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En modo verde

Escapadas de fin de semana

Entre sierras, viñedos y bosques, Uruguay esconde hermosos alojamientos para una escapada de fin de semana

13.11.2021 07:00

Lectura: 10'

2021-11-13T07:00:00
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Con el clima cada vez más templado, el cielo cada vez más celeste y con menos nubes, crecen las ganas de escaparse unos días para relajarse y conectar con la naturaleza. Cabañas entre los viñedos de Canelones, casas en los árboles de La Barra de Maldonado, domos a la orilla de la laguna Anastasio, ómnibus antiguos que miran a las sierras de Aiguá, una estancia cerca de Punta Ballena, una casa de madera en un bosque de eucaliptos de Bella Vista. La lista de lugares que apuestan por el refugio entre el verde crece, invitando a salir de la rutina y disfrutar de las horas sin tiempo.

Viña Viva by BraccoBosca

Foto: Diego Etchegoyen

Con decks que miran hacia el viñedo, una tina de agua caliente al aire libre, con capacidad para seis personas, calefaccionada a leña, una piscina, degustaciones, spa, cabalgatas y otras actividades organizadas a medida, la bodega BraccoBosca estrena sus cabañas Viña Viva. Son dos refugios de madera, uno para dos y otro para tres personas, uno con vista a la puesta de sol, el otro hacia la salida, y ambas con vistas al viñedo. Con su estilo “sobrio y elegante”, tal como lo describe su fundadora Fabiana Bosca, Viña Viva presta especial atención y cuidado a su entorno natural por ubicarse en un área ecológicamente protegida, a pocos kilómetros de Atlántida. “Lo que buscamos es una interacción constante del visitante con la naturaleza, que sienta y viva el proceso vegetativo de la viña, que vea lo que sucede en el viñedo según el clima”, comenta la responsable del emprendimiento. “La idea central es vivir la viña, de ahí surgió el nombre”. Las cabañas intentan hacer sentir a sus huéspedes “como en su propia casa de campo”. El proyecto es el resultado de varias anotaciones que su fundadora realizó en cada uno de los 60 países que visitó durante 20 años, por su trabajo de exportadora de vinos. “Siempre visité bodegas y posadas, y soñaba con replicar algunos conceptos en mi propio lugar”. 

Dirección: Carretera Sosa Díaz, km 43, Canelones.
Precio por noche: entre 170 y 225 dólares, con desayuno incluido. 
Cómo reservar: a través de sales@braccobosca.com


El Bosque

Foto: Manuel Heslop

Hojas, ramas, troncos y mucho, mucho verde es lo que se ve desde el living y jardín de El Bosque. De ventanales gigantes y una piscina de agua salada, esta casa ubicada en Bella Vista lleva el nombre del sinfín de eucaliptos que la rodea. Además de abrazar la casa, la gran presencia de estos árboles se refleja en la piscina, que se puede climatizar si los huéspedes así lo desean, y desde la barbacoa se puede disfrutar de su vista en 360°. El refugio de madera, acondicionado para hospedar a dos personas, es un proyecto de Eugenia Silva y sus cuatro hijos, que buscan compartir la pasión y conexión que sienten por el bosque. “Pasamos sobremesas eternas disertando sobre cuál sería la mejor manera de compartir con la gente la pasión que sentimos por el bosque que rodea nuestra casa. Con lápiz en mano y después de muchos delirios, fuimos dibujando lo que al final hoy llamamos El Bosque”, recuerda. En su terraza hay una hamaca que mira hacia los árboles, para dar la sensación de zambullirse en las hojas, y dos sillones que descansan al costado de la piscina. Adentro, la decoración minimalista prioriza el blanco, el negro y la madera; hay una estufa a leña y los ventanales hacen que el bosque se vea desde cualquier lado. “Es un lugar escondido de los transeúntes. Solo escuchás el crujido de las hojas y ramas de los viejos eucaliptos”, asegura Eugenia.  

Dirección: Km 87 de Ruta Interbalnearia. 
Precio por noche: 200 dólares.
Cómo reservar: Instagram (b.casas_uy) o WhatsApp: 099 569196.

Foto: Manuel Heslop

Foto: Manuel Heslop



Estancia Ch

Foto: Estancia ch.

Foto: Estancia ch.

Un turismo responsable, con alojamientos de arquitectura ecológica, hábitos de reciclaje, actividades de arborismo, una huerta utilizada para cocinar lo que se ofrece a los huéspedes y zonas comunes con almohadones en el paso, velas y música en vivo, es lo que ofrece Estancia Ch. Ubicada a minutos de Punta Ballena, alberga seis cabañas, algunas inmersas en el bosque, otras sobre una laguna y otra sobre un arroyo. Según uno de sus fundadores, Tomás Choroszczucha, es una propuesta que intenta aportar un granito de arena al cuidado del medio ambiente. “Estamos intentando crear un espacio de interacción donde nuestros huéspedes puedan vivir una experiencia diferente”. Además buscan, con cada detalle de la estadía e infraestructura, inspirar a los visitantes para que adopten prácticas en ese sentido. En distintos puntos del predio se encuentran estaciones de reciclaje y separación de residuos y, por otro lado, una huerta orgánica en la que los mismos huéspedes pueden cosechar los vegetales que quieran para sus comidas. Tomás comenta que cada año fortalecen la impronta ambientalista del proyecto “por la filosofía general de la gente” que reciben y los tiempos que se viven hoy. Además de ello y de dedicar el 50% de la construcción de los alojamientos al uso de materiales reciclados, el arte también es un pilar importante de Estancia Ch. La música en vivo que ofrecen en temporada, las esculturas esparcidas por el predio, los murales y el proyector que utilizan en el ómnibus antiguo que se encuentra en la zona común, son característicos del lugar. 

Dirección: Avenida Antonio Lussich, a 7 km de Punta del Este.
Precio por noche: entre 90 y 180 dólares. 
Cómo reservar: Booking o Instagram (@ch.estancia).

Foto: Estancia ch.

Foto: Estancia ch.



Folk Glamping

Foto: Folk Glamping. 

Foto: Folk Glamping. 

Nace de las ganas de “conectar con la naturaleza de una manera que en la ciudad no es posible”, explica su fundador Gonzalo Sauma. Está inspirado en los campamentos de Australia, país donde vivió cuatro años y se enamoró de la manera de acampar de sus habitantes. Con cuatro domos, para dos personas cada uno (aunque pueden entrar cuatro), el complejo comenzó siendo uno de carpas grandes y blancas, con comodidades poco características en la experiencia de campamento tradicional. Por eso su nombre: de la combinación de “glamoroso” y “camping” surge el concepto de glamping. Por cuestiones de clima y practicidad, se decidió apostar por los domos, de estructura más sólida y fuerte. A 10 kilómetros de José Ignacio, en la Estancia Anastasio y a orillas de la laguna que lleva el mismo nombre, Folk Glamping quiere que “la gente se sienta libre dentro de la naturaleza”, explica su dueño. Cuenta que el proyecto está creciendo y están construyendo una granja, “para que los huéspedes puedan interactuar con la naturaleza: sacar un tomate de la huerta, regar las plantaciones, ordeñar la vaca”. Hace poco instalaron una colmena para producir su propia miel, y los visitantes pueden ver el trabajo de las abejas de cerca usando mamelucos de apicultor. “Que la gente se involucre tanto es difícil de lograr porque les gusta mucho ir a la playa. Queremos que se queden más en el campo y que lo disfruten”. Además, el restaurante que se encuentra allí, dirigido por su dueño y chef, ofrece platos con cosecha de su propia huerta, productos locales, y tiene opciones veganas y vegetarianas. 

Dirección: Estancia Anastasio, a 7 kilómetros de la Ruta 10, José Ignacio. 
Precio por noche: 165 dólares para dos personas. Incluye desayuno, uso de kayaks y en temporada también servicio de playa en la brava de José Ignacio. 
Cómo reservar: Instagram (@folkglamp).

Foto: Folk Glamping.

Foto: Folk Glamping.



Tree House EcoLodge 

Foto: Cecilia Gervaso

Vivir en una casa escondida en el bosque, a la altura de las copas de los árboles y lejos de cualquier calle. Tomar el desayuno desde la terraza, hacer yoga o dormir una siesta bajo la sombra de los pinos y con el sonido de los pájaros, o hacer un fogón a la luz de la luna. Eso es Tree House Eco Lodge, el primer ecohotel de habitaciones de lujo sobre los árboles, tal como se describen. Cerca de Laguna Blanca, a unas cuadras de la playa Montoya en La Barra, se encuentra este lodge de tres casas pequeñas, perdidas en el monte que acompaña la laguna. De paredes de paja, techos de pasto y saneamientos ecológicos, las tres dan la sensación de estar viviendo en una verdadera casa del árbol. No solo por esas características, sino porque están construidas a varios metros del suelo y se pueden tocar las ramas de los pinos desde las ventanas. Las casas se diseñaron y construyeron de manera ecológica para generar el menor impacto posible en su entorno. Con un estilo de arquitectura que mezcla el de las trehyttene, las cabañas en las copas de los árboles características del sur noruego, y el de las casas del arquitecto japonés Takashi Kobayashi, Tree House Eco Lodge busca que los huéspedes logren la conexión total con la naturaleza. “Para muchos es un verdadero impacto estar sumergido en un bosque de 60.0000 m2. Buscamos agasajar a los huéspedes con todos los sentidos”, comenta. 

Dirección: Cno. La Aguada, La Barra, Punta del Este.
Precio por noche: entre 105 y 135 dólares. El desayuno se puede incluir por un precio extra de 15 dólares.
Cómo reservar: Airbnb, Booking, Instagram (@treehouse.ecolodge) o WhatsApp: 096 390 232. 

Foto: Cecilia Gervaso.

Foto: Cecilia Gervaso.



Aiguá Bus

Foto: Lucía Durán

La paz del lugar, la conexión que se logra con la naturaleza y las increíbles vistas serranas atrajeron a Marcela Curbelo para irse a vivir a las sierras de Aiguá, hace 10 años, y a acondicionar dos ómnibus antiguos para que huéspedes pudieran disfrutar del lugar que la enamoró. Equipados para dos personas cada uno, Aiguá Bus “está disponible para recibir a aquellos que quieran experimentar, aunque sea por unos días, lo que se siente vivir en este lugar”, dice Marcela. El terreno que ella compró para hacer su casa guardaba un ómnibus abandonado. Decidió comprarlo también, acercarlo a su casa y restaurarlo para que sus hijos lo pudieran usar. “Le di un poco de amor y dedicación, y así se convirtió en ‘el bus hippie’ de mis hijos y amigos que pasaban por acá”. Al tiempo llegó el segundo. “Un conocido me avisó que otro bus me andaba buscando”, comenta entre risas. “Así es que lo traje a casa y de a poco lo fui restaurando”. Con la ayuda de amigos y familia, logró que un ómnibus alemán de los años 70 y otro uruguayo de una época que estima ser similar a la del otro, se conviertan en un espacio original, “estacionados en este balcón serrano tan hermoso y especial”. Con cama doble, baño con ducha, cocina equipada, wifi, aire acondicionado, fogón, acceso a la piscina y pintados por fuera por Mariela Kruchik, los buses forman parte del paisaje verde y desde sus ventanas se disfruta del paisaje de sierras que parece infinito. 

Dirección: Ruta 109, en las sierras de Aiguá, Maldonado.
Precio por noche: 3.500 pesos.
Cómo reservar: Instagram (@aiguabus) o WhatsApp: 099 714417. 

Foto: Lucía Durán.

Foto: Lucía Durán.