más allá de qué pasa si en vez de dos años lo dejamos cinco. Me gustaría que se trabajara con esa persona, que tampoco se hace.

Hace unas semanas, a dos personas que le robaron los teléfonos a dos turistas en la rambla de Punta del Este les dieron cuatro años de prisión. Parecería que los delitos contra la propiedad siguen teniendo más sanciones que los delitos sexuales.

CAB: Se puede llegar a acuerdos con el fiscal. Está el caso del que puede devolver la bicicleta. Hay mucha libertad para lo que se arregle.

FS: Ahora se limitó la discrecionalidad de los fiscales, se hizo hincapié en los delitos sexuales, ahora no vale cualquier acuerdo.

¿Faltó visión de genero en ese código?

FS: Sí, ¿por qué no?

LZ: Probablemente como en la mayoría de la institucionalidad de hoy. El Código tiene cosas buenas, como el cambio en la presunción de culpabilidad.

CAB: Y con los presos sin condena.

LZ: En el espíritu respeta muchísimo más los derechos humanos de lo que veníamos haciendo. De ahí a la aplicación hay una brecha, pero es responsabilidad nuestra de pinchar para que se cumpla. Los delitos de género tenemos que abordarlos de otra forma.

Hace algunos meses, al recordar el aniversario del acto del Obelisco, jóvenes de todos los partidos, entre los que estaban algunas de ustedes, hicieron un llamado a tener una campaña con altura y sin desprestigio. Fueron todos los partidos, los aplaudieron. Pero después salió la ministra de Educación, María Julia Muñoz, a hablar de la vida de Luis Lacalle Pou; Javier Miranda pide una campaña sin agravios, pero no condena esos dichos. ¿No sienten que de alguna manera les toman el pelo?

LZ: Quiero aclarar una cosa: lo último fue María Julia, pero en realidad al presidente de la República le vienen diciendo autista desde hace meses.

Le dijeron que vive en un burbuja.

LZ: También. Estos insultos son cotidianos de todos lados.

FS: A las personas que se están manejando en esa línea claramente se les pasó el cuarto de hora y no están interpretando bien la realidad. No nos toman el pelo a nosotros, le toman el pelo a toda la ciudadanía. Me interesan las nuevas generaciones, que son las que están a la altura. El resto deja mucho que desear.

Hace poco, Lacalle Pou dijo que cambió de posición y que hoy votaría a favor del matrimonio igualitario, pero parecería que entre buena parte de los votantes blancos hay una visión conservadora en temas sociales. ¿Cómo se abre camino una mujer joven en ese contexto?

FS: Estamos para tirar abajo esa visión conservadora. Apuesto a que así como Luis pudo evolucionar en ese aspecto podamos generar el mismo sentido en muchos otros. Creo que es un tema de derechos humanos y el Partido Nacional siempre estuvo a la vanguardia de los mismos, es hora de que se vayan dando cuenta de cuál es el lugar de cada una.

Hace un tiempo, la historiadora Graciela Sapriza decía que en Uruguay la izquierda es la colectividad que está más asociada a temas de género, pero que sus líderes principales tienen visiones bastante alejadas a eso. Tabaré Vázquez, por ejemplo, vetó la ley del aborto, José Mujica nunca recibió a feministas, hablaba de tema cultural cuando había denuncias de violencia de género entre los sirios...

FS: Y que los blancos vayan a cuidar a sus mujeres.

¿Cómo se entiende que los dos máximos líderes frenteamplistas que llegaron al gobierno sean quienes tienen una línea tan conservadora, que parece muy alejada a la de sus votantes?

LZ: No solo ellos. Es lo que nosotros decimos machirulos de izquierda (risas). A veces son ese tipo de prácticas y a veces son cuestiones mucho más ideológicas que las marcan también. Poner en un lugar secundario la perspectiva de género también, y lo hacen, convencidos. Por suerte es una cuestión generacional, estamos hablando de gente que tiene un montón de años, que ya está para retirarse de la política. Eso nos da la pauta de lo importante que es la renovación generacional. Hay cosas que duele un montón escucharlas de tus propios compañeros, algunos que las dicen y otros que no las dicen pero las practican. Formas de tratarnos, gestos, formas de estar en una reunión cuando tú sos la que la conducís.

¿Y en el resto de los partidos qué pasa?

CAB: El Partido Colorado siempre estuvo a la vanguardia en temas de derechos humanos. Tal vez a la vanguardia mundial, como con el voto de la mujer. Hubo hombres en todo este proceso. José Batlle y Ordoñez firmaba como una mujer (Laura, en el diario El Día), fue la persona que más hizo por los derechos de la mujer. La ley de cuotas fue un proyecto de Martha Montaner, que fue la primera mujer en presidir un partido político.

MF: El Partido Independiente tiene una corriente cristiana en sus inicios que uno podría pensar que se podría alejar un poco en el reconocimiento de algunos derechos o leyes. Pero si miramos cómo fueron los procesos de aprobación de leyes como la de despenalización del aborto, fuimos los que viabilizamos que hoy esté aprobada. Falta mucho laburo interno en tema de cargos y acceso al Parlamento, pero veo con buenos ojos el apoyo a iniciativas legislativas.

LZ: Quiero agregar algo, porque si no solo pego: es importante transmitir que hay una fuerza política que impulsa muchísimo atrás, y unas bases que se encargan que dentro del Congreso del Frente Amplio se discuta feminismo. El Partido Socialista tiene paridad desde hace muchísimos años en las listas. También tenemos lideresas como Paulina Luisi, que fue hace más de cien años la primera universitaria mujer, a la que le hacían pintadas y cualquier cosa. Ella hablaba de interrupción voluntaria del embarazo y hablaba de educación sexual cuando hoy todavía lo estamos discutiendo y hay políticos que dicen que es espantoso. La izquierda ha tenido muchas veces una vanguardia en estos temas, obviamente tenemos algunos compañeros que no están del todo cómodos con esto.

FS: La concepción conservadora la vamos a tirar abajo con nuestra generación de jóvenes. Me resulta muy esperanzador ver a la juventud del Partido Nacional, a las mujeres jóvenes, con una la visión que es muy distinta a la que se tiene desde las cúpulas.

 

 

 

 

 

 

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