Personajes
Entrevista: Carolina Cosse

Ingeniera; Dirigente del Frente Amplio

Edad: 57 años • Ocupación: Ingeniera en electrónica; dirigente del Frente Amplio • Señas particulares: Tiene una maestría en Ingeniería Matemática; compra en liquidaciones; nada todos los días

21.08.2019 23:59

Lectura: 6'

2019-08-21T23:59:00
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Por Elena Risso

Su carrera política pública comenzó en 2010, como presidenta de Antel. ¿Cómo accedió a ese puesto? Estaba participando en el área de telecomunicaciones para el programa del Frente Amplio del 2009. Un día que Pepe (Mujica) me solicitó que le explicara cómo venía ese tema en el mundo. Cuando ganó las elecciones me lo propuso.

Cuida mucho su apariencia. ¿Qué abunda en su ropero? En eso salgo a mi mamá. En mi ropero hay camisas y blusas. No compro mucho, si veo una liquidación me meto a ver qué encuentro.
Durante años fue morocha. ¿Por qué cambió de look? Tengo canas desde los 19, 20 años, siempre me teñí . Fui virando hacia el morocho. Después mi peluquera me presionaba mucho, fue una lenta transición al rubio.

¿De dónde surge su vocación por la ingeniería? Mi madre es profesora de Historia, mi padre (Villanueva Cosse) es un gran intelectual. Vengo de una familia de clase media donde siempre se me propuso que hiciera lo que quisiera. Le debo mi vocación por las matemáticas a mis maestras de la escuela pública. Muchos años después encontré los cuadernos de sexto de liceo de mi abuelo de Geometría Analítica. Sin saberlo, había algo por ahí.

Nada todos los días en el Biguá. ¿En qué piensa en el agua? No me propongo pensar en nada, pero aparecen cosas. Hay cosas que no sé cómo resolver que las resuelvo nadando.

¿En el vestuario o en la piscina la gente se le arrima a hablar de política? Me hablan de política, de todo. Me preguntan cosas, me sugieren, me abrazan y me besan. Me siento muy bien en el club.

En su despacho de Antel tenía una biografía de la Madre Teresa de Calcuta que releía cada tanto. ¿Qué le atrae de ese personaje? La profunda piedad, el trascenderse a sí misma con una entrega brutal. Ahora estoy releyendo el último libro de (Yuval Noah) Harari, y terminando Moral para intelectuales de (Carlos) Vaz Ferreira, que lo había dejado en stand by y tiene una vigencia impresionante.

Antes de la interna dijo que la invisibilizaban por ser mujer. ¿En qué lo notaba? Hicimos una campaña con una enorme cantidad de propuestas basadas en el programa y me llamó la atención que nadie me las discutía. Pero no me afectó. Me di cuenta de que era un flanco que las mujeres a veces no sabemos que tenemos.

¿Cómo se define liderando equipos? Participo en los equipos que lidero. Liderar no es mandar, es abrazar las cosas con compromiso. Soy una más del equipo.

Tiene fama de muy exigente. ¿Se la mide diferente por ser mujer? Si sos exigente y sos mujer, seguramente te digan dura o algo por el estilo. Si una sigue trabajando, al final esas etiquetas que te quieren poner se caen solas, porque la gente te conoce. En esta campaña la gente me conoció en persona, no tengo miedo de decir lo que pienso.

Hasta ahora usted no era una persona identificada con los reclamos de género. Por ejemplo, no se la vio en las movilizaciones a favor de la despenalización del aborto en el primer gobierno del Frente Amplio y tampoco en las primeras marchas del 8 de marzo por el Día de la Mujer. Que yo recuerde, en las marchas del 8 de marzo siempre estuve.

Ahora asumió un papel más firme. Pero cuando sus compañeras frenteamplistas promovían la ley de cuota o la ley integral de violencia de género no tenía un rol activo. No, porque era en el Parlamento. Tuve un proceso en el cual fui entendiendo que la ley de cuotas de alguna manera define una infraestructura social. Capaz que después no necesitás la ley de cuotas, pero al principio es como construir una carretera: cuando vos la construís no pasa nada entre dos lugares, pero después que la construís empieza a pasar. Esta trayectoria por la igualdad de oportunidad para las mujeres debe continuar, se va a enriquecer, tiene que ser abierta, amplia, y no andarle pidiendo a la gente si tiene la vacuna feminista para integrarse al tema. Cuantas más seamos, es mejor, porque no es un tema de la mujer, es un tema del Uruguay. 

Su hijo es arquitecto y su hija fonoaudióloga. ¿Qué le dijeron cuando se embarcó en política? A los dos les interesa la política, tienen compromiso y me apoyan.

¿Va seguido al Antel Arena? No. Lo último que vi fue el concurso mundial de robótica. Me lloré todo viendo los equipos compitiendo. Fue maravilloso.

¿Cómo se lleva con la cocina? Muy bien. Cocino una vez por semana y ahí mis hijos se proveen.

¿Qué recuerda de su infancia? Nací en Villa Española. Tuve una infancia muy feliz en el jardín de mi casa, con un árbol de laurel, una higuera, uvas, una enredadera de caracol, un limonero, un guayabo.

¿Por qué eligió Punta Carretas para vivir? Es precioso. Antes viví en Magallanes y Gonzalo Ramírez, fue la primera casa que me compré. Para mí, vivir cerca de Facultad de Ingeniería siempre fue un sueño, porque cuando estudiaba tenía que viajar como una hora. Terminé viviendo ahí después de haber terminado la carrera.

Es dueña de una de las frases más comentadas de la campaña, cuando dijo que tuvo que googlear quién era Graciela Villar porque no la conocía. ¿Qué fue lo primero que encontró? Primero, quiero bajarle varios decibeles a eso, porque parece como si hubiera dicho una cosa impresionante.

Fue llamativa la forma en que lo dijo. Porque no me acordaba. Cuando no te acordás del rostro de alguien, lo hacés. Para mí ya pasó, siempre dije que iba a acatar la definición del plenario, cosa por la que también me criticaron. El plenario hizo una definición, soy frenteamplista, quiero que sea la fórmula ganadora. Y vamo' arriba.