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Escapadas con diseño

Cuatro opciones en el Este que se ofrecen en Airbnb para la temporada de calor

04.09.2019

Lectura: 4'

2019-09-04T22:54:00
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Fotos: Adrián Echeverriaga

La reconocida web de alquiler de alojamiento en todo el mundo Airbnb guarda interesantes opciones en el este uruguayo para quienes les gusta disfrutar del descanso y el tiempo lindo rodeados de diseño y buen gusto, desde un pequeño refugio de madera en Punta Piedras, una clásica casa de estilo marítimo en medio del pueblo de José Ignacio, un viejo rancho remodelado en Cabo Polonio y una moderna construcción de hormigón sumergida en el monte nativo de La Pedrera. Solo resta empezar a pensar en las vacaciones.

 

EL VEINTICINCO - Cabo Polonio

Es el rancho número 25, y por eso lleva ese nombre. Ubicado cerca de las rocas y en tercera línea frente al mar, el lugar privilegiado que ocupa es uno más de los elementos que le dan esa magia especial. En dos habitaciones (una con cama matrimonial y otra con cuatro individuales) se dispone de lugar para seis huéspedes. Para las escasas aunque cada vez más comunes comodidades de este balneario, es importante aclarar que esta casa tiene agua corriente y agua caliente, heladera moderna, cocina y wifi.

La decoración la hace muy confortable, con pisos de madera lustrada, cómodo sofá y decks al costado y al frente que ofrecen lindos espacios al aire libre según de dónde sople el viento. Una noche en ese paraíso, que regala las mejores bóvedas estrelladas de Uruguay, cuesta 360 dólares en temporada.

 

CASA BHÚO - Altos de Punta Piedras

Construida enteramente en eucaliptus colorado, este romántico refugio invita a relajarse y disfrutar de la tranquilidad del entorno, con buena música y cosas ricas. El anfitrión se ocupó de recorrer remates en busca de elementos antiguos (como la bañera original del Palacio Salvo o la puerta corrediza del baño) para combinar con otros de diseño (como la silla BKF) y darle a este loft de 32 metros cuadrados un carácter bien personal. Los viajes, el surf, el yoga y el arte fueron fuente de inspiración y se unen en la decoración bajo la máxima de que menos es más. Una noche de puro placer en este escondite cuesta 60 dólares.

 

CASA LOBO - Tajamares de La Pedrera


Sumergida en el monte nativo cercano a La Pedrera, esta moderna casa de arquitectos argentinos asegura días frescos en medio del abrumador calor del verano. Son 120 metros cuadrados de hormigón en una sola planta, divididos en cocina, living-comedor, dos dormitorios y un baño. Es una casa de vistas, pues fue pensada para insertarse en el entorno y compartir con él también el interior de la casa, que se abre hacia afuera en gigantescos ventanales. La idea es pasar allí tiempo en familia, por eso los espacios sociales se llevan gran parte del metraje y todo el protagonismo.

Mientras se encarga de cuidar especialmente el monte de coronillas y canelones de 200 años, el dueño rinde homenaje a su colega catalán Antonio Bonet (quien ha dejado mucha obra en Punta Ballena) con una escalera volada que lleva a la azotea, desde donde se puede disfrutar de la brisa que llega del mar -a unos 500 metros de distancia- y con un tragaluz en la planchada exterior, junto a la cocina, que deja pasar el sol y baña de una luz especial el interior.

En el mobiliario también aparece Bonet con su legendaria silla BKF, que combina a la perfección con un bar de los años 50, adquirido con el mismo rematador al que se le compró el juego de dormitorio canadiense, y con las butacas originales del finlandés Alvar Aalto, compradas en Europa.
Por este baño de frescura en pleno verano se deben desembolsar 135 dólares por noche.

 

CASA DON PEDRO - José Ignacio

A media cuadra de la plaza del pueblo de José Ignacio, y a tres de la playa, se encuentra esta casa bautizada como Don Pedro, pues era de la hija de un pescador llamado así. Los anfitriones (un matrimonio de Mendoza, Argentina) la compraron en 2009 y la reformaron con la ayuda del cuñado del dueño, arquitecto. Se cambió la distribución, se quitó un mangrullo que tenía y se acondicionó el fondo para convertirlo en una amplia terraza con una mesa larga y un cómodo living frente al parrillero. Una moderna piscina en el jardín completa los espacios exteriores, que se separaron de la calle con plantas y palmeras.

La casa está pensada para toda la familia y para que sea usada durante todo el año, por eso se instaló una estufa de alto rendimiento, imprescindible para las escapadas en invierno.
Esta hermosa casa de tres dormitorios -más servicio y cuatro baños-, decorada con acogedor estilo rústico playero, exige disponer de 220 dólares por noche.