Gastronomía
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La viña como destino turístico

Los Caminos del Vino es una propuesta de la Asociación de Turismo Enológico del Uruguay que coordina visitas a más de una docena de bodegas en Canelones, Montevideo, Maldonado y Colonia. Esta inciativa de la Asociación de Turismo Enológico del Uruguay (ATEU), que tiene como objetivo promover y desarrollar el turismo vinculado con la uva y el vino, este año apuesta a atraer con distintas experiencias al consumidor local.

02.10.2020 07:00

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2020-10-02T07:00:00
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Por Marcela Baruch Mangino

En las provincias argentinas de Mendoza y Salta, en los valles chilenos de Colchagua o Casablanca, en zonas como Napa Valley en Estados Unidos o Yara Valley en Australia, el turismo enológico forma parte de la puesta en escena de casi todas las bodegas que conforman estos grandes destinos. Muchas tienen restaurante y otras tantas ofrecen hospedaje, y casi todas están abiertas al público para visitas y catas. Si bien la Asociación de Turismo Enológico del Uruguay (ATEU) se fundó en 2005 para promover y desarrollar al sector, al país le llevó un poco más de tiempo organizarse para recibir al turismo. De esta empresa nació Los Caminos del Vino, un paraguas que congrega a todas las bodegas que ofrecen una propuesta abierta al público, financiado por
ATEU, Inavi y el Ministerio de Turismo, y pensado como un producto de exportación.

"Hasta la llegada del coronavirus, 80% de las visitas eran de brasileños y teníamos el foco puesto en ese mercado. Intentamos reaccionar rápido y aggiornarnos para recibir al público local. Entonces se generó algo interesante. Poder hacer cosas en el país, como un complemento que funciona principalmente los fines de semana", dice Diego Spinoglio, presidente de ATEU. La respuesta de los consumidores sorprende con pícnics de localidades agotadas, almuerzos especiales y catas.

En los últimos 15 años, el sector ha ido abriendo sus puertas al turismo, e incluso ha apostado a crecer en esta área. "Para muchas bodegas la unidad de turismo es una actividad complementaria, para otras es el giro comercial principal", comenta Spinoglio. En su caso en particular, la bodega sumó restaurante y hoy se promociona como un espacio ideal para realizar micro weddings. En el caso de Pizzorno, por ejemplo, en el último año sumaron un restaurante que funciona de martes a domingo y dos habitaciones. La bodega Moizo también sumó en sus actividades el turismo enológico. En este sentido, Juan Elhordoy, coordinador digital de Los Caminos del Vino, menciona que esta herramienta hoy no funciona solo para dar difusión al rubro, sino que también es una agencia en sí misma, que apoya a los interesados en la coordinación de visitas y el armado de propuestas a medida. Al momento son 18 las bodegas que participan, pero según Elhordoy hoy son 12 las que disponen de experiencias. En Canelones, entre las propuestas a elegir están las de Antigua Bodega, Familia Deicas, Artesana, Bodega Bouza, Chiappella, De Lucca, Familia Moizo, Marichal, Viña Varela Zarranz, Viñedo de los Vientos, H. Stagnari y Pizzorno. En Montevideo, las bodegas que ofrecen actividades son Spinoglio, Bodegas Carrau, Familia Dardanelli; en Maldonado están Alto de la Ballena y Viña Edén; y en Colonia, Campotinto.

Para acceder a la agenda es posible contactarse a través del sitio loscaminosdelvino.uy, llenar un formulario en el que se indica el departamento que se desea visitar, fecha y si requiere traslado. La reserva previa es imprescindible.

¿A dónde ir el fin de semana del Patrimonio? Si el destino elegido es Maldonado, por ejemplo, Alto de la Ballena -abierto todos los días- ofrece un paseo por el viñedo con degustación de cuatro vinos que cuesta 1.350 pesos por persona. Si se quiere probar seis vinos, la experiencia vale 2.100 pesos; y si se prefiere un almuerzo completo, es de 2.250 pesos por persona.

En el mismo departamento, Viña Edén recibe los fines de semana con catas de cuatro copas por 54 dólares, un menú de tres pasos por 130 dólares y un asado con cuatro copas de vino por 105 dólares. Además, se puede realizar una cata de ocho vinos con el enólogo, por 128 dólares.

En Canelones, Antigua Bodega Stagnari, los fines de semana, desde las 10.30 horas hasta las 16 horas, ofrece un tour, y se puede optar por una cata de cuatro de sus líneas de vinos con una tabla de quesos por 600 pesos, una opción premium por 1.500 pesos, o un almuerzo con cuatro vinos por 1.500 pesos.

La Bodega Bouza, que fue de las primeras en enfocarse en el turismo enológico en las cercanías de Montevideo con un restaurante de alta cocina, en este momento propone un menú de tres pasos con maridaje por 2.600 pesos y una degustación de cuatro vinos por 1.200 pesos.

La cercana Artesana recibe los fines de semana a grupos de más de 10 personas ya sea con un tour y almuerzo por 1.800 pesos o con un pícnic en las viñas por 2.100 pesos por persona.

También con restaurante propio a cargo de Mercedes Deicas, en la bodega Familia Deicas, donde también se encuentra Establecimiento Juanicó, ofrecen dos menús: uno de tres pasos con los vinos Atlántico Sur y Single Vineyard por 2.600 pesos, y otro de seis pasos con vinos de guarda e íconos por 3.800 pesos. Además, sirven degustaciones con tablas de quesos y bocados por 1.200 pesos y 3.000 pesos (con los mejores vinos de la bodega).

A su vez, Viña Varela Zarranz los fines de semana organiza visitas guiadas, degustaciones con tablas de quesos por 850 pesos y almuerzos de tres pasos con cinco vinos por 1.400 pesos.

También, de viernes a domingo, en su restaurante, Spinoglio ofrece menú a la carta o experiencias que van desde un menú selección del chef con degustación de cuatro vinos a 1.200 pesos, hasta una cata de cuatro vinos con picada del chef, seguida de almuerzo de dos pasos con vino por 2.200 pesos. Además, ofrece una comida de cuatro pasos con vino por 1.900 pesos.

Marichal Wines reabrirá sus puertas al público el sábado 3 con un pícnic en el viñedo que incluye picada, empanadas y helado de tannat por 1.800 pesos por persona, y la opción de traslado desde Tres Cruces por 450 pesos más.

En el mismo fin de semana, Moizo realiza un almuerzo italiano elaborado por Julieta Moizo. El menú ofrece gnocchi, carne de res estofada con vino tinto y tiramisú, entre otros, y cuesta 1.300 pesos. El traslado también es posible sumando 400 pesos más.

En el límite entre Montevideo y Canelones, la bodega Familia Dardanelli, que recientemente trabaja en una línea de vinos finos, acondicionó la bodega para recibir visitas con una degustación de quesos y bondiola caseros con cuatro vinos de la línea joven y reserva por 649 pesos, y una degustación reserva de cuatro vinos de la línea joven, reserva y gran reserva, y empanadas más tabla por 890 pesos. Esta bodega además recibirá el fin de semana del Patrimonio con visitas guiadas y un menú al paso económico de dos empanadas y una copa de vino por 195 pesos.

Por su parte, Bodegas Carrau, que abre todos los días, tiene una degustación de cuatro vinos y tour con empanadas por 650 pesos, degustación de vinos reserva y empanadas por 1.200 pesos, y almuerzo con degustación de vinos a elegir.

En Colonia, de momento una sola bodega forma parte de Los Caminos del Vino, Campotinto, ubicada en Punta Gorda, e incluye posada, restaurante y hasta la posibilidad de inversión inmobiliaria. En este momento abre de jueves a domingo con una degustación de tres vinos con empanadas por 600 pesos, una degustación terroir de tres vinos más tabla de quesos de Colonia por 800 pesos, y una degustación premium con tres vinos de alta gama más quesos, fiambres y olivas de las zona por 1.000 pesos.

¿Qué esperar en una bodega? Al pensar en turismo enológico la primera imagen que se acerca a la memoria es la de la vendimia, ese momento en que la uva fresca es cosechada para ser transformada en vino. Pero esto sucede en un momento único e irrepetible en el año, entre fines de enero y mediados de marzo. Sin embargo, en el resto de los meses también suceden cosas. Hay tanques fermentando, barricas criando vino que terminan varios meses, y hasta años, después en la botella, que luego llega a la tienda para ser consumida. No obstante, en invierno en el viñedo se poda la vid para elegir su producción futura, al comienzo del verano se ralean sus hojas para que los racimos reciban más luz del sol, entre otras tantas tareas. Es en esos tiempos más tranquilos donde las bodegas prefieren recibir visitas, para poder sentarse a gusto con el público a explicar detenidamente sus vinos. La primavera, cuando todo florece y cuajan los racimos, muy pequeñitos, es un gran momento para visitar una viña