Cultura
Game of Thrones

Diez inviernos de un juego mortal

Game of Thrones es la producción con más nominaciones en la historia de los Emmy (161), más candidaturas en un solo año (32) y más premios recibidos en total (59 estatuillas, 12 en una sola temporada)

26.04.2021 07:00

Lectura: 8'

2021-04-26T07:00:00
Compartir en

David Benioff y Daniel B. Weiss consiguieron superar el reto de adaptar la saga literaria A Song of Ice and Fire (Canción de hieloy fuego), de George R. R. Martin. El 17 de abril de 2011 se estrenaba en HBO la serie que puede presumir de ser el mayor fenómeno televisivo de la historia reciente; una producción al nivel de las grandes sagas cinematográficas de fantasía y ciencia-ficción, tanto en recursos como en cantidad de seguidores en todo el mundo, y que obtuvo el aplauso unánime de la crítica.

El mundo imaginado por Martin cobró una nueva dimensión de la mano de Benioff y Weiss, quienes comenzaron Game of Thrones (GOT) como una adaptación fiel de las novelas del escritor para acabar dándole vida propia, aunque siempre con el asesoramiento de Martin, que aún tiene pendiente la publicación de dos entregas para concluir su saga. Algo que sin duda aumentó la expectativa que ya causaba una serie con un argumento repleto de intrigas, pactos y traiciones y que, llegada la tercera temporada, nadie, ni los lectores de Martin, sabía muy bien por dónde iba a ir. Esto contribuyó con todo tipo de teorías que en algún caso fueron recogidas por los creadores y llevadas a la pantalla.

Cada elemento sirvió para que GOT se convirtiera en serie de éxito y de culto: desde las tramas palaciegas a lo más fantástico y épico; de la eterna lucha entre el bien y el mal a la evidencia de la difusa línea que los separa. Todo protagonizado por un extenso abanico de personajes con los que los espectadores no podían encariñarse sin tener la incertidumbre de si, en el siguiente episodio, seguirían con vida. Pronto los apellidos Stark, Lannister o Targaryen fueron familiares hasta para quienes no la seguían, así como la simbología y sus múltiples locaciones de rodaje, convertidas en auténticos lugares de peregrinación para la legión de seguidores.

Los datos de HBO avalan la repercusión que GOT obtuvo a lo largo de estos 10 años: es la serie de la plataforma con más licencias de emisión en todo el mundo contabilizando más de 100; de los 9,3 millones de espectadores de la primera temporada, pasó a 44,2 en la octava y última, con récord en la emisión del episodio final en Estados Unidos, el 19 de mayo de 2019, con 19,3 millones de espectadores pendientes de El trono de hierro.

Reparto de lujo, premios por doquier. GOT no solo batió récords de audiencia, el fenómeno global que supuso la serie fue refrendado y aumentado por los premios recibidos: es la producción con más nominaciones en la historia de los Emmy con 161; también la de mayor número de candidaturas en un solo año (32); y la que más premios ha recibido en total, con 59 estatuillas (12 en una única temporada). Candidata a la mejor serie dramática en todas sus temporadas, se llevó el Emmy en esta categoría en cinco ocasiones.

Peter Dinklage, quien interpreta a Tyrion Lannister, ganó un Globo de Oro y el Emmy al mejor actor de reparto en serie dramática en cuatro de las ocho ocasiones en las que fue nominado por su trabajo en GOT. Junto con él, el elenco está integrado tanto por debutantes convertidas en auténticas estrellas gracias a la serie, como Sophie Turner y Maisie Williams, que dan vida a las hermanas Sansa y Arya Stark, como por actores de larga y reconocida trayectoria como Charles Dance (Tywin Lannister), Lena Heady, en su papel de Cersei Lannister, o Nikolaj Coster-Waldau, que da vida a Jaime Lannister.

También hay intérpretes populares en los últimos años como Jason Momoa (Khal Drogo), Pedro Pascal (Oberyn Tyrell) y dos actores que se convirtieron -aunque esto puede ser muy discutible- en los grandes abanderados de la serie: Emilia Clark, como Daenerys Targaryen, y Kit Harington, como Jon Snow.

El legado de GOT. El éxito arrollador de la serie ha dado lugar a varios proyectos audiovisuales sobre el universo mostrado en sus episodios con el que continuar un fenómeno televisivo que, para los seguidores, concluyó demasiado pronto y del que todavía quedarían muchas cosas por descubrir. Después de cancelar el proyecto de la precuela Bloodmoon, de la que se llegó a rodar el episodio piloto con Naomi Watts como protagonista, HBO estrenará en 2022 la precuela House of the Dragon, una serie que contará la historia de la familia Targaryen 300 años antes de los acontecimientos narrados en GOT.

A modo de continuación de esta primera precuela de la serie, la compañía trabaja en el desarrollo de The Tales of Dunk and Egg, que sitúa la acción 90 años antes, y contempla la posibilidad de otra producción que narre la rebelión de Robert Baratheon, origen de los sucesos de la serie.

Además de la posibilidad de realizar una serie de animación, varios medios estadounidenses han adelantado que HBO producirá tres spin-offs relacionados con su serie más premiada: 9 voyages, Flea Bottom y 10.000 Ships. Aunque no hay confirmación oficial todavía, los seguidores de la serie están de parabienes porque lo que es seguro es que podrán seguir disfrutando del universo GOT.

A partir de EFE

COLUMNA | Por José Gallo

Dedicado a aquellos que nunca escucharon la frase "Winter is coming"

Primero, las malas noticias. Sí, hay dragones que vuelan y escupen fuego. También hay magia negra, resurrecciones (o algo parecido) y detalles difíciles de entender bajo las reglas de la física que conocemos. Sin embargo, como en muchas otras grandes historias, sea un buen espectador y firme ese contrato ficticio en el que acepta que esas cosas son posibles y siga adelante.

Lo espera una genialidad. Un lugar único, tan atrapante como oscuro, sádico y violento. Con palacios fastuosos y frugales, con calles llenas de barro y heces, con fastuosos banquetes y hambruna. Con amor, sexo, incesto, hijos bastardos, traiciones, estrategia, honor teórico y deshonor real. Con complots políticos y familiares shakespearianos, que transcurren en un universo medieval que no pertenece a ningún espacio geográfico o tiempo histórico determinado, a diferencia de la conocida y fétida Dinamarca de Hamlet.

Hay un continente que es el centro de todo: Westeros. Con siete reinos y muy poca paz. Cada uno con un clima y una topografía que dan forma al ADN de los habitantes de cada lugar.

También hay otros continentes. Son exóticos, desconocidos. Son el exilio de los derrotados en las eternas batallas de Westeros, pero también el útero en el que se gesta una revolución. Y hay un trono de hierro, símbolo del poder máximo de Westeros, y por el que, de alguna u otra manera, voluntariamente o no, todos pelean. Fabricado con mil espadas de enemigos caídos en combate, es frío, incómodo, peligroso. Como toda fuente de poder, "no es un lugar en el que un hombre pueda descansar fácilmente".

Un mundo con cinco libros (de la serie Canción de hielo y fuego), dos más que Martin prometió terminar algún día y decenas de precuelas, historias paralelas y teorías sobre cómo terminará algún día. No es recomendable intentar seguirlas en YouTube o en las páginas y blogs en Internet. Puede que ni los dragones lo saquen alguna vez de ese laberinto.

En esas ocho temporadas está una de las mejores batallas que se haya visto en televisión o cine (La Batalla de los Bastardos llevó dos meses y medio de rodaje) y uno de los duelos más crudos y violentos que se recuerden en un éxito de este nivel (personas sensibles abstenerse).

También hay una última temporada muy polémica, cuando ya sin los libros de Martin como faro, los productores y guionistas de la serie pusieron muchísimos millones de dólares, pero no tantas ganas de cerrar la decena de líneas narrativas que habían abierto y desarrollado (en mayor o menor medida).

Game of Thrones (o la saga literaria Canción de hielo y fuego) es tan humana que duele. Los dragones podrán volar, los muertos revivir y las leyes de la física doblarse un poco, pero, como sucede en otras grandes historias, es la desnudez emocional del ser humano en su máxima expresión su principal atractivo.

Ocho temporadas expuestos. Enfrentados con lo peor y lo mejor que tenemos como especie. Los personajes (y las fantásticas actuaciones que les dan vida) somos nosotros: llenos de dudas, de amor, de rencor, de magia, de odio, de inteligencia, de belleza, de violencia y muerte. Y, además, está el Rey de la Noche. Winter is coming. Hay que recibirlo de brazos abiertos