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Inicios sexuales de ayer y hoy

El debut más esperado y más temido

A los 19 años la mayoría de hombres y mujeres ya se iniciaron sexualmente, aunque en la primera vez solo 6% de ellas alcanzó el orgasmo contra 63% de los varones

18.01.2020 06:00

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2020-01-18T06:00:00
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Por Leonel García

Apoyada en el marco de una puerta, en un corredor iluminado por una patética luz roja, una mujer semidesnuda cuyo atractivo aumentaba con la penumbra ensayaba una sonrisa a tono. "Pasá, querido". Y el muchacho de solo 16 años pasó, temblando como una hoja, a encontrarse con un tipo de mujer de la que nunca le hablaron en su casa y mucho menos en el liceo, donde la educación sexual era básicamente clases de reproducción humana, pero sí en la calle, con la barra, cursos informales basados en pornografía y mitos. Claro, lo relatado y lo real se dieron de bruces. Y entró hacia esa promesa de la nada. Y nada recibió y nada pasó, salvo la promesa -pago inevitable mediante- de elogiar una performance inexistente. "Un tigre, el nene", dijo ella. Los capos de la barra, ya duchos en eso de pagar por sexo, complacidos: el último virgen del grupo había dejado de serlo. En realidad recién dejaría de serlo dos años después en circunstancias mucho más amigables: novia, carpa y verano.

A mediados de la década de 1990, la "excursión" a Pando a "hacerse machito", era el eufemismo con el cual un "tío" -siempre un tío, nunca un padre por razones obvias- llevaba a su sobrino desde Montevideo a iniciarse sexualmente en uno de los prostíbulos que funcionaban en la periferia de esa ciudad canaria cruzando la vía. Si no era el tío solía ser el líder -¿macho alfa?- de la barra, verdadera e inequívocamente errónea fuente de educación sexual informal de esa época, que lideraba la excursión a pagar por sexo. No era raro que la iniciación de los varones fuera con una prostituta, algo avalado y ruidosamente festejado; la de una mujer, en cambio, cuanto más se dilatara en el tiempo, mejor. Y tenía que ser con un novio; en particular, con EL novio o, mejor incluso, el esposo.

Eso era muy marcado entre quienes nacieron en la década de 1970; según la Encuesta Nacional de Comportamientos Reproductivos (Encor), de 2017, una mujer de entre 40 y 44 años ha tenido su primera relación sexual, en promedio, a los 18,1 años, mientras que un hombre de esa misma generación la tuvo a los 15,9.

No era solo cuantitativa la diferencia: la promiscuidad adolescente masculina era una medalla; la femenina (y "promiscuidad" podían ser una o dos parejas sexuales), una mácula. Marcela I., hoy septuagenaria, lo sabía, por eso no tuvo más pareja que quien fue su marido, con quien intimó "a los veintilargos". Lo hizo antes de casarse, admite, toda una picardía para la época, más en una ciudad del Interior. Quien fuera su esposo, siempre se supo en la familia, tenía sus aventuras extramatrimoniales (pagas, muchas de ellas). La inicial no fue una experiencia placentera, como quizá tampoco lo fue durante el resto de su vida, hasta que quedó viuda, 10 años atrás. "Yo estoy segura de que la abuela no supo lo que era un orgasmo", cuenta hoy Leticia, una estudiante de psicología de 19 años. "No tenía nadie que le enseñara. Estoy segura de que le hubieran gustado estos tiempos", se ríe. En estos tiempos, igualmente, para hasta tres de cada 10 mujeres el orgasmo es una entelequia.

La edad del "debut sexual" se ha mantenido casi incambiada en los últimos tiempos. Según la Encuesta Nacional de Juventudes (ENAJ) 2013, la primera relación sexual en Uruguay es en promedio a los 15,9 años, a los 15,4 de los varones y a los 16,5 de las mujeres. En la anterior medición, de 2008, esos indicadores eran 16,0 años, 15,3 y 16,7, respectivamente. Actualmente, se está procesando la última medición, cuyo trabajo de campo se realizó entre octubre de 2018 y mayo de 2019. Pero otras cosas sí han cambiado y para bien: no solo la brecha entre las edades de iniciación sexual entre géneros se han acortado, también se ha democratizado e igualado la dimensión de ese momento.

La mirada sobre la prostitución también es otra: "Si bien todavía puede darse, sobre todo en ciudades del interior, ya está muy mal visto la iniciación sexual para los varones de esta manera", dice Laura Batalla, jefa médica de la Policlínica del Adolescente de la Asociación Española y del Hospital Policial. Además, agrega, ya hay más posibilidades con sus pares, del liceo o del barrio. Y no son pocos los que hoy interpelan retroactivamente al "tío" o al "capo" de la barra: ¿no se pensaba en lo contraproducente y éticamente reprobable que era esa situación?

"La iniciación sexual ahora se da más en relaciones de amistad y pareja. En los hombres ahora se da en el contexto de una relación afectiva de algún tipo, no necesariamente una novia. Y eso tiene que ver mucho con los cambios en las mujeres, que ahora se inician antes y tienen más conciencia de la sexualidad, son mucho más empoderadas, se permiten experimentar, tienen una vivencia más libre de la sexualidad cuando antes se jugaba mucho con la culpa", dice a galería la psicoterapeuta Lorena Estefanell, directora de la maestría en Psicoterapia de Adultos, Parejas y Familia de la Universidad Católica.

Educación vs. impulsos. "Florcita perdió su flor". Con esa expresión en extremo naif, de boca de una amiga de su hija, la madre de Florencia se enteró de que esta joven de 18 años había tenido su primera experiencia sexual, en un diciembre no muy lejano. "Ah... ¿Y qué te pareció?", le dijo la madre restándole toda solemnidad. Fue con su novio, en la casa del muchacho, luego de unos ocho meses de relación. "Lo hice esperar mucho", ríe hoy. Buscaba sentirse segura de estar "con la persona adecuada", temía empero que él no la cuidara y que le doliera. Nada de eso pasó. De hecho, no fue muy distinto a cómo se lo había imaginado. "Luego vinieron otras veces mejores", se vuelve a reír. En el caso de Leticia -la nieta de Marcela- fue con un amigo en Valizas cuando ambos tenían 16. "Fue lindo y fue raro, ¡no se nos había ocurrido hasta dos horas antes! Y pintó...".

De acuerdo con la Encor (encuesta en la que participaron los ministerios de Salud Pública y Desarrollo Social, Presidencia, Naciones Unidas y el Instituto Nacional de Estadística), solo 5% de los hombres y de las mujeres no se inició sexualmente más allá de los 24 años en Uruguay. En la franja estudiada más joven, entre los 15 y los 19 años, "debutó" 67% de los varones (a un promedio de 15,1 años) y 55% de las mujeres (15,5%).

"Entre los adolescentes, cada vez se habla más del tema. No me queda claro que las iniciaciones sexuales sean a edades más tempranas, sí que se visibilizan más, sobre todo del lado de las mujeres. Es que para el varón siempre fue una medalla", asegura el médico internista y sexólogo Santiago Cedrés, presidente de la Academia Internacional de Sexología Médica. Como la mayoría de sus colegas, sostiene que una menor condena social hacia la mujer, un mayor diálogo en las casas y en los institutos de enseñanza en detrimento de la "clandestinidad" del pasado, así como una mayor consulta en las clínicas, tienen que ver con esa realidad.

Claro que estar mejor no es encontrarse en la situación ideal. "Hay una mayor información pero también hay más acceso a la educación sexual informal que antes. Esto, en gran parte, es a partir de la pornografía, que está muy orientada hacia los varones y que cosifica mucho a las mujeres", agrega Cedrés a galería.

Para otros especialistas, que haya más acceso a la información no significa que la educación formal -la institucional, por caso, y la familiar- sea la adecuada. "En los colegios falta educación sexual, y si hay se sigue enfocando en lo reproductivo. Sigue habiendo casas en las que ese tema ni se habla", subraya la vicepresidenta de la Sociedad Uruguaya de Sexualidad, Adriana Martínez Acuña, también sexóloga clínica de la Unidad de Salud Sexual del Hospital Pasteur. El entorno, además, sigue jugando en la edad de la primera vez, lo que dificulta la realización de una estadística totalmente limpia. No es lo mismo según la ciudad, según el barrio, según la familia.

La Encor es clara al respecto. En un sondeo realizado a mayores de 20 años, en un entorno educativo bajo, la primera relación sexual ocurre a los 15,5 años en hombres y a los 16,4 en mujeres; si es de nivel educativo medio, es a los 15,7 y 17,4, respectivamente; mientras que en el alto, 16,4 y 18,2. "Hay contextos que promocionan el inicio temprano, el nivel educativo hace que uno 'frene' los impulsos primarios que pueda tener", asegura Martínez. Los números resaltan que esto es particularmente condicionante para las mujeres (casi dos años de diferencia según la educación recibida), pero no es lo mismo tampoco para un hombre haber asistido a un liceo religioso, a uno privado laico o uno público, o no estar escolarizado.

Alcohol, Viagra y anticonceptivos. "Fue para el olvido, literalmente", recuerda hoy el cuarentón Ariel. El suyo fue un debut tardío, a los 21 años, "por tímido y torpe para las mujeres". Tiene todos los condimentos para haber sido un sketch de los Monty Phyton: fue con una enfermera un poco mayor que él, en el altillo de la casona en la que ella trabajaba y él visitaba asiduamente a un pariente que estaba internado. Una noche, ya percibiendo que había onda, fueron a cenar juntos y se besaron por primera vez. Caminaron una hora desde el restaurante hasta el centro de salud, desde la Aguada al Cordón. El cansancio y la tensión -el varón que dice que no siente algo parecido al miedo en la previa a este momento miente- hicieron que el arranque se hiciera desear un rato. La instancia se repitió un par de veces, sin que llegaran a ser nunca una pareja. Lo del olvido no fue solo por la destreza empleada en la acción -que como siempre ocurre en estos casos es más anecdótica que memorable-, sino porque se olvidó del nombre de la joven en cuestión.

Ariel tomó los recaudos correspondientes; Cecilia no. Su primera vez fue a los 18 años con quien luego fuera su marido, un hombre cuatro años mayor, que antes había sido vecino y amigo de la familia. "Fue romántico, en su casa, luego del teatro y la cena. Ya lo había planeado. No estuve muy relajada. Eso sí, me sentí cuidada". Eso pese a que hoy sabe a los 40 años que el método anticonceptivo utilizado ese primer día -coitus interruptus- es el más ineficaz en prevenir embarazos y totalmente inútil para evitar enfermedades de transmisión sexual (ETS).

Entre algunas características negativas de las primeras veces de los jóvenes, Martínez Acuña señala a galería que ambos géneros muchas veces apelan al alcohol como factor desinhibidor y que no son raros los varones que ingieren algún proerectógeno (sildenafil o tadalafilo; Viagra o similares) para "asegurar" un rendimiento, cuando no hay ninguna condición clínica que lo amerite (se habla de adolescentes). El uso de anticonceptivos tampoco está generalizado: uno de cada 10 debutantes en estas lides no se cuidó.

Más exactamente, la Encor destaca que 12,2% de los varones y 12,1% de las mujeres no usó ningún anticonceptivo en su iniciación sexual. El uso aumenta a mayor nivel educativo. El condón fue elegido por 83% de los hombres que debutaron; 66,7% de las mujeres dijeron en esa encuesta que sus parejas utilizaron preservativo; 28,2% de las chicas tomaron pastillas anticonceptivas en su primera vez; 2,3% de los varones dijo que había apelado a ese método.

"Yo hace mucho que no veo tantos casos de gonorrea en adolescentes como ahora", dice a galería Laura Batalla. Las tasas de embarazo adolescente han disminuido -de hecho, en setiembre del año pasado el Ministerio de Salud Pública anunció que en 2018 se llegó al mínimo histórico de 36 nacimientos cada mil mujeres de entre 15 y 19 años, cuando en 2014 eran 58-, sin embargo, según esta profesional hay más casos de gonorrea y sífilis debido al uso insuficiente de preservativos. "Antes se usaba más por miedo al VIH/Sida, pero ahora como es considerada una enfermedad crónica y tratable, el uso y el miedo disminuyeron".

De todas formas, quienes trabajan con la salud adolescente destacan una iniciación sexual más saludable en estos tiempos. Batalla señala que las madres, incluso en el caso de los hijos varones, son cada vez más una fuente de consulta sobre estos temas. Los padres, en ese tema como en otros, siguen en el debe. Los vínculos han cambiado al punto que muchos padres prefieren que las parejas de sus hijos o hijas se queden con ellos en el mismo dormitorio, algo impensado ayer nomás.

"A mí me gusta mucho el adolescente que se viene", dice la psicóloga Lorena Estefanell. "Es más libre, más universal, más global, más democrático y sin las cargas de represión que tenían antes". Y lo dice con la certeza de que se refiere a mucho más que a la primera vez en el amor.

¿MÁS DEBUTS EN VERANO?

Apelando al razonamiento popular, no hay pruebas pero tampoco dudas de que, así como la actividad sexual aumenta de forma directamente proporcional a las horas de sol, la iniciación sexual ocurre con más frecuencia en los meses de verano.

"No hay estudios que digan que la primera vez ocurre más en verano, ¡pero somos mamíferos!", ríe la licenciada Adriana Martínez Acuña. Terminaron las clases, hay mucho tiempo de ocio, más actividades con amigos, hay menos estrés (antiafrodisíaco si los hay) y el calor y la luz solar aumentan las endorfinas, que el médico Santiago Cedrés calificó en una nota anterior en galería (Nº 973) como "neurotransmisores que funcionan a nivel de la corteza cerebral, encargados de la euforia, la sonrisa y la necesidad de tocar al otro".

¿FINAL FELIZ?

Es tanta la carga de ansiedad, incertidumbre y fantasía que trae consigo la primera relación sexual que es un episodio difícil de olvidar. Pero, por el punto de inflexión en sí, jamás por una actuación memorable, ni por haber alcanzado el placer prometido; especialmente para las mujeres.

Un estudio realizado en 2012 por la Universidad de Ottawa, Canadá, publicado oportunamente en The Journal of Sex Research, señaló que 62% de los varones logró alcanzar el orgasmo en su primera relación, mientras que entre las mujeres, solo 6% llegó al clímax.

Aquí sí hay una enorme brecha de género, a pesar del paso del tiempo y las experiencias. Según distintos estudios internacionales, la anorgasmia (imposibilidad de llegar al orgasmo) masculina alcanza a 0,4% de los hombres, mientras que la femenina se ubica entre 7% y 10%. Se estima además que, aun sin que medie una patología sexual, hasta 30% de las mujeres no puede o tiene muchas dificultades en alcanzarlo.