Personajes
Perfil bajo y talento

Kim Jones, el nuevo Karl Lagerfeld

El diseñador británico Kim Jones fue nombrado director creativo de la marca de lujo Fendi, rol que asumirá mientras conserva su puesto de director creativo de la línea masculina de Dior

26.09.2020 16:00

Lectura: 10'

2020-09-26T16:00:00
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Por Alejandra Pintos

Kim Jones es uno de los diseñadores de moda más talentosos de su generación y, probablemente, usted aún no conozca su nombre. Suele vestirse siempre de la misma forma, con uniforme de trabajo autoimpuesto: remera o buzo, según la estación, pantalón de vestir y zapatillas deportivas Nike -tiene cientos de pares y es fanático especialmente de las Air Force One-. Algo aparentemente poco impresionante para un diseñador. Pero no hay que dejarse engañar por la sencillez de las prendas, que son todas de excelente calidad, como un buzo de casimir de la marca de lujo Loro Piana o el Rolex modelo Daytona que lleva en la muñeca. "Este es un atuendo hermoso", dijo a The Guardian y agregó: "Hace su trabajo. Lo único que hago es pensar en ropa, por eso no quiero preocuparme de mi propia ropa. Uso un uniforme para concentrarme en lo que hago".

En Instagram no lo sigue mucha gente y comparte poca cosa: las campañas de Dior, el detrás de escena de su trabajo, fotografías de diferentes viajes y algún retrato de sus perros. No le interesa ser una celebridad ni ser el nuevo Karl Lagerfeld. Pero, de hecho, lo es. "Yo hago mi trabajo porque me encanta, no porque quiera ser famoso. Creo que hay muchísimas personas que buscan ser famosas y no hacen su trabajo tan bien como deberían", declaró al diario británico.

Pero a pesar de su sencillez, Jones es el artífice de varias de las tendencias que dominan la moda hoy en día. Como diseñador hizo carrera en grandes casas de lujo, siempre encargándose de las líneas de indumentaria masculina: empezó en la británica Dunhill, luego fue a Louis Vuitton, donde estuvo ocho años -parte de ellos con Marc Jacobs, que se encargaba de la línea femenina y quien lo recomendó para el puesto- , y en 2018 fue contratado por Dior como la contraparte de María Grazia Chiuri diseñando para hombres.

Su influencia en la industria de la moda es tan grande como silenciosa y va desde lo tangible -como su colaboración con Nike, que resultó en una lista de espera de cinco millones de personas- hasta lo intangible, ya que se lo identifica como uno de los artífices de la ropa deportiva de lujo, un concepto relativamente reciente. No en vano ganó el premio a Mejor diseñador británico de indumentaria masculina tres veces -en 2006, 2009 y 2019- y hace unas semanas fue nombrado como Mejor diseñador internacional de indumentaria masculina por el Consejo de Diseñadores de Moda Americanos (CFDA, por su sigla en inglés).

Ese talento -y éxito comercial- no escapó a los ojos de los directores del principal conglomerado de lujo, LVMH, propietario mayoritario de Dior, que decidió nombrarlo director creativo de Fendi, una casa italiana especializada en marroquinería y peletería. Durante 50 años ese puesto estuvo en manos de, nada más y nada menos, Karl Lagerfeld, hasta su muerte en 2019. Lagerfeld se encargaba al mismo tiempo de Chanel y Fendi, una tarea titánica, ya que la maison francesa presentaba seis colecciones al año. Jones intentará una gesta similar conservando su puesto en Dior al mismo tiempo que asume el control creativo de la casa italiana.

Orígenes. Gracias al trabajo de su padre, un hidrogeólogo especializado en riego, Jones tuvo una infancia nómade, viajando desde el Caribe hasta África y vivió en países como Ecuador, Etiopía, Kenya, Tanzania y Botswana. El tener contacto con culturas tan disímiles desde pequeño ayudó a forjar su identidad como diseñador, siempre abierto a integrar elementos de diferentes partes del mundo, como lo hizo en 2011 con el tartán típico de la tribu Maasai, que fue parte de su colección para Louis Vuitton. "Los diseñadores que son muy buenos son aquellos que ven cosas, que viajan por el mundo, que se interesan por todo", dijo a Vogue.

A los 14 años regresó a Londres, su ciudad natal, y de la mano de revistas independientes como i-D y Face se sumergió en el mundo del under y del punk británico de la década de los 80 y 90, donde abundaban los excesos de alcohol y drogas. "Me gustaba ir a los recitales de las bandas que escuchaban mis amigos. Me resultaba interesante en esa época en la que me estaba sumergiendo en el mundo de la moda. Allí había una identidad visual muy fuerte, como una suerte de elemento tribal. Usaban un zapato puntual, determinados pantalones", contó a T Magazine.

Cuando terminó la secundaria estudió diseño gráfico y fotografía en el Camberwell College of Arts y después ingresó a Central Saint Martins, una de las universidades más reconocidas para estudiar diseño de modas, donde se especializó en indumentaria masculina, históricamente menos prestigiosa y glamorosa que la femenina. Pero a Jones no le importaba, porque lo que le interesaba era poder vestir a sus amigos. Allí conoció a dos de sus mentores, el diseñador Alexander McQueen -otro genio de su generación, también egresado de Central Saint Martins- y Louise Wilson, una exigente profesora de la universidad. Ambos fallecieron a principios de la década pasada.

Para egresar presentó una colección que definiría lo que sería el resto de su carrera: una excelente combinación de prendas de vestir, influencias del streetwear y elementos de otras culturas como tejidos peruanos.

Ya siendo adulto Jones se volvió un aficionado de los viajes. Incluso, le gusta el acto de empacar y está obsesionado con llevar lo mínimo e indispensable; por eso, busca crear equipajes livianos y piezas versátiles, que se transformen según la función necesaria. Apenas renunció a Louis Vuitton en 2018 se tomó unos meses para recorrer el mundo y estuvo, entre otros lugares, en Japón, las islas Maldivas y Estados Unidos en busca de inspiración.

Kim Jones en la pasarela luego de la presentación de Dior Homme primavera 2020. Foto: AFP.

Éxito comercial. La colección de egreso de Jones fue un éxito, al punto que John Galliano, en aquel entonces director creativo de Dior, le compró la mitad de las prendas. "Fue todo un acontecimiento, supongo, pero por entonces no me di cuenta. Solo estaba enfadado porque quería quedarme con una de las chaquetas que se llevó; fue muy difícil de hacer y me fastidiaba no conservarla", contó a Vogue. Es que el diseñador británico es un gran coleccionista de ropa -principalmente de los 70- y de libros.

Con ese comienzo tan auspicioso y aún sin trabajo, el diseñador decidió comenzar su propia marca, que al poco tiempo ganó el estatus de culto, sobre todo en Japón. Al día de hoy, cuando Jones visita Tokyo lo suelen parar en la calle para pedirle un autógrafo (y no necesariamente por su trabajo en Louis Vuitton o Dior). Fue en ese momento que cimentó sus relaciones con la vanguardista escena del streetwear japonesa, que, años después, marcaría el rumbo de la moda occidental.

Gracias al éxito de su marca comenzó a trabajar como consultor para Umbro, Mulberry, Alexander McQueen y Pastelle, la primera grifa del rapero Kanye West. Viendo el tremendo esfuerzo que le implicaba a su talentoso mentor McQueen tener su propia marca, terminó por decidir que no quería continuar con su proyecto propio, sino que prefería conservar un perfil bajo. Fue así que en 2008 asumió el rol de director creativo de Dunhill, una compañía especializada en objetos de lujo, que vendía desde perfumes y pipas hasta trajes y accesorios de cuero. "Tuve mi propia marca durante ocho años y realmente fue muy celebrada y popular, pero no era lo que yo quería hacer. A mí me gusta trabajar con el ADN de una marca, me gusta tener las herramientas e instalaciones para hacer las cosas más increíbles en el mundo", dijo a T Magazine.

Jones es un gran estudioso y, como tal, uno de sus grandes talentos es el poder sumergirse en el archivo de las marcas, entender las referencias y, a partir de su investigación, crear piezas nuevas que conservan la estética de la maison, pero que al mismo tiempo proponen una nueva visión.

Después de tres años en Dunhill, tomó las riendas de la línea masculina de Louis Vuitton, que en aquel momento tenía como director creativo a Marc Jacobs, uno de los principales impulsores de las colaboraciones entre las marcas de moda y los artistas, algo que hoy es moneda corriente -y una gran estrategia de marketing-. Fue en esa época que Louis Vuitton lanzó las exitosas colecciones cápsula con Takashi Murakami y Richard Prince, dos artistas contemporáneos.

Jones adoptó ese concepto de combinar arte y moda y cuando empezó a trabajar en Dior se puso como objetivo colaborar en cada colección con un artista diferente. Hasta el momento ha trabajado con los japoneses Kaws y Sorayama y con el ghanés Amoako Boafo. "Antes de ser el pináculo de lo que es un diseñador, Dior fue un famoso galerista que trabajó con Picasso, Salvador Dalí, Max Ernst y un montón de otros artistas reconocidos. Yo quiero hacer lo mismo para la generación digital", aseguró.

Dior Homme primavera 2020. Foto: AFP.

Influencia. En 2017 Jones ideó una colaboración de Louis Vuitton con Supreme, una marca neoyorkina inspirada en el mundo del skate. Para la colección intervinieron el clásico monograma de la maison francesa con el logo de Supreme, lo que le dio un toque de frescura a piezas clásicas de Vuitton como las valijas, billeteras y pañuelos. Además, crearon prendas con un estilo más deportivo como canguros, riñoneras y lentes de sol. Este cruce entre el lujo y el streetwear, nunca antes hecho, marcaría un antes y un después en la moda.

Al frente de Dior, se encargó de utilizar todos los recursos de la marca para elevar la indumentaria masculina al nivel de la femenina para darle a la sastrería clásica un nuevo vuelo. Se animó a los colores pasteles, a los fajines de seda que se transforman en chales, a las técnicas de alta costura y a tomar piezas de mujer, como la cartera Saddle, creada por John Galliano , e incorporarlas a la colección. "Estamos mirando referencias de las colecciones femeninas y elevándolas para transformarlas en masculinas. Es algo muy japonés, el mezclar y combinar para crear cosas nuevas. Necesitás tener ese elemento que se separa de tus competidores. Lo que hace a Dior Dior es que es una casa de alta costura", dijo a The New York Times.

Con diseñadores como Kim Jones en Dior, Jonathan Anderson en Loewe, John Galliano en Maison Margiela, Virgil Abloh en Louis Vuitton y Raf Simons, ahora en Prada, la sastrería masculina está entrando en una nueva dimensión, adquiriendo un vuelo sin precedentes, más cercana a la alta costura y sin miedo a las definiciones de género.