Gastronomía
Té, café y un ficus lyrata

Gastronomía y botánica: una tendencia mundial que se instala en Uruguay

Recorrido por dos espacios, con estilos muy distintos, que conjugan gastronomía con botánica en Montevideo

08.03.2020

Lectura: 8'

2020-03-08T11:55:00
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Por Clementina Delacroix

La naturaleza es el eterno proveedor oficial de la gastronomía. Los productos que dan vida a las más delicadas de las creaciones tienen su origen en el mundo natural. La primera alimenta a la segunda y cuando hay una buena simbiosis entre ambas surgen cosas grandiosas. En la actualidad, cuando el énfasis en la alimentación está puesto en la cocina sustentable y saludable, el cuidado del medio ambiente, el consumo de productos orgánicos, locales y de estación, ese vínculo parece aún más notorio. Dentro del circuito gastronómico, dos lugares combinan la experiencia de comer con la posibilidad de conocer y comprar distintos tipos de plantas, uno de ellos con 10 años de historia y el segundo con apenas unos meses. A partir de estilos y propuestas diferentes, ambos comparten una atmósfera especial al estar rodeados de verde.

Botánico: buen café, comida simple y amor por las plantas

El propietario de Botánico, Omar Morales, es venezolano y llegó a Uruguay hace cinco años. Desde el principio coqueteó con la idea de emprender en el rubro de la gastronomía. Comenzó haciendo brunchs itinerantes de comida caribeña, y en octubre de 2019, junto con el empresario gastronómico uruguayo, Jerónimo Sánchez (propietario de La Latina Café), abrió Botánico dentro del cowork Sinergia Golf. En este espacio se respira amor por el café de especialidad, por la comida rica y sencilla, y por las plantas. "Sentí que en Uruguay se le da mucho lugar al cuidado del medio ambiente", asegura Morales. Esta condición que reconoció en la población uruguaya lo motivó a abrir un lugar que combinara su pasión por la jardinería con el cuidado del medio ambiente, y que fuera una plataforma para mostrar proyectos ajenos. Es así que trabajan con cocineros independientes que tienen "productos increíbles, y Botánico es una ventana para su venta", explica, y destaca una carrot cake y una granola vegana (sin copos de maíz) que se ofrecen en esta modalidad.


"Inspirados en la formas naturales y orgánicas que evoca la naturaleza, creamos la imagen de Botánico, un espacio amigable con el medio ambiente. Nuestro packaging, posavasos, papel, todo lo que usamos en el día a día, es compostado a través de una empresa que nos devuelve abono para las plantas que están en nuestro local", cuenta orgulloso.


Botánico es un espacio moderno que tiene todas las comodidades de un café ubicado dentro de un cowork -buena conexión wifi y enchufes accesibles-, y está lleno de plantas, con una temperatura e iluminación acorde a sus necesidades.


De las más de 25 plantas que forman parte de Botánico, muchas están a la venta y otras, como un cafeto (planta de café) cultivado en el Jardín Botánico de Montevideo, son insignias del lugar y no se venden. Entre las plantas que se exponen, las hay de plantado en tierra, de hidroplantado y kokedama, una técnica artesanal japonesa de cultivo de plantas por medio de musgo hidratado. Hay gomeros, potus, pata de elefantes, medinilla magnífica, aromáticas, entre otras.


"Soy obsesivo de las plantas", confiesa Morales, "es algo que disfruto mucho. Cuando estábamos armando Botánico investigamos el asunto, tuvimos especiales cuidados con el tema de la luz y la temperatura, y comenzamos a adquirir plantas en grandes viveros, pero la selección la hicimos nosotros".


En cuanto a la parte gastronómica, a pesar de tener una carta simple, cuentan con productos para celíacos y veganos, y la idea es tentar con sabores conocidos en otras presentaciones. El café lo importan de Brasil por intermedio de la empresa tostadora de café de especialidad Montevideo Roasters y trabajan la variedad Brasil Dulce que es fácil de tomar y con mucho cuerpo. Cada tanto incorporan a la carta otras opciones.


Buscan ser más que un café de paso, buscan transformarse en un espacio en el que las personas se queden, trabajen, tengan reuniones. "Para eso ofrecemos agua en todas las mesas", explica, "y un ambiente verde que permite disfrutar la experiencia de estar rodeado de naturaleza". Al verlos tan vinculados al mundo de la jardinería, los comensales comenzaron a interesarse por actividades relacionadas y los emprendedores respondieron rápidamente organizando talleres participativos sobre distintas modalidades de plantado, por ejemplo, en los que cada participante se lleva a su casa lo que produce en clase.

Héctor Miranda 2361. Teléfono: 098 049 817.
De lunes a viernes de 8 a 20 h.

 


Lavender Lunch & Tea Room: con estampa inglesa

Este clásico salón de té funciona en la esquina de Divina Comedia y Mones Roses hace una década, pero su historia se remonta a la creación, hace 23 años, del Vivero Lavender, donde se encuentra emplazado. Inaugurado por Maureen Cummins y su esposo César García, el vivero fue un negocio en expansión. Cummins, de ascendencia irlandesa, lleva en la sangre el amor por las tradiciones de Reino Unido, especialmente las vinculadas al diseño de jardines, la decoración y, por supuesto, los ritos asociados al té. En 2009, adquirieron la casa en la esquina donde hoy funciona el salón con la idea de destinarla a alojar plantas de interior o convertirla en un salón de té, como los que existen en la mayoría de los grandes viveros del Reino Unido y de muchas otras partes del mundo. Una idea clásica fuera de fronteras que se transformó en toda una innovación en Uruguay.


Fue así que le plantearon a sus tres hijas si a alguna le interesaba hacerse cargo de ese emprendimiento. Lucía, impulsada por la valentía característica de la juventud (en ese momento tenía 22 años), se hizo cargo de dar forma a la nueva empresa. "No tenía experiencia pero la idea me parecía muy buena y me animé", recuerda.

Guiada por su madre, que fue quien decoró y supo transmitir a la casita de los años 20 el estilo inglés que buscaban, convirtió el lugar en un espacio muy singular. El mobiliario, la característica vajilla inglesa, los juegos de té de losa antigua con motivos florales y el entorno verde proponen un viaje imaginario a tierras británicas. "Cuando nos visita gente de esos lugares dicen que se sienten como en casa", agrega.


Lucía es autodidacta en lo que respecta a la gastronomía. Estudió para contadora pero abandonó a los tres años y se recibió de administradora de empresas mientras, en paralelo, se encargaba de la casa de té. "Me encanta la gastronomía, me gusta investigar, tengo libros, miro programas, cosas en YouTube y utilizo Internet porque me permite elegir sobre qué quiero aprender", explica. Su cocinero favorito es Jamie Oliver por su forma rústica y natural de cocinar que es, al mismo tiempo, rica y vistosa.


"Comenzamos solo como salón de té y fue un éxito. Luego de ver que realmente funcionaba decidimos abrir la parte de almuerzos, y desde entonces servimos el lunch y el té", cuenta. La parte de la noche es lo que le cuesta más, confiesa, pero en 2019 hicieron alguna cena puntual que funcionó muy bien porque la iluminación y ambientación ayudan y el lugar "en la noche tiene una mística especial".


García explica parte del éxito inicial en el hecho de que llegaron a cubrir una necesidad. "En ese momento no había salones de té, después fue como un boom", explica. "Es como todo, si algo funciona, otras personas lo quieren hacer, y se comenzó a poner de moda, lo cual está bárbaro porque es lindo que haya lugares para tomar el té, algo que antes no se usaba o se asociaba a la gente mayor".


Mientras su padre se aboca a las plantas y su madre da clases de jardinería en el salón de té, Lucía se ocupa de la carta que incluye variedades de ensaladas, sandwiches, carnes, pastas y sugerencias del chef, que varían semana a semana. Todos los platos son caseros y hay múltiples opciones vegetarianas.


Si bien el vivero y el salón de té tienen el mismo nombre, son empresas separadas, y aunque se apoyan la una a la otra, sus dueños tratan de no mezclarlas. Claramente hay gente que llega al salón por intermedio del vivero, pasa a comprar plantas y se queda a comer, y hay otros que van a tomar el té o a almorzar y que luego recorren el vivero para llevarse alguna planta. A pesar de tener los recursos tan a la mano, el vivero no es proveedor de la casa de té porque está enfocado a la venta de plantas. De todas maneras, en ocasiones, cuando hay eventos en el salón, se regalan plantas, y las hierbas que se utilizan en las limonadas suelen ser de la propia huerta. García explica que, si bien los emprendimientos se retroalimentan, hay que recordar que el vivero funciona con horario solar y cierra a las 18 horas, mientras que la casa de té cierra a las 20. "Algunas veces sucede que las personas recorren el vivero, luego vienen a tomar el té, y al salir quieren comprar plantas y el vivero ya cerró, eso es algo a tener en cuenta", concluye.

Divina Comedia 2014. Tel: 2604 6575. Lunes de 16 a 20 h, martes a viernes de 12 a 20 h y sábados de 12.30 a 20 h.