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Entre artistas y campañas

Editorial | Música y política

La discusión sobre el vínculo entre cultura y política es histórica. En el último mes de campaña, de hecho, uno de los principales avisos televisivos del Frente Amplio fue protagonizado por artistas. Del otro lado, la participación de Lucas Sugo en un acto del Partido Nacional le valió varias críticas y algunas voces en su defensa.

28.11.2019

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2019-11-28T00:03:00
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por Daniela Bluth

La semana pasada fue, sobre todo, una semana de campaña y veda electoral. Pero también fue una semana de música que por momentos se tiñó de política. Después de varias columnas de opinión, algunas notas en la prensa y la explosión de comentarios en redes sociales referidos al rol de los artistas en la campaña política, entraron en juego las figuras internacionales.

La primera fue Patti Smith, cantante y poeta estadounidense, "la madrina del punk", que traía a Montevideo uno de los shows más esperados del año. A los 72 años, Smith sigue manteniendo su rebeldía, habla de medioambiente y arenga a los jóvenes a pelear por un mundo mejor. Fue declarada Visitante Ilustre en la Intendencia de Montevideo rodeada de una multitud de fanáticos de toda la vida y muchos nuevos que corearon sus canciones y llenaron Instagram de fotos e historias. "Sé que su país (Uruguay) está pasando por lo mismo que el mío antes de las elecciones. Alrededor de todo el mundo estamos viendo un movimiento hacia la extrema derecha que implica una falta de empatía, de sentido de la humanidad, de entendimiento con nuestras poblaciones indígenas y de cuidado del medioambiente", dijo antes del espectáculo la intérprete de míticos temas como Because the Night y People Have the Power.

Ese mismo miércoles, los españoles Joan Manuel Serrat y Joaquín Sabina empezaron su serie de tres recitales en el marco de la gira No hay dos sin tres. Fueron en el Antel Arena, con capacidad para unas 10.000 personas, donde se pasearon por su repertorio de éxitos, juntos y por separado. Serrat, a sus 75 años, mantuvo un perfil más bajo y de voz cascada; Sabina, de 70, se mostró enérgico y no perdió oportunidad para hacer, además de música, política. En su última función, y con el expresidente José Mujica -ovacionado al entrar- entre el público, Sabina recomendó a los presentes que "piensen y vayan a votar al Frente Amplio".

La discusión sobre el vínculo entre cultura y política es histórica. En el último mes de campaña, de hecho, uno de los principales avisos televisivos del Frente Amplio fue protagonizado por artistas. Del otro lado, la participación de Lucas Sugo en un acto del Partido Nacional le valió varias críticas y algunas voces en su defensa. El músico salió a dar su opinión en sus redes: "Yo trato de separar el Lucas Sugo profesional con Lucas Alberto. Tengo mis convicciones en lo que hace a la política, pero yo separo. Respeto a todos los artistas que no lo hacen, porque es su forma de encarar la vida", dijo y aclaró, entre otras cosas, que había sido contratado para el evento. Días después, varios artistas firmaron una declaración en la que hacían pública su adhesión a la fórmula del Partido Nacional y decía: "Todas las voces deben poder expresarse, sin excepciones. La cultura nunca debe transformarse en patrimonio de una ideología o partido, ni en un instrumento para generar obediencia política".

Entre tantos fuegos cruzados, el miércoles 13 el músico uruguayo Hugo Fattoruso recibió el Premio Grammy Latino a la excelencia musical en Las Vegas, un reconocimiento que en Uruguay hasta ahora solo había recibido Rubén Rada. Bohemio, perfil bajo, talentoso, enamorado de su arte, hacía meses que a Carolina Villamonte se le había ocurrido la idea de aprovechar esa excusa para ahondar un poco en su vida. La tarea le tocó a Leonel García, que, una vez más, hizo una investigación exquisita, no solo en sus datos biográficos, sino conversando con su entorno más cercano y con el propio Hugo, en los pocos días que pasó por Uruguay entre una extensa gira por Japón y el viaje al Norte para recibir su premio. En toda la nota, que es incluso más extensa que las habituales, no hay una sola referencia política. Y no porque el músico no tenga sus convicciones claras, que seguramente las tiene, sino porque elige no hacerlas públicas. Varias veces, Fattoruso tuvo que emigrar, vivió en Estados Unidos y Brasil, con los pocos ahorros que juntó en la época de Los Shakers logró comprar la casa que era de su madre, donde vive desde los siete años. Hace poco que tiene auto. Vive sin grandes lujos, pero eligió volver, se cansó "de ser gringo", como él mismo dice, y quería estar cerca de los tambores y de su gente. El mundo lo considera uno de los mejores pianistas y él, a los 76 años, es (casi) profeta en su tierra. Con la mente enfocada en poder seguir haciendo lo que más le gusta, quizás sabe que los que lo escuchan -o compran las entradas para su próximo show- lo hacen para ver al artista y su música, más allá de que piensen (o voten) diferente.