Estilo de vida
Nado, bicicleta y atletismo

Federico Scarabino: un deportista de tierra y mar

Campeón nacional de triatlón y uno de los favoritos para el medio Ironman que se disputará en marzo en Punta del Este, el atleta empezó una gira internacional con la mira puesta en clasificar a los Juegos Olímpicos

13.02.2020 07:00

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2020-02-13T07:00:00
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Por Florencia Pujadas

La carrera ya comenzó. El domingo 9, mientras los uruguayos hacían los cálculos para saber si la victoria de la selección de fútbol Sub-23 ante Colombia era suficiente para asegurarse un lugar en los Juegos Olímpicos, el triatleta Federico Scarabino se recuperaba de una competencia internacional en Brasil. El equipo celeste -que finalmente quedó lejos de su meta- y el deportista compartían el objetivo de clasificar al mayor campeonato multidisciplinario del mundo, que este año tendrá sede en Tokio. Pero no corrieron la misma carrera. A diferencia de la selección, Federico no tiene partidos definitorios ni estuvo en un campeonato Preolímpico para saber si su preparación fue efectiva. Tiene un perfil bajo, está alejado de los flashes, pocos conocen su nombre y aun menos siguen sus movimientos. No compite en un deporte popular ni tiene el apoyo de los fanáticos del fútbol que vieron todos los partidos de la Sub-23. Pero todavía sigue en carrera y le quedan varios meses para saber si sus esfuerzos se reflejan en una tabla de posiciones, donde no se tiene la certeza de quién está en la delantera. Así que tendrá que seguir mostrando sus dotes en la bicicleta, las brazadas en el mar y su rapidez en las carreras a pie por distintas competencias en la región. Su nombre ya está inscripto en torneos por Honduras, Costa Rica y Cuba, además de ser el triatleta favorito para el Ironman 70.3, que se disputará en marzo en Punta del Este.

A los 23 años, Federico sabe que no será una temporada sencilla, pero quién puede decir que es imposible que llegue a los Juegos Olímpicos el deportista que a los 14 años inmortalizó su apellido en los récords Guinness como el hombre más joven en completar una prueba de medio ironman en Miami. Aquella tarde de noviembre nadó 1.900 metros en el mar, recorrió 90 kilómetros en bicicleta y otros 21 a pie en seis horas, 51 minutos y 19 segundos. "Nada es imposible. Alguien, incluso, podría empezar desde cero y clasificar. Todavía queda mucho para llegar a los Juegos. Sé que es difícil, pero voy a intentarlo", dice con convicción y cierta timidez unos días antes de la competencia en Brasil.

Un camino de a pasos. La historia de Federico Scarabino es similar a la de muchos deportistas: era un niño activo que no se perdía las prácticas de fútbol ni de básquetbol. Tampoco faltaba a las clases de tenis ni desperdiciaba las tardes de surf en las playas con las mejores olas. Era bueno en el manejo de la pelota, con las raquetas y las tablas, pero nunca fue muy fanático de los deportes en equipo. "Todos los días tenía prácticas de dos deportes. Siempre fui competidor, pero nunca me gustó depender de los otros para mis resultados. Me gusta que los méritos y la responsabilidad recaigan en mis manos", dice. Y empezó a mostrar su espíritu competitivo en carreras que sorprendían a los adultos.

Cuando tenía seis años, incluso, retó a un amigo más grande con una carrera por la playa. Estaban aburridos y el trayecto quedó bien definido: tenían que correr desde la orilla hasta las rocas, que estaban a unos metros. La competencia era un juego, pero cada vez corrían más. A los pocos días sus padres los midieron y vieron que los pequeños hacían unos ocho kilómetros. Estaban sorprendidos.

Ese mismo verano, Federico se sumó a una carrera de adultos del mismo kilometraje. Aunque le faltaban unos cuantos años para poder anotarse, se las arregló para correr junto a los demás participantes hasta la meta. "Yo era un niño y no entrenaba para una competencia, pero corría mucho. Lo mismo hacía en las prácticas de fútbol. Siempre me gustó", recuerda. Así, ya desde la infancia esa facilidad innata para los deportes decantó en las carreras de triatlón.

Básicamente, se enamoró de este deporte: le permitía explorar su valor individual en competencias que fusionan la natación con el ciclismo y las carreras a pie. El triatlón tiene una cuota de aventura, pero a la vez se realiza en orden y sin interrupción entre pruebas. Además, es desafiante y cambia según las características del lugar. Cientos de deportistas lo defienden en los Juegos Olímpicos desde hace dos décadas, sin embargo, en Uruguay no tiene un fuerte desarrollo.

Federico conoció el deporte después de que invitaron a su padre -que nadaba y corría desde pequeño- a una competencia. Él lo acompañó y quedó fascinado por el dinamismo y la adrenalina que despertaba entre los triatletas. Tenía nueve años y al mes debutó en su primera carrera para niños. Nunca más se alejó del ciclismo, el atletismo y el mar.

Este nuevo descubrimiento se adueñó de sus rutinas deportivas, que pronto dejaron al fútbol y básquetbol en segundo plano. Aunque por un tiempo siguió practicando surf, en su adolescencia decidió enfocarse en la perfección de sus condiciones para el triatlón. Era bueno en la bicicleta y en las corridas, pero tenía que mejorar la natación porque en el club al que iba solo tenían clases de piscina en verano. Nada que no pudiera solucionarse: se cambió de centro deportivo y empezó a practicar durante todo el año. "Era dedicado y me gustaba entrenar, pero no tenía las mismas herramientas de ahora. Fue un proceso", dice.

Así, el mismo año en que la celeste obtuvo el cuarto puesto en el Mundial de Sudáfrica, Federico sumó su nombre al libro Guinness con un récord por ser el hombre más joven en terminar una carrera de triatlón. Fue en Estados Unidos y apenas tenía 14 años, pero ya llevaba un tiempo con una intensa rutina de entrenamientos. Con el apoyo de sus padres, que se acomodaron a sus horarios, el adolescente se iba a la piscina a las cinco de la mañana y practicaba dos horas. También pasaba la tarde perfeccionando las técnicas de ciclismo y las corridas a pie.

A los 16 años tuvo su primer entrenador y un tiempo más tarde hizo un viaje por España que le sirvió para fortalecer sus condiciones como triatleta. Estuvo un tiempo practicando con un equipo en un centro deportivo de alto nivel y volvió a Montevideo con una idea más clara sobre cómo debía de prepararse para las carreras. "Me di cuenta de que estaban haciendo entrenamientos totalmente diferentes. Estuve dos meses en España y volví a Uruguay con más información. Fue importante ver con mis propios ojos por qué les iba mejor", recuerda.

Por aquellas fechas se presentó a su primer Central American Junior Championship, en México, donde obtuvo el quinto puesto; debutó en los Juegos Panamericanos obteniendo el séptimo lugar y terminó el Triatlón Atlántida como campeón. También participó en distintas ediciones de la Copa Americana Elite, en el Triatlón de Punta del Este y estuvo en el Mundial U23 en México. Solo en 2019 fue el único uruguayo en participar en el Campeonato Iberoamericano, salió ganador del Ironman 70.3 de Punta del Este y campeón nacional de Triatlón y de Triatlón sin Drafting. "Cuando cambiamos la forma de entrenar empecé a tener mejores resultados. Para ser bueno tenés que practicar. Muchas veces te dicen que no llegás porque sos más chico, pero acá los futbolistas juegan y entrenan cuatro horas a los 15 años", señala.

Concentrado en las prácticas. Federico se acostumbró a tomar las carreras y los desafíos paso a paso. Tal y como le dijo su entrenador alguna vez, sabe que tiene que enfocarse en las metas cortas y que no puede estar pensando en qué vendrá después. De todos modos, aprenderlo le tomó un tiempo. "Cuando tenía 15 años me ponía muy nervioso; después fui teniendo más experiencia. Una vez me puse tan nervioso que desperdicié la energía que necesitaba para competir. Aprendí y no volvió a pasar. Todo está en la cabeza", dice. La confianza en sí mismo también llegó con buenas rutinas de entrenamiento.

A diferencia de un equipo de fútbol o básquetbol, el desempeño de los triatletas está regido por la constancia en sus rutinas. Son pocas las veces en las que la suerte condiciona el resultado. "Si hiciste las cosas bien, te va a salir. Las condiciones naturales son importantes, pero el trabajo es el que hace la diferencia", dice. Este deportista, que en 2019 fue nombrado en los Premios Charrúa como Mejor deportista en triatlón, lleva una vida organizada, con rutinas fijas y largas horas destinadas a su pasión.

En la semana tiene sesiones diarias de natación, bicicleta y atletismo. La planificación está a cargo del entrenador Guillermo Nantes, que lo guía mientras hace piscina en un complejo deportivo de Carrasco y durante sus salidas en bicicleta. También es parte del grupo El Club de los Camellos, que reúne a deportistas como los hermanos Martín y Nicolás Cuestas para salir a correr. Están juntos hace más de un año y practican en grupos y por barrios, además de compartir la pista de atletismo frente al Velódromo. Los entrenamientos le llevan tanto tiempo como un trabajo. Nada alrededor de ocho veces por semana, hace seis sesiones de ciclismo y corre al menos una vez por día. Acompaña la rutina con una dieta saludable que no deja lugar para los fritos ni los ultraprocesados. Y pasa varias horas al día frente a la computadora mientras estudia la Licenciatura en Sports & Health Sciences de la American Public University por Internet. "No creo que fuera posible ir a la facultad de forma presencial haciendo triatlón, porque hay días en los que entreno siete horas y me puede llevar unas 10 entre que me preparo y termino", asegura. Las rutinas se vuelven más intensas antes de las competencias, que marcan su agenda mensual.

Antes de presentarse en los Juegos Panamericanos, el Sudamericano o en una competencia nacional, los entrenamientos son más breves e intensos. Y las carreras -tanto en Uruguay como en el exterior- consumen más de un día entre la preparación, las tres etapas y la recuperación.

Una carrera por etapas. Los triatletas suelen compartir la misma rutina. Si la competencia es en la tarde, el día empieza con un desayuno y una larga preparación en la bicicleta, natación y corridas a pie que pueden durar tanto como la carrera. "Es que te hace sentir mejor. Si solo voy y nado 10 minutos, es probable que me vaya peor. La mayoría lo hacemos porque de tanto entrenamiento se nos va despertando el motor", cuenta Federico. Ese motor hace que puedan resistir las largas carreras de tres disciplinas en condiciones tan adversas como particulares. No es lo mismo correr en una zona con la humedad brasileña, el calor de Cuba o las angostas calles en Holanda. "Hay condiciones que escapan de tu control y a veces hay situaciones incómodas.En el mar, y sin quererlo, puede haber golpes; en la bici te podés caer. Yo me he quebrado. Y una vez me pasó que estuve en Holanda por una copa continental con un circuito chico. Tenías que pasar por calles de adoquín y sin querer me desvié un poco; me di contra una valla y partí las ruedas. Al año volví por una competencia mundial y ya sabía cómo era", explica.

Así, y desde que suena la sirena en el mar, las carreras se transforman en un desafío individual donde los competidores van contrarreloj para conseguir su mejor marca. No pueden recibir asistencia de otra persona, salvo de los voluntarios de la organización, que distribuyen agua y alimentos. Todas las decisiones cuentan y la resistencia es más importante que el tiempo. "Nadie se fija si pusiste una hora o dos, porque los circuitos son diferentes. Las maratones tienen los mismos metros, pero en el triatlón es diferente. Lo que importa es la posición y si hay algo que mirás, es cuánto le llevaste al primero", asegura Federico. Y este punto es especialmente importante en la carrera que emprendió para llegar a los Juegos Olímpicos.

Las reglas para formar parte de esta competencia mundial son claras: habrá 110 triatletas, divididos en partes iguales entre hombres y mujeres. La clasificación individual -que es en la que se enfoca Federico- termina el 11 de mayo con un conteo de los puntos adquiridos por los deportistas en distintas competencias. Cada carrera suma. "Yo sé que todavía me quedan años para estar en el mejor nivel. Soy joven y eso me da tranquilidad por si no llego. Tengo tiempo para prepararme y seguir con mi carrera", dice.

Los triatletas alcanzan sus mejores momentos cuando tienen cerca de 30 años, pero Federico ya mostró estar a la altura de sus rivales. Es uno de los favoritos para el Ironman 70.3 que se disputará Punta del Este y está en una intensa temporada de competencias. El uruguayo está respaldado por el apoyo económico -y emocional- de su familia y empresas privadas; no tiene apoyo estatal. La Unión Uruguaya de Triatlón se encargó de inscribirlo en las próximas carreras de la región. Entre vuelos, entrenamientos y competencias, ya está viviendo los resultados de una elección que tomó hace años: dedicar su vida al triatlón.

El ranking del campeón en 2019

Ironman 70.3 de Punta del ?Este: Primer puesto
Campeonato Nacional de Triatlón: Primer puesto
Sudamericano U23: ?Noveno puesto
Juegos Suramericanos de ?Playa: Onceavo puesto
Campeonato Nacional de Triatlón sin Drafting: ?Primer puesto
Copa Americana Elite & ?Campeonato Centroamericano: Doceavo puesto
Campeonato Nacional de Acuatlón: Primer puesto


El triatlón en pocas palabras

· El origen de esta disciplina se atribuye a las carreras que se realizaron en Francia durante los años 20 bajo el nombre de les trois sports o la course des touche á tout, que se traduce al español como la carrera de los que saben de todo.

· En 1983, el término se incluyó en el diccionario Webster's New Collegiate. Y en los 2000 los primeros triatletas debutaron en los Juegos Olímpicos de Sydney. En la prueba olímpica las distancias son de 1,5 kilómetros de natación, 40 de ciclismo y 10 de carrera a pie.

· El ironman es la disciplina más exigente porque consta de 3,86 kilómetros de natación, 180 de ciclismo y 42 de carrera. La versión 70.3, que es la que se disputa en Punta del Este, es más corta: se compite en 1,9 kilómetros de natación, 90 de ciclismo y 21 de carrera. También es conocida como medio ironman.

· Más de 2 millones de personas en el mundo practican el triatlón. Es apto para todas las edades y niveles de condición física.