Personajes
Entrevista

Facundo Macchi: “Me gusta pensar que soy una persona bastante más compleja que mi trabajo”

Nombre: Facundo Macchi• Edad: 27• Ocupación: periodista • Señas particulares: se mueve en bici, fue boy scout, tiene un tatuaje de un sireno.

02.05.2022

Lectura: 6'

2022-05-02T12:21:00
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Por Clementina Delacroix

¿Cuántos cafés toma al día? Más de los que debería y menos de los que quisiera. Lo primero que hago cuando empiezo el día es tomar un espresso, tomo otro a media mañana y otro a eso de las tres de la tarde. De lo contrario no funciono. Tengo una máquina para hacer espressos manuales que los saca muy ricos. 

¿Cuántos tatuajes tiene? Creo que 11. Arranqué a tatuarme alrededor de 2014. Siempre me gustó porque me gusta mucho la ilustración y el arte. Empecé en plan rebeldía de joven y ahí escaló, es readictivo. Tengo tatuada una espada inspirada en El Señor de los Anillos, que es un libro que me encanta.

¿Es muy lector? Sí, desde chico. Soy de los 90 y cosas como Harry Potter o El Señor de Los Anillos marcaron a mi generación. Fui un niño muy fantasioso e imaginativo y esos universos me fascinaron. Después, por mi trabajo, me enfoqué mucho en temas culturales. Viví una maduración como lector en ese proceso. Ahora estoy leyendo mucha novela latinoamericana, estoy obsesionado con la cantidad de escritoras latinoamericanas que están haciendo textos increíbles. Me gusta que las cosas que consumo me desafíen. No hay nada que me guste más que llegar a un libro, leerlo y que me deje pensando. Es lo que busco, además de disfrutar y pasar un buen rato. En paralelo, siempre me gustó el cine. Cuando se estrenó la tercera película de El Señor de los Anillos, fue todo un evento ir a verla al cine. Y me acuerdo de que cuando salió el DVD en Blockbuster obligué a mi padre a que me acompañara a hacer fila para comprarlo el mismo día que salía a la venta. 

¿Siempre se imaginó trabajando en algo vinculado al periodismo o soñaba con otra cosa? Siempre me gustó hablar y contar historias. Creo que nunca tuve el talento suficiente para poder hacerlo a través de un formato distinto al periodismo, como puede ser el cine, la literatura o la fotografía, que también me encantan. En el periodismo encontré la manera de canalizar esa inquietud. Admiro mucho a la gente que puede contar historias en formato literario. 

Muchas carreras periodísticas derivan en la literatura, ¿le gustaría? Ni que hablar que pasa, pero no siento esa necesidad. Tengo muchos amigos periodistas que además son escritores o fotógrafos, pero yo no siento que pueda  hacerlo. No es por tirarme abajo, solo creo que para eso tenés que tener otra magia. 

¿Cómo es su vínculo con la bicicleta? ¿La utiliza por deporte, por salud u otros motivos? Un poco de todo. Hasta los 18 o 19 años era muy gordito. Me encantaba la comida y me sigue gustando. En un momento decidí permitirme tener un estilo de vida más saludable. Empecé a ser más consciente de la alimentación, más que nada para poder hacer todo lo que quiero hacer y no tener complicaciones. En verano, por ejemplo, me fui a la Patagonia con amigos y estuvimos 20 días caminando por las montañas y me sentí bien todo el tiempo. Eso es lo que busco. El deporte nunca me gustó, pero soy muy ansioso y necesito canalizar la energía, por eso voy a un club, corro y me mantengo activo. La bicicleta trasciende todo eso, tiene que ver con estar en contacto con los elementos, es hasta terapéutica. Salgo de trabajar y siento el viento en la cara, el calor, veo la gente en la calle, suena medio hippie pero es cierto. También está la cuestión de que es un tipo de transporte más sustentable, pero no es el motivo de base, porque si bien las pequeñas acciones suman, creo que en ese tema estamos muy jodidos como sociedad. 

¿Tiene muchos amigos? Me gusta pensar que soy un tipo sociable. Tiendo a llevarme bien con todo el mundo. De todos los lugares por los que he pasado me he llevado un puñado de amigos. En el periodismo conocés gente con tus mismos intereses con quienes compartís mucho tiempo. 

¿Vive solo? Sí, hace dos años. Cuando logré estar un poco mejor económicamente, me independicé. Lo disfruto mucho. Si bien no soy solitario, valoro mucho el tiempo conmigo mismo. No estoy en pareja y no pensé vivir con amigos porque me parece que la convivencia es algo muy particular. Me reconozco como un tipo muy complicado en varios aspectos, soy un poco egoísta en el fondo y me cuesta mucho ceder mis espacios, mi tiempo.

¿Viviría en el exterior? Me encantaría vivir un tiempo afuera, pero siempre me imagino volviendo. En algún momento lo voy a hacer. Mientras tanto, intento viajar lo más que pueda, la plata que ahorro la uso para eso. 

¿Qué es lo que mejor le sale en la cocina? El risotto. Me gusta cocinar cuando tengo tiempo, como una actividad, en la cotidiana ya no tanto. No cocino todos los días 

¿Es creyente? Fui al Seminario toda la vida. Durante ese tiempo me conecté un poco con la religión, pero más que nada desde el punto de vista social. Me ayudó mucho como un niño de clase media, que se movía por Parque Batlle y Pocitos, porque fue la primera vez que salí un poco de esa burbuja. Adquirir esa conciencia de que no todos los niños vivíamos en la misma realidad vino un poco de la mano del ámbito religión. Después me divorcié de la religión y ahora estoy en la vereda opuesta. 

Es muy extrovertido ¿Hay cosas que no le gusta mostrar? Obviamente. Lo que me gusta que sea público es mi trabajo y tengo una barrera muy clara en qué cosas alcanzan la esfera pública. Quiero que sea mi trabajo el que hable de mí. Después, de la puerta para adentro, me gusta pensar que soy una persona bastante más compleja que mi trabajo.