Gastronomía
Gastronomía | Reseña

El restaurante de los chicos checos

Che.co.ffee, una cafetería, cocina y pastelería del este de Europa, se mudó a Ciudad Vieja

12.06.2020 07:00

Lectura: 6'

2020-06-12T07:00:00
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Por Marcela Baruch

Se dice que la sopa existe desde que el hombre conoció el fuego y que al principio era simplemente una hogaza de pan mojada. La Real Academia Española acepta entre sus definiciones que es un "plato compuesto de rebanadas de pan empapadas en un líquido alimenticio". Sin embargo, en tiempos modernos, entendemos a esta preparación en su segunda acepción, como un "plato compuesto de un caldo y uno o más ingredientes sólidos cocidos en él". En ese universo vasto de posibles ingredientes está la remolacha, uno de los productos más destacados del otoño. En el restaurante y cafetería Che.co.ffee la preparan de una manera peculiar. "El secreto es que le ponemos aceto balsámico", confesó el cocinero checo Tomas Navrátil a galería. Primero hacen un sofrito con ajo, tomillo, aceite, remolacha, zanahoria y papas picadas crudas. Después le agregan aceto balsámico y lo dejan reducir.

Condimentan con sal e incorporan agua para cocinar hasta que los vegetales estén blandos. Por último, licúan con un mixer y terminan con un poquito de miel. Como resultado, el sabor muy dulce y terroso de este tubérculo se ve contrarrestado con un gusto fresco, y despierta el paladar con semillas de girasol y calabaza tostadas, frutos secos, sésamos, aceite de oliva y perejil. La acidez moderada es de los atributos más importantes en la gastronomía, pues provoca sensación de frescura, salivación, despierta las papilas gustativas y abre el apetito. Con esta sopa fue que comenzó un almuerzo de dos de galería en Che.co.ffee, un espacio culinario que se trasladó hace un mes de Punta Carretas a Ciudad Vieja. 

El local elegido tiene historia propia. Supo albergar con éxito a otros inmigrantes, los franceses Walter Deshayes (hoy en Sucré Salé en la Alianza Francesa) y Stephanie Boistay. Wasa Ethnik Food fue para muchos amantes de la cocina uno de los mejores restaurantes de Montevideo.

Hoy, este pequeño espacio luce diferente. La gran barra con cocina se cambió por dos espacios. En la entrada hay tres mesas pequeñas, después un mostrador de cafetería sobre la izquierda -con algunos dulces en exhibición-, y, al fondo, después de otras dos mesas, se encuentra la cocina, que también exhibe las preparaciones típicas del lugar. La estética ahora es colorida y como decoración se destacan fotografías de distintas ciudades del mundo.
El plan de Navrátil, de 38 años, con su pareja Ladislav Jelínek, de 39, era abrir el nuevo local como una sucursal, pero la realidad quiso otra cosa. La declaración de la emergencia sanitaria los forzó a cerrar en la calle Ellauri. "El arriendo en Punta Carretas era muy costoso y tuvimos que dejarlo, pero en un futuro queremos volver al barrio", dijo Jelínek a galería

Ambos llegaron de Praga hace cinco años, pensando en pasar un tiempo en Uruguay estudiando español y recorriendo América Latina, como un sabático. "Elegimos Montevideo porque era más tranquilo y más pequeño que Buenos Aires y algunas ciudades de Brasil que también visitamos. Nos encantó el mar, la naturaleza, la gente. No contamos con que iba a ser tan caro vivir aquí, y después de unos meses tuvimos que buscar trabajo. Yo entré en el Café Brasilero y Tomas en Foc", contó. Formado en economía y con experiencia laboral en bancos, Jelínek soñaba con dejarlo todo y abrir un café. Ahora aporta la mirada comercial al negocio, se encarga de la administración y las finanzas. Un año después, en 2017, se animaron a volcar los conocimientos en cocina de Navrátil -que ya había trabajado como chef en hoteles en la República Checa-, y abrieron Che.co.ffee. 
Al inicio, el foco de la dupla estuvo en la cafetería. Encontraron un café colombiano que compran a un proveedor, pero conversan directamente con los productores. A esto le sumaron una variedad de dulces típicos de Europa del Este, como el trdelník (cilindro hueco de masa especiada cocida que se acompaña de chocolate o helado), la medovník (torta en capas de masa de miel y relleno a base de nueces), y el moravský kolác (bizcochos rellenos como una margarita). Con el tiempo fueron sumando sándwiches y algunos platos. 


Hoy, en Ciudad Vieja ofrecen un menú con sopa, plato principal y postre, bebida y café por 460 pesos. El mediodía en que galería visitó el lugar se probó la sopa de remolacha y la de verduras, que consistía en un caldo con tropezones (verdura picada) cargado de tubérculos, sabroso pero sin la sorpresa de sabores de la primera. No obstante, cumple esa vital función de la sopa cuando comienza el frío: calienta el cuerpo y reconforta el alma. 
El almuerzo no terminó allí, después de dos generosos platos de sopa, llegaron unas lentejas, que nuevamente despertaron intriga. No era una clásica cazuela, sino que las legumbres estaban cocidas con vegetales, servidas sin caldo, con un huevo pochado en el centro y pequeños trozos de lomito ahumado crocante encima. La mezcla, aunque inusual en estas latitudes, resultó suculenta y deliciosa, ofreciendo un abanico de sabores diferente. El otro comensal optó por el sándwich de campo, con jamón, vegetales y también un huevo. Por último, se compartió un moravský kolác un bollo checo, cuyo nombre, según explicó Jelínek, viene de la región de Moravia. "Puede estar relleno de queso ricota cremoso, pasta de nuez o povidla. La povidla es como una mermelada hecha de ciruela stanley, que se cocina más rápido y lleva menos azúcar que una mermelada", dijo. A este último dulce se lo combinó con un café.

Además, dos trdelník se fueron en viaje, para el postre de la cena con helado. Comer en Che.co.ffee es una forma de volver a viajar, pero esta vez solo a través de la comida.

COORDENADAS

  • Zabala 1341 esquina Sarandí. Teléfono: 091 446437. Horario: martes a viernes de 8.30 a 18.30 h; sábado de 10 a 18 h.
  • Por las sopas, lentejas, sándwich, dulce y café, con agua y limonada, galería pagó 1.270 pesos.  

 

A SABER

  • Los sábados harán almuerzos con platos típicos checos, solo con reserva.
  • El local es muy pequeño, solo tiene lugar para 10 personas, conviene reservar.