Cultura
Entrevista

Jessica Bruder: la autora del libro que inspiró la película Nomadland

Galería accedió a una entrevista grupal con la autora, en la que habló sobre su investigación y la adaptación del libro al cine, pero también de las carencias diarias de esta comunidad de personas olvidadas que se las apañan para sobrevivir fuera del sistema, de por qué a veces se los discrimina, del estilo de vida nómade, y de cómo conocerlos cambió su perspectiva de la vida.

22.04.2021 07:00

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2021-04-22T07:00:00
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Hace siete años, Jessica Bruder (periodista experta en subculturas, profesora de la Universidad de Columbia, escritora) publicaba en Harper's Magazine un artículo que titulaba irónicamente El fin del retiro. Para la investigación, Bruder se subió a su camioneta -que tiene nombre y se llaman Halen, un guiño en inglés a la banda Van Halen- y se unió a una comunidad de nómades de la que, hasta un tiempo atrás, nunca había oído siquiera hablar. Lo que vio y escuchó la conmovió.

En el transcurso de tres años conoció a varios nómades, personas casi todas en edad de jubilarse que vivían por fuera de un sistema que no los contemplaba. "Envejecer no es lo que solía ser", escribía Bruder en el artículo. "En una era en la que las pensiones desaparecen, los salarios se estancan y las ejecuciones de hipotecas se generalizan, los estadounidenses están trabajando más tiempo y apoyándose más que nunca en la ayuda social, un programa diseñado para complementar, más que para financiar completamente".
La experiencia le mostró otro Estados Unidos. Uno en el que los adultos mayores recurren a trabajos zafrales y viven en caravanas de parking en parking simplemente porque no pueden acceder a un alquiler. Según cita en el artículo, en 2014 alrededor de 7,7 millones de estadounidenses de más de 65 años seguían trabajando, 60% más que en la década anterior.

La historia completa de todas esas personas con las que interactuó -a veces de igual a igual, a veces como entrevistadora- la escribió en Nomadland. Surviving America in the Twenty-First Century (Tierra de nómades. Sobreviviendo a Estados Unidos en el siglo veintiuno), el libro que publicó en 2017 y que el año pasado se trasladó a la pantalla dirigido por Chloé Zhao. Frances McDormand es Fern, la protagonista, y es también la única actriz contratada. Los demás personajes son interpretados por ellos mismos, los nómades con los que Bruder compartió conversaciones y comidas de campamento.

¿Qué la inspiró a escribir sobre esta comunidad nómade de campistas?

Por muchos años no supe de su existencia. Siempre que veía a alguien en una caravana pensaba que estaba de vacaciones, en especial si era una persona mayor. Cuando supe que había gente que vivía en la ruta, que no accedía a un plan de retiro o que por otras razones estaba haciendo todo tipo de trabajos -no solo para Amazon, sino también trabajando en campamentos, parques de diversiones o plantaciones de remolacha azucarera-, se abrió un mundo que no sabía que existía. Me hizo preguntarme qué nos decía eso de Estados Unidos hoy, y me hizo querer saber las historias de esta gente. ¿Quiénes son? ¿Cómo llegan ahí? Me dio curiosidad, para empezar, quise saber más.

¿Por qué cree que la sociedad en general no entiende ese estilo de vida?

Creo que en Estados Unidos, al menos, se culpabiliza mucho. No queremos mirar el sistema con ojos críticos, ni cómo llevamos adelante nuestra cultura o cómo manejamos nuestra economía, y tenemos la idea de que si las cosas no están funcionando para la gente en las formas tradicionales, con casas tradicionales y trabajos tradicionales, de alguna manera se los puede culpar. Esa actitud no es muy compasiva, pero además rechaza mirar la inmensa estructura estadounidense que sigue perpetuando la inequidad y les hace la vida muy difícil a muchas personas. Espero que la gente esté más dispuesta a dar un paso atrás y observar el sistema, que a culpar a la gente que está quedando afuera.

Los nómades que retrata en el libro y la película son personas olvidadas, que tienen que trabajar hasta el final de sus vidas y que, como dijo, están fuera del sistema. ¿Viven de alguna manera más libremente, como sugiere el personaje de Fern (Frances McDormand) en el filme?

La libertad es una noción muy complicada. ¿Libres de qué? ¿Para hacer qué? Creo que de alguna manera ellos encontraron una salida al hecho de que en Estados Unidos mucha gente se siente atrapada en un sistema que no está funcionando para ellos. Creo que para muchas personas hacer algo diferente, incluso si tiene muchos desafíos, se siente liberador, solo por las amenazas que existen en la cultura mainstream.

Desde el exterior a veces se puede tener una visión idealizada de Estados Unidos. ¿Cuáles considera que son los principales desafíos del país hoy?

Tenemos muchos, desde racismo hasta inequidad de ingresos. Ni siquiera sé por dónde empezar. Creo que es importante para la gente saber que no hay un solo Estados Unidos; hay muchos, y esta subcultura es uno de ellos. Para muchos el sueño americano no existe y nunca existió. Ahora que los salarios están estancados y los precios de las viviendas siguen subiendo, con una economía que no es equitativa, es difícil para la gente sobrevivir. Antes podías tener un trabajo full time con sueldo mínimo y mantener una familia; ahora tienes familias en las que ambos padres tienen múltiples empleos y apenas sobreviven. Y eso no es saludable para una sociedad.

En la película vemos personajes salvajes, libres, amables, generosos. Pero no se habla tanto de los peligros de la ruta, o las carencias. ¿Considera que la película resume lo positivo y lo negativo de esta subcultura?

Creo que la película no es todo amabilidad y generosidad. Muestra lo que sucede cuando la van de Fern se rompe, y cómo cuando a esta gente se le rompe su vehículo, pasan a no tener techo; esa es su casa. También muestra cómo atraviesa una enfermedad uno de los personajes en su camioneta, y es horrible. Esas cosas no son fáciles. Hay noches en que hace mucho frío; hay veces en que los echan de los lugares en donde estacionan. Entonces, mientras vemos un sentimiento de libertad, lo que sea que eso signifique, también está presente el sentimiento de no ser aceptado, particularmente en ciudades. Creo que ese estigma es muy complejo para estas personas, que además están enfrentando tantos otros desafíos.

¿Cómo cambió su vida después de conocer a esta comunidad de nómades?

Pienso en ellos todo el tiempo. Todavía estoy en contacto cercano con mucha de la gente que conocí en la ruta, y creo que me ayudó a entender. Todo lo que hacemos como periodistas nos ayuda a centrarnos en otras vidas fuera de la nuestra, así que para mí fue una experiencia de apertura increíble. Es simplemente asombroso mirar el mundo a través de otros ojos, aunque sea por un momento. Y cuando vuelves a tu casa a hacer tu trabajo normal, sí creo que te cambia, y con algo de suerte te hace más receptivo a otras ideas, y más abierto al hecho de que hay tantas cosas de las que no sabemos nada. Creo que por eso somos periodistas. Yo quiero estar donde están ustedes, entrevistando a alguien (risas). Ahí pertenezco.

Un estereotipo que rompe la película es que se tiende a pensar que los nómades son seres solitarios que se hartaron de la sociedad y no quieren saber más nada, pero no se los muestra así.

Eso fue lo que me fascinó. La primera vez que estuve afuera, en el desierto, en Quartzsite (Arizona), donde transcurre la mayor parte de la película, no sabía de estos encuentros, llamados Rubber Tramp Rendezvous. Alguien que conocí, que trabajaba para Amazon, me contó que allí los nómades se juntaban para compartir consejos y técnicas. Tal vez de alguna manera lo que hacen es dejar atrás la sociedad tradicional, y eso los habilita a encontrar a otra gente que piensa como ellos respecto a dejar la sociedad tradicional atrás. Swankie (una mujer nómade que se interpreta a sí misma en la película) tenía una remera que decía: Introvertidos unidos, estamos aquí, estamos incómodos y queremos ir a casa. Parece una gran ironía que esta gente que vive de manera tan solitaria se reúna en encuentros multitudinarios, pero creo que al final no es una contradicción: quieren ser introvertidos pero juntos, quieren compartir, y ver eso fue maravilloso. Lo encontré muy hermoso.

¿Que ellos se interpreten a sí mismos en la película fue de alguna manera una forma de reivindicarlos, de darles voz y permitirles contar su propia historia en pantalla?

Sí, absolutamente. Creo que es maravilloso que sus voces estén ahí afuera; son voces que no escuchamos a menudo. Somos una cultura obsesionada con la juventud, la fama, la riqueza, todas esas cosas, entonces que la gente escuche un rango de voces más amplio es tan importante... Lo necesitamos. Estoy contenta de que este proyecto sea parte de eso.

En términos del guion, ¿qué puedes decirnos de la adaptación del libro a la pantalla? ¿Cree que está fielmente retratado en la película?

Chloé (Zhao) escribe y reescribe en el momento de la filmación, dependiendo de lo que pasa, y me parece muy bueno. Como periodistas, constantemente nos pasa que tenemos una idea de lo que puede ser interesante, y después de que nos metemos en esa realidad encontramos algo completamente diferente. Así que como periodista prefiero esa flexibilidad que tomar la realidad y deshacerla por una noción preconcebida. Ver el proceso fue muy excitante, y claro que el libro y la película son diferentes; son medios diferentes. Pero para mí, ver cómo todos estos aspectos no ficticios del libro se combinaban con nuevas maneras de crear historias fue muy emocionante. Creo que el filme es una adaptación muy buena del libro, que de verdad expresa el tono emocional, el ánimo y el espíritu, y también lo lleva a nuevos lugares. Estoy muy feliz con cómo lo manejaron. Creo que Chloé hizo un muy buen trabajo.

Cuéntenos algo más sobre su camioneta, Halen.

Halen está fantástica (risas). Creo que detrás de Nomadland hay una historia de amor secreta entre una chica y su van. Todavía la tengo. Es de 1995, así que se rompe en momentos inconvenientes. Mi mejor amiga y yo le colocamos un panel solar en el techo, y cada vez que manejo empieza a tintinear y tengo que parar para atarlo de nuevo. Pienso en la van más como un organismo vivo, porque necesita cada vez más mantenimiento, en especial por ser un vehículo viejo. Las vans sí tiene personalidad y carácter, y creo que la mía fue muy afable, y si la cuido bien no es muy gruñona. Pero ahora está estacionada en el patio trasero de un amigo y en cuanto pueda, en cuanto la cuarentena se flexibilice un poco, no puedo esperar para salir con ella.

¿Cómo es ver que la película está nominada a seis Oscar? ¿Se lo imaginó?

No, para nada. Tal vez por el viejo cliché de que lo que los estadounidenses quieren ver en una película es sexo y violencia, y este es un filme sin nada de eso. Estoy entusiasmada de que la gente esté aprovechando momentos particularmente desafiantes para abrirse a mensajes más profundos e introspectivos; que estén dispuestos a escuchar y a bajar la velocidad. Creo que la pandemia nos hizo desacelerar a todos, y eso hace a Nomadland una película para este tiempo. Pero ¿podría haber imaginado todas estas nominaciones? No, absolutamente no.