Estilo de vida
Árabes y purasangres

Haras en el Este: pasión por los equinos

Cerca del mar, varios establecimientos dedicados a la cría de caballos árabes y purasangres también funcionan como centros de entrenamiento y ofrecen propuestas para turistas

20.02.2020

Lectura: 9'

2020-02-20T06:00:00
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Por Valentina Villano

Sobre el este del país, desde hace algunos años, los haras son parte del paisaje del departamento de Maldonado. Sin embargo, la concepción del haras se ha ido diversificando, nombres históricos fueron desapareciendo y muchos nuevos se fueron agregando. Estos establecimientos especializados en la cría de caballos árabes y purasangres se han volcado a actividades relacionadas buscando una mayor rentabilidad económica, como convertirse en centros de entrenamiento o espacios turísticos que reciben muchos extranjeros, en especial europeos que llegan a veranear a los balnearios cercanos.

Según el Stud Book Uruguayo (creado para registrar y autenticar las procedencias de las razas de caballos de carrera), en Maldonado existen 15 de los 250 haras de pura sangre que hay en todo el país. Allí nacen alrededor de 1.600 caballos de esa raza por año. En cuanto a los caballos árabes, según la Sociedad de Criadores de Caballos Árabes del Uruguay, se registran alrededor de 400 nacimientos por año. Para tener una idea, la cría de un solo potrillo pura sangre y su mantenimiento hasta el año y medio de vida puede llegar a costar no menos de 5.000 dólares.

HARAS GODIVA

A Carolin Mallmann siempre le gustó el campo y el mar. Nació en Austria, vivió y estudió en Uruguay, siguió preparándose en el exterior y luego volvió para instalarse en José Ignacio. Allí, sobre el kilómetro 183.5 de la Ruta 10, fundó Haras Godiva, un establecimiento que comenzó como haras, pero que hoy funciona como un club ecuestre, certificado como tal en 2018 por la Federación Uruguaya de Deportes Ecuestres (FUDE).
Mallmann encontró ese terreno de 10 hectáreas y lo imaginó como si fuera su futura casa. "Se enamoró del lugar. En ese momento no había nada, era ella y un par de casas más, pero le vio potencial", cuenta la administradora del haras, Paulina Morales.

Mallmann comenzó su emprendimiento con un caballo árabe que hoy tiene 16 años y sigue viviendo en el lugar. Con el paso del tiempo, la cría de animales dejó de ser el centro de actividades del haras y en 2005 incorporaron cabalgatas guiadas por la playa, para jinetes socios y turistas, y comenzaron con el entrenamiento de caballos deportivos de adiestramiento o dressage. "Carolin nunca había hecho adiestramiento", asegura Morales. Por eso fue que comenzó con las clases, muy de a poquito, hasta convertirse en una destacada competidora de la disciplina.

En Haras Godiva, el personal tiene que ser amante de los caballos. "Si no les gustan, no aguantan. Es una tarea full time. Tenés horario, por supuesto, pero si el caballo está enfermo, tenés que estar, y si te gusta es mucho más fácil", explica la administradora.

Los equinos de esta disciplina se empiezan a domar a los tres años y medio o cuatro; se montan seis días a la semana y tienen un día de descanso. Están los que duermen adentro (en boxes) y durante el día se mantienen en piquetes individuales eléctricos con bebederos, y los que viven afuera todo el año. Todos cuentan con un plan sanitario controlado por un veterinario, y son alimentados a ración, pastura y alfalfa. 

Hoy cuentan con 27 equinos, 12 para cabalgatas y 15 para entrenamiento. Hay uruguayos y brasileros, lusitanos, hannoverianos y mestizos. De allí salieron destacados ejemplares como Desordeiro Interagro, ganador de la categoría preliminar del Campeonato Nacional de Adiestramiento y Paraadiestramiento 2019, y Hamilcar Interagro, ganador de la categoría mediana del mismo campeonato.

Allí también funciona un pensionado y venta de equinos ya entrenados. "Los socios nos llaman, les preparamos su caballo y se van a pasear a la playa solos", cuenta. Actualmente tienen una yegua y un macho que están enseñando y preparando para venderlos en cifras que pueden comenzar en los 30.000 dólares.
Hoy, y luego de 10 años de estar viviendo allí, la austríaca con nacionalidad uruguaya cambió su punto se residencia: se casó con un argentino y se mudó a su país. Sin embargo, todas las vacaciones y al menos una vez al mes, Carolin vuelve a visitar a sus caballos en José Ignacio.

HARAS NAHUEL-CEPE

En el año 2003, Edgardo Menghini creó el Haras Nahuel en las afueras de la ciudad de San Carlos. Su objetivo siempre fue dedicarse a la cría y no tanto a la venta de caballos. Por ello, comenzó como criadero y luego fue incorporando nuevas instalaciones y servicios. Agregó una pista de arena y césped, boxes, un caminador, una piscina natural y un pensionado de equinos (actualmente con 20 yeguas madres), hasta lograr lo que hoy se conoce como Centro de Entrenamiento Hípico Punta del Este (CEPE).

A Menghini siempre le gustó veranear en Punta del Este, y por eso quedó enamorado de este terreno en las cercanías del balneario que ocupa unas 200 hectáreas. Si bien desde hace un año ya no se dedican a la reproducción, en Haras Nahuel se entrenan 32 caballos sangre pura de carrera.

La rutina comienza a las 5.30 de la mañana y cada equino tiene una atención personalizada. Se les limpia la cama, se los cepilla y se los lleva a la pista a entrenar alrededor de 20 minutos con la supervisión del entrenador José Pablo García. Luego, los bañan, los cepillan, los sacan a caminar, les dan la ración y a las 9 de la mañana ya terminan con la primera parte del día. A las 15 horas repiten más o menos la misma rutina, solo que esta vez sin entrenamiento.

Los caballos se empiezan a domar al año de vida y después comienzan con el entrenamiento. Se inician en las competencias a los dos años de edad y se retiran a los cinco o seis, dependiendo del estado físico y de las lesiones que haya sufrido cada animal. En esos casos, la yegua puede quedar para la reproducción, mientras que en el caso del padrillo solo puede fecundar si tiene una buena genética.

Meal Night, el padrillo de 18 años que vive en este haras, ha dado muy buenos caballos. Entre ellos están El Tranco, mejor velocista del año 2015, y Dalacio, ganador del clásico Campeones.

HARAS PRADOS DEL ESTE

Por un camino que nace a la altura del kilómetro 6 de la Ruta 12 se llega a Haras Prados del Este, un haras boutique -apunta a la producción pequeña pero muy selecta de no más de tres a cinco caballos purasangre por año- y un lugar de esparcimiento y descanso.

Este establecimiento comenzó a construirse en 2006, con una casa para un matrimonio, un galpón, ocho boxes de caballos de carrera, picaderos, potreros equipados con comedero y bebedero, y una casa club con sala de juegos y espacios de entretenimiento. Luego se construyó una casa para los caseros, dos importantes suites, un cine para ver carreras de caballos en distintos lugares del mundo, una cancha de fútbol y una pequeña capilla. Además, en una porción de sus 28 hectáreas se incluye lo que antes era parte del tambo de Lapataia y que hoy es el casco principal con cuatro dormitorios, en el que se mantuvo la infraestructura original.

Actualmente tienen alrededor 15 purasangres, entre los que se incluyen ocho madres, tres sobreaños (de más de un año) y cuatro crías que acaban de ser destetadas. En este tipo de caballos, la inseminación artificial y el transplante de embriones está prohibido. Por eso, al momento de la reproducción contratan servicios que cuestan alrededor de 3.500 dólares, en los que se envía a la yegua a servir a otros lugares y cuando se confirma la preñez se trae nuevamente.

Los padrillos utilizados son animales procedentes de Estados Unidos, con nombres que son conocidos para los especialistas en el mundo del turf y con trayectorias destacadas como Subordination, Real Quiet, Essayons, Smarty Jones, Soapy Danger y Red Runner. Pero también se destaca First Song, la primera madre yegua que compraron en Brasil y les ha dado caballos con destacadas carreras en Uruguay, Argentina y Brasil.

HARAS EL OLIMPO

El objetivo de Eduardo Bonilla y Nadia de Santis nunca fue vender animales. En este haras de caballos árabes se siente la pasión y la dedicación que estos dos uruguayos tienen por los caballos. "No criamos para vender, lo hacemos más que nada para apostar a la raza y para que se vaya desarrollando en el país. Igualmente, puede surgir algún interesado en las exposiciones o en algunas visitas durante el año, de colegas que vienen de Brasil o Argentina", cuenta Bonilla.

Ambos son de Maldonado, desde hace tres años viven en el mismo predio donde está ubicado el haras y están en contacto continuo con todos sus caballos. "El árabe tiene un diferencial importante sobre todas las razas. Es un caballo muy versátil para todas las disciplinas", explica Bonilla. Por eso, a lo único que se dedican actualmente es a la cría de caballos para show.

Para ello compran semen en países como España, Bélgica, Alemania, Brasil o Estados Unidos, y forman sus propios embriones en el laboratorio ubicado dentro del mismo haras. El semen (que llega congelado en tanque de nitrógeno) tiene un precio que puede variar dependiendo del padrillo, pero puede ir de 1.500 a 20.000 dólares. Una vez que la yegua queda preñada por inseminación artificial, se paga por el servicio, que debe quedar registrado en la Asociación Rural del Uruguay.

Actualmente tienen seis caballos que se están acondicionando para show, 12 yeguas donantes o matrices, y alrededor de 40 yeguas receptoras, que son las que gestan el embrión durante 11 meses y luego amamantan la cría durante seis meses.

Este haras de 40 hectáreas cuenta con caballerizas, parcelas divididas en piquetes, picaderos (donde se los doma y entrena), un galpón con boxes y una pista techada para muestras que aún está en construcción. De allí salieron destacados árabes, como Atala, una potranca de tres años que resultó Gran campeona y Campeona suprema en las pistas de la Rural del Prado 2018.