Mirador
Hijos de la pandemia

El desafío de convertirse en padre o madre en medio de la crisis sanitaria

La incertidumbre fue uno de los sentimientos que más acompañó a quienes pasaron esos meses de alegría pero sin saber lo que podía suceder

18.10.2021

Lectura: 9'

2021-10-18T07:00:00
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Por: María José Carricaburu, Rosalía Larocca y Santiago Perroni.

Entre los tantos desafíos a los que las personas debieron enfrentarse durante la pandemia, uno de ellos fue transitar un embarazo y convertirse en padre o madre en medio de la crisis sanitaria. La incertidumbre fue uno de los sentimientos que más acompañó a quienes pasaron esos meses de alegría pero sin saber lo que podía llegar a suceder, en un momento en el que en el mundo las recomendaciones cambiaban diariamente. Galería se acercó a algunas parejas que dieron a luz durante los meses más duros de la pandemia para conocer sus experiencias.

Familia Deicas · Fernández

Sol Fernández y Santiago Deicas con Amalia y Helena. Foto: Mauricio Rodríguez.

Sol Fernández y Santiago Deicas con Amalia y Helena. Foto: Mauricio Rodríguez.

Santiago y su esposa, Sol Fernández, vivieron el inicio del embarazo de Amalia, nacida el 3 de setiembre del 2020, con muchos nervios. La incertidumbre era grande, en ese entonces aún no se sabía qué pasaría con la pandemia instalada en todo el mundo. En la semana 15 de embarazo Sol empezó con contracciones, entonces, si bien no fue un embarazo totalmente riesgoso, no podía hacer fuerza. En ese sentido la modalidad de trabajo remoto fue una facilidad.

Las consultas médicas con su hematóloga y ginecólogo se mantuvieron principalmente por teléfono y Sol se realizó estudios desde la casa en repetidas ocasiones. Al principio, la pareja y Helena, de tres años, no se juntaban con nadie, pero más adelante, gracias a que viven en el mismo barrio privado que la hermana de Santiago, empezaron a reunirse entre ellos. Además, el lugar en el que residen cuenta con mucho espacio verde, lo que les permitió hacer actividades al aire libre como caminar y andar en bici para salir del encierro.

La pareja considera que haber transitado un embarazo y haber sido padres en pandemia tuvo sus pros y sus contras. Valoran el estar en casa como algo positivo para pasar tiempo juntos, lo que también ha hecho que Helena y Amalia se conviertan en más compañeras. Por un lado sienten que pasaron momentos más solos, pero también más tranquilos, y sin tantas visitas.

Familia Melo · Dougall

Popi Dougall con Justina y Silvestre Melo. Foto: Mauricio Rodríguez.

Popi Dougall con Justina y Silvestre Melo. Foto: Mauricio Rodríguez.

Popi sintió que el embarazo en la situación sanitaria que se daba fue raro, y lo transitó tranquila pero con incertidumbre. Los nervios más grandes los pasó en las últimas semanas, porque en ese entonces se comentaba que la enfermedad era más riesgosa en embarazadas. Se cuidaron mucho, veían a un círculo muy reducido de personas, con los cuidados necesarios.

El 25 de marzo de 2021 llegó el esperado día del nacimiento de Silvestre, que fue por cesárea. Fabián estuvo junto a Popi tanto en el quirófano como luego en la sala. Una vez que recibieron el alta, volvieron a su casa y tomaron la decisión de no recibir visitas hasta que Silvestre tuviera por lo menos un mes. Solo vieron a los padres de Popi y a la madre y hermana de Fabián. Como Popi es argentina y el resto de su familia vive en el país vecino, sus hermanos aún no han podido conocer a su sobrino personalmente.

Pese a que tomaron todas las precauciones, cuando Silvestre tenía un mes, se contagiaron todos. “Al final caímos, por suerte Justi casi no tuvo síntomas y mi marido estuvo bastante bien. Yo pasé muchos días con fiebre porque justo me agarró con las defensas bajas, en plena lactancia. Pero lo superamos y seguimos bien”, cuenta Popi. “Como seres humanos somos animales de costumbre, nos vamos acomodando a todo lo que se presenta y terminamos aprendiendo a vivir con nuevos mecanismos”, asegura.

Familia Suzacq · Cancela

Valentina Cancela y Rodrigo Suzacq junto a Rebecca. Foto: Mauricio Rodríguez.

Valentina Cancela y Rodrigo Suzacq junto a Rebecca. Foto: Mauricio Rodríguez.

Valentina estaba embarazada de cinco meses cuando, camino a un casamiento en Paysandú, escuchó la conferencia de prensa en la que se anunciaban los primeros casos de Covid-19 en Uruguay. “Colgué el vestido y nos fuimos a cenar solos con Rodrigo, mi marido”, recuerda sobre aquellos días de gran incertidumbre. Ambos decidieron refugiarse en un campo familiar durante dos meses para transitar el resto del embarazo; volvían a Montevideo únicamente para los chequeos ginecológicos, trabajaban a distancia por Zoom y tenían escaso contacto social con familiares y amigos.

Justo el día en que Rebecca avisaba su inminente llegada, su mamá estaba resfriada, por lo que en el hospital la ingresaron directamente como paciente covid, con todos los recaudos que eso implicaba. La beba nació el 20 de julio de 2020 con la presencia de su papá en la sala de parto y, dos horas después, los tres fueron trasladados a la habitación. “Creo que agradezco la parte de no haber recibido visitas, porque, más allá de la pandemia, una se siente vulnerable con su bebé tan chiquito y sin vacunas. Las enfermeras me comentaban que todas las madres estaban copadísimas con que nadie las visitara. Así que, por ese lado, estuvo bueno”, reflexiona Valentina sobre su primera experiencia como mamá.

Familia Saráchaga · Quagliotti

Valentina Quagliotti y Diego Saráchaga con la pequeña Sofía. Foto: Mauricio Rodríguez.

Valentina Quagliotti y Diego Saráchaga con la pequeña Sofía. Foto: Mauricio Rodríguez.

Sofía nació el 5 de mayo de 2020, en plena cuarentena por Covid-19. Su mamá, Valentina, se aisló durante los últimos dos meses de embarazo y solo salía para los controles ginecológicos. Recuerda sentir mucho miedo durante esa última etapa, ya que todo era desconocido y no se sabía cómo podía repercutir la enfermedad en las embarazadas. Incluso, se anotó en un curso online para conocer las últimas actualizaciones que surgían acerca de este tema. Sobre toda esa experiencia recuerda: “Pasamos la última etapa del embarazo y la internación solos. Creo que lo positivo fue que hicimos tremendo nido y aprovechamos los primeros días de nuestra beba al 100%. Los dos aprendimos todo sin que nadie nos diera consejos, a ensayo y error”.

El resto de la familia conoció a la nueva integrante por videollamada y al otro día de salir del hospital, un domingo, los recientes papás decidieron hacer un minitour por la casa de abuelos, tíos y bisabuela para que pudieran conocer a la bebé, a dos metros de distancia, pero personalmente al fin. Recién al mes y medio, Sofía comenzó a salir un poco más al mundo, donde el tapabocas era moneda corriente. “Siempre digo que los pandemials, sin dudas, serán niños que van a poder leer las miradas mucho más que nosotros. Saben de emociones a través de los ojos y eso, creo, es algo muy valioso”, comenta Valentina.

Familia Picerno · Betolaza

Helena Betolaza y José Picerno con Juan Segundo. Foto: Mauricio Rodríguez.

Helena Betolaza y José Picerno con Juan Segundo. Foto: Mauricio Rodríguez.

Helena vivió casi todo su embarazo en pandemia y fue al famoso casamiento en el que surgieron los primeros casos de Covid-19 en el país. Incluso, mantuvo contacto con una persona de la fiesta que dio positivo, por lo que debió hisoparse cuando aún no era común hacerlo. Como madre primeriza se preocupó por estar informada y seguir siempre las recomendaciones de su ginecólogo, aunque con la tranquilidad de saber que, al menos durante la primera etapa de covid en el mundo, las embarazadas no parecían ser población de riesgo. “Dejé de ver gente desde que se sugirió la cuarentena hasta junio, aproximadamente. Casi no me juntaba con familiares ni amigos. Yo cumplo en abril e hice un almuerzo reíntimo, al aire libre y con distanciamiento social”, recuerda Helena.

Como todas las madres que tuvieron a sus hijos en pandemia, ella temía que su marido, José, no pudiera acompañarla durante el parto. Pero, finalmente, Juan Segundo llegó al mundo por cesárea, el 10 de setiembre de 2020, rodeado de su mamá y su papá. Los protocolos del hospital donde nació no eran tan estrictos como al comienzo de la pandemia, ya que en setiembre había un poco más de información y los casos se mantenían en números bajos. Tras el alta médica, los abuelos conocieron a su nieto, primero por videollamada y, luego, personalmente; todos de tapabocas, en un espacio ventilado y con distancia.

Familia Iturralde · Díaz

Isabel Díaz con Agustín y Joaquín Iturralde. Foto: Lucía Durán.

Isabel Díaz con Agustín y Joaquín Iturralde. Foto: Lucía Durán.

Agustín Iturralde y su esposa Isabel se enteraron de que serían padres el 13 de marzo de 2020, el mismo día de la llegada del Covid-19 al país. Los nervios y la incertidumbre llevaron a que la pareja permaneciera casi dos meses sin salir de la casa. “Circulaban muchas versiones sobre las embarazadas y el coronavirus. No sabíamos cómo podía afectarnos y nos cuidamos mucho más de lo que nos hubiéramos cuidado si Isabel no hubiera estado embarazada”, explica Agustín.

Pero cuando nació Joaquín, el 28 de noviembre, el encierro pasó a ser más disfrutable. “Como teníamos la posibilidad de hacer teletrabajo, estuvimos más en casa y compartimos mucho tiempo con él. La pandemia nos benefició en ese sentido, aunque tiene sus contras. Mis padres lo ven, pero hay integrantes de mi familia que solo lo vieron una vez desde lejos y en condiciones normales ya lo hubieran conocido”, agrega el padre.

A sus 10 meses, Joaquín duerme toda la noche, está aprendiendo a dar sus primeros pasos, llora poco y desparrama simpatía en todo momento. El barullo y las multitudes lo abruman, al punto que sus padres creen que puede ser consecuencia de la falta de socialización que tuvo durante sus primeros meses de vida. De todos modos, pronto festejará su cumpleaños de un año rodeado de gente ansiosa por conocerlo y visitará el Gran Parque Central con su padre, que lo hizo socio de Nacional ni bien llegó al mundo.