Estilo de vida
Los años de la insatisfacción

Las mujeres de la generación X atraviesan hoy la crisis de los 40

El libro Why We Can't Sleep. Women's New Midlife Crisis, de Ada Calhoun, retrata las particularidades de la crisis de la mediana edad en las mujeres de la generación X: la viven distinto que los hombres y hasta con culpa.

01.05.2020 07:00

Lectura: 13'

2020-05-01T07:00:00
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Por Patricia Mántaras

Ada Calhoun nació en 1976 en Estados Unidos. De niña jugó con un Atari. De adolescente, se recuerda vestida con un enterito de jean y lápiz labial Revlon tono Blackberry. Aprendió a tipear en una máquina de escribir eléctrica y tiene grabado entre sus memorias sonoras el ruido del módem que discaba para conectarse. Aun sin saber su año de nacimiento, es fácil deducir que es fruto de la generación X.

Sin proponerse una autorreflexión consciente, a esta periodista los 40 le echaron en la cara sus insatisfacciones, sus frustraciones, todo lo que no había logrado en una edad en que siempre se había imaginado ya realizada y en paz. Con solo mirar a su círculo de amigas, Calhoun -que había escrito Wedding Toasts I'll Never Give, considerado uno de los libros del mes en Amazon e incluido en el top ten de memorias de 2017 en la revista W- constató que todas estaban transitando de manera similar esa etapa. El tema de su siguiente libro estaba decidido. Se publicó a principio de este año con el título Why We Can't Sleep. Women's New Midlife Crisis (Por qué no podemos dormir. La nueva crisis de la mediana edad en las mujeres).

La crisis de los 40 (o crisis de la mediana edad para los anglosajones, midlife crisis) se asocia más a los hombres. Despectivamente, en estas latitudes decimos que les vino el "viejazo". La autora define el comienzo de la "crisis estereotípica" en los hombres con el pánico que desata la pérdida de pelo. "El tratamiento: aplicación regular de mujeres más jóvenes y vehículos a motor de colores vibrantes", escribe con ironía.

La crisis en las mujeres suele ser, según la autora y los expertos a los que consultó para el libro, más silenciosa que la de los hombres. "Algunas veces la mujer puede probar algo espectacular, como tener un affair, empezar una nueva carrera o construir un cobertizo en el patio trasero; pero más a menudo esconde su sufrimiento dentro de los confines de los cuidados de la casa y su trabajo".

El término en inglés explica por sí mismo el núcleo explosivo de esta crisis. Llegar a la mitad de la vida insta naturalmente a hacer un balance. ¿Qué logramos en estos años? ¿Cómo queremos vivir los próximos? ¿Como una continuidad del camino recorrido? ¿Queremos otra vida?
Según estudios que cita Calhoun, las medidas de bienestar subjetivo indican que la felicidad de las mujeres ha descendido tanto en valores absolutos como en relación con los hombres. "Escribir este libro curó mi crisis de la mediana edad", asegura.

Mirar hacia otro lado. La década entre los 40 y los 50 es desafiante para las mujeres que los están transitando hoy. Todas las mujeres de la generación X (nacidas entre 1965 y 1979), incluso las más jóvenes, cumplieron las cuatro décadas. Para ellas, la crisis de la mediana edad tiene características diferentes e implica otros cuestionamientos. Son la primera generación de mujeres que creció escuchando casi como un mantra la aseveración: "Podés llegar adonde quieras". Saber que se tienen infinitas opciones puede ser una bendición, pero implica también una presión que pesa demasiado cuando a los 40 se pasa raya y se evalúan las decisiones que se tomaron y el camino que se eligió.

"Fuimos un experimento de crear una versión más ambiciosa, realizada y más completa de la mujer", escribe Calhoun sobre las mujeres de la generación X. "En la mediana edad muchas descubren que el experimento ha sido un gran fracaso".

Algunos sostienen que las mujeres pertenecientes a la generación X la tuvieron más fácil que otras, pero lo cierto es que la propia denominación de la generación (X) habla de una identidad indefinida. Una generación de transición. La han llamado incluso el "descuidado hijo del medio", el puente entre los boomers y los millennials.

"Una de cada cuatro mujeres estadounidenses de mediana edad toma antidepresivos. Alrededor de 60% de las nacidas entre 1965 y 1979 se describen como estresadas, 13% más que las millennials. Tres de cada cuatro mujeres nacidas entre 1977 y 1979 sienten ansiedad respecto a sus finanzas". Las cifras son contundentes y ponen en números los testimonios que Calhoun recogió en su investigación. En el trabajo de campo, la periodista habló con mujeres solteras y en pareja, con madres y con mujeres sin hijos; con mujeres que trabajan en diferentes áreas, y con mujeres que no trabajan. Con blancas, negras, asiáticas y latinas; con mujeres gais y heterosexuales, con liberales y conservadoras, religiosas y ateas, del campo y de la ciudad. Con mujeres con cuerpos que abarcan todos los talles. Pero se enfocó en mujeres de clase media, que "crecieron con expectativas razonables de tener oportunidades y éxito", en las que la crisis de los 40 impacta sin piedad.

De esas entrevistas concluyó que las mujeres de la generación X apartan la mirada de sus sentimientos incómodos y confusos, o directamente los entierran. "Con frecuencia me dicen que están avergonzadas aún de hablar de ellos. Algunas de las mujeres más infelices con las que hablé, sin importar cuán deprimidas o exhaustas estuvieran, se disculpaban por ‘llorisquear'. Casi todas también se describían a sí mismas como ‘afortunadas'", escribe. "Las quejas de las mujeres de clase media o media alta bien educadas son fáciles de subestimar, como si fueran un contratiempo temporal, un desbalance hormonal fácil de arreglar, o un #ProblemaDePrimerMundo".

Expectativas desmedidas. Uno de los mayores enemigos de estas mujeres son las expectativas, demasiado elevadas, demasiado irreales. "El contraste entre el adoctrinamiento de ‘podés ser lo que quieras' y la cruda realidad se da en la mediana edad cuando, pese a tus mayores esfuerzos, podés no haber encontrado una pareja o embarazarte o ahorrar para tu retiro o tener tu propia casa o encontrar un trabajo con beneficios. Eso nos ha hecho sentir como fracasos en el preciso momento en que más coraje necesitamos", dice Calhoun, que empezó a escribir el libro cuando tenía 41, años pero no se veía a sí misma dos años mayor de 39, sino como "un siglo más vieja".

La psicoterapeuta Deborah Luepnitz, una de las especialistas que consultó la autora, dijo ver en sus pacientes de la generación X un "agotamiento total". "Se sienten culpables por quejarse, porque es maravilloso tener opciones que nuestras madres no tenían, pero las opciones no hacen la vida más fácil. Las posibilidades crean presión".

Tantas opciones, tantos éxitos por cosechar en esa vida posible en contraste con la realidad, no siempre tan descollante, es pólvora para la crisis. "Debería ser suficiente con criar hijos o tener una carrera -o, francamente, simplemente no volverte una asesina serial-. Sin embargo, para esta generación de mujeres la convicción de que las niñas podían hacer cualquier cosa se transformó en un mandato de que debían hacerlo todo", escribe Calhoun.

En el libro cita un artículo que Taffy Brodesser-Akner escribió sobre Gwyneth Paltrow y su compañía Goop, que llevó el concepto de bienestar (wellness) a un nivel casi inalcanzable. "Estamos condenados a aspirar por el resto de nuestras vidas. Las aspiraciones son sufrimiento. El wellness es sufrimiento. En cuanto te das cuenta de cuán infinitas son las posibilidades, se vuelve demasiado terrible vivir sin todo eso". El bienestar, en ese contexto, se vuelve una nueva necesidad insatisfecha.

Una de las metas más importantes y a la vez más difíciles que la terapeuta Bryn Chafin, una psicoterapeuta de Atlanta, propone a sus pacientes, es buscar lo que llama una "aceptación radical", es decir, "encontrar la manera de aceptar la vida como es, no como pensabas que sería". Eso, la aceptación, implica aprender a estar en paz con la idea de que si se elige un camino, automáticamente se descartan los otros.

La mujer que ya no serán. "¡No te olvides de cómo divertirte!", le dijeron una vez a la autora cuando ella estaba cursando su carrera en la universidad y haciendo malabares con varios trabajos a la vez.
"Me acuerdo de cómo era cuando conocías a un tipo, esa electricidad, y nunca voy a sentir eso de nuevo", le dijo una de las entrevistadas. "No me malinterpretes: elijo mi vida. Es solo que nunca pensé que me sentiría tan común y corriente", le confesó otra.

La sensación o el miedo a la invisibilidad atormenta a estas mujeres. "Nadie, cuando tenés 45, te dice que sos asombroso. Nadie. Tus hijos no te van a decir gracias y validarte y apreciarte. Las relaciones de trabajo tampoco; solo les importan tus resultados", le dijo otra de las entrevistadas.
La perimenopausia, el período que antecede a la menopausia, es otro factor desestabilizador. Puede extenderse en el tiempo o ser más breve, puede traer muchos síntomas incómodos a la mujer, o menos. Pero hay que vivirlo, con todas sus incomodidades. "Puede ser más emocional y físicamente molesto de lo que anticipamos"; "Nuestro cuerpo y nuestro humor a menudo nos traiciona", dice Calhoun. Para colmo, nadie habla del tema. "Perimenopausia y menopausia son tan dramáticas como la pubertad pero mucho menos discutida, al punto de ser tabú".

Esta etapa implica también aceptar cambios en la apariencia. Lidiar con la contradicción de querer envejecer con naturalidad y las ganas de recurrir a algún retoque estético no invasivo. Las mujeres de la generación X suelen tener una característica común: se comparan con sus pares y les importa lo que piensen de ella.

Una amiga de la autora le relató un episodio que vivió con algunos colegas millennials en su trabajo. "Se están mandando memes todo el día. ¿No les preocupa que la gente no los encuentre graciosos?". La miraron como si fuera una extraterrestre y ni siquiera pudieran entender lo que estaba diciendo. "Ellos no se están supeditando a un autoescrutinio constante. Nosotros, en cambio, agonizábamos respecto a un casete que habíamos grabado para alguien por semanas, y después lo entregábamos diciendo: ‘No es nada, está bien si no te gusta", dice Calhoun.

La generación X padece las redes sociales más que otras generaciones, por esa tendencia a compararse. Luepnitz les aconseja lo que indica el sentido común, pero que no está de más reafirmar de vez en cuando: les pide que no comparen su interior con el exterior que muestran los otros. "Hay gente, te lo garantizo, que piensa que tú tienes la vida perfecta porque no saben con lo que estás lidiando".

Otra de las entrevistadas pide permiso para ser "solo una mamá blandita". "¿Nos permiten vernos de 40, simplemente ser viejas? (...) No quiero tener que ir a pilates. No recuerdo que nuestras madres lucieran tan bien a los 40", dice. "No es lo peor del mundo estar viviendo con un cuerpo que está un poquito fuera de control", dice otra.

Las mujeres de cuarenta y tantos hoy sienten esta presión de no envejecer. Verse mayor es algo que, al parecer, conviene evitar a toda costa, y hay que ser muy valiente para abrazar la edad con sus consecuencias en la piel y en la tonicidad de los músculos. "Pienso en mis heroínas, ya fueran maestras que me inspiraban, escritoras que intenté emular o parientas que eran buenas conmigo cuando yo era chica. Ninguna podría haber sido confundida con una supermodelo", escribe la autora.

Dejar de intentar complacer a los demás y ser más honestas consigo mismas es tal vez la parte más importante del trabajo que tienen que hacer estas mujeres para vivir la segunda mitad de la vida como ellas quieren y sin miedo.

Clubes de mujeres. Un gran apoyo en esta etapa son, según la autora, otras mujeres. En un punto, a poco de cumplir sus 40, ella decidió que quería tener más mujeres en su vida. "Un consejo que me siento cómoda de dar a las mujeres de esta edad -además de que visiten a un ginecólogo compasivo certificado por NAMS (Sociedad Norteamericana de Menopausia)-, es que empiecen un club, dice. Un club de libros te da una razón para leer y reunirte con amigas. Pero podés hacer un club alrededor de cualquier cosa. Uno de costura, un club para salir a bailar. Un club para tomar margaritas los lunes. Un club para probar todas las pizzas de la ciudad. Un club para la iniciación en la crisis de la mediana edad tal vez".

Tal vez esta fue su manera de hacer más divertida la adultez. Cultivar las amistades con encuentros semanales fijos, al mejor estilo Sex & the City, está siendo para Calhoun la mejor forma de sobrellevar esta etapa, que se armó de esta manera una red de contención femenina que ella llama Ocean's Eleven. "Abandoné la ilusión de encontrar una píldora mágica que haga esta edad fácil, he aprendido que hay muchas cosas que la hacen más difícil o más fácil, y he hecho cambios de acuerdo a eso", dice. Se dio cuenta, por ejemplo, de pequeñas cosas (evitables) que la hacen sentir mal, como tomar mucho alcohol y mirar las redes sociales, y otras que la hacen sentir mejor, como comer tres comidas al día y caminar al aire libre. Y organizó sus días en consecuencia.

Bajar sus expectativas ("Ya no creo que a esta edad debería tener abdominales duros como rocas, una disposición perfectamente calmada, o un millón de dólares en el banco") llevó a la autora a reconciliarse consigo misma en varios aspectos. Este punto es, de hecho, el denominador común de las historias de mujeres satisfechas que entrevistó Calhoun.

Otra parte esencial de la fórmula (además de conseguir apoyo) es reenmarcar las situaciones. Hacer el ejercicio de intentar percibir la realidad de otra manera. Como una de las mujeres que habló con la autora, recién divorciada y que decidió también cambiar de trabajo. No gana el sueldo de sus sueños y sigue postergando su inscripción en el gimnasio, pero se siente "extrañamente esperanzada". "Estoy interesada. Interesada en cómo mi vida es ahora y en cómo está evolucionando. Porque es como una pequeña aventura. ¿Qué podría pasar a continuación? Ha sido algo extraño... terrible... divertido. Es como, terriblemente divertido", cuenta. Ver la crisis como una oportunidad

La CEO de una gran compañía agrícola le dijo que cuando tiene una vacante intenta contratar mujeres de la generación X porque son "tremendamente resilientes", son "capaces" y "trabajan duro". Para conservarlas, porque "son muy valiosas", "les paga salarios de seis cifras y las deja trabajar desde cualquier sitio", le contó.

Otra decisión que tomó Calhoun fue empezar una terapia hormonal, y al cabo de un tiempo eso le hizo sentir su humor más balanceado. "En menos de una década, no importa lo que haga o no haga, las cosas serán diferentes. He hecho amistad con mujeres más grandes que me recuerdan con su ejemplo que un futuro más sereno es posible". Mientras tanto, hay que intentar tomar, en la medida de lo posible, buenas decisiones, porque es probable que determinen cómo se vivirán los próximos 40 años (o más).