Cultura
El Titanic que no se hundió

Las escenas más recordadas de un film que hizo historia y se estrenó un día como hoy

Hace 22 años se estrenó una película que muchos pensaban que iba a fracasar y que rompió o igualó todos los récords posibles

18.12.2019

Lectura: 13'

2019-12-18T23:59:00
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Por Leonel García

Era larga que daba calambre: tres horas y cuarto. Sin embargo, casi nadie se levantó de su butaca desde que el aventurero Brock Lovett aparecía buscando el Corazón del Mar en los restos del más prestigioso de los transatlánticos hundidos, hasta que Rose DeWitt Bukater volvía en sus propios sueños, a sus 17 años, reencontrándose con su amado Jack Dawson, bajo el reloj de las escaleras del sector de primera clase del barco donde descubrieron el amor. Aplauso, llanto emocionado y beso. Era Titanic, cuyo estreno comercial mundial ocurrió en Estados Unidos un día como hoy, 19 de diciembre, hace 22 años.

Titanic, basada en la tragedia marina de 1912 del barco del mismo nombre, rompió, igualó e instaló varios récords. Fox y Paramount unieron fuerzas para un presupuesto inicial considerado exorbitante: 109 millones de dólares. El director James Cameron (Terminator, Aliens: el regreso, Terminator 2, Mentiras verdaderas), perfeccionista como pocos, obsesionado con lo que llamaba "el monte Everest de los naufragios", extendió los 138 días de rodaje previstos a 160 jornadas de gran exigencia en Canadá, Estados Unidos y México. Además, el costo trepó a 200 millones de dólares. Era la película más cara de la historia hasta el momento. Como no había merchandising previsto y el desenlace de la película no causaba mayor incógnita -no había ser humano en el mundo que no supiera qué iba a pasar con el dichoso buque-, no faltaban pronósticos agoreros y catastróficos.

"El barco se hunde. Todos se ahogan. El mundo entero ya se sabe la historia", ironizó David Foster, coproductor de La máscara del Zorro, a priori una de sus principales competidoras esa temporada hollywoodense.

Los números terminaron abrumando. Titanic recaudó 1.843.201.268 dólares, cifra que trepó a 2.187.463.944 dólares luego de su reestreno en 2012. Fue la primera película en superar la barrera de los mil millones de dólares de taquilla. También fue la más taquillera de la historia hasta que, en 2009, la superó Avatar (también de James Cameron). Todavía ostenta el récord de permanecer en el número uno de películas más populares durante quince semanas. En Uruguay, donde se estrenó el 9 de enero de 1998, obtuvo 2.137.938 dólares de ganancias. Hay registros de gente que dijo haberla visto más de diez veces en el cine.

Y al igual que antes Ben-Hur (1959) y después El señor de los anillos: el retorno del rey (2003) fue la película más premiada en los Oscar: ganó once de los catorce galardones a los que estuvo nominada, incluyendo Mejor película y Mejor director. Quizá la mayor frustración ocurrió con sus protagonistas: Kate Winslet, la actriz que hacía de Rose, fue nominada pero perdió ante Helen Hunt (Mejor... imposible), mientras que Leonardo DiCaprio, Jack, ni siquiera fue considerado. Ambos luego ganarían sendos Oscar por distintos filmes y serían considerados entre los mejores de su generación. La diferencia es que mientras que Kate ya era vista como una joven intérprete de peso, Leonardo no era por entonces tomado por algo más que un galancito de 23 años; luego creció notoriamente como actor hasta ser considerado el favorito de Martin Scorsese, demostrando que era más que una cara bonita.

Más allá de los números, Titanic dejó para la posteridad tres escenas particularmente icónicas, de esas que por sí solas sintetizan una película y calan en la cultura popular, generando incluso una duda eterna: ¿la tan enamorada Rose no pudo hacer algo para evitar que Jack muriera de hipotermia en las congeladas aguas del Atlántico Norte?

Romántica proa. "I'm flying!" (¡Estoy volando!). La escena más icónica, recordada y parodiada de Titanic, al nivel del "Play it, Sam" de Casablanca, el "Here's Johnny!" de El resplandor o cualquiera de las más emblemáticas del cine, es aquella en la que Jack lleva a Rose con los ojos cerrados a la proa del barco y, tras extenderle los brazos, le pide que los abra. Ella queda extasiada, sin nada más delante suyo que el cielo, el Atlántico y el viento en la cara, sostenida por la cintura por su amor prohibido, por clandestino y por las diferentes clases sociales entre ambos. La escena se remata con el primer beso entre los protagonistas, de 27 segundos de duración, con la melodía de My heart will go on -Oscar a la Mejor canción original, mayor éxito de la carrera de Celine Dion y uno de los temas más exitosos, melosos y radiados de la historia- de fondo.

Se puede hablar técnicamente de lo exitosa que fue la combinación de planos cenitales con otros profundos, más los primeros planos intercalados de uno y otro protagonista, todo eso con el fondo del mar y el cielo con los colores del atardecer. Todo eso tuvo connotaciones de movimiento, sentimientos y eternidad.

La escena fue parodiada por Leslie Nielsen en Acusado sin razón (1998) y recreada por sus propios protagonistas: DiCaprio en el programa Saturday Night Live, en 2014 y con Johan Hill -su compañero en El lobo de Wall Street- como una Kate Winslet menos agraciada; la propia Kate también lo hizo para la televisión, en el programa británico Running Wild, desde un acantilado y en 2015; incluso la insufrible Celine Dion lo hizo en The late late show, con James Corden, en 2019, cantando la cancioncita, claro.

También en la proa del barco, pero mucho más al principio de la película, se produjo otra escena recordada. Jack -que no era más que un aventurero- se sube para gritar "I'm the king of the world!" (¡Soy el rey del mundo!). DiCaprio consideraba esa frase y esa escena ridículas, pero no tuvo más remedio que ponerles ganas a las órdenes de Cameron. Después de todo, aún no había alcanzado el superestrellato al que llegaría luego; de hecho, Matthew McConaughey había sido sondeado para ese mismo papel.

Sin embargo, la escena de la pareja protagonista que más cuidados demandó fue aquella en la que Jack dibuja a Rose (una chica de 17 años, protagonizada por una actriz que por entonces tenía 21) desnuda. Cameron diría luego que fue la primera escena que DiCaprio y Winslet filmaron juntos, precisamente, para que se rompiera el hielo entre ellos al tiempo que se buscaba transmitir el clímax erótico y sensual del momento. De hecho, un tímido DiCaprio -que casi no había tratado a su partenaire hasta entonces- erra su línea: dijo "Over on the bed... the couch" (Sobre la cama... el sofá) cuando el guion en ningún momento mencionaba nada de camas, pero el furcio quedó tan bueno que fue en la edición final.

Aquella mano. Más allá de la recreación del naufragio del Titanic, muy buena, sorprendente para la época, aunque no exacta, se trataba de una película romántica. Antes de que el iceberg impactara contra el barco y causara los estragos que causó, Rose y Jack hicieron el amor dentro de uno de los autos guardados en la bodega. La escena que quedó para la posteridad fue la mano de Rose posándose contra la ventana del coche, totalmente empañada después de un apasionado encuentro.


Cuando se cumplieron los 20 años del estreno, en 2017, se conocieron algunos detalles respecto a esa escena. Uno lo contó la propia Winslet a The late show, de Stephen Colbert. "La célebre escena de la mano en la ventanilla del auto empañada por vapor no estaba en el guion. Se nos ocurrió ese día", dijo. "Llenaron el auto de vapor y nos rociaron con botellas de spray para parecer como si estuviéramos en medio de... bueno, sabés", agregó.


Seguramente, sin "la mano" esa escena no hubiera sido todo lo recordada que fue, otra de las que ineludible e incuestionablemente remiten a Titanic.

"Veinte años después, la infame huella de la mano de Titanic sigue ahí. Miren de cerca", tuiteó el propio James Cameron el 25 de febrero pasado, adjuntando una foto del vidrio del vehículo donde aún se veía la mano marcada. Sin embargo, el año anterior el director había dicho que la huella que se conserva en el vehículo era de su propia mano, fijada en aerosol, y no de la actriz.

¿No había lugar? Así como lo sabía el jactancioso coproductor de La máscara del Zorro, nadie desconocía cómo terminaba Titanic. El RMS Titanic, el mayor y más lujoso transatlántico jamás construido, chocó en su viaje inaugural entre Southampton, Inglaterra, y Nueva York, Estados Unidos, contra un iceberg frente a las costas de Terranova. Fue a estribor, a las 23.40 del 14 de abril de 1912. A las 2.20 del 15 de abril, el barco supuestamente inhundible (concepto que en realidad fue una leyenda póstuma) gracias a sus 16 compartimentos estancos, ya había desaparecido de la superficie de un océano Atlántico congelado. Por golpes, caídas, hundimiento, ahogamiento o hipotermia murieron 1.489 personas, 68% de las 2.201 almas a bordo, entre pasajeros y tripulantes. Había botes salvavidas suficientes solo para 1.178 personas, lo que era apenas más de la mitad de la cantidad de gente en el barco. Aun así, solo 712 sobrevivieron. Sí hubo una abismal diferencia entre la suerte que corrieron los pasajeros de primera, segunda y tercera clases: entre los más adinerados, solo 38% murió, contra 59% de los de segunda y 75% de los más humildes. Si bien Titanic no tenía pretensiones de ser una película de denuncia social, el filme plasmaba bien esta realidad. El 76% de la tripulación falleció.

El "mujeres y niños primero" se cumplió parcialmente: 75% de las mujeres se salvaron, contra apenas 18% de los hombres. En cambio, murieron 53 de los 109 niños que se habían embarcado.

En ese contexto, que Jack -un artista y buscavidas pobretón- muriera y Rose -una joven de cuna de oro que viajaba con un pretendiente con más oro todavía- se salvara no era sino lo más cercano a la verdad histórica. Sin embargo, el dramático final con Jack muriendo de hipotermia, sumergido casi todo su cuerpo junto a la tabla de madera que le cedió a Rose para que se mantuviera a flote, ¿era el único final posible? ¿Tan entusiasmada de verdad estaba ella que no le intentó ceder un pedazo de espacio en la tabla a él? ¿Había espacio? ¿El galán tenía que hundirse en las negras y gélidas aguas mientras los espectadores moqueaban ruidosamente al unísono en las salas de todo el mundo? ¿Era estrictamente necesario ese "Jack se tira de la tabla y le cede a ella su lugar para que así pueda sobrevivir" que estaba en la página 147 del guion?

Por insólito que parezca, hay artículos e incluso tutoriales web a disposición de quien quiera que dicen que podrían los dos haberse salvado. El programa Mythbusters, del Discovery Channel, aseguró en 2012 que con el tamaño de la tabla usado en la película ambos podrían haberse salvado. Los protagonistas han sido consultados por el tema. Kate Winslet tomó partido y dijo en 2016 en Jimmy Kimmel Live!, de la cadena ABC, que ella creía que había lugar para Jack. "No comments", fue la risueña respuesta de DiCaprio, este año en MTV, cuando entre el periodista y sus compañeros de Once upon a time in Hollywood Brad Pitt y Margot Robbie lo acorralaron por el tema.

"Fue una decisión artística", contestó Cameron a la revista Vanity Fair en 2017. "En caso de haber vivido, el final no hubiera tenido sentido. La película trata sobre la muerte y la separación, él tenía que morir", expresó. Si bien el ejercicio contrafáctico (si cabe el término al hablar de una película) es de dudosa utilidad, si Jack y Rose llegaban juntos a puerto y vivían felices, difícilmente Titanic hubiera sido lo que fue.

LO REAL Y LO FALSO EN TITANIC

La costosísima producción incluyó una larga investigación y la construcción a escala de sectores del barco en un estudio en Baja California, México. Pero más allá de los hechos archiconocidos, se trataba de una ficción. Acá va una breve reseña de qué cosas de la película pasaron en la vida real y cuáles fueron inventadas.

Ficticio. Jack Dawson y Rose DeWitt no existieron. No es la historia de un verdadero amor trunco por el histórico naufragio. De hecho, difícilmente pudieran haberse cruzado: según las leyes inmigratorias de Estados Unidos, los pasajeros de tercera clase (como Jack) estaban separados de los otros a través de rejas para prevenir el contagio de enfermedades infecciosas. Sí hubo un tal Joseph Dawson que viajó en el Titanic y que tiene una tumba a su nombre en Canadá. Por supuesto, tampoco existieron Cal Hockley (Billy Zane), el prometido a la fuerza de Rose, Ruth DeWitt (Frances Fisher), la madre de Rose, y Rose Dawson (Gloria Stuart), la Rose ya anciana.

Real. Algunos personajes de la película sí existieron. Margaret Brown, o "Molly la Insumergible" (Kathy Bates), es una mujer tildada de forma despectiva de "nueva rica" por sus aristocráticas compañeras de primera clase. En la película, se vuelve una aliada del amor entre Jack y Rose. En la vida real fue una activista por su comunidad y por los obreros que trabajaban en las minas de su marido. El capitán Edward John Smith (Bernard Hill), de 62 años, existió verdaderamente. En la película muere heroicamente, firme al timón. Esa es la versión mayoritaria, aunque hubo testimonios que dijeron haberlo visto arrojándose al agua desde el puente de mando. Se duda si fue él o Joseph Bruce Ismay (Jonathan Hyde), el director de la White Star Line, compañía propietaria del barco, el que dio la orden de acelerar la velocidad del Titanic a 22 nudos para llegar más rápido y producir más impacto. En la película, se le atribuye la decisión a este último, lo que no habla bien del capitán.

Ficticio. Más allá de que Jack y Rose no existieron, tampoco hubieran podido hacer el amor en un auto en la bodega del barco. La razón es muy simple: ningún vehículo se embarcó en el Titanic.

Real. El barco terminó partiéndose en dos por la sencilla razón de que a las dos horas del impacto la proa pesaba el cuádruple que la popa, debido al agua. El Titanic tampoco se volcó durante el proceso, lo que era lo habitual. Eso impidió que murieran aún más personas.