Cultura
La segunda vida de Merritt Wever

La protagonista de la serie Run pasó de actriz secundaria a (anti) heroína romántica

Todos hablan de Run, la serie de HBO, y de su protagonista, Merritt Wever. Aunque ya tiene dos Emmys como actriz de reparto en su historial, empezó a vislumbrar la fama con la reciente y aclamada miniserie Inconcebible, de Netflix.

24.05.2020 07:00

Lectura: 8'

2020-05-24T07:00:00
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Por Patricia Mántaras

Cada domingo a la medianoche, como cumpliendo un ritual que parece estar cayendo en desuso, los seguidores de Run sintonizan HBO en el cable o en la app de HBO GO para ver el estreno de un nuevo episodio. "Run" es la palabra de emergencia que Ruby y Billy establecieron cuando eran universitarios y novios. Son las tres letras con las que retarían al otro a escapar si la realidad se volviera insoportable. Diecisiete años más tarde, Ruby tipea un mensaje con esas tres letras y, después de unos segundos que parecen horas, él responde con otro "run". Es la primera escena de la serie, y lo que sigue es demasiada adrenalina para una trama romántica, demasiado humor para un drama, demasiado suspenso para una comedia. Son siete los episodios de esta serie incategorizable.

Merritt Wever es conocida por haber dado uno de los discursos de aceptación del Emmy más breves de la historia: "Muchas gracias. Me tengo que ir, chau", dijo, llevada por los nervios o haciendo gala de una envidiable capacidad de síntesis. Había ganado en la categoría Mejor actriz secundaria de comedia por su papel de una alegre enfermera en Nurse Jackie, por el que ya había estado nominada el año anterior. Volvió a ganar un Emmy en 2018 por la miniserie Godless, también como actriz secundaria, por su interpretación de una viuda intrépida en el oeste americano a fines del siglo XIX. El papel de protagonista es algo nuevo para la actriz, que en Run debuta además como (anti) heroína romántica justo el año en que cumplirá 40. Nada parece ser previsible o convencional con Merritt.

Chica invisible. Una ojeada rápida a la filmografía de Merritt Wever arroja títulos como Michael Clayton, Hacia rutas salvajes y Birdman en cine, o The Good Wife, New Girl y The Walking Dead en TV (además de Nurse Jackie, por supuesto, en la que trabajó entre 2009 y 2015). ¿A quién interpretaba Merritt en estas series y películas? ¿Cómo es que no la vimos?

Uno de sus más recientes (y elogiados) roles secundarios fue el de Historia de un matrimonio, el filme de Noah Baumbach, original de Netflix con seis nominaciones al Oscar. Es la hermana de Scarlett Johansson en la ficción, y en una escena puntual en la cocina de la familia da muestras claras de sus dotes para la comedia.
La actriz terminó de llamar la atención de los más distraídos con Inconcebible, la miniserie (también de Netflix) basada en el artículo ganador del Pulitzer An Unbelievable Story of Rape, que relata cómo después de denunciar su propia violación, una adolescente ve cómo todos dudan de su palabra al no haber pruebas contundentes que lo confirmen. Merrit es aquí Karen Duvall, una detective empática pero inflexible que se une con Grace Rasmussen (Toni Collette), también detective pero de otro estado, para dar con el violador serial que ha ido dejando víctimas a miles de kilómetros de distancia.

Feminista. Merritt Carmen Wever nació en agosto de 1980 en Nueva York. Hija de una madre soltera que la concibió con un donante de esperma, creció en un entorno liberal y feminista. Su madre, Georgia, era activista política y asistente social para la ciudad de Nueva York. Uno de los recuerdos más vívidos de su infancia son los veranos que pasaba en el campamento Camp Kinderland, para hijos de padres comunistas. "Me encantaba. Siento que es probablemente una de las experiencias que me formó más como persona", contó la actriz a Los Angeles Times.

Una opinión repetida cien veces puede volverse una verdad irrefutable, y eso fue lo que pasó con Merritt y su total aceptación de que no tenía el physique du role para ser la leading lady. "Las chicas como yo no consiguen papeles como este", le dijo a su agente sobre el protagónico de Run. "Siempre me han dicho, explícita e implícitamente, que esa no era una opción para mí". Y ella, que se define como una persona ni particularmente soñadora ni especialmente optimista, se convenció de que un protagónico en una comedia romántica era algo completamente improbable. Pero, esta vez, la propia Merritt se sorprendería a sí misma al punto de escribirle a la creadora del show, Vicky Jones, para explicarle que habían cometido un error al elegirla a ella. Afortunadamente, Vicky no le creyó.

Y así Merritt Wever se convirtió en Ruby Richardson, esta ama de casa, madre de dos hijos, dispuesta a presionar el botón eyector de su vida si Billy Johnson (Domhnall Gleeson), su exnovio de la universidad, la acompaña. Él, un gurú inspiracional, autor de bestsellers pero incapaz de seguir sus propios consejos para alcanzar la autosatisfacción, le sigue el juego cuando recibe en su teléfono el mensaje de ella diciendo "run". Hace casi 20 años que no se ven, pero están llamados a cumplir un pacto que, según lo acordado, los obliga a dejar todo, encontrarse en la estación Grand Central de Nueva York, tomar un tren y disponerse a recorrer el país por siete días para decidir, al cabo de ese plazo, si seguirán juntos o no se verán nunca más.

Hay algo muy alineado con la crianza feminista de Merritt en sus elecciones profesionales, sobre todo en los últimos papeles que ha interpretado. Específicamente en Run, la decisión de Ruby de dejar a su familia (marido y dos hijos) para ir al encuentro de un viejo amor puede llevar a cuestionamientos que probablemente no se plantearan si se tratara de un personaje masculino. No hay ingenuidad ni inmunidad en el paso que da Ruby: hay una intención deliberada de escapar de su presente y habrá, casi seguramente (aunque todavía no se emitió el episodio final), daños colaterales.

"Los hombres lo hacen y no se siente transgresor. Pero se siente tan shockeante cuando lo hace una madre", dice la creadora de la serie. "Eso es exactamente por lo que debemos contar historias como esta, porque son tabú por la razón equivocada". Ese es su compromiso como feminista: "Creo que todas las feministas lo son porque sienten que tienen que serlo. Si hubiera igualdad no tendríamos quejas. No es una pose. Es agitar y cuestionar y desafiar y cambiar las cosas", dijo a IndieWire.

¿Correr de qué y hacia dónde? La idea de Run surgió de un chiste interno entre Vicky Jones y Phoebe Waller-Bridge, la cabeza detrás de Fleabag, la serie que arrasó en la última edición de los premios Emmy. La dupla ha colaborado en un sinfín de proyectos; de hecho, Jones fue guionista de Fleabag y directora de una puesta en escena teatral de la obra, y Waller-Bridge es a su vez productora de Run y tiene un pequeño papel en el quinto capítulo, interpretando a una taxidermista peculiar que recoge a los protagonistas en la ruta.

El pacto que retrata la serie se inspira en un pacto sellado entre ambas. "Cada vez que estábamos en una situación de la que queríamos escapar debíamos susurrar ‘corre' una a la otra, tomarnos la mano y salir corriendo, y seguir corriendo", contó Vicky a The New York Times. Solo una vez, en un festival, hicieron uso de la palabra clave para dejar a unos acompañantes aburridos y escapar a una fiesta y "se sintió glorioso", recuerdan.

La historia de amor que tiene lugar en Run no es romántica en el sentido habitual del término. No es el reencuentro florido o idealizado de dos exnovios: el contacto físico es por momentos torpe, las conversaciones son a veces incómodas y la crisis de la mediana edad tiene a los protagonistas cuestionándose (más a ella que a él) su atractivo, tanto en el aspecto físico como en cuán interesante es la historia de vida que tienen para contarle al otro.

La exploración de Jones en la vida afectiva de las personas tiene más de antropológico que de romántico. "Estoy obsesionada con el misterio de las relaciones puertas adentro. Cómo la gente se comporta cuando nadie está viendo, el lenguaje y las bromas y la forma en que la gente se ama. Es todo un misterio, ¿no?", dijo o preguntó a The New York Times.

En este momento, en que el "puertas adentro" se agudizó y complejizó más que nunca, el timing de la serie puede ser el mejor o el peor. Puede ser una gran vía de escape ver cómo estos dos personajes huyen de sus vidas por unos días, o puede ser un recordatorio fehaciente de aquello que nos ata y de lo que queremos huir.
Para Merritt, el valor de la serie es ofrecer "otro lugar para poner tu cabeza y tu corazón durante 30 minutos". "Entiendo lo que es intentar ir a otro lugar por un ratito, y no creo que haya nada malo en eso. Si este show que hicimos no hace tanto, pero en un momento y en un mundo muy diferentes, puede darle eso a la gente, es nuestro placer y nuestro privilegio".

Seguramente, mientras la miren, muchos televidentes se encuentren pensando -en un escenario hipotético- a quién le enviarían un "run".

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