Estilo de vida
UNA VIDA EN MITOS

El peligro de la imagen del macho alfa y la sexualidad masculina

En tiempos de liberación femenina se habla mucho del placer de la mujer, mientras que en el hombre los mitos siguen ahogando su sexualidad.

10.07.2020 23:00

Lectura: 9'

2020-07-10T23:00:00
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Por Florencia Pujadas

La vida sexual de la sociedad se transforma, está en un constante proceso de adaptación y cambios. En tiempos de liberación femenina se habla mucho sobre el placer de la mujer, mientras que en el hombre los mitos y prejuicios siguen ahogando en silencio su sexualidad. Son pocos los que confiesan que no tienen ganas, que están atravesando un mal momento y menos aún los que cuentan que sufren una disfunción sexual. La presión social sobre el desempeño -a veces tapado con el consumo de fármacos-, la imagen del macho alfa y el temor a reconocer que no funcionan como máquinas es una limitante que se refleja en la autoestima y en la baja asistencia a consultas con especialistas.

Antes se solía pensar que la disfunción eréctil (no poder tener una erección cuando se desea, solo tenerla en ocasiones o no poder sostenerla) era una maldición de los dioses sin grandes explicaciones. Más tarde llegó la asociación del problema con la psicología y en la actualidad se sabe que está vinculado a un riesgo predictor que anticipa que hay que estudiar y tratar cómo funciona el cuerpo en el plano circulatorio y vascular. En ciertos casos, las disfunciones eréctiles pueden preceder a un evento cardiovascular como el infarto de miocardio. "La sexualidad es un espejo de tu salud vascular. Puede ser que vos tengas un problema de erección y que pase desapercibido porque tapás el síntoma tomando una pastilla, pero así no se resuelve el problema real. Hay algo que no está bien y no hay que naturalizarlo", asegura elmédico sexólogo y presidente de la Academia Internacional de Sexología Médica, Santiago Cedrés.

Según estudios internacionales, el aumento de varones en las consultas por problemas sexuales -como la disfunción eréctil o el bajo deseo- podría contribuir para diagnosticar y tratar patologías cardiovasculares. Los especialistas concuerdan en que la mayoría agenda una cita tiempo después de detectar una "falla" y de haber probado con medicamentos que solo tratan los síntomas. "Casi todos los pacientes vienen de años de estar automedicándose y llegan cuando sienten que ya no les alcanza. Y muchos suelen echarle la culpa de la difusión a que su pareja está vencida, a que llegaron a tal edad y es ?normal'. No es así: somos seres sexuados todo el tiempo. Los mitos son como la negación, se callan y se ocultan. A esta tendencia de minimizar se suma que a veces el hombre está poco contactado con su bienestar y cuando tiene que pasar raya y mirar para adentro, no lo hace", explica Cedrés.

Sin contar los casos aislados en los que pueden influir las situaciones de estrés, los nervios o la poca capacidad de "desconectarse", los varones que tienen dificultades para tener una erección, mantenerla o sentir placer deberían llegar a las consultas para rehabilitarse. "Tienen que recibir un mensaje claro, y es que no son seres superdotados sin sentimientos ni emociones. Como sociedad debemos disminuir las presiones y expectativas que tenemos de ellos, por su salud sexual y mental", asegura la sexóloga Agustina Fulgueiras. Los hombres no deberían sentirse desconectados.

Por otro lado, los cambios de la sociedad atraviesan los géneros. La transformación en la identidad de la mujer está mostrando nuevas presiones para los hombres. "Este profundo cambio los hace sentir con miedo a dar un paso en falso. Muchos están confundidos sobre cómo actuar o decir algo que ya no se tolera más. Funcionaron mucho tiempo con una misma lógica y ahora las cartas del juego cambiaron", asegura la sexóloga. Y el cambio también se siente a la hora de seducir.

La necesidad de nuevas reglas. Que tiene que aguantar. Que siempre tiene que estar dispuesto. Que no puede fallar. Que el tamaño influye en el placer. Ni siquiera es necesario aclarar de qué tamaño se está hablando para reconocer las ideas que se han repetido durante décadas sobre la sexualidad del hombre en el imaginario popular. Sin embargo, estas creencias no son más que mitos que actúan de forma inconsciente, acechan como fantasmas y afectan la vida de personas que cargan con la imagen de un superhéroe inventado.
Es cierto que las generaciones más jóvenes están en un profundo debate sobre su identidad sexual, pero todavía se mantienen estereotipos que perjudican a todos. Y no es solo un problema de ellos: estos mitos son repetidos por mujeres, que trasladan sus expectativas y creencias al dormitorio. "Aún vivimos en una sociedad falocéntrica y el hombre vale cuanto más erección, más tamaño y más potencia tiene", dice Cedrés.

Los varones creen que deben cumplir con ciertos mandatos y, cuando aparece un problema, culpan al estrés, las cuestiones laborales o al agotamiento de la pareja y deciden, por consejo de un amigo o el farmacéutico, tomar la pequeña pastilla de sildenafil para callar los problemas. "Nadie se alarma si una mujer tiene poca lubricación, pero sí nos alarmamos cuando el varón no logra la erección. La presión social hace que por un lado no consulten porque la sociedad machista supone que todo lo puede y no necesita ayuda, pero también hace que consulten desesperados por no haber logrado una erección en una o dos oportunidades, por durar ‘solo cinco minutos', aterrados de lo que les está pasando y con miedo a estar ‘fallados'", dice Fulgueiras.

La cultura del "man up" y ser varón en la cama. Hay un hecho innegable: los hombres son estadísticamente más reacios a ir a las consultas médicas, a reconocer sus problemas físicos y a seguir tratamientos médicos. El imaginario social está cubierto por una capa de mitos que cargan a la masculinidad y, más tarde, se trasladan al acto sexual como si solo hubiese una forma de hacer y sentir las cosas. Un viejo término anglosajón describe una característica en la que los varones eran y siguen siendo educados: "Man up", que se traduce como "hacete hombre". "La sociedad machista ha construido un estereotipo de género masculino donde se supone que el varón todo lo puede, no llora, no necesita la ayuda de los demás, no habla de sus problemas, porque es fuerte y macho. Y a nivel sexual hay aspectos determinantes que tienen que cumplir: ser activos, tener experiencia a temprana edad, practicar el sexo separado del amor y del afecto", explica Fulgueiras.

Solo hay que pararse a analizar lo instalada que está la idea de que el hombre siempre es fértil (aunque puede atravesar la andropausia: período en el que se produce la desaparición progresiva de la actividad de las glándulas sexuales del hombre) y que tiene un deseo tan fuerte como un animal, para entender cuán instalados están los prejuicios. Estas conductas simbólicas y estructurales traspasaron generaciones y, a pesar de que los cimientos se están moviendo, desprenderse de los mitos lleva un proceso largo.

"Las situaciones que involucran a la sensibilidad quedan de una manera veladas en la educación que los hombres recibimos, porque desde que nacemos nos dicen: ?Eso es de nena', ?es de maricones', y no solo opera en nosotros, es lo que se pide. Lo recibimos tempranamente en la educación y nos vamos encontrando con situaciones que lo confirman. Es un sistema, no solo es invención de los varones. Eso recrea un patrón de sexualidad concreta. Está bien que aparezca un macho cogedor, pero el problema es que se plantea como la única sexualidad para el hombre. Es como si fuera LA definición, lo único posible", explica el psicólogo y sexólogo Rubén Campero. Y el problema no es solo la presión social.

Hasta hace algunas décadas, el hombre no se cuestionaba cómo estimular el clítoris o hacerle sentir placer a una mujer. Así como se daba por sentado que él tenía que ser experiente, ella solía fingir que estaba todo bien, porque el tema era tabú y, además, podía herir su autoestima. Sin embargo, la nueva situación destapó una verdad escondida y trajo el miedo al terreno masculino. "Los varones siguen funcionando con viejos esquemas que son inadecuados para los actuales sistemas de funcionamiento. Entonces, ¿qué sucede? Aparece el miedo a la mujer liberada. El trabajo a nivel de masculinidad debería ser bajar de una vez la coraza", asegura Campero. Y Agustina Fulgueiras agrega: "Una vez me pasó algo muy curioso. Subí información a Instagram sobre el orgasmo femenino diciendo que 80% de las mujeres aproximadamente llegaba al orgasmo a través de la estimulación directa del clítoris, y fueron varios los varones que me escribieron afirmando que no era así, que estaba mintiendo. Probablemente a quienes les mintieron fue a ellos cuando estuvieron con personas que fingían orgasmos solo con la penetración. Y esto le ha afectado la autoestima a más de uno, porque implica que posiblemente mucho de lo que estuvieron haciendo hasta ahora lo hicieron mal. El pene no siempre produce el placer que ellos creen y esto implica aceptar que nadie nace sabiendo qué le gusta a la otra persona, sino que se va aprendiendo", concluye.

El peligro de las falsas creencias

No hay una sola forma de ser ni de sentir. Por años, los mitos sobre la sexualidad afectaron la vida de hombres y mujeres, que crecieron con falsas expectativas sobre cómo deben ser en la cama. El resultado es peligroso: se acallan los problemas y se afecta la autoestima. Estos son los mitos más repetidos y absurdos que todos hemos repetido sobre la sexualidad masculina:

· Siempre debe tener ganas de tener sexo y ser activo.

· El tamaño del pene influye en el placer del otro. "Esto no es solo falso, sino que además el tamaño grande del pene en la mayoría de los casos produce dolor e incomodidad, dificultando e impidiendo ciertas posiciones y el sexo anal", explica Agustina Fulgueiras.

· Tiene que ser experiente y saber cómo estimular a su pareja.

· Cuanto más tiempo aguante, mejor. "Por este mito, creado en gran medida por la pornografía mainstream, se cree que el coito debe durar mucho rato. La realidad es que las personas con pene duran unos pocos minutos y enseguida viene el orgasmo y la eyaculación, sobre todo si es la primera vez que tiene sexo en el día. Esta determinación biológica viene para asegurar la reproducción de la especie, pero luego del empoderamiento femenino, los varones fueron aprendiendo a controlar el reflejo eyaculatorio para durar más tiempo en el coito y brindar mayor placer a la mujer", agrega la sexóloga.