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Faye O'Connor: “Lo mejor que puedo hacer es ser auténtica”

Entrevista a Faye O'Connor, embajadora británica en Uruguay, a un mes de su llegada a Montevideo

14.09.2020

Lectura: 15'

2020-09-14T07:00:00
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Por Rosana Zinola

Por segunda vez en la historia de las relaciones diplomáticas entre Uruguay y Gran Bretaña -que datan de 1825-, la residencia británica en Montevideo está liderada por una mujer. Faye O'Connor, que aterrizó junto con su familia hace un mes, nació hace 46 años en el este de Londres, donde vivió la mayor parte de su vida. En 2001 se unió al servicio diplomático y ha ocupado varios puestos en el mundo, el más reciente como directora de Desarrollo Internacional en la Representación Permanente de Reino Unido en la ONU, en Nueva York.
Desde que el embajador Ian Duddy partió a Santiago de Chile, la residencia permaneció a la espera de la sucesora. Ahora, en la casona de la calle Jorge Canning es posible toparse con el sheriff Woody, el héroe Buzz Lightyear o algún otro personaje de Toy Story en el sofá o la mesa de comedor. Es que O'Connor se instaló en Uruguay con su esposo, Ángel Reza, también diplomático, y sus dos hijos, Emily, de siete años, y Oliver, de cinco.

Si bien cada embajador imprime su personalidad a la gestión, una costumbre que nunca cambia es el té de las cinco. O'Connor prefiere el té builders o té del pueblo, un té negro fuerte que se sirve con leche fría.  Estudió literatura y teatro, una de las salidas que más extrañó durante los siete meses de pandemia que vivió en Reino Unido. En cuestiones musicales, es amplia y sus favoritos varían según su humor, pero Queen, Adele, Beatles, Rolling Stones y Oasis están entre sus preferidos.

O'Connor y Duddy acordaron reunirse en octubre para realizar una despedida y bienvenida juntos, pero por ahora ese encuentro está postergado.

Usted es la segunda mujer embajadora británica en llegar a Uruguay, en 1980 estuvo Patricia Hutchinson, pero además vino con su familia. Su esposo, Ángel Reza, también es diplomático. ¿Qué acuerdo tienen respecto a sus carreras y sus hijos?

Cuando nos conocimos en México decidimos que iríamos al lugar donde surgiera la mejor oportunidad. Estando allá, a mí me surgió la posibilidad de ir a Nueva York, a las Naciones Unidas, entonces decidimos que él iba a seguir mi carrera por un ratito. Al finalizar mi misión en Estados Unidos vimos que Uruguay sería un buen lugar para nosotros y acá estamos. Allá él trabajaba, pero ahora no lo hace porque acabamos de llegar y eso me ayuda mucho, además tenemos una niñera. Realmente nuestro trato es que ninguno de nosotros tiene que ser el ama de casa, para que podamos seguir nuestros intereses. Si coincide que él está feliz en la casa con los niños, como ahora, está bien, pero si quiere salir o seguir parte de su carrera, es importante que lo haga. El matrimonio es una colaboración continua.

Sus hijos todavía son pequeños y usted ocupa un cargo exigente. ¿Cree que es posible hacer las dos cosas bien? ¿Siente culpa alguna vez por relegar tareas?

Sí, se puede, no tengo la receta perfecta, pero es posible ser mamá y tener una carrera. En un momento soy embajadora y en otro soy mamá, o soy una esposa, o soy la jardinera de mi casa. Aunque creo que las mamás siempre se sienten culpables... Como diplomática siento que siempre podría hacer más con mi equipo y como mamá siempre siento que podría hacer más con mis niños. Eso es normal en la vida, porque las horas del día son limitadas. Pero hay que intentar obtener lo mejor de cada día. Por ejemplo, el otro día presenté las cartas credenciales al presidente de la República, Luis Lacalle Pou, fue una ceremonia con mucho protocolo a la que asistí con mi esposo. Además, el ramo que entregamos en el memorial a Artigas lo armó una de las mucamas de la residencia con las flores del jardín. Ella también me acompañó y tenemos su foto con el arreglo. Es lindo, ¿no?

Después, en la tarde, ofrecimos una despedida a los becarios Chevening y mis niños, que estaban arriba, querían bajar. Lo mejor que puedo hacer es ser auténtica, ser yo misma. En mi discurso conté que estaba muy emocionada por tener mi primer evento en la casa y que mis niños también lo estaban. Después, los dejé bajar para que vieran lo que estaba pasando porque no quería que sufrieran ni que mis huéspedes escucharan que ellos pasaban mal. Fue una experiencia muy bonita para ellos y para los becarios. Creo que hay que sacar lo mejor que puedes de cada situación.

Faye O'Connor junto a su familia. Foto: Adrián Echeverriaga.

¿Cómo se están adaptando al país y a las clases?

Acá empezaron el colegio medio tiempo. En enero, cuando llegamos a Londres desde Nueva York, tuvieron dos meses de clases y después la escuela cerró. Fue difícil trabajar con los dos chiquitos en casa, porque no había escuela virtual, nos dieron los materiales para hacer la escuela en casa. Por suerte a mis niños les gusta leer y cocinar, y la cocina es buena para las matemáticas porque puedes medir y hablar sobre cantidades. Cuando yo estaba trabajando en el Centro de Crisis desde las 8 de la mañana hasta las 8 o 10 de la noche mi pobre esposo estaba manejando a los niños.

¿Cómo conoció a su esposo?

Es una historia bastante bonita. En 2010 fui a México en un préstamo de mi gobierno hacia el gobierno mexicano, era la primera vez que se hacía. Habíamos hecho intercambios de diplomáticos pero en países como Estados Unidos o Francia, nunca con países en vías de desarrollo. Cuando llegué, yo no hablaba casi nada de español y Ángel fue la segunda persona que vi en mi primer día. Me mostró mi oficina y trabajamos juntos por un año antes de empezar a salir. Yo nunca había ido a México, así que fue una sorpresa bonita. Nos casamos en Tepoztlán, que es uno de los pueblos mágicos con un clima precioso y ambientamos una hacienda grande para el casamiento. Nuestros hijos también nacieron allá, así que son mexicanobritánicos.

¿Cómo se animó a hacer ese intercambio en México sin saber español?

Trabajé un año en préstamo al gobierno mexicano y después me quedé trabajando en la embajada británica en México. En mi primer día el subsecretario de Relaciones Exteriores me dio la bienvenida y les pidió a todos que hablaran en inglés, pero yo no lo permití. Viajé para ayudarles, así que les pedí que hablaran en español. Estuve dos meses sin entender nada de lo que estaba pasando, pero fue para mostrarles que yo me consideraba parte de su equipo. Al principio fue difícil, nuevo país, nuevo edificio, nuevo sistema de gobierno y nuevo idioma. Además, el tema del cambio climático tiene un vocabulario muy técnico.

¿El cambio climático es su tema fuerte?

No me considero especialista. En nuestro país hay dos tipos de diplomáticos: especialistas y generalistas. Yo soy más generalista, en Rusia manejé asuntos políticos, en Londres trabajé como directora del Equipo Internacional de Clima en el Departamento de Energía y Cambio Climático de la Cancillería, también fui responsable de Comunicaciones Estratégicas para prevenir la radicalización en el Departamento de Políticas de Lucha contra el Terrorismo y en la Oficina de Prensa, y fui responsable de Políticas sobre Refugiados, Monitoreo de Elecciones y Prevención de Conflictos, en el Departamento de las Naciones Unidas.

Mi siguiente paso siempre es tener una nueva experiencia, porque considero que así puedo ser mejor embajadora, tengo que saber un poquito de todo lo que hacen mis colegas en la embajada. Para aprender más cosas es que yo quise ser embajadora.

¿Antes a qué se dedicaba?

En una etapa de mi vida quería dedicarme a la literatura. Estudié literatura británica y europea en la universidad y después hice mi maestría en teatro. Estudié en King's College London y en la Real Academia de Arte Dramático. En el Reino Unido tenemos tres semestres: uno de actuación, otro de dirección y otro de escritura. Para mi tesis de maestría escribí una obra de teatro de género kitchen-sink drama, no sé cómo se dice en español, pero es un movimiento que empezó en los años 50 en el que se describen situaciones domésticas de la clase trabajadora. Y para pagarme los estudios trabajaba en marketing. Mi empresa había ganado algunos premios, pero me di cuenta de que quería hacer algo con más sentido, dar más a mi país y al mundo. Y entonces encontré la diplomacia, que me hace sentir que hago algo bien a la humanidad.

¿Cómo fue su designación a Uruguay?

Yo solicité venir aquí dos veces. En México lo pedí por primera vez, pero no lo conseguí y me ofrecieron el puesto de Naciones Unidas, en Nueva York. Acepté porque mi esposo siempre había querido vivir allá y practicar su inglés. Pedí venir a Uruguay al mismo tiempo que Ian (Duddy), pero él me ganó. Ahora me tocó a mí.
¿Por qué estaba empecinada en venir a Uruguay?

Quería vivir en un país de la región, por los niños y por mi esposo. Para nuestra familia es muy importante que ellos crezcan entendiendo la cultura británica y la de América Latina. Yo les hablo en inglés y a mi esposo en español y él les habla en español.

Usted fue condecorada por la reina Isabel con la medalla OBE (Order of the British Empire) por su trabajo en cambio climático, ¿cómo fue ese momento?

Las ceremonias se realizan en el Palacio de Buckingham o en el Castillo de Windsor, yo elegí el castillo porque la reina siempre ha dicho que es su lugar favorito y yo quería ir al lugar donde ella se sintiera feliz. Además, me dijeron que allí la ceremonia sería más íntima. La reina tenía una asistente que le daba la medalla de la condecoración y le recordaba el motivo de la entrega. Entonces me dijo: "Has hecho algo muy increíble en colaboración con México sobre cambio climático". Fue una gran experiencia. Mi papá, mi mamá y mi ahijada asistieron, fue un día muy bonito también para ellos. Después de la ceremonia fuimos al Hotel Ritz, en Londres, donde hicimos una fiesta para cien familiares y amigos. En ese momento mis papás no creían que mi iba a casar, entonces pensaron en hacerme esa fiesta por la condecoración. También invité a muchos de mis colegas que me ayudaron a llegar hasta ese lugar, parte de mi equipo de Londres y de México de cambio climático estuvieron allí para compartir el éxito.

¿Cree que la monarquía debe transformarse? ¿Qué opina de la actitud de los príncipes Harry y Megan, que se mudaron a Canadá?

Estoy feliz de ver un poco de diversidad en nuestra familia real. Fue muy bonito que Harry se casara con alguien fuera de lo tradicional, creo que eso es bueno para cualquier institución. Obviamente es difícil hacer un comentario sobre la familia real, pero ellos sintieron que tenían que perseguir otra ruta, que es una ruta innovadora para la realeza. Vamos a ver cómo les sale, aunque les deseo todo el éxito. Son muy amados en el Reino Unido y por todo el mundo.

¿A lo largo de su carrera sintió algún tipo de discriminación?

Yo no, diría que apenas unos obstáculos, pero en la Secretaría de Relaciones Exteriores hemos trabajado muy fuerte para eliminarlos. Hemos implementado algunas prácticas relacionadas con la flexibilidad para los papás que significa un avance bastante importante también para los hombres. Tener flexibilidad en el horario, no tener la obligación de estar en la oficina desde las 8 de la mañana hasta las 8 o 9 de la noche, poder trabajar desde la casa o compartir los puestos a un nivel importante son algunas medidas. Por ejemplo, tenemos dos directoras generales trabajando medio tiempo cada una por tener otras responsabilidades fuera de su carrera. Todos tienen que tener un balance entre trabajar y vivir, y todas estas prácticas han sido muy importantes en nuestro sistema, nunca antes hemos tenido tantas embajadoras mujeres. El sistema británico ha sido líder en este ámbito para apoyar a las mujeres. También soy parte de mentorías para ayudar a las mujeres a sentirse seguras, a identificar sus habilidades, a conseguir promociones y a lograr sus objetivos.

¿Cuáles son las prioridades de su misión en Uruguay?

Hay muchas, pero mis prioridades están enfocadas en la promoción del comercio y oportunidades de inversión, en la cooperación entre Uruguay y Reino Unido en respuesta a la crisis por el coronavirus, en la promoción de la igualdad de género y la generación de oportunidades para mujeres y niñas, y en el cambio climático y la recuperación ambiental en el período previo a la conferencia de la ONU COP26 sobre clima que se hará en Glasgow en noviembre de 2021. A Uruguay lo consideramos un país aliado con muchos puntos en común, entonces quiero reforzar nuestra amistad y conocer bien a este nuevo gobierno. Quiero fortalecer nuestras relaciones, ver si podemos ayudarlos con sus retos de desarrollo y educación, por ejemplo. También quiero aprender de ustedes, sobre el manejo de la pandemia, las medidas, los escasos contagios.

¿Qué opina acerca de la estrategia de "gestionar el contagio" de la infección por coronavirus que impulsó el primer ministro británico, Boris Johnson?

Pobre mi primer ministro, él nunca ha tenido esta política, aunque había noticias de que esto era una idea suya. Por eso la gente le echa la culpa a él por no haber tomado políticas suficientemente rápidas, por tener esta idea de que todos tenían que contagiarse, pero ese nunca fue el plan.

¿Tiene alguna novedad sobre la vacuna?

Pues, esperamos que sea pronto. Nuestros científicos están trabajando muy duro, estamos bastante cerca, tenemos algunas en niveles de prueba, pero también sé que hay otros países como Estados Unidos, Rusia o China que están trabajando. Las señales de los científicos y las empresas farmacéuticas se ven bien y esta región es un socio clave porque tenemos mucho de nuestra producción farmacéutica en Brasil, Uruguay, Argentina, entonces está la posibilidad de colaborar en la producción y difusión de una vacuna lo antes posible.
En Nueva York usted iba a trabajar en bicicleta, de vestido y tacos. ¿Acá también lo hará?
Sí, me gusta mucho andar en bici. Ahora trajimos la de mi niña, que ya será para mi niño, pero en cada mudanza regalamos nuestras bicis y luego compramos otras. Soy muy aficionada a andar en bici y es uno de mis aportes al cambio climático.

¿Qué otras prácticas realiza en favor del ambiente?

Estoy intentando cambiar nuestros vehículos por eléctricos, estamos tratando de reducir el consumo excesivo porque no es necesario cambiar el celular cada dos minutos, por ejemplo, y además somos de reciclar mucho. Son todas actitudes sanas para los niños. En la residencia tenemos un proyecto para cultivar nuestras propias frutas y verduras en el jardín. Y con esto del coronavirus asumimos un compromiso de volar menos, aunque es difícil en nuestra carrera, lo intentamos.

Ayer comenzó la Expo Prado, la mayor exposición agrícola-ganadera de Uruguay. Será su primera participación.

Aunque soy una chica de la ciudad, nací y viví la mayor parte de mi vida en Londres, estoy bastante emocionada con la Expo Prado y tendré el honor de entregar las condecoraciones a las razas británicas, que espero obtengan muchos premios. Además, a los niños les gustan mucho los animales y estar afuera, a Oli le gustan mucho los charcos y el lodo.

Tendrán mucho para conocer. ¿Qué sabe sobre Uruguay?

Nos gustaría explorar el país, escuchamos que hay playas impresionantes y montañas muy bonitas, queremos ver a los animales en su hábitat, por ejemplo, a las ballenas. Por ahora solo pudimos probar algo de su comida. En la calidad del helado de dulce de leche se ve la herencia de la cultura italiana. Estamos esperando que el clima mejore para hacer un asado en el jardín.

Foto: Adrián Echeverriaga.

Un poco de Gran Bretaña en el Prado

Este año, de acuerdo al protocolo establecido por el gobierno uruguayo, la Expo Prado se realizará combinando propuestas presenciales y virtuales. En el pabellón británico el foco estará en tres áreas claves para el país europeo: los negocios, la educación y el cuidado del medioambiente.

En ese sentido, se realizarán encuentros de una delegación de empresas británicas del sector de agrotecnología con contrapartes uruguayas (en esta edición el intercambio será virtual), con el objetivo de conocer el mercado y buscar socios estratégicos para insertar sus productos o servicios en Uruguay y la región.

Apostando a su buena reputación en el ámbito educativo (cuatro de las 10 mejores universidades del mundo son británicas), durante la exposición se podrá conocer más sobre las becas Chevening para cursar maestrías en UK y asesorarse sobre oportunidades de estudio con Knowmads (organización enfocada en asesorar a quienes quieran estudiar en Reino Unido). En el país se dictan más de 50.000 cursos de grado y posgrado.

En lo que refiere al cuidado del medioambiente, habrá stands informativos sobre la reducción de emisiones (Reino Unido se compromete a cero emisiones para 2050), protección de océanos y el Amazonas y la cumbre de la ONU sobre cambio climático, de la que el país será anfitrión en 2021.

Además, como todos los años la embajada premiará a los mejores ejemplares de las razas británicas presentes en la Expo Prado. En el marco de la pandemia se suma una plataforma virtual que permitirá a quienes no puedan asistir al pabellón en la Expo Prado, recorrer cada uno de los stands en una visita 3D, acceder a información sobre sus propuestas y comunicarse directamente con cada uno. En la web podrán acceder al calendario completo de actividades.