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Diez temas globales

Las cosas que marcaron al mundo en esta década que se termina

El mundo se volvió más sensible pero cambió de signo político, vivimos la cuarta revolución industrial, las redes sociales y el streaming modificaron nuestros días, y sigue haciendo más calor que nunca.

29.12.2019 23:59

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2019-12-29T23:59:00
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Por Leonel García

Al 1º de enero de 2010, el demócrata Barack Obama gobernaba Estados Unidos y el laborista Gordon Brown hacía lo mismo en una Gran Bretaña todavía parte de la Unión Europea. Eran las opciones progresistas en ambas potencias, de igual forma que América del Sur era un paraíso para la izquierda, que estaba al poder en ocho de los diez países. Esta es solo una muestra de cómo el mundo cambió en diez años.

El surgimiento o resurgimiento de los nacionalismos y los populismos de derecha en todo el mundo, una característica de este decenio, no ocurre por generación espontánea. En Europa, por caso, la guerra civil en Siria generó una catástrofe humanitaria y una oleada de inmigrantes que, como toda acción, provocó reacción. Esta última ha sido una década paradójica: esa movida reaccionaria es contemporánea a la consolidación de una nueva sensibilidad que abarca desde el #MeToo hasta las legislaciones tendientes a contemplar las necesidades de las minorías.

Es un mundo donde la tecnología ha llevado el cine, las series de TV y la música a estar disponible vía streaming, y donde las redes sociales han cambiado hasta el modo de experimentar la visita a un museo o conseguir pareja. No obstante, la tecnología ha puesto en riesgo la mitad de las plazas laborales del mundo.

También hay cosas que no cambian: diez años atrás, Lionel Messi y Cristiano Ronaldo eran los grandes futbolistas del mundo, situación que sigue al firme hoy, cambiando solo los otros aspirantes al trono. En Uruguay, en diez años subió varios escalones la cotización de la Celeste. En diciembre de 2009, el mundo observaba con inquietud que había terminado la década más caliente de la historia; el 1º de enero de 2020 se podrá decir exactamente lo mismo.


1. Tiempos calientes

La década que se termina ha sido la más calurosa de la historia, en la cual se produjo el mayor calentamiento global. Podría resultar alarmante pero de ninguna forma nuevo. Desde los años 80, cada década ha sido más cálida que la anterior, según informó la Organización Meteorológica Mundial (OMM) el 3 de diciembre en Madrid.

Entre enero y octubre pasados la temperatura aumentó 1,1º grados centígrados promedio por encima de como estaba antes de la Revolución Industrial; 2019 será entre el segundo y tercer año más caliente de la historia.

Ese récord hasta ahora le corresponde a 2016. El nivel de ácido en las aguas aumentó 26% desde el inicio de la era industrial, lo que pulveriza los ecosistemas marinos. La cantidad de hielo en el Ártico llegó este año a sus mínimos. Y nada hace pensar que eso cambie.

La última fue la década más caliente y el último fue el lustro más caliente. Se estima que, a menos que se tomen medidas drásticas, el siglo XXI terminará tres grados más caluroso que como empezó.

2. Auge de la derecha

Hace diez años había ocho gobiernos de izquierda en Sudamérica; hoy hay tres: uno de ellos recién asumió (Argentina), otro está en retirada (Uruguay) y el tercero tiene las credenciales democráticas sumamente erosionadas (Venezuela). Y en el resto del mundo han ocurrido situaciones impensadas una década atrás. La retórica xenófoba y misógina no fue impedimento para que el republicano Donald Trump llegara a la Casa Blanca. Un capitán de reserva que reivindica la última dictadura en su país de nombre Jair Bolsonaro es el actual presidente de Brasil. En España, la derecha más rancia, representada en Vox, ya supera al 10% del electorado. En Gran Bretaña, no solo los conservadores recuperaron el poder sino que un rebrote nacionalista causó que se votara la salida de la Unión Europea.

Analistas de todo el mundo han hablado de un regreso de los populismos y los nacionalismos escorados hacia la derecha. Las causas son múltiples: rechazo a las olas migratorias producto de las guerras y la miseria, crisis económicas y las pérdidas de fuentes de trabajo, más aún en aquellos países donde la gobernante izquierda no se mostró eficaz para presentar soluciones. En el Viejo Mundo, el euroescepticismo también comenzó a hacerse carne en los sectores obreros, así como el miedo a lo que se llama "la invasión islámica".

Otro fenómeno que se ha señalado como causa es el hastío a la corrección política que ha predominado -sobre todo en lo retórico- durante los últimos años. "Se han roto algunos tabúes y ahora parece que está bien decir ciertas cosas muy discriminatorias, incluso sin un gran escándalo", afirmó Ruth Wodak, una experta en populismo de la Universidad de Lancaster. Eso explica en parte por qué Trump y Bolsonaro -así como decenas de líderes europeos- han dicho todo tipo de salvajadas sin que eso les causara un daño político, ni mermase sus chances electorales.

3. De Siria al mundo

Las protestas antigubernamentales contra Bashar al-Assad iniciadas el 15 de marzo de 2011 derivaron primero en una guerra civil en Siria que luego se convirtió en lo más parecido a una guerra mundial que ha tenido el siglo XXI. Es un cóctel mortal que ya lleva casi toda la década y que ha incluido armas químicas, bombas de racimo, el Estado Islámico, el Hezbollah, y a Estados Unidos, Rusia, Irán, Arabia Saudita, Francia e Israel, entre varios países que suman su aporte para que este país árabe bañado por el Mediterráneo se siga desangrando.

El número de víctimas fatales está en una cifra ubicada entre 300.000 y 500.000. Pero otra grave consecuencia humanitaria es el desplazamiento, interno o al exilio, al que fueron forzados once millones de sirios, la mitad de la población del país. Se estima que hay cuatro millones de refugiados; la gran mayoría de los damnificados son mujeres y niños.

Los números pueden marear; las imágenes, no. La foto de un niño sirio de tres años llamado Aylan Kurdi, que apareció ahogado en una playa de Turquía en 2015, fue el registro más desgarrador y conmovedor del éxodo de un país. Su familia quería huir desesperadamente a Grecia, escapando de la guerra y la miseria. La sangría estuvo muy lejos de desaparecer.

Como todo está ligado, el éxodo de los sirios con destino a Europa también es una de las causas de los rebrotes de xenofobia en los países del Viejo Mundo. Un mes después de que Francia -que apoyaba a la oposición al régimen de Bashar al-Assad- bombardeara Siria, una serie de atentados y ataques suicidas ocurridos en París y Saint-Denis dejó 137 muertos el 13 de noviembre de 2015. Francia, un país donde la ultraderecha avanzó mucho y muy activo en los conflictos de Medio Oriente, fue blanco de numerosos ataques esta década.

4. Nuevas sensibilidades

Hay conductas que ya no se toleran y cosas con las que ya no se puede hacer humor. La mencionada corrección política, entendida como evitar lenguaje o actitudes discriminatorias ante minorías o grupos desfavorecidos, ya existía desde fines de la década de 1980. Sin embargo, en el último decenio tuvo un desarrollo aún mayor. En esta década, esto vino de la mano de una mayor sensibilidad o activismo respecto a las disparidades de género. El movimiento Me Too (Yo también) surgió a fines de 2017 para denunciar las situaciones de acoso y abuso sexual en Hollywood. El productor Harvey Weinstein fue uno de los primeros blancos; le siguieron el actor Kevin Spacey y el comediante Bill Cosby. El fenómeno se globalizó: en Argentina también fue acusado el actor Juan Darthés.

En Argentina, precisamente, nació en 2016 el movimiento Ni Una Menos, una expresión masiva en rechazo a los femicidios y a la violencia contra la mujer. Al igual que el otro, el uso del hashtag contribuyó a su difusión y su expansión fuera de fronteras. No es casualidad que en Uruguay la siguiente marcha del Día Internacional de la Mujer, el 8 de marzo de 2017, convocó a cientos de miles de personas, lo que fue una constante desde entonces.

Aunque como toda revolución también genera resistencias, hay cosas que han llegado para quedarse: de un tiempo a esta parte los políticos cuidan más (o deberían) la composición de un gabinete; las academias, la paridad de los paneles de expositores y los empleados las cosas que se dicen en un ámbito laboral. Ya no todo "es chiste". La expansión de la legalidad del matrimonio homosexual en todo el mundo (que en 2013 llegó a Uruguay) y la consideración de la realidad de las personas trans (vulnerables entre vulnerables) son otro ejemplo de que, al decir de Bob Dylan, the times they are a-changin' (los tiempos están cambiando).

5. Filtraciones de información clasificada

La que finaliza también fue una década en la que varios secretos de estos que estaban bajo siete candados salieron a la luz, con el consiguiente escándalo mediático, ruido de cabezas que ruedan y precios de cabezas que se cotizan. Uno de los nombres de la década es el de Edward Snowden. Este informático de 36 años decidió en 2013 revelar varios de los secretos de sus exempleadores, que no eran otros que la CIA y la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos. Según declaró, es por estar en contra del sistema de vigilancia personal masiva que implementaba el gobierno de su país, en particular el PRISM. La Justicia consideró su accionar como un "asunto criminal" y ahora se encuentra en Rusia, sobreviviendo no se sabe a ciencia cierta cómo, tras haber pedido asilo a más de una veintena de países. Su historia llegó al cine, de la mano de Oliver Stone.

Julian Assange, fundador de Wikileaks, es otro nombre que marcó estos 10 años. Si bien este sitio comenzó a funcionar en los primeros años del siglo, la primera publicación de informes anónimos y documentos sensibles fue en 2010, sobre eventos de la guerra en Irak y Afganistán. Concretamente, refiere a ataques mortales del Ejército de Estados Unidos a civiles, como el video Collateral murder (Asesinato colateral). El 28 de noviembre de ese año, el portal realizó la mayor filtración de documentos de Estado de la historia: más de 250.000 cables y comunicaciones. En 2012 publicó correos internos de Stratfor, una agencia de espionaje privada. Australiano de nacimiento, Assange permaneció asilado en la Embajada de Ecuador en Londres entre 2012 y 2019, hasta que -culminado su asilo- fue detenido por la Policía a pedido del gobierno de EE.UU.

Uno de los responsables de la filtración de Collateral murder -donde un helicóptero de EE.UU. mata a civiles, incluyendo dos periodistas de la agencia Reuters- y de miles de documentos diplomáticos fue un soldado llamado Edward Manning, condenado a 35 años de cárcel y expulsado del Ejército, pena conmutada en 2017. Para entonces, ya se llamaba Chelsea Manning, al haberse declarado como mujer transgénero.

En abril de 2016 salieron a la luz los Panama Papers, una filtración de documentos confidenciales del bufete de abogados Mossack Fonseca, de Panamá. Eso permitió que el mundo conociera sobre ganancias, patrimonio y evasiones al fisco de particulares y gobernantes en más de 70 países, incluyendo Uruguay.

6. El mundo en redes

Un país como ejemplo para el mundo. Según el Perfil del internauta uruguayo de Radar, solo un millón de uruguayos usaban redes sociales en 2010; la casi totalidad, 98%, tenía Facebook, seguido muy de lejos por el 8% que tenía Twitter. A principios de 2019, según Hootsuite, en Uruguay había 2,5 millones de usuarios de Facebook, 1,3 millones de Instagram, 740.000 de Linkedln, 495.000 de Twitter (que fue pulverizada por Instagram) y 427.000 de Snapchat.

De acuerdo con el portal Vix, 50% de los usuarios de Internet se informa a través de las redes sociales. Esa es una notoria manera en la que estas cambiaron el mundo y también una muestra del peligro que significan las llamadas fake news. Afortunadamente, el mismo sitio informa que 65% de los grandes portales de prensa, editores y periodistas -fuentes creíbles de información- también están ahí.

El auge de los smartphones -en nueve de cada 10 hogares uruguayos hay uno, mientras que en 2010 solo 13% se conectaba a Internet a través del celular- provocó que a diferencia de los tiempos analógicos, uno esté "por defecto" conectado siempre al resto del mundo. Los jóvenes de entre 18 y 34 años pasan en promedio cuatro horas online en las redes. El cambio es tal que también ha afectado el marketing: el informe Shopper Experience de Bazaarvoice de este año indica que las compras a través de redes aumentó 38%. El servicio de mensajería WhatsApp destronó por demolición a los SMS. En el mundo, prestigiosos museos están instalando muestras "instagrameables". Las redes sociales incluso han afectado la conducta sexual: la gente puede iniciar una relación con su celular mientras está trabajando, cenando en su casa o viajando en el ómnibus; ni siquiera hace falta ir a una discoteca. La aplicación de "levante" más famosa del mundo, Tinder, registra 26 millones de matches diarios, unos 30.000 millones desde que surgió en 2012. Y a eso se le suma Happn, Badoo o Facebook Parejas.

Claro que semejante cambio tiene su costado negativo. Umberto Eco dijo en 2015 que las redes sociales "le dan el derecho de hablar a una legión de idiotas que anteriormente solo hablarían en un bar". En años electorales como este se ha podido ver -gracias a la acción de trolls y anónimos- que Twitter puede llegar a ser una cloaca, debido en parte a la sensación de distancia e impunidad que da el no tener enfrente a una persona con la que reaccionar. Sin embargo, el uso de las redes terminó convirtiendo al mundo en un lugar menos ancho y menos ajeno.

7. Cuarta revolución industrial

El desarrollo de la robótica, la Internet de las cosas, nanotecnología, Big data y la inteligencia artificial impulsa lo que es denominado como la cuarta revolución industrial. Pero el desarrollo de las tecnologías no solo hace la vida más cómoda, también reduce puestos laborales. Primero los más mecánicos, protocolizables y repetitivos; luego, los demás.

En el estudio El futuro del empleo, realizado en 2013, los investigadores de Oxford Carl Frey y Michael Osborne pronosticaban que 47% de los empleos en el mundo se perderían en un breve plazo. Replicando ese trabajo, el decano del Instituto de Estudios Empresariales de Montevideo (IEEM-Escuela de Negocios), Pablo Regent, ha señalado que para 2030, 60% de los puestos actuales -tres de cada cinco- tiene 70% de chances de desaparecer. Ya hay cada vez más guardas-conductores en los ómnibus y menos cajeros en los supermercados, sustituidos por máquinas que trabajan con tarjetas de débito o crédito. Incluso ya una máquina podría elaborar, si se le ingresan los datos, una crónica de fútbol o un reporte económico.

Sin embargo, aún hay una esperanza. Si bien si se ingresan datos de ratings y reacciones del público, una máquina puede escribir un guion de un capítulo de -por caso- Game of Thrones, difícilmente se le ocurra idear una serie como Game of Thrones. La creatividad y el valor agregado siguen siendo los diferenciales, incluso en tiempos de inteligencia artificial.

8. Vida en streaming

En tiempos de Tinder, Uber, Airbnb y PedidosYa, el cine no habrá muerto pero los videoclubes, sí. La música sigue vigente, pero en Uruguay la venta de discos cae en picada: en 1998 se vendieron 939.227 discos compactos, 162.122 casetes y 1.236 videos en VHS; en estos últimos años se venden entre 200.000 y 250.000 CD, la inmensa mayoría -cosa que no pasaba antes- de producción nacional. El fenómeno del streaming -retransmisión a demanda- tiene mucho que ver con esto. Nada mejor que escuchar la música y mirar la película o serie deseada, a la hora que sea, sin salir de casa, con prácticamente el universo a disposición.

Netflix, que salió de territorio estadounidense y canadiense en 2011, es el mascarón de proa. Tan bien le fue esa expansión que la gran mayoría de los casi 160 millones de usuarios que tiene ahora están fuera de su país de origen. Al principio de la década solo tenía 12 millones. Amazon, Apple, Disney, HBO, Mubi y Hulu también elaboraron sus plataformas para contenido audiovisual.

Spotify -que nació en Suecia- tenía, también pasando la mitad de este año, 232 millones de usuarios entre las variantes Free (gratuita) y Premium. Esta última (paga, sin cortes y que permite escuchar "a la carta") aglutina a unos 108 millones de personas. El 80% de los ingresos de la industria musical se debe al streaming, que también tiene a Amazon Music y Apple Music como otros nombres de peso.

Al principio de este decenio, los Juegos Olímpicos de Londres, en 2012, fueron transmitidos vía YouTube. Esta web de videos también tiene su variante paga, para evitar la publicidad con la que comenzó a monetizarse. Ganar dinero en YouTube se convirtió en el sueño de una nueva variante de celebrities: los youtubers.

9. Una de superhéroes

Luego de un cambio de siglo dominado por los antihéroes, las películas de "superhéroes" fueron en esta década como las "de vaqueros" durante los años dorados del spaghetti western. De 2010 a hoy dominaron la taquilla. Las cuatro entregas de Avengers (que incluyen a Iron Man, Hulk, Capitán América y otros personajes que ya tuvieron sus propias películas) en 2012, 2015, 2018 y 2019 están entre las 10 películas más taquilleras de la historia. La última de los vengadores, Endgame, de este año, está al tope de ese listado. Todas son fruto del llamado Universo Cinematográfico de Marvel (MCU, por la sigla en inglés), creado en 2008, pero que vio todos sus frutos este año.

El MCU, que también gozó de éxitos con revisiones de Spiderman, Black Panther y Capitana Marvel, llegó a los diferentes formatos (Netflix, TV abierta, cortos, cómics, merchandising) y no encontró forma de no hacer plata. Los grandes rivales de Marvel, DC Comics, crearon a su vez su Universo Extendido en 2013. Es otro ejército de superhéroes -con Superman y Batman como principalísimos generales- listo para enfrentarse al primero por los favores del público. Incluso la Liga de la Justicia es su versión de los Avengers.

El sentido es claro: diversión a partir de aventuras, efectos especiales y jugar con el componente psicológico de los personajes. Claro que lo último, en dosis adecuadas. Por caso, el magnífico Joker de Todd Phillips, con Joaquin Phoenix, si bien está basada en el personaje de DC, no es parte de su Universo Extendido.

10. Astros del fútbol

El último Mundial, Rusia 2018, requirió una inversión de 11.000 millones de dólares. Como espectáculo fue compensado: el torneo tuvo una audiencia de 3.572 millones de personas. El fútbol es mucho más que un deporte: es una multinacional.?Se estima que Catar verá ingresar a sus arcas 20.000 millones de dólares antes de que la pelota comience a rodar en el Mundial 2022.

Como nunca antes, el fútbol se globalizó en estos últimos 10 años. El Fútbol Club Barcelona tiene unos 340 millones de hinchas en todo el mundo, algo sorprendente si se considera que la ciudad del mismo nombre tiene 1,6 millones de habitantes (sin contar el área metropolitana), Cataluña 7,5 millones y toda España 47 millones. Eso se justifica por el marketing y la inmensa cantidad de hinchas "culés" en el Lejano Oriente y en América Latina. De la misma forma, el Manchester United inglés tiene 322 millones de hinchas y el Bayern Múnich alemán 192 millones.

Y esta década fue la del absoluto predominio del argentino Lionel Messi y el portugués Cristiano Ronaldo. Entre ambos, se repartieron nueve de los 10 premios que da la FIFA al mejor de la temporada: el sudamericano en 2010, 2011, 2012, 2015 y 2019; el luso en 2013, 2014, 2016 y 2017. Como nunca antes en el fútbol, se ha vivido una rivalidad individual más digna de otros deportes (como Borg-Connors, Karpov-Kasparov o incluso Larry Bird-Magic Johnson), alimentada por el mercado, por las hinchadas y por el hecho de que ambos colosos son contemporáneos.

Messi tiene 32 años, lleva 16 como profesional y al 15 de diciembre contaba 687 goles convertidos. Ronaldo tiene 34, transcurre su 18ª temporada en la elite y a la misma fecha había firmado 711 anotaciones. El primero es el mayor astro de la historia del Barcelona y el segundo ha paseado su talento por el Sporting de Lisboa, Manchester United, Real Madrid y Juventus; todos ellos, clubes de elite. Ambos también son los máximos anotadores históricos con sus selecciones, aunque la Pulga carga la cruz de no haber ganado nada con una potencia como Argentina, mientras que CR7 fue clave para el título europeo de Portugal en 2016.

Ambos son las locomotoras de una época inédita de la globalización del fútbol, que ha incluido a otros astros como Zlatan Ibrahimovic, Andrea Pirlo, Luka Modric, Antoine Griezmann o Neymar. Uruguay ha sido parte de ello. En 2010, solamente tenía a Diego Forlán en la elite futbolera, pero la década la cierra con varios embajadores en el Olimpo: Luis Suárez, Edinson Cavani, Rodrigo Bentancur y Federico Valverde.