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Diseño, textura y color se conjugan y crean espacios armoniosos en una casa en Los Olivos

Hace casi cinco años que Agustina Beyhaut se instaló con su esposo y sus tres hijos en esta casa en el barrio Los Olivos. Lentamente, la familia la fue convirtiendo en su hogar con muebles que conservaron de su casa anterior y otros que se fueron integrando al espacio a partir del trabajo de la diseñadora de interiores Sofía Ruiz. 

08.02.2021

Lectura: 4'

2021-02-08T07:30:00
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Por Giovanna D'Uva

"Partimos de la base emocional de la familia, de lo que querían conservar y lo que también buscaban para su hogar. Fue así que armamos un diseño en conjunto para darles otra impronta a los espacios, con más calidez y aprovecharlos al máximo, pero conservando lo que ya había", cuenta Ruiz

Tomando como base los pisos calcáreos, el ladrillo bolseado, el hierro y los detalles antiguos se armó un diseño en el que las fibras naturales, los muebles más claros, texturas y almohadones fueron creando un ambiente equilibrado. "La casa contaba con mucha lonja y madera, y se le dio una vuelta de tuerca con un look tipo años 50. Se revistieron las paredes en madera para darle calidez en color verde malva. Se colocaron fibras naturales y materiales nobles como el lino, el cuero, el yute en las alfombras y una mezcla armoniosa de piezas de diseño actuales y vintage".

Desarrollar espacios decorados, pero que a su vez se puedan disfrutar y vivir era el objetivo de la familia. Para crear un ambiente compartido en el living se colocó el televisor sobre la estufa a leña, a los costados se instaló estanterías, y se dispuso un escritorio para los chicos, transformando un espacio que era muy formal en algo más hogareño.

El comedor fue otra de las zonas que la diseñadora remodeló, puesto que el lugar no invitaba a disfrutarlo, sino que daba la sensación de un lugar de pasaje. "Se intervino el espacio con un mural y se amplió visualmente.

Se pintaron las paredes con un gris oscuro y flores enormes, lo que le dio cierto dramatismo, y se generó un comedor en un lugar que no comunicaba esa información, pero que era de suma importancia porque se trataba de uno de los espacios de mayor encuentro de la familia", explica la diseñadora sobre este ambiente en donde se colocaron, además, sillas estilo retro compradas en remates, restauradas y tapizadas. 

Los dormitorios también siguen la premisa de crear ambientes visualmente armónicos al igual que prácticos y útiles. En el cuarto de las niñas hay dos camas en forma de L para aprovechar al máximo el metraje y dejar un amplio espacio para que puedan jugar. También se colocó un área de estudio.

Ese equilibrio en la decoración entre lo rústico y lo cálido acompaña la paleta de colores seleccionados para conectar los espacios dentro del hogar. La predominancia de las tonalidades tierra, los grises, verdes y turquesas crean una comunicación entre los espacios y se trasladan hacia el exterior de la casa en donde se ubica la terraza y el jardín, otro de los espacios más utilizados por la familia.

"En la terraza pasamos gran parte del día. La usamos incluso en invierno porque el sol es increíble aquí. Además por su orientación está más resguardada y no hay viento. Yo abro los ventanales, los chicos salen a jugar, tenemos parlantes afuera y siempre estamos con música", cuenta Agustina.

El amplio espacio exterior tiene dos sectores bien definidos, la zona de living donde se dispusieron sillones y una mesa ratona, y la zona del comedor con una amplia mesa de diseño rústico y bancos a ambos lados, próxima al parrillero. Ambos sectores se integran a la perfección con el resto del jardín, en el que hay olivos y cipreses que acompañan el espíritu relajado y crean un espacio ideal para el disfrute.

"Los fines de semana nos venimos todos a la terraza, desayunamos aquí, jugamos con los chicos, luego al mediodía hacemos la comida en el parrillero y nos quedamos hasta la noche", concluye la dueña de casa.

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