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Daniela Beracochea: “La carrera artística está muy ligada a la autoestima’’

La ilustradora Daniela Beracochea ganó el concurso de la Feria del Libro Infantil de Bolonia, y se presta a seguir disfrutando de las diversas facetas que tiene su profesión

31.03.2021 07:00

Lectura: 7'

2021-03-31T07:00:00
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Por Sofía Supervielle

Daniela Beracochea nunca dejó de dibujar. Lo hace desde su infancia. Escribir y dibujar siempre fue un recurso para entenderse a sí misma, conocerse y explorar emociones. Si bien su entorno familiar siempre estuvo ligado a las humanidades y a las artes, con una madre que cantaba y un hermano que formaba parte de la murga Agarrate Catalina, nunca pensó que el dibujo podría ser su carrera.

No fue hasta que conoció a Didasko Pérez, maestro de escuela y artista plástico, que Daniela tomó el dibujo como una opción para su futuro. Durante un verano de su adolescencia, una amiga la invitó a pasar un fin de semana en la casa de su tío Didasko en Piriápolis. El hombre vio los dibujos en la cuadernola de Daniela y, en un especie de juego, le escribió una nota que decía: "¿Por qué no hacés la carrera de Bellas Artes?", acompañada de un dibujo hecho por él. "Gracias a él mi visión cambió y pude ver al dibujo, aquello que siempre me acompañaba, como una profesión", asegura Daniela, que estaba cursando en ese momento la orientación científica del bachillerato y decidió cambiarse a humanístico, para luego poder entrar a Bellas Artes.

Apasionada por la pintura y el dibujo, participó en el taller dictado por el artista plástico Carlos Musso, alumno de dos artistas nacionales reconocidos: Miguel Ángle Pareja y Blanca Durant. Al inicio de su carrera, Daniela no sabía en qué especializarse, pues la ilustración aún no entraba en escena.

Los dibujos como profesión. Daniela empezó a trabajar en el diseño de personajes y escenarios stop motion para una serie infantil en Argentina y en 2008 se unió al equipo del director de cine y guionista Walter Tournier en el área de animación. Fueron grandes saltos para su carrera, que le dieron confianza en su trabajo.

Paralelamente, empezó a conocer personas que se dedicaban a la ilustración. Y fue así que, de a poco, se fue perfilando hacia el dibujo. Hoy comparte un estudio en Barrio Sur con varios de sus colegas: los diseñadores gráficos Martín Villarroel y Federico Laguarda, y con los animadores Diego Cristófano y Tato Wenzel. Ella está convencida de que la ilustración ha tomado una dimensión muy grande en los últimos tiempos, y que cada vez más personas descubren esta manera de comunicar y de vincularse con un relato. Al trabajar como freelance, sus tareas van desde ilustrar juegos de cartas, realizar el arte de los discos, afiches y merchandising de la banda de rock Cuatro Pesos de Propina, el arte de una cerveza nueva o cajas de chocolatada, hasta ilustrar y diseñar libros enteros. Además de recibir encargos directos, Daniela se presenta a convocatorias -por su cuenta o con colegas- y cuando surgen tareas que son más grandes de lo que puede abarcar, crea un equipo en conjunto con otros colegas.

Desde hace tres años colabora con Editorial Planeta realizando las ilustraciones para la serie de 12 libros Lara contra el mundo (que sale con El País todos los domingos) y participó en el libro Cuentos de buenas noches para niñas rebeldes: 100 uruguayas extraordinarias, de la misma editorial. "En mi opinión, el criterio infantil es una etiqueta relativa. No me gusta encasillarme en una categoría, pero muchas veces creamos productos que necesitan de un contexto y ser pensados desde cierto lugar", explica la ilustradora. "En general, se piensa que si dibujás de cierta manera es infantil, pero la realidad es que hay adultos que consumimos y disfrutamos ese estilo", agrega.

Un gran paso. "Cuando una se dedica a una carrera artística, todo se trata de subir pequeños escalones. Cada paso es un aval de que mi trabajo no solo le gusta a mi familia, sino que también hay una vista profesional y eso me motiva a seguir'', reflexiona. Daniela cuenta que ese aval lo encuentra en cada trabajo, proyecto y reconocimiento. "La carrera artística está muy ligada a la autoestima. La confianza en ti misma es clave'', comenta. Bologna Children's Book Fair es una de las ferias de negocios editoriales infantiles más importantes del mundo. Cada año convoca a ilustradores de todo el planeta para que expongan sus trabajos y proyectos. Allí se encuentran las grandes editoriales, y se da el encuentro entre ilustradores y agentes.

Además, se organiza un concurso abierto en el que todo interesado debe postularse con cinco ilustraciones, de técnica libre, que tengan una coherencia narrativa. Daniela se postuló junto con otros 3.000 participantes de todo el mundo. Era la séptima vez que lo hacía. A principios de marzo, Daniela y Álvaro Díaz fueron los dos uruguayos que quedaron preseleccionados. Y a los pocos días, ella supo que era la ganadora, junto con 76 participantes más, ocho latinoamericanos. "Me dio mucha alegría. Estaba en una etapa en la que necesitaba una reafirmación exterior. Saber que mi trabajo fue elegido por personas de trayectoria increíble y que competí con ilustradores de países como Japón, que tienen una gran historia y cultura, es un gran empujón", asegura.

En esta ocasión el jurado estuvo conformado por Maria Russo, Kiyoko Matsuoka, Suzanne Carnell, Georg Barber y Beatrice Alemangan, alguien a quien Daniela sigue desde siempre. "Me identifico con su estilo pictórico, libre y expresivo. Nunca me gustó que la expresión y movimiento de los personajes que dibujo sean iguales. Beatrice tiene algo de eso y por eso admiro su trabajo''.

Daniela se presentó con una serie de técnica variada: utilizó tinta dorada, azul, témperas, acuarela, lapicera, lápiz, crayón y crayola. Este trabajo es producto de un proceso que viene gestando desde que quedó embarazada, hace dos años. Las ilustraciones cuentan varias historias sobre un encuentro de dos seres en el bosque, que terminan siendo una familia. "En lo profundo, esta serie representa todas las partes de mi ser como madre. Desde encontrarme conmigo y mis miedos, sacar toda la fuerza para enfrentarme a un montón de situaciones nuevas, convivir con la oscuridad y la luz, encontrar mi manada, la tranquilidad, la paz, la tormenta. Tiene que ver con todo el proceso de ser madre y de coexistir con esos lugares", detalla la ilustradora. "Fue un proceso muy visceral, que fue creciendo con el maternal. Me tenía que sentir cómoda y espontánea, por eso iba resolviendo con cada trazo, y cada error o mancha la usaba a favor. Fue un juego que me propuse para sentir que era fiel a lo que quería relatar". Su trabajo viajará con la feria en sus ediciones en otras ciudades, como Nueva York, y formará parte del catálogo.

Alma inquieta. A uno de los mejores reconocimientos del mundo, le antecedieron varios otros. Uno de sus primeros reconocimientos fue cuando la convocaron para que ilustrara un libro por primera vez: Clementina y Godofredo, escrito por Horacio Cavallo; ganó el concurso de afiche de la Feria del Libro en Uruguay en 2012 y en 2017; también se quedó con el concurso del calendario ilustrado de la juguetería italiana Citta del Sole. Otro proyecto que significó mucho en su trayectoria fue su participación en el Club del Papel, un proyecto de tres ilustradores que creaban un kit de productos y se enviaba a los suscriptores del club.

Daniela nunca se detiene a la hora de buscar nuevos formatos para sus ilustraciones. En el 2016 empezó a estudiar tatuaje con su amigo ilustrador, diseñador, escenógrafo y tatuador Gonzalo Firpo. Hace dos años coordinó un grupo de estudio en el que él era el docente y fue así que comenzó a estudiar el oficio de manera formal. Desde entonces, se encuentra practicando y desarrollando una estética de tatuaje que la identifique y en algún momento le gustaría poder animarse con ese proyecto. "Veo este premio de Bolonia como un empujón más. Quiero seguir disfrutando de lo que hago y lograr vivir de esto, esa es mi mayor esperanza", concluye.