Estilo de vida
Moda e historia

La historia de los equipajes más exquisitos

La emblemática marca francesa Louis Vuitton celebra los 200 años del nacimiento de su fundador

18.11.2021

Lectura: 9'

2021-11-18T07:00:00
Compartir en

Por Alejandra Pintos

En el siglo XIX viajar no era cosa sencilla; las travesías implicaban varios días, semanas o incluso meses. Entonces, previo a partir, el ritual de empacar era muy importante. Se trasladaban toda clase de objetos cotidianos, desde vajilla hasta sombreros, que debían ser correctamente almacenados para preservarlos. Las mujeres llevaban decenas —hasta centenas— de bultos con vestidos y enaguas, ya que una dama de clase alta debía tener un atuendo para cada ocasión y en aquella época solían ser voluminosos.

Incluso, había especialistas en equipaje que visitaban la casa del futuro viajero para medir y cuantificar qué era lo que debían trasladar y hacían las cajas a medida. Los trayectos se hacían en barco, tren e incluso carretas, en las que el equipaje viajaba a la intemperie, por lo que era de vital importancia que fueran resistentes. Y si bien los viajes solían ser cuestión de unos pocos adinerados, Louis Vuitton supo ver que pronto serían cada vez más populares. Y así creó un imperio, que hoy celebra los 200 años del nacimiento de su fundador.

Tres generaciones de la familia Vuitton junto a los empleados de la marca.

Tres generaciones de la familia Vuitton junto a los empleados de la marca.

Un comienzo complicado. Louis Vuitton nació en Anchay (Francia) en el seno de una familia de artesanos con destreza para el trabajo manual. Su madre, que era sombrerera, falleció cuando él tenía tan solo 10 años. Poco después, a los 13, dejó su casa y viajó a París para independizarse. Si bien hoy es casi impensable que una persona tan joven abandone su hogar, en la época era relativamente común que una familia enviara a uno de sus hijos a la capital para que aprendiera un oficio allí. Otros aseguran que este paso se debió a la mala relación con su madrastra.

De cualquier forma, luego de 437 kilómetros de viaje, llegó a París en 1837 en medio de la Revolución Industrial. Después de una serie de trabajos informales, finalmente consiguió empleo como discípulo de Monsieur Marechal, especialista en equipaje, y en pocos años se convirtió en uno de los más respetados dentro del rubro. Vuitton trabajó junto a Marechal por 17 años, hasta que decidió abrir su propia tienda en 4 Rue Neuve-des-Capucines, cerca de la Place Vendome. “Empaque de forma segura los objetos más frágiles. Especializados en indumentaria”, rezaba el cartel de su fachada. 

Foto: AFP.

Foto: AFP.

Nace un imperio. Desde sus comienzos, Louis Vuitton se posicionó como un experto en el transporte de ropa —de nuevo, algo muy importante para las mujeres de la alta sociedad— y, de hecho, fue contratado por Eugenia de Montijo, esposa de Napoleón III, para diseñar todos sus equipajes a medida. La emperatriz le encargó que empacara “las prendas más hermosas de la forma más exquisita”. Otra clienta notable de esa época fue la actriz Sarah Bernhardt, que encargó 200 piezas para llevar su guardarropas en su viaje a Brasil, según cuentan las historiadoras de moda April Calahan y Cassidy Zachary en su podcast Dressed: The History of Fashion.

Los equipajes de Vuitton fueron un éxito inmediato, principalmente porque patentó un lienzo de algodón impermeable que, a diferencia de las valijas de cuero, al mojarse no dejaba los vestidos con un olor poco agradable. Otra de sus genialidades fue la creación de una maleta vertical con perchero incorporado que permitía mantenerlos colgados durante la travesía y una vez que se arribaba a destino. 

Luego, al imperio de Louis se sumó Georges, su hijo, con quien creó la “cerradura inviolable”, una tranca que, aseguraban, era imposible de abrir sin la llave correspondiente. El sistema era tan revolucionario que decidieron patentarlo y, además, desafiaron a Harry Houdini a que escapara de uno de sus baúles. El famoso escapista no lo logró y la eficacia de las cerraduras —que se usan hasta el día de hoy— quedó más que comprobada.

Tan solo cinco años después de haber creado su marca, en 1859, tuvo que expandir sus operaciones y abrió un taller en Asnières, en las afueras de París, al lado de su propia residencia familiar. Al principio tenía 20 empleados, en 1900 eran casi 100 y para 1914 eran 225. Actualmente la residencia fue transformada en un museo y en el taller trabajan 170 empleados. 

Una historia de copias. Si se piensa en Louis Vuitton, seguramente vengan a la mente sus famosas carteras, con sus respectivas copias, que se pueden encontrar en las calles de Shanghái, Nueva York o Buenos Aires. De hecho, en 2004 18% de los decomisos de la Unión Europea correspondían a imitaciones de carteras Louis Vuitton.

Pero ese no es un problema nuevo, sino que la marca ha lidiado con él prácticamente desde sus comienzos. Ya en ediciones de la década de 1890 de Harper’s Bazaar se pueden encontrar anuncios que rezan: “Tenga cuidado con copias espurias”. Fue sobre esa época que Georges le sugirió a su padre reinventar el lienzo para crear un patrón de damero con los colores característicos de la maison, marrón y beige, en un esfuerzo por evitar las imitaciones. Irónicamente, fue tan copiado a lo largo de la historia que décadas después dejó de ser una marca patentada para convertirse en dominio público.

Tras la muerte de su padre en 1892, Georges —aún preocupado por los imitadores— creó el famoso patrón que se usa hoy en día en las carteras de la marca: un monograma con las iniciales de su padre, LV, junto a tres flores abstractas. Esta decisión marcó historia y fue una de las primeras marcas en crear un logo simple que determine su identidad.

Internacionalización y adquisición. Con la marca ya consolidada en Francia, Georges Vuitton logró transformarla en una empresa global abriendo tiendas enfocadas en “elementos de viaje” en Nueva York, Bombay, Washington, Londres, Alejandría y Buenos Aires. La inserción de las mujeres al mercado laboral hizo que sus carteras se volvieran aún más populares, sobre todo el modelo Noé, que originalmente fue diseñado para transportar botellas de champagne.

La internacionalización de la marca atravesó un período de pausa durante la Primera y la Segunda Guerra Mundial —en el que apoyaron al gobierno nazi de Vichy—, una mancha oscura en la historia de la marca de la que los actuales dueños quieren distanciarse. 

En la década de 1980 Bernard Arnault —actualmente uno de los hombres más ricos de Francia y el mundo— intuyó que la demanda por los productos de lujo aumentaría en las siguientes décadas y, aprovechando una crisis financiera, adquirió Boussac, un grupo textil que controlaba Christian Dior, la tienda por departamentos Le Bon Marché y la multimarca Conforama. Luego, en 1989, y tras una serie de movimientos, terminó por adquirir la mayoría del conglomerado Moët Henessy - Louis Vuitton, asumiendo como CEO. 

Desde que Louis Vuitton forma parte del conglomerado LVMH la marca ha diversificado sus productos y hoy ofrece desde zapatillas deportivas hasta bicicletas. De hecho, es una de las casas de ready to wear más respetadas y ha tenido entre sus directores creativos a las mentes más brillantes de su época como Marc Jacobs, Nicolas Ghesquière, Kim Jones y Virgil Abloh —estos últimos encargados de la línea de indumentaria masculina—.

“No me interesan los números de los próximos seis meses, lo que me importa es que el interés por la marca va a ser el mismo en los próximos 10 años”, dijo Arnault en una entrevista. Eso explica, además, por qué invirtieron tanto en festejar los 200 años de su fundador. Resulta que recordar los orígenes es también una gran técnica de marketing que consolida a una marca como leyenda.

Colaboración de Louis Vuitton con la NBA.

Colaboración de Louis Vuitton con la NBA.

Un año de celebración. En 2021 se cumplen 200 años del nacimiento de Louis Vuitton y la maison decidió celebrarlo de una forma que, seguramente, él jamás hubiese imaginado: con una web interactiva, un juego de celular, un libro, instalaciones artísticas, una edición especial de Lego e, incluso, NFT (obras de arte digitales). “Los medios evolucionan tan rápidamente que todo el tiempo surgen nuevas formas de comunicarse, entonces debes contar tu historia una y otra vez. Las generaciones ahora son definidas por la tecnología, no por su edad”, explicó Arnault a la revista especializada WWD.

El baúl, el objeto más emblemático de la marca, se transformó en un lienzo en blanco para que 200 talentos lo reinventaran a su antojo. Gloria Steinem, BTS, NIGO, Sou Fujimoto y Frank Gehry son algunos de los destacados y sus intervenciones han sido reveladas a lo largo del año, y aún queda un puñado por descubrirse. “La amplitud de los invitados es tan simbólica como el concepto, sus atributos, nacionalidades y autoidentidades, que se extienden por todas partes: pintor, skater, escritor, curador, bailarín, músico, arquitecto, botánico, poeta-activista, ingeniero de aviación, artista de tapices, directora, astróloga, estilista, astronauta, guantera, nadadora paralímpica, contratenor, drag queen. Colectivos creativos, estudios de diseño, galerías, y más”, informó la marca.

Diseño aniversario de Stephen Sprouse.

Diseño aniversario de Stephen Sprouse.

Estos baúles imposibles se pueden ver en la web de Vuitton en la pestaña “Louis 200”, así como en las vidrieras de la marca en todas partes del mundo. “Imagínate tener una conversación no solo con un visionario, sino con 200. Nunca antes habíamos hecho vidrieras como esta. Hay una energía excepcional que emana de ellos: este flujo constante de creatividad. La gente realmente sentirá el sentimiento de celebración”, dijo Faye McLeod, directora de Imagen Visual de Louis Vuitton.

Además, las celebraciones incluyen un tríptico de Louis pintado por Alex Katz y una novela de ficción basada en la vida del fundador, escrita por Caroline Bongrand y publicada el octubre pasado. 

Para un público totalmente diferente se estrenó el videojuego Louis The Game, una experiencia digital de descarga gratuita en la que se exploran seis mundos imaginarios a través de su protagonista, Vivienne. Quienes lo jueguen pueden llegar a  ganar uno de los NFT (el “bitcoin” del arte digital) que el artista Beeple creó para la casa.

El último hito es el documental Looking for Louis, que se estrenará en diciembre a través de Apple TV.