Actualidad
PARA COMER Y DESCANSAR

Cuatro chiringuitos en el Este que ya son parte del paisaje costero de Uruguay

Pez, El Desplayado, Chiringuito Ocean Park y El Chiringo Anastasio se convierten en opciones ideales para visitar en los departamentos de Rocha y Maldonado. 

13.02.2021

Lectura: 8'

2021-02-13T07:00:00
Compartir en

Por Valentina Villano

El primer contacto será con la arena. Luego, se sentirá el aroma a mar y el viento provocado por la cercanía de la costa, imposible de controlar. Allí, en las playas de Maldonado y Rocha, cuatro chiringuitos se convierten en las opciones ideales para descansar, almorzar o merendar a la luz del atardecer. 

PEZ

Desde que era adolescente, Florencia Pommerenck soñaba con abrir su propio chiringuito en La Balconada, la playa donde pasó todos sus veranos. "En el año 2015, cuando me enteré de que se realizó el llamado a licitación, junté mis dos pasiones y profesiones -cocina y arquitectura- y de la mano de Ney Ledesma, mi pareja y también cocinero, logramos armar la presentación del proyecto que tanto deseábamos", recuerda. 

Al mes, la Intendencia de Rocha les adjudicó la concesión. "En un mes teníamos que construir el chiringo y salir a la cancha", agrega. Llenos de miedos y con pocas certezas, el negocio bautizado con el nombre Pez comenzó a funcionar muy tímidamente, con devoluciones positivas que fueron prueba del amor y la pasión que tanto dedicaban a este trabajo.

Hoy, los choclos deliciosos con manteca y sal, los buñuelos de algas, el pescado frito y las tortas dulces como la carrot cake y la torta de cacao son clásicos de este chiringo. Sin embargo, luego de la reciente incorporación de Diego Fernández en la cocina, la propuesta se renovó con productos típicos, locales y de estación. Algunos ejemplos podrían ser el fainá de algas o el sirí de la laguna de Rocha, presentado sobre una base de sopaipilla, una especie de torta frita a base de boniato. También fue muy bien recibido el açaí bowl y la kombucha artesanal.

La carta se complementa con opciones como lomos de pejerrey a la milanesa con papas fritas, fainá de garbanzos con humus y cherrys, gazpacho, tartas saladas de sabores variados, alfajores caseros, tortas dulces, café, licuados y tragos.

La música es otro de los puntos infaltables de este chiringo. "Medimos el ánimo del público y en base a eso seleccionamos cada tema que suena. Muchos nos comentan que les encanta la música que pasamos", cuenta Pommerenck.

En Pez, el cuidado ambiental y la gestión consciente de residuos también es un tema de suma importancia. El chiringo fue construido 100% en madera, al igual que todo su equipamiento. Además incorporaron sorbitos, vasos y bandejas compostables: "Nuestra meta es seguir innovando en todo lo que podamos para mejorar en este punto y colaborar con el cuidado respetuoso y consciente del medioambiente".

 

  • La Balconada, La Paloma, sobre el lado oeste. Todos los días de 9 a 21 horas. Precio promedio por persona: 400 pesos. 


EL DESPLAYADO

Luego de seis temporadas, El Desplayado se convirtió en un clásico de las playas rochenses. "Comenzamos en 2015 a raíz de un proyecto presentado al Municipio de La Paloma para construir y explotar los servicios de playa en El Desplayado, La Pedrera", dice María Eugenia de Mattos, adjudicataria del lugar junto con Diego Salles.

Los pisos construidos con tablas para deck, las paredes de machimbre cubiertas con cañas y el techo de paja dan calidez y originalidad al lugar. El chiringuito "se arma a principios de diciembre y se desarma luego de Semana de Turismo. Pero nos gustaría poder contar con una base edilicia en armonía con el ambiente de playa, de más duración, que permita controlar la contaminación y mejore la atención al cliente, sin abandonar la frescura y el ambiente de un chiringo de playa", agrega. Ese interés por cuidar el entorno los lleva a utilizar materiales naturales, reutilizables y reciclados año tras año.

En El Desplayado ofrecen una amplia propuesta gastronómica con productos frescos e ideales para comer en verano. Entre sus clásicos de mar aparecen las rabas de calamar, las miniaturas de pescado, los buñuelos de algas, los mejillones a la provenzal, los langostinos al ajillo, los chipirones (con papa rota, cebolla roja, cherrys, aceitunas negras y perejil), el ceviche, los spaghetti con frutos del mar y la pesca del día. 

Pero también ofrecen opciones típicas de la playa, como el choclo, y variedad de pizzas, bocatas, ensaladas, bruschettas, milanesas, pollo y ojo de bife. De postre sirven helado, crema de limón con crocante de jengibre y frutos rojos, brownie con helado, trifle de dulce de leche y crumble de duraznos y pera asados con helado de crema. Entre sus bebidas aparecen refrescos, aguas, jugos, cervezas, vinos y tragos clásicos como caipirinha, gin tonic, mojito y piña colada. 

 

  • El Desplayado, La Pedrera, a la derecha de la bajada principal. Todos los días de 10 a 19 horas (hasta Semana de Turismo). Precio promedio por persona: entre 1.000 y 1.500 pesos (incluye entrada, plato principal, postre y café). También ofrecen take away para comer en la playa, con un menú que ronda los 400 pesos. 


CHIRINGUITO OCEAN PARK 


Al comienzo, Francisco Méndez, Teodoro Varela y Nicolás Méndez se interesaron en este lugar como refugio para dejar guardados los kayaks y las tablas de surf y poder volver a sus casas sin cargar con todo el equipamiento. "Veníamos a surfear todas las mañanas y veíamos este espacio que estaba semidesarmado y decíamos: ‘qué bueno poder hacer algo y hablar con el que tenga la concesión", recuerda Francisco. A los pocos días, Laura Rodríguez -propietaria del lugar- les ofrecía trabajar con ella. 

Hasta ese momento no había nada. "Era una duna. Se veían algunas tablitas que habían quedado, pero en realidad era todo arena". Francisco, casi contador y navegante; Teodoro, contador recibido y también navegante; y Nicolás, arquitecto y organizador de eventos, combinaron pasiones y profesiones y comenzaron a trabajar.

Materiales reciclados como chapa, madera, clavos, tablones de obra viejos y palets fueron armando la estructura y el chiringuito empezó a cobrar forma. Varias hojas de palmera y alguna que otra tabla de surf terminaron de decorar y dar el toque final al espacio. 

Hoy, a metros del mar, Chiringuito Ocean Park se impone como una nueva opción para comer, escuchar música y descansar. En cuanto a lo gastronómico, se centraron en pocas opciones pero infalibles: "Hicimos un buen plato principal, que son las miniaturas de pescado (una receta de Laura que fue mejorando durante muchos años), y después un buen postre, que es un brownie que hace mi hermana", cuenta Francisco. También se sirven rabas, papas fritas, ensaladas, bocatas y choclos que se esmeran en seleccionar. Para tomar ofrecen licuados, refrescos, cervezas y tragos como caipirinha, daikiri y caipiroska. "No vamos a lo mucho más gastronómico; nos quedamos en lo básico, rico y bueno". 

Además de las mesas disponibles, este chiringo ofrece servicio a sombrillas. "Fomentamos el distanciamiento, no tener tantas mesas para que no esté aglomerado". 

Allí la música también tiene gran importancia. Todos los miércoles organizan toques con músicos del barrio y los demás días encuentros con DJ y músicos emergentes que complementan perfecto con los fogones y la luz del atardecer del balneario. 

  • Ocean Park, Maldonado. Todos los días de 11 en adelante (la cocina cierra 22 horas). Precio promedio por persona: 500 pesos. Ofrecen servicio a sombrilla, kayak y clases de surf personalizadas a 600 pesos cada una.

 

EL CHIRINGO ANASTASIO


El paisaje, el vínculo genuino con la gente y la pasión por la comida son, según Diego Curi, tres aspectos clave que caracterizan a su emprendimiento, El chiringo Anastasio. "Teníamos la idea de crear un lugar atractivo, de disfrute, sin alterar el paraíso en el que se encuentra", cuenta. 

Por eso se adecuaron al lugar, a sus playas y a las extensas dunas que forman parte del paisaje. "El Chiringo es una estructura de madera con perfiles de hierro. Cada año montamos y desmontamos todo, guardándolo para utilizarlo la temporada siguiente", agrega. 

Hoy llevan tres años trabajando sobre la playa Brava de José Ignacio. Con los pies sobre la arena y a metros del mar, los comensales pueden disfrutar de una extensa propuesta gastronómica. Algunos de las opciones más pedidas son el poke de salmón tataki, la ensalada de langostinos y cous-cous, el taco de brótola confitada y el clásico sándwich de milanesa de ternera. Pero también ofrecen humus de garbanzo y remolacha, opciones veganas y dulces como helado, chocotorta, carrot cake o crema mascarpone con frutas maceradas. 

Esto se complementa con tragos clásicos y otros más específicos como el Hemingway special (ron, licor de marrasquino, pomelo y lima) y el New York sour (bourbon, vino tinto, limón, clara de huevo y almíbar). Además tienen jugos frescos recién exprimidos y café de especialidad, y una carta especial para el desayuno y para el happy-hour de la tarde. 

"Al ser un espacio de encuentro convocamos a artistas (músicos, pintores) y generamos charlas motivacionales y educativas para la comunidad. Todos estos condimentos, bien articulados, lograron su objetivo: que la gente venga a pasar el día en el chiringo y se lleve una experiencia integral de goce y bienestar", concluye. 

  • Calle Ágata, playa Brava de José Ignacio. Todos los días de 10 a 20 horas. Precio promedio por persona: 700 pesos.