Cultura
La mujer detrás de Mujercitas

Greta Gerwig, la cineasta indie que pisa fuerte en Hollywood

Con 36 años va por su segunda película como directora y se posiciona como una de las promesas de su generación

23.01.2020 07:30

Lectura: 11'

2020-01-23T07:30:00
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Por Alejandra Pintos

Una joven independiente y de espíritu inquieto atraviesa -llena de preguntas y cuestionamientos- el pasaje de la niñez a la adultez. Sus ambiciones y su deseo de encontrar su lugar en el mundo pondrán a prueba los vínculos con su familia. Esa es la premisa de Lady Bird, el debut de Greta Gerwig en el rol de directora y guionista, que le valió una nominación a los premios Oscar. Y también es la trama de Mujercitas, la clásica novela de Louisa May Alcott, que Gerwig eligió adaptar para su segundo largometraje, que llega a salas locales el jueves 30.

La joven cineasta elige darle voz a personajes femeninos fuertes y complejos, y desde ese punto de vista es que se posiciona como una de las figuras más prometedoras de la nueva generación de Hollywood. Su interés en contar este tipo de historias es tal, que se puede leer entre líneas en uno de los diálogos de la adaptación de Mujercitas que no aparece en el libro; cuando Jo -el alter ego de May Alcott- le dice a sus hermanas que está trabajando en unas historias que "solamente" tratan de la vida de la familia, implicando que son insignificantes y mundanas. Amy, su hermana, confronta esa idea y le contesta: "Creo que al escribir sobre estos temas los vas a volver más importantes". Ese diálogo es casi un manifiesto de lo que busca Gerwig con sus películas.

Greta Gerwig junto a tres miembros del elenco de Mujercitas, Timothée Chalamet, Saoirse Ronan y Florence Pugh.

Mujercitas, en particular, es un texto que a la directora y guionista la interpela desde niña, y Louisa May Alcott es una de sus ídolas. Tan cercana se siente a ella que, según contó a Vogue, le pidió a su astróloga que comprara su cartas natales porque estaba convencida de que había una suerte de conexión supernatural entre ambas (de hecho, Gerwig tiene la misma edad que tenía la autora cuando publicó el libro). "Hacer arte requiere cierta cuota de misticismo", explicó. Místico o no, la directora, que estaba embarazada durante el rodaje, dio a luz a su hijo horas después de haber entregado el primer corte de la película.

"Me lancé con todo lo que tenía", dijo Gerwig, y agregó: "Tenía una idea muy específica de lo que quería: se trata de mujeres como artistas, de mujeres y de dinero. Es lo más importante, y aun así es un aspecto de la historia que no se ha explorado antes. Para mí, fue algo que se sintió muy, muy cerca de la superficie e incluso, ahora, esta película se siente más autobiográfica que cualquier cosa que haya hecho". La directora, que creció en la ciudad de Sacramento, en California, es la menor de tres hermanos, y de adolescente constantemente escribía obras de teatro y obligaba a su familia a actuar en ellas. Las similitudes entre su vida y la de Jo, la heroína de Mujercitas, son evidentes.

Y antes de lograr ocupar el rol de directora, lo hizo desde los textos, guionando desde su perspectiva única películas independientes como Hannah Takes the Stairs (2007), Frances Ha (2012) y Mistress America (2015), filmes que se caracterizan por su realismo y diálogos perspicaces. También le puso el rostro y el cuerpo a esas mujeres irreverentes y peculiares, protagonizando todos esos filmes. Es que, al igual que las protagonistas de sus películas, las ambiciones artísticas de Greta Gerwig han sido su principal motor, que la impulsa hacia adelante, y toman diferentes formas a lo largo de su carrera.

Sin embargo, no le ha sido fácil hacerse un lugar en un medio de hombres. Cuando conoció a su actual pareja, el director y guionista Noah Baumbach, en el rodaje de la película Greenberg (2010), enseguida hubo química y empezó a trabajar con él escribiendo guiones, siendo acreditada en varias películas. Pero la prensa no la trataba como una colega, sino que se refería a ella como "su musa", algo que Gerwig reconoció que le resultaba frustrante.

Gerwig asegura que donde se siente más cómoda es en el rol de directora. "Es enorme y da miedo, pero siento que se me da naturalmente. Creo que fue Francis Ford Coppola que me dijo que todos los mejores directores fueron en algún momento actores. ‘Marty actuó, Steven actuó, Orson actuó', me dijo. Y yo le contesté: ‘qué grupo maravilloso'", contó a Vogue. 

A pesar de no haber logrado la nominación a Mejor directora por parte de la Academia -que optó por un grupo de hombres, ignorando también el trabajo de la directora de The Farewell, Lulu Wang- Greta Gerwig se perfila como uno de los grandes talentos de Hollywood y ya está trabajando en su próximo proyecto: la película de Barbie. El filme estará protagonizado por Margot Robbie, que también ocupa el rol de productora y que fue quien convocó a la directora para el trabajo con el objetivo de otorgarle una perspectiva fresca y feminista a un filme que podía llegar a ser cuestionado por todo lo que la muñeca Barbie representa. Gerwig solicitó a la producción de la película trabajar con su pareja, Noah Baumbach, que estará encargado del guion.

Curiosamente, la misma semana que Gerwig anunció su inesperada próxima película, también se reveló que actuaría en la próxima adaptación al teatro de Las tres hermanas, de Anton Chejov, junto con el aclamado actor guatemalteco Oscar Isaac. Combinar lo comercial con lo under es uno de los grandes talentos de esta artista. "Siento que muchas veces hago cosas que la gente no está segura de cómo calzan en la noción que tienen de mí", dijo a Vogue.

Mujercitas, para los tiempos que corren 

En la versión de 2019 Emma Watson interpreta a Meg, Florence Pugh a Amy, Eliza Scanlen a Beth y Saoirse Ronan a Jo.

La adaptación de Mujercitas de Greta Gerwig fue aplaudida por la crítica, con seis nominaciones a los premios Oscar -incluyendo Mejor película y Mejor actriz-, dos a los Globos de Oro y nueve a los Critics' Choice Awards. Curiosamente, solo estuvo nominada a Mejor directora en los últimos, algo que generó varias críticas en las redes sociales, acusando, una vez más, de machismo a la Academia.

La novela de Louisa May Alcott es un clásico de la literatura feminista y, justamente, en tiempos en que el feminismo está atravesando un nuevo renacer, era esperable que fuera revisitada. Sin embargo, muchos se cuestionaban qué más se podía contar de un texto que ya había sido adaptado al cine previamente cuatro veces. Primero, en 1918 -con Dorothy Bernard como Jo-, luego en 1933 -con Katherine Hepburn-, después en 1949 -con June Allyson- y más recientemente en 1994, con Winona Ryder como protagonista.

El equipo de esta adaptación es predominantemente femenino y fue escrita y dirigida por una mujer. "Tener a tantas mujeres guiando el camino definitivamente le dio un tono diferente a la película. Nos apoyábamos la una a la otra y, además, Greta siempre está con las mujeres", contó la protagonista de la película, Saoirse Ronan que, con 25 años, recibió su cuarta nominación a los premios Oscar por su interpretación de Jo March.

Si bien los diálogos son tomados casi textualmente del libro, la versión de 2019 tiene algunos pequeños cambios. Por ejemplo, está narrada en dos líneas de tiempo con siete años de diferencia, que se van entrecruzando con una serie de flashbacks que confrontan los años simples de la niñez y la adolescencia con lo más duro de la adultez. Es una decisión particular -por momentos cuesta darse cuenta si se está en el presente o en el pasado- y que resulta en una boda y un funeral sucediendo casi al mismo tiempo. Sin embargo, el recurso prueba ser acertado para mostrar la evolución de los personajes, sobre todo con Amy (Florence Pugh), el personaje menos querible en los libros, que si bien sigue siendo una niña caprichosa se la muestra con otra sabiduría en la adultez.

Y el segundo cambio más significativo que hizo Gerwig fue crear una meta narrativa que convierte a Jo en una escritora que busca publicar sus cuentos en diferentes periódicos y, en el mejor de los casos, escribir una novela. Entonces, la historia de Jo cobra aún más sentido al dotarla de estas aspiraciones artísticas que son, en definitiva, las que tenía la propia autora. A través de esta reinterpretación, Gerwig hace honor a la escritora y a su carácter disruptivo. "Tuve muchos problemas; por eso escribo cuentos alegres", dijo May Alcott, y son esas luces y sombras las que se plasman en este nuevo guión.

Pero no solo es buena en cuanto a la historia, sino que, visualmente, es hermosa. Según contó la directora en un panel con The Hollywood Reporter, uno de los grandes desafíos a nivel de fotografía era la iluminación, ya que en la época en la que se desarrolla la historia las casas usaban velas en lugar de lamparitas. Steven Spielberg, que en 2012 filmó Lincoln, la biografía de Abraham Lincoln, le prestó la investigación que hizo sobre la iluminación de la época, que era la misma. Como resultado, hay un gran uso de la luz natural y de las velas, que acompañan momentos más íntimos.

El vestuario es otro de los puntos altos de la película, obra de Jacqueline Durran, la especialista en vestuario de época, que trabajó en películas como Anna Karenina, Orgullo y prejuicio y Expiación, deseo y pecado. En Mujercitas, Durran hace un gran trabajo al reflejar la personalidad de las hermanas March y de Marmee, su madre, en cada uno de los vestidos. Meg, Amy, Beth y Jo tienen su propia paleta de colores y su estilo. Por ejemplo, mientras Amy es la más coqueta y femenina, Jo tiende a usar prendas consideradas masculinas, como camisas con chalecos

Esta nueva Mujercitas es una película que, al diferir con el libro, termina siendo más fiel a los valores que May Alcott quería transmitir que si se hubiese hecho tal como se plantea en el texto original. De esta manera se proponen temas como la desigualdad económica (sobre todo con la historia de Meg, la hermana mayor, interpretada por Emma Watson), el machismo en la literatura (con los tires y aflojes de Jo con su editor) y en la educación (cuando Amy va a la escuela), las ambiciones artísticas y lo difícil que era para las mujeres de la época ser independientes de sus maridos.

Un libro revolucionario


Algunas de las ediciones que se encuentran actualmente en librerías.

Después de haber publicado varias novelas bajo un seudónimo, Louisa May Alcott escribió Mujercitas en 1868 a pedido de su editor, Thomas Niles, que veía un potencial nicho de mercado para las historias femeninas. Al principio la autora se resistió, pero terminó cediendo y redactó la novela basada en la vida de ella y sus hermanas en tiempo récord. Apenas se publicó se convirtió en un éxito de ventas y, como las lectoras pedían saber más de las protagonistas, la escritora publicó varias secuelas.

Alcott se crió en Nueva Inglaterra, en un ambiente intelectual, frecuentando las casas de pensadores de la época como Ralph Waldo Emerson, Nathaniel Hawthorne y Henry David Thoreau. De hecho sus propios padres eran filósofos, Abigail May y Amos Bronson Alcott, adherían a la corriente trascendentalista que criticaba a la sociedad irreflexiva y proponía la búsqueda de la conexión con el universo y la búsqueda de la perfección. Todos estos temas se hacen evidentes en la obra de May Alcott en general y en Mujercitas en particular, con la determinación de las hermanas March de hacer siempre lo correcto y la lucha de Jo por domar su temperamento. Louisa May Alcott era abolicionista y eligió no casarse, desafiando las convenciones de la época. 

Desde su publicación en 1868 han habido varias ediciones y, actualmente, con el auge de la literatura feminista y el estreno de la nueva película, se pueden encontrar varias versiones en librerías. Una de ellas es la de la editorial Lumen, que incluye pasajes censurados en ediciones anteriores y cuenta con un prólogo de la escritora y cantautora Patti Smith, gran fanática del texto.