Estilo de vida
It bags

Las carteras más icónicas de la historia y cómo llegaron a ser objetos de culto

Son pocas las carteras con nombre propio, como Birkin, Lady Dior, Baguette o Paddington, que entran al panteón de las It bags para transformar la moda del momento.

10.04.2020

Lectura: 12'

2020-04-10T21:09:00
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Por Alejandra Pintos

En la década de los 60, la actriz y cantante inglesa -muchas veces tomada por francesa- Jane Birkin se convirtió en un icono de la moda gracias a su estilo desenfadado y bohemio. Sus minifaldas, camisas masculinas y jeans siempre iban acompañados por un bolso de paja, el accesorio más característico de la artista. Un día, cuando viajaba en avión de París a Londres, se le cayeron todas las pertenencias de la rústica cartera; era complicado cerrarla y no tenía bolsillos. El hombre que viajaba a su lado le sugirió que cambiara de bolso, pero ella le explicó que le costaba encontrar el accesorio perfecto. Él, que resultó ser el director de Hermès de aquella época, Jean-Louis Dumas, le propuso que bocetara su cartera ideal. A la semana ya la tenía hecha y en 1984 salió a la venta. Con el tiempo, se convirtió en el modelo más famoso de la historia y actualmente una Birkin cuesta entre 10.000 y 500.000 dólares. Incluso, algunos la compran como inversión, porque saben que su valor siempre va en aumento.

A este tipo de carteras que llevan nombre propio, que tienen la capacidad de transformar la moda del momento y que trascienden el paso del tiempo se las llama it bags. El término nació en los noventa e históricamente refería a los modelos creados por las maisons de lujo, con logos reconocibles, que marcaban la temporada. Si determinada cartera tiene éxito comercial, el resto de las marcas empiezan a hacer bolsos similares y pronto se transforma en la silueta del momento. Una auténtica it bag usada pero en buenas condiciones puede encontrarse en sitios como The Real Real, que se dedica a la venta de productos de lujo de segunda mano, a un precio que oscila entre 70% y 120% de lo que costó originalmente. En algunos casos, como la Chanel 2.55 o la Hermès Birkin, puede llegar a ser una inversión más rentable que el oro.

Gracias a una combinación de factores, la era dorada de estas carteras fue entre la década de 1990 y principios de los 2000. Por un lado, las celebridades cada vez ganaban más protagonismo, ocupando un lugar más preponderante en la industria de la moda, llenando la primera fila en los desfiles, protagonizando las portadas de la revista y ayudando a cimentar determinadas tendencias. Además, por esa época también fue que se masificó el uso de Internet: cada persona en su hogar podía buscar en la web -celebrity style- y accedía a millones de imágenes para copiar su estilo. E incluso, comprar esas mismas prendas online.

Hoy, sin embargo, prácticamente ninguna cartera tiene un poder tan duradero: los tiempos de la moda se han acelerado y las tendencias duran cada vez menos. Los consumidores siguen en Instagram a influencers que cada semana usan un modelo diferente, siempre en busca de lo más nuevo. Esto lleva a una sobreexposición de las piezas que resulta en un agotamiento rápido.

Otro fenómeno que ha surgido con Internet es la democratización en la forma de hacer y comunicar: el título de it bag ya no solo se circunscribe a los diseñadores más grandes, sino que marcas emergentes como Staud, Jacquemus y Mansur Gavriel han accedido a ese estatus. Con las redes sociales ya no es necesario invertir millones en marketing, sino que un buen producto puede hacerse viral orgánicamente. Las maisons más importantes, por su lado, han recurrido a la estrategia de reinventar piezas de su archivo, porque si hay algo que funciona entre los millennials es la nostalgia.

"Las carteras todavía son un símbolo de estatus, solamente que existe mucho más competencia que años atrás. A medida que crece la competencia, las marcas tienen que invertir más y más en desarrollar nuevos estilos. Innovación es el nombre del juego. En un mercado que cada vez está más poblado, tenés que trabajar más duro", explicó Luca Solca, analista de lujo, al sitio especializado Business of Fashion.
Y quienes no pueden acceder a ese bien de lujo, pueden comprar una imitación, o un estilo similar, que les permita estar un poquitito más cerca de aquella famosa que tanto admiran.

Gucci - Bamboo, 1947

Se podría decir que es la primera it bag, aunque sus orígenes no sean tan glamorosos. Después de la Segunda Guerra Mundial, el abastecimiento de materiales no era sencillo y Gucci decidió innovar incorporando bambú -una fibra barata, fácil de plantar- para algunos detalles de su nueva cartera. Los artesanos de la marca idearon un modo de doblar el bambú para que retenga su forma y lo usaron para el asa de la cartera. Esta combinación antagónica de materiales, el cuero de lujo con una madera barata, resultó atractiva para los consumidores de la posguerra, que estaban listos para dejar atrás el estilo conservador de la época.

Chanel - 2.55, 1955

Gabrielle Chanel detectó que las clientas estaban cambiando sus gustos y preferencias y en 1955 lanzó 2.55, una cartera de cuero acolchonado con cadena de oro que le permitía a la mujer colgársela del hombro para liberar sus manos. En 2005 Karl Lagerfeld, director creativo de la maison en ese momento, decidió volver a presentarla, cambiando el cierre por el logo de Chanel. El cambio era mínimo, pero la genialidad de Lagerfeld no estuvo en el diseño en sí sino en reconocer el poder del legado de la marca y el atractivo de la nostalgia.

Precio: 5.000 dólares


Hermès - Kelly, 1954

Hermès venía haciendo modelos similares desde su fundación, en 1837, pero no alcanzó el título de it bag hasta que Grace Kelly usó la cartera para ocultar su panza de embarazada de un grupo de fotógrafos. Kelly se enamoró del bolso después de que la vestuarista Edith Head lo eligiera para el personaje de Frances Stevens en el clásico de Alfred Hitchcock, Atrapar al ladrón. La Brikin es bastante similar a su predecesora, aunque tiene una capacidad mayor.

Precio: 10.000 dólares


Dior - Lady Dior, 1995

En 1955 Dior lanzó su cartera Chou Chou, un homenaje al fundador de la maison y a su gusto exquisito. Está hecha de forma artesanal y se compone de 144 piezas, que luego son ensambladas a mano. La ex primera dama de Francia, Bernadette Chirac, se la obsequió a lady Diana en la apertura de una exhibición de Cézanne en el Grand Palais de París y la princesa de Gales la incorporó enseguida a su guardarropas. Al ser una de las mujeres más fotografiadas del mundo en aquel entonces, Diana popularizó el modelo y, en su honor, la maison renombró la cartera como Lady Dior.

Precio: 5.000 dólares

Prada - Nylon Backpack, 1984

En la década de los 80, la mochila de Prada llegó para romper con todo lo que se asociaba a un accesorio femenino de lujo. No estaba hecho de cuero de vaca o de oveja, no era una cartera y era sumamente práctica. Así como Coco Chanel liberó a la mujer de tener que cargar el bolso en sus manos y le dio la posibilidad de colgárselo del hombro, Miuccia Prada le dio una independencia total. La mochila, que sigue a la venta hoy en día, estaba pensada para mujeres urbanas, hecha del mismo material con el que se hacían los paracaídas.

Precio: 1.500 dólares


Fendi - Baguette, 1997

"¡Pero es una Baguette!", exclama Sarah Jessica Parker en una escena de Sex and the City, en la que un ladrón le intenta robar la cartera. Para ese entonces, el modelo ya tenía nombre propio y era popular entre los conocedores de la moda, pero la serie lo catapultó hasta alcanzar el título de it bag. A diferencia de lo que se estilaba en la época, la Baguette se colocaba bajo el brazo (en lugar de la mano o en el codo), de la misma forma en la que los franceses llevan el pan. Conservando la silueta, el modelo se llegó a hacer en más de 1.000 variaciones de texturas, colores y materiales.

Precio: 2.500 dólares


Dior - Saddle Bag, 2000

Una de las tantas genialidades de John Galliano al frente de la dirección creativa de Dior fue la Saddle Bag, un modelo que toma su silueta de la montura de los caballos. Inesperada, singular y exótica, la cartera era fácilmente reconocible y las celebridades la adoptaron inmediatamente, convirtiéndola en un símbolo de estatus: era común verla en las manos u hombros de Paris Hilton, Sarah Jessica Parker, Beyoncé y Lindsay Lohan. El año de su lanzamiento, las ventas de la marca aumentaron en 60%. Se podría decir que fue la gran precursora de la tendencia del ugly-chic.

Precio: entre 2.500 y 8.000 dólares, dependiendo del material


Balenciaga - Motorcycle Bag, 2001

Si la Dior Saddle Bag es rígida, poco práctica e instantáneamente asociable a Dior, la Motorcyle de Balenciaga es todo lo opuesto. No tiene ningún logo, su diseño es simple, con un toque de rock and roll, confeccionada en cuero blando y de gran capacidad: está hecha para ser usada por mujeres con una vida social agitada. Sin embargo, Nicolas Ghesquière, director creativo de la marca, no estaba del todo convencido de fabricarla. Fue cuando las modelos que estaban en su oficina para una prueba de vestuario empezaron a preguntarle por la cartera, que se decidió a hacerla.

Precio: 2.000 dólares


Louis Vuitton - Takashi Murakami Speedy, 2002

Marc Jacobs, en aquel entonces a cargo de la marca, notó que cada vez se volvía más difícil confeccionar una cartera icónica. Los tiempos de la moda ya habían empezado a alcanzar una velocidad vertiginosa. Por eso, le propuso al artista Takashi Murakami que interviniera el clásico patrón con el monograma de Louis Vuitton para darle su estilo propio. Y, si bien no es la primera colaboración que se da entre un artista y un diseñador (por ejemplo, Elsa Schiaparelli solía trabajar con Salvador Dalí), sí se podría decir que fue uno de los que inauguró la era dorada del matrimonio entre la moda y el arte. Comercialmente, probó ser una gran estrategia porque, sumado a que las cantidades eran limitadas, esto le dio un aire de exclusividad que aumentó su atractivo.

Precio: 1.000 dólares


Chloé - Paddington, 2005

Este modelo de Chloé es bastante similar en esencia al Motorcycle de Balenciaga, espacioso y práctico, salvo por el candado con el logo de la marca que hace que la cartera, vacía, pese 1,3 kilos. Phoebe Philo se la regaló a selectas celebridades antes de ponerla a la venta y eso causó un frenesí entre las clientas. De acuerdo con Vogue, en la primavera de 2005 las 8.000 carteras confeccionadas se agotaron en la preventa y nunca llegaron a las tiendas.

Precio: 1.500 dólares


Céline - Luggage, 2010

La mayoría de los diseñadores se retiran sin haber hecho una it bag. Algunos, con suerte, crean una. Phoebe Philo hizo dos seguidas. Después de irse de Chloé a Céline, la diseñadora francesa acertó con la Luggage, que a diferencia de la estética bohemia de la Paddington, era rígida, minimalista y elegante. Actualmente, el estilo sigue más que vigente y las imitaciones abundan.

Precio: 3.000 dólares


Mansur Gavriel - Bucket Bag, 2012

Hasta 2012, las grandes marcas venían dominando el mercado de las carteras de culto y proponiendo tendencias que luego las empresas más chicas copiaban. Hasta que llegó Mansur Gavriel. Rachel Mansur y Floriana Gavriel se propusieron hacer un bolso que fuera -elegante y canchero- usando cuero con teñido vegetal. Después de dos años de desarrollo, la pusieron a la venta y fue un hit inmediato: las clientas tenían que anotarse en una lista de espera para comprar una de las carteras. La Bucket Bag cuesta entre 400 y 1.000 dólares, un precio significativamente inferior al de las marcas de lujo.

Precio: 650 dólares


Gucci - Dionysus, 2015

Estando en Gucci, Alessandro Michele logró instaurar la estética barroca, con elementos de la naturaleza como abejas y rosas, transformando el estilo de la década. Esto se puede ver claramente en la cartera Dionysus, que se caracteriza por su herraje en forma de serpiente.

Precio: 3.000 dólares


Gabriela Hearst - Nina, 2016

La uruguaya radicada en Nueva York Gabriela Hearst hizo, en 2016, una partida limitada de carteras para acompañar su colección de indumentaria. Era la primera vez que hacía este tipo de accesorio y quería probar qué tal iban con el resto del universo de la marca; luego se las regaló a sus amigas, entre ellas la empresaria rusa Miroslava Duma. Pronto todo el mundo quería una y la lista de espera excedía las 100 personas. El modelo -que es una rareza, estructurado y suave al mismo tiempo, más parecido a una joya que a una cartera- lo usa desde la actriz Brie Larson hasta Meghan Markle.

Precio: 2.000 dólares


Jacquemus - Le chiquito, 2018

Con cada colección que pasa, Simón Porte Jacquemus parece reírse de todos achicando un poco más las carteras. Le Chiquito es tan poco práctica como simpática y una de las favoritas de las influencers en Instagram. A raíz de este modelo, todas las marcas se han animado a hacer su propia versión de la microcartera, que es más una pieza de joyería que un bolso.

Precio: 650 dólares


Bottega Veneta - Casette Bag, 2019

El inglés Daniel Lee es uno de los diseñadores del momento y desde que asumió el cargo de director creativo en Bottega Veneta no ha dejado de producir éxitos de venta. Uno de ellos es la Casette Bag, confeccionada con un cuero que, según quienes la han tenido en sus manos, es tan suave que parece piel. Viene en una infinidad de colores, lo que la hace coleccionable.

Precio: 2.000 dólares